La idea básica de este postulado es que la energía (ya sea térmica o mecánica) nunca se pierde. Se conserva o transforma. Como podemos constatar en un ejemplo de lo más domestico de nuestras vidas. En una olla cerrada herméticamente que contiene un líquido se le aplicará calor (energía térmica) que luego se transformara en trabajo (energía mecánica) ya que el líquido cambiara a estado gaseoso ejerciendo fuerza sobre las paredes del recipiente (olla). Esta masa gaseosa se encontrara oprimida, sometida a una presión que inevitablemente se terminara expresando en Trabajo, Es decir cuando la masa se libere de forma violenta.
También este postulado se ve a grandes magnitudes. Podemos encontrarlo en la naturaleza. En la teoría de la tectónica de placas donde encontramos la fricción entre las placas que componen la litosfera. Estas placas se encuentran en conflicto oponiendo fuerzas. Energía que a posterior se liberará dando origen a los terremotos o movimiento sísmicos.
Así como en la naturaleza de los elementos en donde nada se pierde, solo que se transforma y luego se expresa. Y observando las relaciones de causa y efecto o consecuencia que producen estas transformaciones, se podría decir que… nada sale de un repollo más que un repollo.
"Termodinámica". David N. J. Stevenazzi. Cessarini Hnos. Editores. Buenos Aires, 1994. Quinta Edición. (Capitulo III Primer principio)
También este postulado se ve a grandes magnitudes. Podemos encontrarlo en la naturaleza. En la teoría de la tectónica de placas donde encontramos la fricción entre las placas que componen la litosfera. Estas placas se encuentran en conflicto oponiendo fuerzas. Energía que a posterior se liberará dando origen a los terremotos o movimiento sísmicos.
Así como en la naturaleza de los elementos en donde nada se pierde, solo que se transforma y luego se expresa. Y observando las relaciones de causa y efecto o consecuencia que producen estas transformaciones, se podría decir que… nada sale de un repollo más que un repollo.
"Termodinámica". David N. J. Stevenazzi. Cessarini Hnos. Editores. Buenos Aires, 1994. Quinta Edición. (Capitulo III Primer principio)