Como integrantes de una Mesa de Promoción para el Desarrollo de la Cultura y el Turismo en nuestra Provincia de Alto Amazonas, estamos visitando varios lugares para crear circuitos turísticos interesantes, y dar una mejor acogida a nuestros visitantes. Creemos que ese una alternativa de desarrollo, ya que asi los que vivimos en esta zona no tenemos que depredar nuestros bosques.
El 1 de Abril de 2011, un grupo de jóvenes de Yurimaguas, en la provincia de Alto Amazonas, en la región Loreto del Perú, nos propusimos hacer un recorrido por un lugar cercano a nuestra localidad, identificando circuitos turísticos para fomentarlo y potenciarlo.
En realidad nuestra selva es inmensa y vasta, y su belleza se puede observar hasta en cosas pequeñas como una diminuta flor a lo largo del sendero, pero si nos acercamos a ella, percibimos una belleza exquisita.
Este camino está rodeado de bosques hermosos, con poca o ninguna intervención de la mano del hombre, lo que la hace idónea e interesante. Permítame contarle este recorrido mediante las fotos que pude tomar en el trayecto.
Nos embarcamos en el Puerto San Miguel, mas conocido como el Vado del Paranapura, en Yurimaguas, el grupo éramos 11, y siendo las 9 am, nos embarcamos en un bote motor con techo. Desde aquí navegamos tan solo 10 minutos a la otra orilla para empezar la caminata.
El grupo, muy contento ante la posibilidad de disfrutar del encanto de nuestra selva amazónica.
Desde el bote, usando mi zoom optico de mi cámara, pude fotografiar a la etnia Chayahuita, personas que habitan casi toda la cuenca del río Paranapura, y que conservan su idioma y vestimenta, y costumbres.
Llegamos a la otra ribera del Paranapura, por estos lugares, muchas familias yurimaguinas tienen sus chacras donde cosechan la caña de azúcar, variedades de frutas como el zapote, el shimbillo, el humarí, y vegetales como el plátano, la yuca, el maíz, entre otros. Tambien, como veremos mas adelante existe un poblado llamado Apangurayacu, donde mas de 10 familias se dedican a la floricultura. Bien, a caminar...
Este es el primer puente que atravezamos, y el mas largo, no en vano se le llama el puente Yacumama, que significa Yacu=agua, y mama=madre, Madre del Agua. Antiguamente, hablando de mas de 50 años atrás, los lugareños contaban de boas muy grandes que habitaban los aguajales, y que los llamaban la madre de dichos quebradas y pantanales..
Aquí nuestros amigas Sara y Fabiola observan los caserones de hormigas grandes que mas tarde se convertirán en las sicsapas, hormigas que se comen en nuestra selva, fritas con sal acompañados de su plátano. Enla imagen de abajo pueden observar a una jovencita vendiendo en porciones en el mercado del Vado, Puerto San Miguel. En su buche tienen un líquido lechoso, que lo hace agradable. Bueno, tendrías que probarlo, así que cuando vengas por estos lares de nuestra selva, prometo llevarte a conocer estas hormigas y comerlas delante tuyo, y si te animas a probar a buena hora, y si no, no hay problema, je je.
A 1 o 2 soles la porción. (mas o menos 0.7 centavos de dólar americano)
Nuestro amigo Julio Espinoza enseñándonos una planta cuyo tallo se asemeja a la caña y que es muy usada en el medio para combatir la tos de los pequeños, su jugo es agridulce por lo que me comentan. Se llama sachawiro. ¡¡Cuántas plantas medicinales hay en nuestra selva!! Es una gran despensa para la salud que todos deberíamos cuidar y proteger.
Aquí se puede apreciar mejor el tallo del sachawiro.
Y esta es su flor, es decir del sachawiro. ¡Qué increíble! Como si no bastara la utilidad de esta planta, encima nos regala la belleza de su flor.
En el camino encontramos la cashapona, un árbol con espinas en todas las raíces aéreas. Como verán en la siguiente foto, antes que existan los ralladores hechos por el hombre, ya la naturaleza creada por Dios, había puesto este árbol para usársela como tal. Obsérvenla.
Los moradores de la zona cortan un trozo de este árbol y lo usan para rallar sobretodo la yuca, mediante la yuca se hace la fariña o se extrae el almidón. Lo interesante es que estas espinas impregnadas al tallo soy muy resistentes, no se quiebran fácilmente, ideal para esta labor. Y si se deteriora, no hay problema, nos vamos al bosque y cortamos otro pedazo de cashapona, así de fácil.
En la caminata a veces encontrábamos algunas pendientes, en realidad esto es selva baja (108 m.s.n.m.) pero tiene sus lugares accidentados y así ejercitamos las piernas y ensanchamos los pulmones, un buen ejercicio a campo abierto, ¡qué hermoso día!
Aquí nos encontramos por mas de la mitad del viaje a Apangurayacu, ya vamos caminando mas de 30 minutos. Pronto llegaremos a dicho lugar.
En este punto del trayecto, Julio nos enseña algunas técnicas de supervivencia en la selva, la yarina es una planta que encontramos en casi toda la selva, y por lo tanto tenemos su fruto para comerlo. Hay una capa de color amarillo claro que cubre la semilla, es comestible y tiene un sabor semejante al coco o a la chonta. todos la probamos.
Las semillas se lo conoce como el marfil vegetal, y antes se usaban para fabricar los botones. Actualmente se usan para la artesanía. En realidad esta planta, la yarina, es una palmera de múltiples usos. Su hoja es bastante usada en la selva peruana para la fabricación de las cumbas de los techos.
Siguiendo el camino, encontramos en un árbol de yarina un caserón de pequeñas hormigas no agresivas. Colocar la mano sobre ella, y ver cómo empiezan a poblarte en gran cantidad es una interesante sensación que pone a prueba tu temperamento. como dije, no son agresivan, solo invasivas. Claro que existen otros caserones de hormigas agresivas, en ellas no te recomiendo poner las manos, je je je.
Nos detenemos un momento como esperar al resto del grupo que viene atrás. Bueno, no todos tenemos el mismo paso, y aprovechamos en sacarle el jugo a unas cañas que cortamos en el camino.
Nos acercamos a Apangurayacu, y lo percibimos al observar a estas personas que están sacando sus flores a Yurimaguas para su venta. Aquí se cultivan el bastón del emperador, de San José, Cresta de gallo, Margaritas, Dalias, entre otros.
Sería ideal poder potenciar mediante técnicas el cultivo de estas flores, y asi mejorar el nivel de vida de estas personas.
Este es el último puente para llegar a Apangurayacu, estamos tan solo a 5 minutos o menos.
Este es el centro del poblado con unas 4 casas, incluyendo la escuelita, pero las casitas están dispersadas, en este lugar habitan unas 500 personas. Nuestra selva es ancha y espaciosa, así que acá no se vive apiñado como en las grandes ciudades, en edificios donde apenas tienes unos cuantos metros cuadrados para moverte. Aquí no es así.
Aquí observamos a una familia cultivando su huerta, ¡qué increíble! estos paisanos nuestros viven en estrecho contacto con la naturaleza, y disfrutan de las bondades de nuestra selva. Esto me hace pensar en cierta filosofía que habla de la ley de la compensación. Esta gente no tiene a su alcance el modernismo de las ciudades, pero tienen otra cosa muy valiosa, el aire puro, las cosas naturales. En la ciudad no tenemos estas cosas, pero tenemos otras ventajas como acceso a mejor educación, trabajos remunerados, comodidades propias de las ciudades.
Y para terminar, quiero mostrarles esta bella flor de la granadilla del monte. Es una pequeña flor quizá de 3 cms. es pequeña, pero cuando me acerqué a contemplarla me quedé maravillado de semejante diseño y belleza, que al instante puse mi camara en zoom maximo y la tomé. Pensar que esta belleza está por ahí tirada en el camino, pero pocos reparamos en su gran belleza. ¡Es increíble!
Bueno, en realidad, nuestro viaje no terminó aquí, ya que continuamos avanzando hasta el poblado de Nueva Reforma a orillas del río Huallaga, y luego por otro camino regresamos al mismo punto desde donde empezamos. Pasamos por algunas chacras donde fabrican el ventisho, el aguardiente, a partir de la caña de azúcar, todo de manera rudimentaria, apenas con un motorcito para mover el trapiche.
Si existen pedidos, les continúo relatando el viaje, con mas fotos por supuesto. Un saludo para todos los amantes de nuestra bella selva amazónica, para el Perú y el mundo.
El 1 de Abril de 2011, un grupo de jóvenes de Yurimaguas, en la provincia de Alto Amazonas, en la región Loreto del Perú, nos propusimos hacer un recorrido por un lugar cercano a nuestra localidad, identificando circuitos turísticos para fomentarlo y potenciarlo.
En realidad nuestra selva es inmensa y vasta, y su belleza se puede observar hasta en cosas pequeñas como una diminuta flor a lo largo del sendero, pero si nos acercamos a ella, percibimos una belleza exquisita.
Este camino está rodeado de bosques hermosos, con poca o ninguna intervención de la mano del hombre, lo que la hace idónea e interesante. Permítame contarle este recorrido mediante las fotos que pude tomar en el trayecto.
Nos embarcamos en el Puerto San Miguel, mas conocido como el Vado del Paranapura, en Yurimaguas, el grupo éramos 11, y siendo las 9 am, nos embarcamos en un bote motor con techo. Desde aquí navegamos tan solo 10 minutos a la otra orilla para empezar la caminata.
El grupo, muy contento ante la posibilidad de disfrutar del encanto de nuestra selva amazónica.
Desde el bote, usando mi zoom optico de mi cámara, pude fotografiar a la etnia Chayahuita, personas que habitan casi toda la cuenca del río Paranapura, y que conservan su idioma y vestimenta, y costumbres.
Llegamos a la otra ribera del Paranapura, por estos lugares, muchas familias yurimaguinas tienen sus chacras donde cosechan la caña de azúcar, variedades de frutas como el zapote, el shimbillo, el humarí, y vegetales como el plátano, la yuca, el maíz, entre otros. Tambien, como veremos mas adelante existe un poblado llamado Apangurayacu, donde mas de 10 familias se dedican a la floricultura. Bien, a caminar...
Este es el primer puente que atravezamos, y el mas largo, no en vano se le llama el puente Yacumama, que significa Yacu=agua, y mama=madre, Madre del Agua. Antiguamente, hablando de mas de 50 años atrás, los lugareños contaban de boas muy grandes que habitaban los aguajales, y que los llamaban la madre de dichos quebradas y pantanales..
Aquí nuestros amigas Sara y Fabiola observan los caserones de hormigas grandes que mas tarde se convertirán en las sicsapas, hormigas que se comen en nuestra selva, fritas con sal acompañados de su plátano. Enla imagen de abajo pueden observar a una jovencita vendiendo en porciones en el mercado del Vado, Puerto San Miguel. En su buche tienen un líquido lechoso, que lo hace agradable. Bueno, tendrías que probarlo, así que cuando vengas por estos lares de nuestra selva, prometo llevarte a conocer estas hormigas y comerlas delante tuyo, y si te animas a probar a buena hora, y si no, no hay problema, je je.
A 1 o 2 soles la porción. (mas o menos 0.7 centavos de dólar americano)
Nuestro amigo Julio Espinoza enseñándonos una planta cuyo tallo se asemeja a la caña y que es muy usada en el medio para combatir la tos de los pequeños, su jugo es agridulce por lo que me comentan. Se llama sachawiro. ¡¡Cuántas plantas medicinales hay en nuestra selva!! Es una gran despensa para la salud que todos deberíamos cuidar y proteger.
Aquí se puede apreciar mejor el tallo del sachawiro.
Y esta es su flor, es decir del sachawiro. ¡Qué increíble! Como si no bastara la utilidad de esta planta, encima nos regala la belleza de su flor.
En el camino encontramos la cashapona, un árbol con espinas en todas las raíces aéreas. Como verán en la siguiente foto, antes que existan los ralladores hechos por el hombre, ya la naturaleza creada por Dios, había puesto este árbol para usársela como tal. Obsérvenla.
Los moradores de la zona cortan un trozo de este árbol y lo usan para rallar sobretodo la yuca, mediante la yuca se hace la fariña o se extrae el almidón. Lo interesante es que estas espinas impregnadas al tallo soy muy resistentes, no se quiebran fácilmente, ideal para esta labor. Y si se deteriora, no hay problema, nos vamos al bosque y cortamos otro pedazo de cashapona, así de fácil.
En la caminata a veces encontrábamos algunas pendientes, en realidad esto es selva baja (108 m.s.n.m.) pero tiene sus lugares accidentados y así ejercitamos las piernas y ensanchamos los pulmones, un buen ejercicio a campo abierto, ¡qué hermoso día!
Aquí nos encontramos por mas de la mitad del viaje a Apangurayacu, ya vamos caminando mas de 30 minutos. Pronto llegaremos a dicho lugar.
En este punto del trayecto, Julio nos enseña algunas técnicas de supervivencia en la selva, la yarina es una planta que encontramos en casi toda la selva, y por lo tanto tenemos su fruto para comerlo. Hay una capa de color amarillo claro que cubre la semilla, es comestible y tiene un sabor semejante al coco o a la chonta. todos la probamos.
Las semillas se lo conoce como el marfil vegetal, y antes se usaban para fabricar los botones. Actualmente se usan para la artesanía. En realidad esta planta, la yarina, es una palmera de múltiples usos. Su hoja es bastante usada en la selva peruana para la fabricación de las cumbas de los techos.
Siguiendo el camino, encontramos en un árbol de yarina un caserón de pequeñas hormigas no agresivas. Colocar la mano sobre ella, y ver cómo empiezan a poblarte en gran cantidad es una interesante sensación que pone a prueba tu temperamento. como dije, no son agresivan, solo invasivas. Claro que existen otros caserones de hormigas agresivas, en ellas no te recomiendo poner las manos, je je je.
Nos detenemos un momento como esperar al resto del grupo que viene atrás. Bueno, no todos tenemos el mismo paso, y aprovechamos en sacarle el jugo a unas cañas que cortamos en el camino.
Nos acercamos a Apangurayacu, y lo percibimos al observar a estas personas que están sacando sus flores a Yurimaguas para su venta. Aquí se cultivan el bastón del emperador, de San José, Cresta de gallo, Margaritas, Dalias, entre otros.
Sería ideal poder potenciar mediante técnicas el cultivo de estas flores, y asi mejorar el nivel de vida de estas personas.
Este es el último puente para llegar a Apangurayacu, estamos tan solo a 5 minutos o menos.
Este es el centro del poblado con unas 4 casas, incluyendo la escuelita, pero las casitas están dispersadas, en este lugar habitan unas 500 personas. Nuestra selva es ancha y espaciosa, así que acá no se vive apiñado como en las grandes ciudades, en edificios donde apenas tienes unos cuantos metros cuadrados para moverte. Aquí no es así.
Aquí observamos a una familia cultivando su huerta, ¡qué increíble! estos paisanos nuestros viven en estrecho contacto con la naturaleza, y disfrutan de las bondades de nuestra selva. Esto me hace pensar en cierta filosofía que habla de la ley de la compensación. Esta gente no tiene a su alcance el modernismo de las ciudades, pero tienen otra cosa muy valiosa, el aire puro, las cosas naturales. En la ciudad no tenemos estas cosas, pero tenemos otras ventajas como acceso a mejor educación, trabajos remunerados, comodidades propias de las ciudades.
Y para terminar, quiero mostrarles esta bella flor de la granadilla del monte. Es una pequeña flor quizá de 3 cms. es pequeña, pero cuando me acerqué a contemplarla me quedé maravillado de semejante diseño y belleza, que al instante puse mi camara en zoom maximo y la tomé. Pensar que esta belleza está por ahí tirada en el camino, pero pocos reparamos en su gran belleza. ¡Es increíble!
Bueno, en realidad, nuestro viaje no terminó aquí, ya que continuamos avanzando hasta el poblado de Nueva Reforma a orillas del río Huallaga, y luego por otro camino regresamos al mismo punto desde donde empezamos. Pasamos por algunas chacras donde fabrican el ventisho, el aguardiente, a partir de la caña de azúcar, todo de manera rudimentaria, apenas con un motorcito para mover el trapiche.
Si existen pedidos, les continúo relatando el viaje, con mas fotos por supuesto. Un saludo para todos los amantes de nuestra bella selva amazónica, para el Perú y el mundo.