Buenas! Les voy a comentar acerca de una monografía que tuve que hacer para la facu, basada en un libro del Señor António Damásio.
Para quién, como yo, no tenía idea de su existencia, se trata de un famoso médico neurólogo de origen portugués, muy conocido en el ambiente de las neurociencias. El libro en cuestión se llama “Self Comes to Mind”, traducido como “Y el cerebro creó al hombre”. Este neurologo trato, entre muchisimas personas, al reconocido Christopher Reeve, actor que se consgraó en el papel de "Superman", que sufrio un accidente que afectó su medula espinal y lo dejo en silla de ruedas para el resto de su vida.
De qué va?
Lo que yo desarrollé es el origen de la conciencia como proceso del cerebro. La perspectiva defendida es que la mente no es un ente o una cosa (como un alma, espíritu, etc.) sino que es un proceso ubicable dentro del largo recorrido evolutivo que nos trajo hasta aquí. Se abordarán los procesos que dan lugar a la adquisición del sentido del “sí mismo” por parte de una mente en algún momento del período evolutivo, así como los grados y/o etapas de la mente conciente.
Sin más, estos son los puntos básicos y resumidos de la monografía:
INDICE
PARTE I: Mente y conciencia
PARTE II: Formación de una mente
PARTE III: la conciencia
PARTE IV: La mente consciente
PARTE V: Formación del sí mismo
PARTE VI: Dónde se elabora la mente?
PARTE VII: La evidencia
PARTE I: Mente y conciencia
"Me considero a mi mismo un realista, pero en terminos filosoficos soy un pesimista"
Para comprender la naturaleza de la mente consciente, es decir, de la conciencia, es necesario hacer una distinción para nada redundante. La mente no es lo mismo que la consciencia, y no menos importante es que, la mente precede a la consciencia. Una manera de diferenciarlas sería, por ejemplo, preguntarse ¿qué estoy pensando ahora?, en el momento en que nos preguntamos esto, observamos un flujo de imágenes. La mente es ese conjunto de imágenes, mientras que la consciencia es la observación de las mismas. Es decir, el proceso de observar ese flujo de imágenes con el sentimiento de propiedad que me dice que el flujo de imágenes está pasando por mi mente, y no por otra, es la consciencia. En este sentido Damasio distingue que “la simple presencia de imágenes organizadas que fluyen en una corriente mental produce una mente, pero si no se le añade algún proceso complementario, la mente se mantiene inconsciente”.
¿De qué está hecha la conciencia? De una mente
¿de qué está hecha la mente? ¿La mente viene del aire o del cuerpo? viene del cerebro
A partir de esta diferenciación se puede ubicar la mente y la conciencia dentro de un proceso evolutivo histórico.
PARTE II: Formación de una mente
La mente tiene su origen en el cerebro. Esto quiere decir que es el cerebro el que propicia los elementos necesarios para que se produzca una mente. En particular, las neuronas organizadas en circuitos son las que dan origen a la actividad mental, como explica Damasio, “La mente surge cuando la actividad de los pequeños circuitos se organiza a través de grandes redes y componen patrones momentáneos”. Estos patrones son denominados “mapas”, los cuales “…se cree desempeñan un papel esencial en la representación y la interpretación que el cerebro hace del mundo, del mismo modo que los mapas de un atlas lo hacen para sus lectores”. Estos mapas son experimentados como imágenes sensoriales (auditivos, visuales, etc.) En la mente humana. Por consiguiente, “la mente es la impresionante consecuencia de la incesante y dinámica elaboración de mapas en el cerebro”. Mapas que se refieren tanto al mundo externo como al propio cuerpo.
Es preciso señalar, además, que la mente no se limita a los seres humanos. Una gran variedad de especies han sido portadores de mentes, incluso antes de que existiera la consciencia.
PARTE III: la conciencia
"Somos cosas que trabajan bajo la ilusión de tener un sí mismo, una acreción de sentido, experiencia y sentimiento, programados con total garantía de que somos alguien, cuando de hecho todos son nadie"
Como se especificó anteriormente, la mente precede a la conciencia y ambas se ubican en diferentes etapas del proceso evolutivo. Antes de desarrollar como se construye una mente provista de conciencia, es necesario señalar algunos aspectos de la misma.
La conciencia no es una cosa, sino un proceso que requiere de la coordinación de diversos elementos cerebrales, en efecto, el cuerpo es la base de la conciencia. Se sitúa en la historia de la homeostasis, manteniéndose a lo largo de la historia evolutiva gracias a las grandes ventajas que presenta sobre la gestión y cuidado de la vida.
La conciencia no implica autoconciencia, más bien hay diferentes niveles de conciencia, que dependen de la evolución de los procesos biológicos de los que surge.
PARTE IV: La mente consciente
"Si lo único que mantiene a una persona es expectativa de una recompensa divina, entonces, hermano, esa persona es un pedazo de mierda, y me gustaría mantenerlos lo más afuera posible"
Dijimos ya que la conciencia es un proceso, ahora bien, ¿en qué consta este proceso?
Según lo explica Damasio “la conciencia es un estado mental en el que se tiene conocimiento de la propia existencia y de la existencia del entorno”, y en este sentido añade “… es un estado mental al que se le ha añadido un proceso en que uno se siente a sí mismo”. Este estado interno deviene de la obtención de la subjetividad con el que ciertas imágenes del organismo producen sentimientos. De acuerdo a Damasio “Las imágenes y la vigilia son los ingredientes básicos en la construcción de la mente consciente”. Las imágenes no se limitan solo a lo visual, sino a todo proceso sensorial que tiene lugar en el organismo.
Tal como se observa, la conciencia es un estado interno, subjetivo y como sugiere Searle “…cualitativa en el sentido de que para cada estado consciente hay un determinado carácter cualitativo, un aspecto de cómo-es o cómo-se-siente”.
En sus niveles más simples, la mente consiente se puede concebir como una corriente fluida con objetos en ella, dónde algunos de estos objetos se distinguen por generar un sentimiento que de alguna manera los conecta con mi cuerpo y mente, este sentimiento es posible gracias a un sentimiento implícito más profundo que Damasio denomina “sentimiento primordial”, el cual “es la sensación de que existe mi propio cuerpo y que está presente, con independencia de cualquier objeto con el que interactúe”. De otro modo la acotación de mapas no tendría un punto de vista desde el cual representar los objetos y el entorno. Todos los sentimientos que surgen de las interacciones que se efectúan entre los objetos y el organismo van a ser en base al sentimiento primordial, dado que éste nos da la noción de quién siente las emociones, es decir, de que nosotros estamos experimentando una emoción.
Los sentimientos primordiales son imágenes primitivas del cuerpo, tal como sugiere Searle, “el cerebro crea una imagen del cuerpo, una conciencia fenomenológica de las partes del cuerpo, su estado y las relaciones entre ellas”.
Así, la mente consciente, en su nivel más simple, es un proceso compuesto por diversos tipos de imágenes que describen tanto los objetos en la conciencia, como el sí mismo. Este “sí mismo” incluye un sentimiento primordial, el cual posibilita la sensación de que mi cuerpo existe independientemente de los objetos con los que interactúe, un sentimiento de propiedad sobre mente que genera mapas y ordena las acciones sobre los objetos, y la perspectiva de que los objetos acotados en mapas tienen a mi cuerpo como punto sensorial.
Se concluye que la mente consciente surge de establecer una relación entre el organismo y un objeto a conocer.
“Podemos contemplar la conciencia y las funciones que hizo posibles -el lenguaje, la memoria extensa, el razonamiento, la creatividad, el edificio de la cultura en su conjunto - como conservadora del valor en los seres humanos actuales, sociales y conscientes”
PARTE V: Formación del sí mismo
"La gente incapaz de sentir culpa la pasa bien"
El sí mismo es el agregado que necesita la mente para ser una mente consiente, es la capacidad que, mediante la evolución, algunas mentes han adquirido dando como resultado un “protagonista” para dicha existencia (en algunos casos). Es un mecanismo de regulación de la homeostasis, su sentido es mejorar la autorregulación del organismo, "...la conciencia ha posibilitado sin lugar a dudas el aumento del conocimiento, así como el desarrollo de la ciencia y de la tecnología, dos vías a través de las que podemos tratar de manejar los dilemas y aprovechar las oportunidades que el estado humano de conciencia ha puesto de manifiesto".
Este sí mismo es un proceso que se forma de manera gradual, es decir, hay diferentes grados del sí mismo, y siendo el ser humano el que mayor grado de sí mismo ha adquirido, otras especies tienen igualmente otros grados.
El primer grado del sí mismo es el “Proto sí mismo”, el segundo el “sí mismo central”, y el tercero el “sí mismo autobiográfico”.
Proto sí mismo
“consiste en una recopilación de imágenes que describen aspectos relativamente estables del cuerpo y generan sensaciones espontáneas del cuerpo vivo (sentimientos primordiales”). Estos mapas ofrecen una gran ayuda a la homeostasis, dado que describen cualquier variación en la estabilidad del organismo, todos los cambios resultantes de la interacción del organismo con lo que lo rodea. Los mismos son generados en el tronco encefálico y las regiones corticales.
Se pueden identificar tres tipos de mapas en el proto sí mismo
Mapas maestros interoceptivos
“Se trata de mapas e imágenes cuyos contenidos se ensamblan a partir de las señales interoceptivas que proceden del medio interno y las vísceras”. Informan al sistema nervioso momento a momento el estado del organismo, con la finalidad de que se realicen las correcciones fisiológicas pertinentes. Estas llegan a la mente en forma de sensaciones como sed, hambre, etc. También participan en estados hedónicos.
Mapas maestros del organismo
Estos mapas “describen el esquema del cuerpo entero con sus principales componentes:
el tronco, la cabeza y las extremidades”. Al describir el sistema físico, estos mapas cambian conforme cambia el tamaño del organismo en el proceso de desarrollo, focalizándose principalmente en este cambio de tamaño y en los atributos del movimiento.
Los mapas maestros interoceptivos deben coordinarse con los mapas maestros del organismo en cada etapa de desarrollo.
Mapas de los portales sensoriales dirigidos hacia el exterior
Estos mapas son la creación de las representaciones directas de los diferentes portales sensoriales localizados en el cuerpo (ojos, lengua, nariz, etc.).
En consecuencia, estos mapas y los cambios que en ellos se puedan generar, nos permiten saber cuando estamos viendo algo, escuchando algo, etc.
El sí mismo central
Este es el segundo grado del sí mismo, y es el resultante de “establecer una relación entre el organismo (tal y como el proto sí mismo lo representa) y cualquier parte del encéfalo que represente un objeto a conocer”. Es decir, cuando el proto sí mismo se ve modificado por un objeto y se enlaza a éste otorgándole una marca de sentimiento y atención, se produce un sí mismo central. Se empieza a generar en esta etapa un “sentimiento de conocer el objeto”, el cual distinguirá a este objeto en relación a los otros. Este sentimiento traerá como consecuencia que los recursos de procesamiento se focalicen en este objeto en particular.
Posibilita que en la mente pueda representarse un protagonista al que tales sucesos le ocurren, el “sí mismo material”. Como se puede apreciar, este grado de sí mismo implica la inclusión de un “protagonista”.
La conexión entre el proto sí mismo y el objeto permanecerá aún cuando el objeto ya no sea percibido, dado que como señala Damasio “cuando aprehendemos un objeto dejamos constancia no sólo de su apariencia física, sino también de nuestras interacciones con ese objeto…”, es decir que el relato puede ser generado por el sí mismo también a partir de objetos recordados.
Los acontecimientos que se sucedan en el encuentro de un objeto con el organismo, producen un pulso del sí mismo central, y dado que el organismo está en constante interacción con objetos y acontecimientos se vuelve necesario un sistema que le de prioridad a unos objetos más que a otros.
Se concluye entonces, que el sí mismo central requiere de una secuencia en la que un objeto genera una modificación en los sentimientos primordiales (proto sí mismo), se genera un sentimiento de conocer el objeto que le dé prominencia a dicho objeto, y no a otros, y se describa el relato en imágenes que luego podrán ser recordadas por el sí mismo aún cuando el objeto no se perciba.
En el caso de los seres humanos, “el sí mismo central se mantuvo, pero de manera paulatina fue rodeado por un sí mismo autobiográfico que en su naturaleza neural y mental era ya muy distinto de aquél”.
El sí mismo autobiográfico
-Entonces cuál es el punto de salir de la cama en la mañana?
-La verdadera respuesta es mi programación, y me falta la convicción para el suicidio.
El último grado de sí mismo “permite que múltiples objetos, previamente registrados como experiencia vivida o como futuro anticipado, interactúen con aquel proto sí mismo produciendo en abundancia pulsos del sí mismo central”. El sí mismo autobiográfico, a diferencia del sí mismo central, presenta (además de una vida visible) una vida no accesible, oculta, dónde “la conciencia de sí madura, gracias a la gradual sedimentación y reelaboración de la propia memoria”.
Las experiencias vividas son reconstruidas y repetidas en términos tanto consientes como no conscientes, y en este proceso sufren modificaciones, reordenamientos, modificándose así las entidades y acontecimientos, que en consecuencia adquieren nuevos pesos emocionales. “De este modo, a medida que los años pasan, se reescribe sutilmente nuestra propia historia. Por esta razón los hechos pueden adquirir una nueva importancia…”.
Para que la construcción de este sí mismo se lleve a cabo, según Damasio, primero “conjuntos sustanciosos de recuerdos biográficos definitorios tienen que agruparse de tal modo que cada uno pueda ser fácilmente tratado como un objeto individual”, en consecuencia, cada uno de estos objetos podrá modificar el proto sí mismo produciendo el pulso del sí mismo central y el sentimiento de conocer acompañado de la prominencia del objeto. En segundo lugar, “el cerebro necesita dispositivos capaces de coordinar la evocación de recuerdos, entregarlos al proto sí mismo para la necesaria interacción, y retener los resultados de la interacción en un patrón coherente relacionado con los objetos causantes”. Por consiguiente, la construcción del sí mismo biográfico demanda un aparato neural que posea la capacidad de obtener múltiples pulsos del sí mismo central a lo largo de una breve ventana de tiempo.
La construcción del sí mismo autobiográfico depende de dos mecanismos combinados. El primero, como se especificó anteriormente, es que los conjuntos biográficos sean tratados individualmente y produzcan el pulso del sí mismo central haciéndose conscientes.
El segundo es una operación de coordinación, dónde deben realizarse los siguientes pasos: Ciertos contenidos son evocados a partir de la memoria y presentados como imágenes. Las imágenes pueden interactuar de manera ordenada con el proto sí mismo. Los resultados de esta interacción deben mantenerse coherentes durante una breve ventana de tiempo.
Las estructuras que participan en la construcción de este grado de sí mismo “…incluyen todas aquellas que son precisas para el sí mismo central, en el tronco cerebral, el tálamo y la corteza cerebral, y, además, las estructuras que intervienen en los mecanismos de coordinación”. Asimismo, el valor que se le da a los contenidos está determinado por el sistema de valor biológico, por el que las imágenes procesadas por el cerebro son marcadas automáticamente con un determinado valor, como por disposiciones adquiridas por medio del aprendizaje. El sello que marca el valor, además de estar presente en la percepción original, es revivido cuando se lo recuerda.
Según plantea Damasio, las cortezas postemerodiales pueden tener un importante papel en este proceso de coordinación, aunque también distingue el posible papel del talamo para dicha tarea.
PARTE VI: Dónde se elabora la mente?
Las primeras manifestaciones de la mente surgen en el tronco encefálico. Dos núcleos del tronco encefálico, el núcleo del tracto solitario y el núcleo parabraquial, Intervienen en la generación de aspectos básicos de la mente, a saber, los sentimientos que generan los acontecimientos de la vida, que incluyen los descritos como placer y dolor. Los mapas generados por estas estructuras desembocan en sensaciones.
Estas sensaciones son, con toda probabilidad, los constituyentes primordiales de la mente, basados en las señales directas que provienen del cuerpo propiamente
dicho.
PARTE VII: La evidencia
Una de las grandes discusiones en torno al ser humano, es si su conciencia es algo distinto que su cuerpo. Se verán evidencias que demostrarían que la conciencia depende y se encuentra en el cerebro.
Efecto de los fármacos en el estado de ánimo:
Esta es la evidencia más común. Es sabido como diferentes fármacos pueden modificar el estado de ánimo de un sujeto a través de las diferentes sustancias que altera. Incluso otras sustancias que no son fármacos (chocolate, azúcar) también producen modificaciones en el estado anímico. Una refutación a esto es el denominado “efecto placebo”, pero éste en realidad es posible dado que el cerebro vuelve a desencadenar vivencias anteriores almacenadas.
Las diferentes enfermedades que alteran la conciencia:
Enfermedades como el Alzheimer, la depresión, afectan directamente la conciencia de quién las padece, y ambas tienen origen orgánico. Desde este punto cabría preguntarse como esto sería posible de ser la conciencia una sustancia aparte e independiente del cuerpo.
Las diferentes lesiones en el cerebro (evidencia más importante a mi entender):
Tanto un derrame cerebral, como un accidente que provoque traumatismo de cráneo, producen diversos cambios en la conciencia e incluso pueden llevar a que ésta se pierda. Algunas consecuencias posibles de una lesión cerebral son:
Déficits cognoscitivos
Coma.
Confusión.
Intervalos menores de concentración.
Problemas de memoria y amnesia.
Déficits para la resolución de problemas.
Problemas a la hora de tomar decisiones.
Incapacidad para entender los conceptos abstractos.
Falta del sentido del tiempo y el espacio.
Disminución de la conciencia de uno mismo y de los demás.
Incapacidad de seguir instrucciones que requieren más de una o dos órdenes simultáneamente.
Dificultades sociales
Deterioro de las capacidades sociales que produce como resultado una conducta egoísta.
Dificultades para hacer amigos y mantener las amistades.
Dificultades para entender y responder a las diferentes relaciones sociales.
Cambios psiquiátricos o de personalidad
Apatía.
Disminución en la motivación.
Inestabilidad emocional.
Irritabilidad.
Ansiedad y depresión.
Desinhibición, incluyendo estallidos de furia, agresiones, insultos, disminución de la tolerancia ante las frustraciones y conducta sexual inadecuada.