Las estimaciones de Ipsos difundidas este lunes 23 de abril por el diario francés, Le Figaro, vaticinan que François Hollande obtendría un 54% de los votos frente al 46 de Nicolas Sarkozy. Durante la campaña, este periódico francés respaldó la candidatura del presidente saliente, por lo que estas estimaciones alientan las posibilidades del socialista.
De hecho, sondeos más optimistas para Hollande, realizados por institutos BVA y CSA, ampliaban su ventaja a 14 puntos (57% frente a un 43%).
Según los resultados oficiales casi definitivos, el socialista -que se impuso en la primera vuelta de este domingo 22 de abril- obtuvo el 28,63% de los votos, Sarkozy un 27,08% y Marine Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional (FN), un 18,01 por ciento. Más atrás quedaron el candidato de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon, con 11,13%, el centrista François Bayrou con 9,11%, y la ecologista Eva Joly, con un 2,28 por ciento.
De cara al ballottage del próximo 6 de mayo, tanto Hollande como Sarkozy ya se disputan los votos que sus contrincantes dejaron en el camino. El actual presidente galo va por los seguidores de la extrema derecha, que con un nada despreciable 18% de sufragios se transformaron en su mayor aspiración. Es más, en su primer discurso tras la derrota del domingo, aseguró que hay que "aportar una respuesta" al alto nivel de votos de la extrema derecha, y anunció una "gran manifestación el 1º de mayo" en torno al tema del "verdadero trabajo", coincidiendo con los desfiles sindicales del Día de los Trabajadores, tradicionalmente de izquierda.
Hollande, que busca llevar al poder a la izquierda tras 17 años de ausencia en el Palacio del Elíseo, ya obtuvo el apoyo del Frente de Izquierda de Mélenchon y de los ecologistas. Con una lectura ya más clara de los resultados, el socialista busca emparentar a Sarkozy con lo más conservador del país para resaltar su eslogan de cambio. "La extrema derecha está en un alto nivel y Nicolas Sarkozy es el responsable de ello", acusó.
De todas formas, los votantes de Le Pen no son necesariamente derechistas clásicos, y Hollande lo sabe. Así, los socialistas tratarán de convencer a las clases populares decepcionadas por la izquierda en los años 80, que dieron su voto al Frente Nacional.
El candidato centrista François Bayrou adelantó que interrogaría a los dos finalistas y decidiría su actitud para la segunda vuelta en función de sus respuestas.
Los más de 44 millones de ciudadanos decidirán el futuro de Francia en el ballottage del próximo 6 de mayo.