Alguna vez te has hecho preguntas tales como: ¿Por qué "parpadean las estrellas"? ¿Por qué nos reflejamos en un espejo? ¿Por qué las cebollas nos hacen llorar?, etc., y la única respuesta que obtienes es porque sí!! No te preocupes a continuación se intentará contestar a una serie de preguntas comunes con respuestas científicas que disipen esas dudas que a más de uno nos tienen de cabeza. Empecemos: ¿Por qué nos reflejamos en los espejos? Todos los días lo usamos. El espejo es un objeto imprescindible en cualquier hogar. Los más coquetos lo utilizan muy a menudo y los más sobrios lo justo y necesario para chequear el aspecto que presentan ante los demás. Los espejos reflejan una imagen extremadamente fiel de la realidad. ¿Cómo lo hacen? Lo hacen jugando con la luz magistralmente. Los rayos de luz visible que inciden sobre la superficie de un espejo son reflejados con el mismo ángulo con el que incidieron. De esta manera, la luz reflejada en el espejo produce una imagen que respeta el tamaño, forma y modo exacto de colocación de los objetos de los que proviene. La única diferencia: Cuando esta luz reflejada llega hasta los ojos del espectador la imagen que percibe es exactamente igual que la realidad, con una pequeña diferencia: el lado derecho del objeto está en el lado izquierdo y viceversa Para que un material refleje la luz de esta manera tan especial debe tener la superficie extremadamente lisa y plana. Las rugosidades en su superficie deben ser más pequeñas que la longitud de la onda que incide. Si la superficie no está bien pulida la luz se refleja en varias direcciones. Entonces la imagen del objeto observado se vuelve borrosa y confusa. Si la superficie está muy deteriorada directamente no se ve ninguna imagen. Un poco de historia Los primeros espejos hace miles de años eran de metal. Las civilizaciones etrusca, egipcia y romana bruñían cobre, plata o bronce hasta dejar su superficie tan lisa que reflejaba la luz produciendo el efecto espejo. En la Edad Media el espejo dejó de utilizarse por el miedo que suponían las consecuencias por pecar de vanidad. Eso sí, su uso se mantuvo entre las damas cortesanas. En el siglo XIV se impusieron los espejos de vidrio que consisten en una plancha de vidrio bien alisada sobre la que se vierte plata. Este modelo de espejo es el que se sigue utilizando hoy en día. Fuera del ámbito doméstico y estético los espejos no son siempre planos, también los hay curvos. Se utilizan para detectar objetos que están fuera de la línea de visión, aumentar la iluminación, para focalizar el calor en algún punto o como piezas clave de el instrumentos científicos como los microscopios y los telescopios para obtener una imagen reducida o aumentada de algún objeto. ¿Por qué se pega la lengua a los cubitos de hielo? Si chupamos un cubito de hielo recién sacado del congelador la lengua se queda pegada. En concreto, tras dejarla reposar un par de segundos sobre la superficie helada comienza una sensación similar a pellizcos minúsculos y constantes sobre la lengua. En realidad, lo que está sucediendo es que la superficie de la lengua, rica en agua, se está congelando. Esos pellizcos son cristales de agua y saliva. Esto sucede porque nuestro cuerpo no es capaz de reponer el calor en nuestra lengua igual o más rápido que lo extrae el hielo. Cuando la lengua toca la superficie helada del cubito, este extrae calor y la enfría rápidamente. Nuestro cuerpo intenta reponer en esa parte del cuerpo el calor perdido, necesario para su buen funcionamiento, pero el cubito lo disipa más rápido. De esta forma, la humedad de la lengua se congela y se queda pegada. El mismo efecto pero más acusado sucede con un trozo de metal, como un poste de una valla en un día helado, por ejemplo. Si lo chupamos, la lengua se quedará pegada rápidamente y con fuerza. El metal conduce muy bien el calor. Si está muy frío y entra en contacto con la lengua ‘caliente’, extraerá su calor con eficacia. Por este mismo motivo, cuando tocamos un metal en un día templado o cálido nos da la impresión de que está frío. Es porque extrae el calor de nuestra mano con suma rapidez. Para liberar la lengua, nada de tirones, porque dañarían el músculo. La solución es verter agua caliente sobre la lengua y el cubito o el metal. En un santiamén se descongelará la saliva y la lengua se despegará. ¿Y por qué cuando echamos los cubitos en una bebida suenan chasquidos? Los cubitos de hielo crujen cuando los añadimos a una bebida a temperatura ambiente por las tensiones en su estructura. Al introducir los cubitos en la bebida, el calor fluye hacia el hielo. El hielo tiene huecos en su estructura, que están rellenos de aire. Cuando la temperatura aumenta, el aire se expande (ocupa más, aumenta su volumen) y empuja las paredes de hielo que lo contiene. Por otra parte el hielo, como consecuencia del aumento de temperatura, se deshace poco a poco (se hace líquido) y su estructura se debilita. Los crujidos son el resultado de esta lucha de tensiones. ¿Por qué a veces se ve la Luna de día? Algunas veces, por la mañana o por la tarde miramos hacia el cielo y en pleno día vemos la Luna, blanca sobre azul. Se llama coloquialmente Luna de día y se produce como parte del ciclo natural de rotación y traslación de la Luna y la Tierra. A pesar de ser algo muy habitual y común nos llama la atención. La Luna se ve desde la Tierra con distinto aspecto según sea su posición relativa con respecto a la Tierra y el Sol. A estas variaciones visuales se les llama fases. Son nueva, cuarto creciente, llena y cuarto menguante. En la Luna Nueva, el satélite está alineado con el sol y no podemos verla desde la Tierra porque está ensombrecida por el resplandor. A medida que pasan los días, la Luna va creciendo. Primero aparece como una c invertida en el hemisferio norte y una C en el hemisferio sur que va aumentando su grosor e iluminando cada vez más superficie del satélite. “Desde la perspectiva de un espectador situado en la Tierra, la Luna se va separando del Sol y escondiéndose tras el horizonte cada día más tarde que nuestra estrella por lo que podemos ver la Luna de día por la tarde y al anochecer”. Luego, la Luna sigue rotando alrededor de la Tierra y entra en fase menguante. “En esa fase, la Luna irá apareciendo por el horizonte cada vez más tarde desde que el Sol se escondió”. Por eso, vemos la Luna de madrugada y por la mañana. Llega un momento en el que la Luna vuelve a esconderse en el horizonte a la vez que el Sol, es la Luna Nueva y arranca con ella un nuevo ciclo. Cara visible de la luna Desde la Tierra vemos según el momento del mes un trozo distinto de la Luna, pero nos muestra siempre los mismos valles y cráteres sobre su superficie. Desde la Tierra solo podemos ver una cara de la Luna. Es así porque ella gira alrededor de la Tierra y a la vez gira sobre sí misma a la misma velocidad. Así, tiene siempre la misma posición relativa con respecto a un observador en Tierra. ¿Por qué hay animales que duermen de pie? La mayoría de las aves duermen acurrucadas en algún lugar oculto, pero hay algunas que duermen de pie, agarradas sobre una rama y sin caerse. Son los pájaros. Quien haya tenido como mascota un canario lo habrá observado con admiración más de una vez durmiendo agarrado del palo de su jaula, con el plumaje inflado y la cabeza resguardada entre las plumas. Lo hacen gracias a un mecanismo anatómico. Sus muslos tienen un tendón flexor que pasa por delante de la rodilla, por detrás del tobillo y se extiende por las garras. Cuando las aves se posan, el propio peso del animal le obliga a flexionar las patas, como consecuencia se tensan los tendones y las garras se cierran, como una pinza. Duermen de pie porque no les cuesta ningún esfuerzo y porque deben estar preparados para salir huyendo lo más rápido posible. Los animales silvestres viven generalmente en un entorno desprotegido, donde los depredadores aprovechan cualquier descuido para atacar. Distintos mecanismos Los flamencos y otras aves zancudas, como las cigüeñas también duermen de pie, sobre una pata generalmente dentro del agua. Para sostenerse sin realizar esfuerzo de pie sobre una pata mientras duermen utilizan un mecanismo distinto al de los pájaros: encajan las articulaciones, se quedan bloqueadas y la pata queda rígida. Los científicos han averiguado que lo hacen para perder la mínima cantidad de calor posible. Resguardan la pata desnuda bajo el plumaje. Por eso, cuando no hace frío suelen dormir más a menudo sobre dos patas. Otras aves como los patos y los gansos a veces reposan sobre una pata, probablemente por la misma razón. Ellos no tienen un mecanismo de bloqueo de la articulación así que lo consiguen con equilibrio. Para dormir profundamente se acurrucan en algún lugar resguardado. También hay aves que duermen mientras vuelan, como los vencejos o las gaviotas. Pero sin duda alguna la manera más extravagante de dormir es la de los loriculos, un tipo de loros pequeños -no superan los 15 centímetros- que viven en Asia. Duermen boca abajo, como si fueran una fruta que cuelga de un árbol. Popularmente se conocen con el nombre de loritos murciélago. Caballos, de pie y tumbados Mamíferos como los caballos son también potenciales presas. Intentan permanecer el máximo tiempo posible de pie preparados para emprender el galope. Por eso descansan de pie. Para ello liberan el peso de una de las patas traseras apoyando solo la parte delantera del casco, dejando los tendones y los músculos en estado de relajación. No obstante esta postura no les permite dormir profundamente. Para conseguirlo han de tumbarse. Se reclinan sobre las patas o se acuestan sobre un flanco. Tan vulnerables ante los depredadores se encuentran en esa postura que en total duermen alrededor de cuatro o cinco horas al día repartidas en ratos cortos ¿Por qué 'parpadean' las estrellas? Cuando miramos las estrellas en el cielo nocturno vemos que tililan. Parece que parpadean como un faro emitiendo luz de manera intermitente. Es todo producto de un efecto óptico. Las perturbaciones de la atmósfera producen el 'temblor' de las estrellas. Las estrellas no dejan de emitir luz en ningún momento. La luz que emiten las estrellas viaja años luz hasta llegar a la Tierra. Antes de alcanzar nuestros ojos pasa por la atmósfera. Esta es un fluido no homogéneo. Sufre variaciones de temperatura, presión y concentración de sustancias, como por ejemplo, vapor de agua o partículas en suspensión. Estas irregularidades afectan a la imagen, que tiembla y pierde definición. Así, cuanto menor es el espesor de la atmósfera atravesada, menos son las perturbaciones y más débil es el centelleo. El cielo de la ciudad también dificulta la observación y contribuye al parpadeo de las estrellas. Las incontables farolas, faros de automóviles y luces de las viviendas borran directamente las estrellas del cielo. Y en los lugares donde se ven, el aire está muy cargado de partículas contaminantes que dispersan la luz. La atmósfera también afecta a la observación de objetos que están mucho más cerca que las estrellas, como la Luna, pero como se ven más grandes la distorsión se disimula. Los astronautas en el espacio son los únicos que pueden ver las estrellas en su esplendor porque allí no hay atmósfera que distorsione su luz. Amplia gama de color Las estrellas no solo tililan, también tienen color. Los astrónomos las clasifican según su color. Este es un indicativo de la temperatura aproximada que hay en su superficie. Las estrellas más frías son rojas (con unos 2800 ºC) y las más calientes son azules (aproximadamente 20000 ºC). El Sol es amarilla y su temperatura ronda los 5500 ºC. La paradoja del cielo negro Entre las estrellas el cielo se ve negro. Esta observación refleja una paradoja planteada en 1822 por el médico alemán aficionado a la astronomía Heinrich Olbers. Para resumir dice que si el Universo es infinito y está lleno de estrellas de manera homogénea debería brillar por igual por todas partes porque en cualquier dirección nuestra mirada encontraría una estrella. Hasta el siglo XX no se solucionó la paradoja de la mano de la teoría de la relatividad de Einstein. El cielo negro corresponde al momento en el que aún no existían las estrellas y el Universo estaba formado por partículas y radiación a elevadísima temperatura. Y aunque en ese momento hubiera luz visible, las ondas no nos llegan así, si no se transformada en ondas de menor energía, las microondas. Es la conocida radiación de fondo. Sucede porque el Universo de expande, es decir, la materia se mueve alejándose de nosotros. ¿Por qué decimos mentiras? La mentira forma parte de nuestras vidas. Los humanos somos mentirosos natos. Engañar nos permite conseguir lo que queremos mediante la manipulación y la explotación de otros individuos. En general, mentimos para obtener algún beneficio, poder, estatus, dinero, sexo. La mentira bien hecha es un pasaporte al éxito. Por eso mentimos. Así lo considera uno de los mayores estudiosos de la mentira, el filósofo David Livingstone Smith, director del Instituto de Ciencias Cognitivas y Psicología Evolutiva de la Universidad de Nueva Inglaterra (EE.UU.) y escritor del libro ¿Por qué mentimos?: las raíces evolutivas de la mentira y del inconsciente. Mentir es ventajoso, por eso la evolución, que selecciona rasgos que son ventajosos para los individuos, la ha integrado en la naturaleza humana. “Mentimos de forma espontánea, de igual manera que respiramos o sudamos”, subraya. Así, se estima que cada día oímos o leemos más de 200 mentiras. La mentira se encuentra en todo el reino natural. Existen plantas que tienen flores que parecen avispas hembra para atraer a los machos, que se llevan pegado el polen a otra flor y así la polinizan, serpientes que fingen ser venenosas para ahuyentar a depredadores y orugas que fingen ser serpientes con el mismo fin. Centenares de ejemplos Hay cientos de ejemplos de engaños en la naturaleza para obtener beneficios. Los seres humanos mentimos mucho mejor que otros animales porque somos inteligentes y por lo tanto flexibles a la hora de adaptar nuestras mentiras a distintos entornos y situaciones. La mentira no se ciñe simplemente al hecho de decir cosas que no son verdad. También mentimos al ocultar información, o al decir algo que es verdad de manera tal que el interlocutor crea que es falso. Podemos mentir sin utilizar las palabras, a través de una sonrisa falsa, al andar o adquirir posturas que aparentan confianza en uno mismo o mediante el uso de cosméticos que disfrazan nuestra apariencia real. Inteligencia maquiavélica Los primatólogos Richard Byrne y Andrew Whiten son los pioneros en el estudio de la mentira en monos. Observaron que cuanto más inteligente es la especie de primate, más tiende a utilizar la mentira. En 1988 postularon la llamada hipótesis de la inteligencia maquiavélica o del cerebro social, que establece que el papel que desempeña la mentira en la vida social de estos animales contribuye bastante a la expansión de su inteligencia. Los humanos somos primates y este principio se nos puede aplicar también. Hace entre 300.000 y 400.000 años, el cerebro de los homo sapiens comenzó a expandirse (a crecer) hasta que se estabilizó en su tamaño actual hace unos 50.000 años. Según esta teoría el factor más importante que impulsó el desarrollo del cerebro de nuestros ancestros fue la intensa competición social. La selección natural favoreció a aquellos individuos que sabían sacar más partido a la vida en sociedad, es decir, los más astutos, aquéllos que mentían, disimulaban y eran capaces de formar grupos sólidos, tenían más éxito social y reproductivo. Por lo tanto, el impresionante intelecto humano puede tener su origen en la necesidad de manipular y explotar a nuestros compañeros humanos. ¿Para qué sirve el ronroneo de los gatos? ¿Por qué lo hacen? ¿Significa que están a gusto? No hay duda de que los gatos ronronean cuando están relajados y cómodos.Pero no es el único momento en el que lo hacen. También ronronean cuando están molestos, sobresaltados o enfermos. Incluso algunas hembras lo hacen cuando van a parir. Los gatos ronronean desde que tienen pocos días de vida. Lo hacen con los músculos de la laringe y el diafragma. Lo pueden hacer de manera constante mientras inspiran y espiran para respirar. No son los únicos animales que ronronean. Otros felinos, como el puma, el guepardo o el serval, también hacen este sonido. No hay estudios definitivos sobre las razones del ronroneo. Desde hace tiempo se asume que tiene que ver con la comunicación entre los miembros de la especie, pero las situaciones en las que los gatos emiten el sonido son tan variadas que aún no está claro qué significa. Por eso, han surgido teorías que justifican el ronroneo desde un punto de vista muy distinto. Barajan la posibilidad de que el ronroneo desempeñe algún papel útil en el bienestar de los músculos y huesos del animal. Hay estudios que sugieren que el sonido del ronroneo favorece la cicatrización y aumenta la densidad ósea. Se sustentan en otros estudios que han concluido que las ondas sonoras de frecuencias entre los 25 y 150 herzios (como las de los gatos) fomentan estos procesos. Manipulados por gatos El estudio más reciente sobre el ronroneo del gato es de 2009. Lo publicó la revista Current Biology y apunta que los gatos han aprendido a emitir un ronroneo especial cuando quieren algo de nosotros con urgencia. Incluye un elemento parecido al llanto de un bebé que enternece especialmente a los humanos y nos impulsa a satisfacer los deseos del minino. En general, los gatos no hacen ese ronroneo irresistible habitualmente. Solo los gatos que viven con una persona. El estudio consistió, a grandes rasgos, en grabar los ronroneos de los gatos. Una decena de dueños grabaron los sonidos y los catalogaron según percibían más o menos urgencia. Y detectaron que había un ronroneo my bien definido que les transmitía mucha urgencia por dar al minino lo que pedía. Karen McComb de la Universidad de Sussex es experta en comunicación vocal de animales y autora del estudio. Asegura que decidió realizar la investigación cuando se dio cuenta de que su gato Pepo la despertaba cada mañana con el ronroneo irresistible, y que en vez de echarle de la habitación, se levantaba a rellenar su cuenco de comida. Las moléculas tensoactivas y el secreto del jabón Si tenemos las manos sucias, vamos a la pila, restregamos jabón mezclado con agua sobre ellas, frotamos para crear espuma y en un santiamén notamos cómo la suciedad ha sido arrastrada y se va por el desagüe. Lo mismo ocurre con la ropa. Si nuestra camiseta tiene una mancha no hay más que frotar detergente sobre la prenda mojada. En poco tiempo y una vez aclarada, la mancha habrá desaparecido. Los detergentes, jabones, champús, geles de baño limpian gracias a unas moléculas incluidas en su composición llamadas tensoactivos. Lo hacen atrayendo la suciedad y confinándola dentro de pequeñas burbujitas, que son arrastradas con el agua. Los tensoactivos son moléculas largas. Tanto que cada extremo se comporta de manera distinta. La cabeza (en azul) es soluble en agua y la cola (en verde) en grasas. Es así porque la cabeza es polar (es decir, con carga, generalmente negativa) y la cola es neutra. En química hay una máxima que reza: “Lo semejante disuelve a lo semejante”. Así lo polar se disuelve en lo polar y lo neutro en lo neutro. Por eso, la cabeza es soluble en agua, que es una molécula polar. Y la cola está más cómoda entre moléculas no polares, como la grasa. Gracias a esta ‘doble personalidad’ las moléculas se organizan en presencia de grasas y agua formando una estructura en forma de burbuja que se llama micela. Con sus colas (verde en la imagen) atrapan las grasas en el interior mientras las cabezas (azul) quedan en contacto con el agua. Con esta disposición la superestructura con la grasa atrapada es soluble en agua y puede ser arrastrada. Un invento de hace 4.500 años La primera mención al jabón conocida es de hace milenios. Una tablilla babilónica del 2.500 a.C. sugería mezclar agua, sebo y cenizas para producir una sustancia jabonosa. En 1.500 a.C el papiro egipcio de Ebers, sobre medicina, menciona una serie de sustancias que combinadas producen una sal jabonosa. Por su parte, el historiador romano Plinio El Viejo escribió sobre el sapon que “era una especie de ungüento grasiento de sebo de cabra y cenizas de haya que los pueblos bárbaros se dan en el pelo”. Con una mezcla parecida, de sebo y cenizas, se lavó la ropa hasta el siglo XVIII, cuando los avances en química permitieron crear jabones a gran escala. Gracias a ello, este artículo se popularizó y la higiene de la población mejoró. La consecuencia directa de algo tan sencillo fue la reducción de la mortalidad, sobre todo infantil. Algunos expertos afirman que “el jabón junto con la cloración del agua es la medicina que más vidas ha salvado”. El reinado de jabón tradicional terminó con la llegada de los tensoactivos sintéticos, que son los que se utilizan ahora. Son derivados del petróleo y retiran la suciedad de la misma manera que lo hacen los derivados del sebo. ¿Por qué no hay dos copos de nieve iguales? Fotografías de dos copos de nieve reales captadas con una cámara microscópica Un copo de nieve está compuesto por un solo compuesto químico, el agua. Alrededor de un quintillón de moléculas forman cada copo. El copo es resultado de la congelación de una gotita de agua alrededor de una mota de polvo hasta formar un cristal similar a una esquirla. Si el ambiente alcanza los 12 ó 13 grados bajo cero y el cristal tiene aire atrapado en su interior, adquiere forma de prisma hexagonal. Si se siguen agregando cristales la mayoría desarrolla un aspecto similar al de una estrella de seis brazos. La primera referencia a la forma de un copo aparece escrita en la obra, de 1611, Strena seu de nive sexángula (El copo de nieve de seis ángulos) del astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler. Descubrió que todos los copos de nieve son hexagonales y observó que cada cristal tenía una forma única. Más adelante, en 1885 el granjero y naturalista estadounidense Wilson Bentley, más conocido como ‘El hombre copo de nieve’ fotografió más de 5.000 copos de nieve y nunca encontró dos de estas minúsculas esculturas iguales. Hoy sabemos gracias a los actuales estudios del físico Kenneth Libbrecht en el Instituto Tecnológico de California (Caltech) los detalles más íntimos de la formación de los copos de nieve. Ha averiguado que es muy poco probable que existan dos copos de nieve iguales, aunque no imposible. El crecimiento de un cristal de nieve hasta formar un copo depende de tantos factores y tan irregulares que es extremadamente improbable que se repitan. Estos factores son, entre otros, la temperatura, la presión, la cantidad de agua o la velocidad de anexión. Hace un par de años científicos de la Universidad de Wisconsin- Madison (Estados Unidos) presentaron un modelo matemático para reproducir virtualmente los posibles copos de nieves que se pueden formar en función de las muchísimas variables que influyen en su formación. En este vídeo se puede observar unas cuantas posibilidades link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=jTnxnjmg0YY Efecto relajante Para aquellos que viven en la ciudad los días nevados son especialmente calmados. El ambiente se vuelve silencioso. No es porque los coches vayan más despacio o haya menos gente paseando. Lo que ocurre es que la nieve amortigua el sonido. Los copos alojan aire en su interior y la nieve cuajada y abundante esconde innumerables cavidades que esconden mucho más aire todavía. El resultado es un efecto relajante. ¿Por qué nos besamos? Las miradas se cruzan con los sentidos amplificados, los labios se acercan, se tocan, se entreabren y las lenguas se rozan. Con el primer beso pueden saltar chispas o puede resultar tan incómodo como un jarro de agua fría. Es decisivo. Si es satisfactorio la pareja seguirá adelante. Si no lo es, probablemente no continúen interesados el uno en el otro. Lo ha comprobado el psicólogo Gordon G. Gallup, de la Universidad de Albany. Él ha centrado su carrera en el estudio de la competición reproductiva y las bases biológicas de la atracción entre los individuos. En 2007 realizó un estudio con más de un millar de estudiantes. La conclusión fue rotunda. La inmensa mayoría habían experimentado el influjo determinante del primer beso se habían sentido atraídos por una persona y habían dejado de estarlo tras besarse una vez. Su hipótesis para explicar este hecho dice que cuando dos personas se besan se produce un intercambio de información química -mediante el olor y el gusto-, táctil y postural. Es posible que los besos activen funciones del cerebro, muy básicas y animales, que procesen esa información y nos indiquen si la pareja es buena desde el punto de vista reproductivo, si es compatible genéticamente y si está sana. Los hombres tienen más tendencia a iniciar besos con contacto de lengua. Una posible explicación es que el intercambio de saliva tiene consecuencias beneficiosas para el varón. “Deposita una pequeña cantidad de testosterona que administrada durante un periodo lo suficientemente largo aumenta la libido de la fémina”, señala. Para los machos el objetivo es pasar sus genes a la siguiente generación, es decir, inseminar. Para las hembras es radicalmente distinto. “Para las mujeres la inseminación es solo el principio del proceso reproductivo”, explica el experto. Tras ello va el nacimiento de la cría, el amamantamiento, y el largo periodo de la niñez que implica dedicación a la cría durante años. Por eso, ellas a la hora de elegir no solo tienen en cuenta las cualidades físicas del macho, también si son capaces de comprometerse a largo plazo para proveer y proteger a ella y a las crías que son dependientes durante tanto tiempo. De esta manera, las mujeres usan los besos, no solo como signo para mantener relaciones sexuales, también para evaluar el estado de la relación ya que la cantidad de besos está relacionada con la satisfacción en la relación. El 90% de las culturas humanas conocidas se besan con fines románticos. Y las que no usan los besos, se tocan la cara, se lanzan lametazos, se restriegan las mejillas y las narices, técnicas parecidas a los besos que implican un contacto íntimo entre dos personas. Hay más tipos de besos además del romántico. Algunos se utilizan como gesto de agradecimiento o para indicar bienvenida, otros refuerzan los vínculos entre un grupo, como la familia y demuestran cariño y protección. Probablemente el origen del gesto tiene que ver con la maternidad. Antes de que existieran los papillas las madres masticaban la comida con su boca para transferirla a sus crías que aún no podían masticar. La evolución y el impulso de perpetuar la especie hizo el resto. ¿Por qué nos pica la piel? Es uno de los gestos más repetidos. Todos los días nos rascamos. De repente nos asalta un cosquilleo incómodo que nos genera ansiedad. Nos llevamos la mano hacia la zona de nuestra piel que nos pica y nos frotamos. Entonces, el cosquilleo cesa. “El picor se produce por la liberación de sustancias (entre ellos, la histamina) por algunas células del sistema inmune. Éste interpreta ciertos estímulos como una agresión y activa este sistema de alarma” Los desencadenantes del picor son de lo más variado. “El roce de un tejido, determinados tipos de fármacos o alguna sustancia que nos produce alergia”. Hasta hace bien poco se pensaba que el picor era una ‘casi’ sensación de dolor. Que las mismas neuronas que gestionan el dolor se encargaban también de hacer sentir picor. Que el picor era un dolor que no llegaba a serlo, un dolor frustrado. Ahora se sabe que hay unas neuronas específicas para detectar el picor Neuronas específicas del picor. Fue en 2007 cuando un equipo de científicos de la Universidad de Washington, liderados por el anestesiólogo, psiquiatra y biólogo del desarrollo Zhou-Feng Chen, descubrió que existen neuronas específicas para el picor, células nerviosas dedicadas en exclusiva a gestionar esta sensación El estudio lo publicó la revista Science. Desactivaron en algunos ratones un gen que codifica el receptor GRPR, directamente implicado en la recepción del picor. Comprobaron que sin él, los roedores se rascaban un 80% menos que sus congéneres con el gen activado. Y, en cuanto al dolor, lo sentían por igual ambos grupos de ratones. En definitiva, este gen contenía la información para la síntesis de los receptores del picor. Los estímulos que producen el picor los recogen fibras nerviosas (neuronas del picor) situadas en la piel, envían la señal, a través de los nervios por la médula espinal hasta el cerebro. Allí, las neuronas específicas nos hacen conscientes de que nos pica. También hay neuronas que detectan simultáneamente dolor y picor. “Por eso, a veces el cerebro no discrimina entre dolor y picor”. ¿Por qué rascar alivia el picor? Para calmar el picor nos rascamos. “Al rascarnos estimulamos las fibras mecánicas. Este estímulo comparte ruta con el picor y cierra la puerta de entrada del picor a la médula espinal. Así, la señal no llega al cerebro” Rascarse reduce las emociones desagradables En 2008 científicos de la Universidad Wake Forest en Winston-Salem (Estados Unidos), dirigidos por el dermatólogo Gil Yosipovitch, analizaron mediante imágenes de resonancia magnética lo que ocurre en el cerebro cuando nos rascamos. Los investigadores rascaban en la pierna a los participantes con un pequeño cepillo durante unos 30 segundos y se detenían durante otros 30, así durante cinco minutos. "Para nuestra sorpresa, descubrimos que algunas áreas del cerebro asociadas con emociones y recuerdos desagradables se volvían menos activas mientras rascábamos a los participantes. Sabemos que esta acción es agradable, pero no sabemos por qué. Es posible que rascarse pueda suprimir componentes emocionales del picor y proporcionar así alivio". Los investigadores reconocen una importante limitación de su estudio: que los rascados con el cepillo se produjeron en ausencia del picor. ¿Por qué las cebollas nos hacen llorar? Picar una cebolla es un suplicio. En el momento en el que el cuchillo corta las crujientes escamas blancas que forman el bulbo, un vapor irritante emana de su interior, alcanza nuestros ojos y las lágrimas afloran. Sucede solo cuando cortamos la cebolla porque la sustancia irritante se sintetiza en el mismo instante en el que la despedazamos. Es así porque cada uno de los compuestos necesarios para que se sintetice la sustancia que provoca las lágrimas están situados en departamentos separados en la cebolla. Cuando con el cuchillo rompemos los distintos departamentos, los compuestos químicos se mezclan y se forma el gas lacrimógeno. Éste avanza hacia las mucosas, reacciona con el agua de nuestros ojos, se descompone en varios compuestos entre los que figura el ácido sulfúrico, y nos hace llorar. El propósito original de este mecanismo era disuadir a los animales de comerse la planta. Cuando un animal muerde la cebolla se forma el gas desagradable, formado por moléculas azufradas, y el animal huye. En gastronomía los compuestos azufrados de la cebolla son apreciados. Proporcionan a los platos ese inconfundible sabor picante cuando se sirve cruda y que le da un aroma y profundidad delicioso a los platos cuando se utiliza cocinada. ¿Cómo evitarlo? El truco para evitar, al menos un poco, este molesto fenómeno es enfriar la cebolla 30-60 minutos en agua con hielo. Esta acción retarda la síntesis de la sustancia lacrimógena. También ayuda cortar la cebolla al lado de un grifo abierto porque el gas lacrimógeno se encontrará de camino hacia nuestros ojos el agua del grifo, con la que reaccionará liberando así a nuestros ojos del incómodo lagrimeo. Puede que un día ni nos acordemos de que las cebollas hacían llorar. Un equipo de científicos de Nueva Zelanda y Japón ha diseñado una cebolla que no provoca lágrimas. Lo han hecho mediante ingeniería genética. Han conseguido silenciar los genes que sintetizan algunos de los compuestos químicos esenciales para que se forme la sustancia lacrimógena. No obstante, la nueva a cebolla aún tiene que mejorar; los científicos han admitido que su sabor es diferente al de las cebollas convencionales. Pero calculan que en 10 ó 15 años habrán mejorado la versión y podremos tener cebollas no lacrimógenas en nuestros hogares. ¿Por qué nos crujen los nudillos? Si entrelazamos los dedos de ambas manos y estiramos los dedos hacia atrás lo máximo posible nuestro nudillos crujen. También sucede si presionamos con la palma de la mano los dedos de la otra hacia dentro o si los estiramos uno a uno. Estos gestos son una costumbre arraigada para muchas personas que sienten alivio con los chasquidos de sus articulaciones. Otras los consideran desagradables. Las articulaciones que crujen son las diartrodias. Están formadas por dos huesos unidos entre sí por cartílago. Pueden realizar el movimiento de extensión, flexión y circular. Explicado con un ejemplo práctico: si mueven los dedos de la mano, con las dos primeras articulaciones solo podrán flexionar y extender. Con la articulación del nudillo podrán también girar el dedo 'pintando' círculos. Otro ejemplo de articulación que permite el movimiento circular es la rodilla. Puedes repetir con ella el experimento. El líquido sinovial Parte del hueso de estas articulaciones está envuelto en una cápsula rellena de una sustancia lubricante llamada líquido sinovial. Sirve para evitar el desgaste por rozamiento de los huesos y el cartílago. Está compuesto por una serie de sustancias entre ellas gases disueltos, como oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono. Cuando estiramos las articulaciones también se estira la cápsula que contiene el líquido sinovial y sus gases. Al estar más estirada y haber más espacio dentro de la cápsula la presión disminuye y los gases salen del líquido en forma de burbujas. Es lo mismo que sucede cuando abrimos una lata de un refresco con gas. Cuando dejamos de forzar la articulación y la cápsula con el líquido sinovial vuelve a su tamaño habitual, las burbujas estallan y producen el característico sonido de chasqueo. Posibles peligros Crujir los nudillos habitualmente puede producir distensión de los ligamentos y disminución de la fuerza prensora. Hasta hace relativamente poco se sospechaba que era un factor que favorecía la artritis, es decir, la inflamación de las articulaciones. No es así. Uno de los estudios más reveladores al respecto ganó el premio Ignobel de medicina en 2009, otorgados por la revista inglesa de humor científico 'Improbable research'. El autor es el doctor Donald Urger. Llevó a cabo la encomiable labor de hacer sonar los nudillos de su mano izquierda (pero nunca de la derecha) cada día durante 60 años. Así experimentó si este gesto provoca artritis. Ahora, tiene 85 años y no tiene ningún signo de esta enfermedad en su mano izquierda. ¿Por qué hay años bisiestos? El 29 de febrero, es un día extra, que añadimos cada cuatro años al calendario para ajustarlo con la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Estos años que duran 366 días se llaman años bisiestos. La Tierra tarda en dar una vuelta al Sol 365 días y un cuarto de día. Estas seis horas no se contabilizan en los años normales. Se agrupan y se suman cada cuatro años formando un nuevo día y, por ende, un año de 366 días. Si el desajuste no se corrigiera, el error se acumularía con los años y se haría muy significativo. Por ejemplo, en 100 años el calendario estaría desfasado 25 días. Poco a poco, las estaciones ya no coincidirían con los meses en los que estamos habituados a vivirlas. Julio podría llegar a ser el mes más frío del año en el hemisferio norte, cuando estamos acostumbrados a que sea un mes de intenso calor veraniego. Así, el seguimiento del ciclo natural de la estaciones sería un auténtico dolor de cabeza. Esta corrección se lleva haciendo desde la época del Imperio Romano, pero en 1582 se creó el calendario gregoriano, que es el que se utiliza en casi todo el mundo actualmente. Lo instauró el papa Gregorio XIII y su asistente, el astrónomo y matemático alemán Christopher Clavius afinó aún más las cuentas y tuvo en cuenta que la Tierra tarda exactamente en dar una vuelta al Sol 365,2422 días y no 365,25, que es la cifra que se había usado para redondear. Con el redondeo, cada mil años el error se acumulaba y el calendario se desajustaba. Para evitarlo puso como condición que solo fueran bisiestos los años que acabaran en 00 que fueran divisibles entre 400. Este es el método que usamos hoy en día para elegir años bisiestos. De esta manera la lista de los últimos años bisiestos y algunos de los futuros queda así: 1892 1896 1904 1908 1912 1916 1920 1924 1928 1932 1936 1940 1944 1948 1952 1956 1960 1964 1968 1972 1976 1980 1984 1988 1992 1996 2000 2004 2008 2012 2016 2020 2024 2028 2032 2036 2040 2044 2048 2052 2056 2060 2064 2068 2072 2076 2080 2084 2088 2092 2096 2104 2108 2112 2116 2120 2124 2128 2132 2136 2140 2144 2148 2152 Pueden observar que el año 2000 fue bisiesto porque es divisible entre 400, pero 1900 no fue bisiesto. Aquí una explicación más matemática de en que consiste el año bisiesto. link: http://www.youtube.com/watch?v=5QWPAkEHQpE ¿Por qué nos enamoramos? ¿Por qué existe el amor a primera vista? Cuando de repente ves a una persona y te atrae, ¿qué sucede dentro de nuestro cerebro? Conoces a alguien, cruzas algunas miradas y conversas un poco. Suficiente para que salten chispas y la atracción sea irrefrenable. La química del amor ha empezado a hacer de las suyas y no hay nada que podamos hacer para evitarlo. Empieza así la locura del enamoramiento. Los psicólogos apuntan que para enamorarse es imprescindible estar dispuesto a que suceda. También que es más probable enamorarse de una persona con tu mismo nivel social, el mismo nivel de inteligencia, los mismos valores y aficiones, y con ciertas cualidades físicas, pero no han averiguado cuál es la combinación de personalidades que forman una buena pareja. Los neurocientíficos expertos en el enamoramiento han buscado las razones en la biología. Apuntan como causa de la atracción entre dos personas a una combinación muy concreta de hormonas en nuestro cerebro que altera su funcionamiento habitual. Lo llaman el 'colocón del enamorado'. En los años ochenta despegó el estudio de la bioquímica del amor de la mano de Helen Fisher, de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey. Fisher ha realizado multitud de investigaciones al respecto y ha descubierto que cuando nos enamoramos de alguien aumentan las concentraciones de la dopamina y la norepinefrina y disminuyen los de la serotonina. Esta combinación se asemeja a la que produce algunas enfermedades mentales, como el trastorno obsesivo compulsivo o las adicciones La locura del amor romántico Fisher ha observado también que en los enamorados aumenta la actividad en una zona del cerebro llamada área tegmental ventral, que forma parte del sistema de recompensa. Detectó gran actividad en unas células que sintetizan dopamina, sustancia relacionada con la plenitud, la euforia, los cambios de humor y también con la motivación para conseguir un objetivo en concreto. Esta parte del cerebro está en el llamado 'cerebro reptiliano', el más básico, el que tiene que ver con las conductas más impulsivas de supervivencia, como comer, beber, la regulación de la temperatura corporal, el sexo, la territorialidad o la necesidad de cobijo y protección. Así, el amor romántico es una necesidad, una urgencia, como comer o beber, y es casi imposible evitarlo. "El amor romántico es una obsesión, nos posee, y nos hace perder nuestro sentido del yo, no puedes para de pensar en la otra persona, sientes ansiedad cuando no tienes a esa persona y cada vez necesitas verla más”, explica en una charla del TED. Tiene gran culpa de esa situación la combinación de norepinefrina y dopamina. Se encargan de ayudarnos a focalizar nuestra atención sobre algo en concreto (la persona amada) y de recordar con detalle estímulos nuevos para aprender (los ratos que hemos pasado con esa persona, que no conocemos demasiado). Por su parte, los bajos niveles de serotonina nos abocan a un pensamiento obsesivo y repetitivo. Consecuencias del rechazo Y la obsesión puede ser peor cuando te rechazan. Ante la adversidad, la producción de dopamina se dispara para lograr el objetivo. "En vez de seguir con tu vida y olvidarte de esta persona, la amas más intensamente que antes", comenta con humor. "Es una adicción, una maravillosa adicción cuando todo va bien y una horrorosa adicción cuando las cosas no marchan bien", asegura. Durante el enamoramiento también se activa una parte del cerebro relacionada con el cálculo de las ganancias y las pérdidas. Es la misma parte del cerebro que trabaja cuando debemos tomar una decisión que implica grandes riesgos para conseguir ganar o perder muchísimo. Y la tercera zona que se activa está relacionada con el sentimiento de fuerte vínculo con alguien. No existe ninguna cultura que no sienta el deseo, la pasión, la atracción sexual y la ansiedad propios del amor romántico. Parece, por lo tanto, que es inevitable y no hay escapatoria. No nos queda más remedio que rendirnos ante él y en la medida de lo posible, disfrutar. Bueno creo que el Post se alargo un poco. Espero que el post sea de su agrado. Es un placer aportar a esta gran comunidad!
Preguntas cotidianas = Respuestas científicas.
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