InicioApuntes Y MonografiasEl debate del siglo : Kim `versus´Davidson.
ANALÍTICA ( onto-semántica ) DE PUTNAM SOBRE EL DEBATE KIM / DAVIDSON. ( Las Conferencias Joshiah Roice , 1997 ). Lisardo San Bruno de la Cruz. Putnam introduce la noción de “novia automática” de William James, algo así como un organismo carente de actividades y/o procesos psicológicos, conductual y físicamente indistinguible de un ser humano en sentido ordinario, para interrogarse sobre la posible equivalencia entre la novia automática y un ser humano en sentido ordinario. Putnam también usa y nos recuerda una especie de germen de lo que sería llamado posteriormente el test de Turing que ha rastreado en los escritos cartesianos. La suposición contrafáctica de Descartes es idéntica o cuasi idéntica a la de James, se supone la existencia de un mecanismo que es capaz de responder conductual y físicamente ante ciertos estímulos y sería indistinguible de un ser humano en sentido ordinario. La vexata quaestio mente - cuerpo se ha reproducido recientemente entre dos pensadores de alta estofa analítica Kim y Davidson; Putnam trata de verter una mirada crítica sobre tal discusión en temas concernientes al problema mente-cuerpo. Kim modula su argumentación mediante una noción de “reducción”, la noción de “superveniencia”, la noción de superveniencia estricta podría quedar definida en términos laxos del siguiente modo: Una batería de propiedades A superviene en otra batería de propiedades B si no es físicamente posible que un particular ejemplifique B y no ejemplifique A. En esta tesitura definicional, las propiedades mentales supervienen sobre propiedades biofísicas si no es físicamente posible que dos organismos se hallen en idéntico estado biofísico en tanto comparten idénticas propiedades físicas y se hallen en diferente estado mental. Kim no comparte el monismo anómalo de Davidson, no existen baterías de leyes psicofísicas aunque cada evento individual psíquico fuera idéntico a cada evento individual físico ; y , defiende el que tales leyes físicas sean posibles lógica y empíricamente. Putnam no cree que existan leyes restringidas a una sección espacio- temporal y restricción de la forma : ` P co- implica M ´ donde P formaliza una propiedad física y M formaliza una propiedad mental ; y , tal forma de complicación puede convertirse en una ley cuantificada sobre todos los organismos físicamente posibles. No obstante , Putnam argumenta que sería lógicamente posible establecer leyes - puente específicas acotadas para una especie particular, de la forma Si implica - M coimplica Pi , que pudiera interpretarse afirmado que siendo Si una especie de estructura , en concreto la propiedad y/ o estado físico Pi , se constituye como una relación o condición necesaria y suficiente para que acaezca el estado mental M. Según Kim, para escapar del modismo anómalo de Davidson y poder hablar de verdadera causación mental, es pertinente sostener que tal batería de leyes - puente son fácticamente posibles, encontrar una ley generalizada de la forma P co - implica M, o una ley o batería de leyes especificas para una especie de la forma Si implica M coimplica Pi entraña dificultades análogas. Para Davidson, los eventos mentales y los eventos físicos han de estar relacionados de algún modo, en una relación causal entre conjuntos de eventos ha de existir una ley legaliforme que subsuma y explique tal relación de causación. Según Davidson , no hay leyes sobre el ámbito de lo mental, de acuerdo con lo cual, en última instancia, toda relación causal que englobe estados mentales debería estar sustentada por una ley física. No existe un grupo de leyes psicofísicas, pero en última instancia todos los eventos mentales son eventos físicos, asumiendo que cualquier suceso cae dentro del ámbito de una explicación causal, el interrogante que plantea Kim a Davidson cuestiona la relevancia onto - pragmática de los eventos mentales. Para Davidson, los sucesos son particulares concretos espacio - temporalmente considerados, en esta ontología de particulares espacio temporales las relaciones fundamentales y/o esenciales de interconexión entre sucesos son las relaciones causales. Kim recuerda a Davidson que en su ontología , los sucesos particulares son considerados como causa o efectos en tanto instancias de regularidades legaliformes y/o leyes estrictas y consecuentemente, por tanto, las relaciones causales esenciales de la ontología Davidsoniana no quedarían afectadas si ni siquiera considerásemos la existencia de los eventos mentales como sucesos individuales, en tanto particulares espacio - temporales realmente existentes. El monismo anómalo de Davidson, de acuerdo con la interpretación de Kim, asume un compromiso onto - semántico fuerte: solo leyes estrictas fundamentan relaciones causales. El debate Kim - Davidson queda replanteado en Putnam de acuerdo con la siguiente línea argumental: Kim comienza su argumentación asumiendo la corrección implícita del argumento de Davidson, pero proyecta un condicional: si redistribuyésemos de forma aleatoria las propiedades de los sucesos mentales o diluyésemos los aspectos o los perfiles mentales del mundo, la batería de relaciones causales relevantes de este mundo no se vería afectada. El corolario de Kim es el siguiente: liquidados los perfiles mentalistas de la realidad, la `novia automática´ de James sería un ente lógico empíricamente posible, Putnam ,por ejemplo, sería un automatismo, un autómata que no decide “tal y cual” es el caso, porque tales decisiones son meros epifenómenos, son fenómenos que no tienen o no contienen ninguna relevancia causal de la realidad. Los sucesos mentales; por tanto, serían meramente epifenoménicos, tratar de explicar un evento mental nos conduce necesariamente a la esfera de la mecánica del cerebro, a la neuro- ciencia. Para Kim, el contrafáctico “aunque Putnam careciese de propiedades y eventos mentales, asumiendo su identidad física y su entorno físico con respecto a seres humanos en sentido ordinario, sucederían los mismos eventos físicos y Putnam sería indistinguible de un “ciudadano normal”. Desde el enfoque de Kim, existen leyes psicofísicas: las propiedades mentales supervienen, descansan o se realizan múltiplemente en propiedades biofísicas. Asumamos con Putnam que a alguien se le pregunta “por qué el grifo del baño está abierto”, probablemente nos contestaría diciendo que ha decidido bañarse, que tiene intención de bañarse, para bañarse ..., la decisión de bañarse constituiría una explicación en sentido ordinario de tal situación espacio-temporal particular. Putnam observa que existen tantos tipos de causas como sentidos existen del porqué- consideramos que tal y cual es una explicación; decidir bañarse y decidir la temperatura a la que nos bañaremos forma parte de la corrección ordinaria de lo que entendemos por explicar; he decidido bañarme sería una causa explicativa de la apertura del grifo, la decisión sería un evento mental y el hecho de que el agua corra sería un suceso físico. Si asumimos que una explicación en sentido intuitivo, como la esbozada por Putnam, no es correcta estaríamos asumiendo que la decisión de tomar un baño a tal o cual temperatura no sería una explicación de este hecho particular; en otros términos, estaríamos liquidando toda una forma de hablar que nos es connatural, algo así como afirmar que la causa que explica el porqué de la apertura del grifo no ha sido mi decisión de abrir el grifo para realizar tal y cual acción. Para Putnam, la prótasis del condicional de Kim, asumir que exista un organismo carente de propiedades mentales pero con idéntica morfología física a la de los organismos ordinarios de una comunidad humana típica, resulta tan ininteligible como la apódosis del condicional, en tal caso hipotético se darían exactamente los mismos eventos físicos. El rechazo de Putnam, tanto de la prótasis como de la apódosis del condicional de Kim, no implica defender la siguiente afirmación, que el bautiza como “no autómata”: si Putnam careciese de propiedades mentales y sus baterías de propiedades físicas fuesen idénticas en idénticas regiones espacio - temporales del entorno a como lo serían si realmente tuviese propiedades mentales, en tal caso habrían de contemplarse diferentes eventos físicos. Putnam no acepta esta posición de no autómata porque identifica o cuasi identifica un dualismo o un inter- accionismo parecido al cartesiano; la res cogitans aseguraba que la res extensa de nuestro organismo actuase como actuaba, anulada la existencia de la res cogitans, la res extensa orgánica de lo humano no podría actuar de la misma forma y los sucesos físicos serían absolutamente distinguibles. Para Putnam, la substancia pensante cartesiana representa una de las múltiples formas en las que no resulta inteligible saber de lo que se està hablando; la posible corrección de un inter-accionismo dualista al estilo de Descartes parecía contradecir algunas leyes físicas básicas. La res cogitans, a través del puente de conexión estipulado por Descartes en la zona de la glándula pineal, estaría en condiciones de alterar la dirección de la res extensa, pero no podría alterar leyes físicas básicas como la conservación de la cantidad de movimiento. La física posterior a Descartes estaba en condiciones de afirmar que el momento total en cada dirección del espacio es una cantidad que se conserva, la posible corrección del interaccionismo dualista cartesiano supondría la violación de algunas leyes físicas consideradas como fundamentales desde la época de Descartes. La res extensa corporal humana, influenciada por el ámbito mental de la res cogitans, supondría el que existieran eventos físicos totalmente desemejantes a los eventos físicos carentes de capacidades como la de decidir. Kim tampoco acepta la viabilidad del interaccionismo dualista de tipo cartesiano, en un enfoque fisicalista como el suyo debe aceptarse como un supuesto esencial la clausura global-causal de la estructura de lo físico: todo evento que tenga una causa en el tiempo T, para el fiscalismo de Kim, tiene una causa física en T. La asunción de Kim de la clausura causal del dominio de los eventos físicos entraña no aceptar como posición inteligible en filosofía de la mente el inter-accionismo dualista de raigambre cartesiana puesto que, implicaría que algunos eventos físicos necesitarían una explicación causal no física, algo así como una batería de eventos no físicos y/o mentales como agentes de causación de los eventos físicos. La cuestión que Putnam quiere puntualizar trata de recalcar el hecho de que la aseveración de autómata y la aseveración de no autómata no son aseveraciones contradictorias sino contrarias, por tanto para rechazar la posición de autómata no podemos valernos de la posición de no autómata. Existen posicionamientos fisicalistas reductivos, conductistas lógicos y verificacionistas en filosofía de la mente que asegurarían la incorrección de la aseveración en autómata pero tal incorrección no implicaría necesariamente la lectura de no autómata. El experimento mental de James, la noción de la “novia automática”, absolutamente indistinguible de una novia normal, sería un estado de hechos posible, la enunciación de autómata sería verdadera, incluso admitida la incorrección del interacionismo dualista; vedada la validez del interaccionismo dualista, una de las posibilidades para rechazar la enunciación de autómata sería declarar el sin sentido del siguiente estado de hechos: La prótasis de autómata, existen organismos humanos carentes de propiedades mentales que actúan de manera idéntica a los humanos con propiedades mentales en identidad de condiciones y propiedades físicas y ambientales es verdadero, no obstante, si tal agente en cuestión muestra una conducta diferente entonces actuaría como si tuviese tal conjunto de propiedades mentales. Para un verificacionista típico la novia automática de James o el enunciado condicional contrafáctico de autómata carecerían de significación cognitiva, porque no estaríamos en condiciones de verificar la existencia de tales organismos; desde el enfoque del conductista lógico más allá de la verificabilidad en principio de los verificacionistas, el conjunto de aseveraciones relativas a propiedades y/o estados mentales entraña una equivalencia lógica a aseveraciones realizadas sobre conductas y/o comportamientos físicos. Suponiendo que la prótasis del enunciado de autómata fuera correcta y la postura interaccionista dualista falsa, de acuerdo con los presupuestos del conductismo lógico estaríamos ejecutando una contradicción, en tanto asumimos que se satisfacen condiciones lógicas que verifican la presencia de propiedades y / o sucesos mentales, pero tales sucesos no acontecen físicamente. De acuerdo con la lectura de Putnam, aceptar la corrección del verificacionismo supondría que la yuxtaposición no - interaccionismo y antecedente de la prótasis de autómata sería aceptar una conjunción a-significativa, aceptar el conductismo lógico significaría que la yuxtaposición sería contradictoria; pero verificacionismo clásico y conductismo lógico son dos enfoques que Putnam no acepta. La postura Davidsoniana, su monismo anómalo, entrañaría que mencionar el ámbito de los predicados psicológicos y/o mentales sirve para la práctica normal de racionalizar y/o explicar la conducta del organismo humano, se trata de una función intencional de racionalización sin màs, pero no existen leyes psicofísicas inter - relacionantes de ambos ámbitos; la yuxtaposición de la no aceptación del interaccionismo dualista con la verdad de la prótasis de autómata, describiría un ámbito de aplicación de uso de predicados mentales, pero tales usos predicativos en realidad no tendrían ninguna aplicación, tal posición resulta inteligible a los ojos de Putnam. El monismo anómalo de Davidson se emparenta tanto con algún perfil verificacionista como con algún perfil de los conductistas lógicos, por lo que respecta a los perfiles verificacionistas de la postura de Davidson, un meta - verificador externo a los eventos que suceden con respecto a nuestras conductas físicas inmergidas en un entorno socio mental, estaría en condiciones de verificar si tal o cual predicado mental se nos aplica o no. De acuerdo con Putnam, Davidson tendría un perfil psico - verificacionista o un perfil o una matización de verificacionismo en relación al ámbito de los eventos mentales. Por lo que respecta al entronque de Davidson con los conductistas lógicos, si nuestra conducta es idéntica a cuasi idéntica si se nos predicaran o atribuyesen tales y cuales predicados mentales, conducta interpretable en términos de la micro física, por ejemplo, tales predicados mentales podrían atribuírsenos; no obstante, para un monismo anómalo como el de Davidson no existen verdades conceptuales relevantes derivadas de la interrelación entre predicados mentales y predicados comportamentales y/o conductuales en contra de los conductistas lógicos. El tipo de reducionismo fisicalista sofisticado de Kim tampoco satisface las expectativas explicativas de Putnam, Kim afirmaría que el mundo posible asumido en autómata carece de pertinencia, partiendo del supuesto de que en la realidad aquello que describimos como propiedades mentales en realidad son un subconjunto o forman parte del conjunto total de las propiedades físicas del mundo, la aceptación del antecedente de autómata supondría aceptar un ámbito ontológico en el que la batería de propiedades mentales, sucede, se realizan de una forma absolutamente desemejante a como se realizan en el mundo real. Conceptuando las propiedades mentales en tal mundo posible como meros epifenómenos no tendrían aplicación en el mundo real, precisamente por su condición de ser físicas y las propiedades físicas, de acuerdo con Kim, no pueden ser meros sucesos epifenoménicos. Afirmaciones del tipo “la luz es radiación electromagnética con una determinada longitud de onda en una determinada parte del espectro electromagnético”, esto es, la física y/o química ha descubierto que tal objeto tiene tal propiedad en la naturaleza, tal propiedad natural es trasladable a todos los mundos metafísicamente posibles. Esta sería la afirmación de Kripke, no estaríamos en condiciones de afirmar que existe un mundo metafísicamente posible en el cual la luz no sea una determinada radiación electromagnética; para Kripke, contrafácticos del tipo de autómata resulta onto - semánticamente problemáticos, asumir la corrección de la reducibilidad empírica de lo mental a lo físico, entrañaría que el antecedente de autómata constituiría un condicional a-significativo en términos metafísicos. Para Putnam, la yuxtaposición del antecedente del contrafáctico autómata o sin alma y el rechazo del interaccionismo dualista de estofa cartesiana carecen de inteligibilidad plena, si existiese un mundo de novias automáticas a lo James, no sabríamos percibir el sentido de tales posibles estados de hechos. Para Putnam, satisface nuestro criterio de inteligibilidad hablar de sirenas en el contexto de una narración fantástica, por ejemplo, sabríamos cómo comportarnos en tal contexto, pero hablar de sirenas en biología carecería de sentido científico. Putnam trata de mostrar que situaciones contrafactuales similares a las mencionadas carecen de inteligibilidad, organismos carentes del ámbito de lo mental que actúan conductualmente de forma idéntica en idénticas circunstancias fisiológicas y ambientales nos sumiría en un contexto discursivo en el que no sabríamos reaccionar. El escenario contrafáctico presentado por Kim parece inteligible, de acuerdo con Putnam, porque presuponemos dos baterías de propiedades independientes, estaríamos en condiciones de atribuir independencia entre la batería de propiedades físicas y la batería de propiedades psíquicas en tanto no fuese posible la reducción y la ocurrencia de una propiedad física no implicaría la ocurrencia de una propiedad psíquica; en tal tesitura, suponer la aplicabilidad de la corrección del principio de independencia mutaría el ámbito de propiedades físicas y el ámbito propiedades psíquicas en ámbitos independientes. Lo que hace Kim es suponer una restricción de identidad bien definida, aplicabilidad de independencia, a una batería de propiedades y después se interroga por la posibilidad, altamente metafísica y sospechosa, de lo que sucedería si fuese el caso de que no sucedieran y / o acontecieran propiedades mentales. Putnam observa que la situación contrafáctica dibujada por autómata entraña defender algún tipo de reductibilidad que relacione el ámbito de las propiedades mentales con el ámbito de las propiedades físicas, esto es, la relación de reductibilidad explicitaría de qué estamos hablando cuando la propiedad de decidirse bañar es o no reductible o co-extensiva en términos nomológicos con tal y cual propiedad física. No obstante, para Putnam definir o tratar de definir una noción de “identidad de propiedades” carece de relevancia significativa en este contexto, planteamiento argumental que Putnam mismo utilizó contra las teorías de la identidad en su propio funcionalismo originario. En un modelo de identificación teórica el presupuesto ineludible en el ámbito de las operaciones reductivas es la existencia de un paquete de leyes perfectamente definidas en ambos esquemas conceptuales, el ámbito de operatividad del esquema conceptual a reducir queda perfectamente integrado en el ámbito del esquema conceptual reductor. Hablar de una batería de propiedades bien definidas dentro del ámbito de la psicología popular que tenga sentido, significa integrar dentro de un ámbito formalizado computacionalmente en tanto un conjunto de propiedades computacionales que se describen mediante un programa. Como aduce Putnam, la noción de “propiedad computacional” queda lastrada en la elección de la descripción formal del programa y no estaríamos en condiciones de imaginar cómo describir el formalismo computacional que redujera el ámbito en que se usan los términos de la psicología popular, sin aclarar el sentido de tener tal y cual propiedad computacional. El enfoque funcionalista no pasa de ser, en términos de Putnam, más que una ilusión ontosemántica. El fisicalismo reductivo de Kim supone de forma implícita perfiles funcionalistas, cada propiedad mental, de acuerdo con la postura de Kim, superviene, sobreviene, se realiza, descansa en una propiedad física relativa a cada especie, en la especie humana cada propiedad mental descansaría en un patrón estructural relevante, por ejemplo, tal y cual región espacio - temporal neurológica. Putnam percibe que en el mismo hecho de la aceptación del enunciado de independencia como criterio de identidad, anida un sin - sentido, dado que la posible reductibilidad o co-extensividad nomológica no ha sido descrita o definida, tampoco estaríamos en condiciones de afirmar que la noción de “independencia” haya sido descrita y/o definida con un sentido claro. En texto del propio Putnam “Supongamos que reformulamos (independencia) de la manera siguiente: (¿Independencia?). Si A y B son dos tipos de propiedades y no hemos dado un sentido claro a la cuestión de si las propiedades B son reductibles o no a las propiedades A, entonces las propiedades B son independientes de las propiedades A, en el sentido en que es lógicamente posible que estén presentes las propiedades A sin que lo estén las propiedades B. ¡No me parece que ningún filósofo pueda considerar como plausible la propuesta ¿independencia? Porque si no le hemos dado un sentido claro a la cuestión de la reductibilidad o (co- extensividad nomológica), entonces será natural suponer que tampoco tiene un sentido claro la cuestión de la independencia!” ( 1 ). A los ojos de Putnam, aceptar la propuesta de independencia implica de forma subrepticia aceptar el que sea inteligible la independencia de las propiedades mentales y las propiedades físicas. En este presupuesto de Kim, presuntamente acrítico, se vierte de forma implícita una ontología en la que se establece un hiato entre propiedad física y propiedad mental, un hiato ontosemántico y ontoepistémico. Como Putnam arguye , sobre tales presunciones acríticas y/o desproblematizadas, contextos contrafácticos como la “novia automática de James”, parecen poseer relevancia en la argumentación en torno a las cuestiones de filosofía de la mente , pero tal apariencia de inteligibilidad tan solo es una apariencia de sentido. Bajo la intuición de Wittgenstein, en la que se describe como los sentidos de los términos conceptuales se inmergen en sus contextos de uso, Putnam advierte que las cuestiones ontosemánticas penden fundamentalmente de posicionamientos conceptuales, de enfoques filosóficos divergentes en torno a la descripción de lo que significa el` significado ´. Wittgenstein y Austin representarían un panorama filosófico en el que se defiende una semántica sensibilizada al contexto, esto es, las proferencias que emitimos están esencialmente enraizadas en el contexto en que surgen, en las emisiones particulares utilizadas. En tales semánticas sensibles al contexto no se niega que los términos sígnicos tengan significado, en tanto puede describirse con cierta corrección el significado de un término, descripción que acotaría - restringiría los contenidos expresables mediante el uso de la palabra vertida en tal y cual contexto y en tal y cual situación particular. Ahora bien, conocer el significado de un término no puede determinar aquello que proferimos en una emisión particular relativizada a un contexto, conocer el significado de un término conceptual no puede determinar en una proferencia aseverativa algo así como sus condiciones veritativas. Putnam usa el ejemplo de una emisión como “hay un montón de café sobre la mesa”, obviamente conocemos el significado de los términos componentes de la oración por separado, pero tal proferencia afirmativa desligada de un contexto particular de uso no puede tener un contenido determinado. Las condiciones veritativas de tal enunciación dependen de las circunstancias contextuales en las que se ha vertido tal enunciación, para semánticas no sensibles al contexto en las que se establece una fuerte dicotomía entre el significado genuino y el significado en tanto sus implicaciones conversacionales en un contexto de uso, la emisión “hay un montón de café en la mesa” significaría existen tantas y cuantas partículas en tal y cual espacio-tiempo. De acuerdo con Putnam, el sentido de este significado estaría muy alejado de nuestras intuiciones habituales de lo que significa una emisión como la citada; en semánticas no sensibles al contexto deícticos comunes, indicadores temporales, obviamente, refieren a una situación particular de uso, pero tal contaminación contextual debería ser corregida, tan solo sería un caso límite de sensibilidad del contexto. Las semánticas no sensibles al contexto tratan de representar el léxico natural utilizando las técnicas tarskianas, esto es, las condiciones veritativas quedarían ligadas de forma recursiva a todas y cada una de las oraciones de un léxico vernáculo, lo que Putnam aduce es que la dependencia contextual y/o sensibilidad al contexto no es un fenómeno corregible o restringible en términos de una semántica del lenguaje natural de tipo tarskiano, idénticos términos, ya sean nombres o adjetivos, proferidos en contextos distintos pueden contener referencias distintas absolutamente compatibles con lo que podríamos considerar el significado estándar de tales términos. Para saber lo que significa la emisión `hay un montón de café sobre la mesa´ no solo tenemos que saber el significado de tales palabras, no solo las restricciones internas en cuanto al uso y abuso del uso de tales palabras, también necesitaríamos estar en condiciones de proyectar nuestros juicios habituales sobre lo que significaría afirmar que hay un montón de café sobre la mesa en tal y cual contexto de uso particular. De acuerdo con Putnam, la capacidad de juzgar sobre tal y cual enunciado no puede quedar representada mediante algo así como una regla recursiva reductora, la misma posibilidad de los usos lingüísticos en un léxico vernáculo es parasitaria de lo que consideramos y compartimos con nuestros semejantes como usos y abusos a priori de lo que un término significa en un nuevo contexto. Tal capacidad de imaginar lo que se asevera en tal contexto particular es una capacidad humana natural no reducible y / o representable mediante una batería de reglas lógico-formales. Podría defenderse, por ejemplo, que la noción de “plano plana” sería un término no sensible al contexto particular de uso en tanto tal término haría referencia a una propiedad euclídea, superficie geométrica ideal. Una aseveración del tipo la “mesa es plana” constituiría un uso metafórico vernáculo puesto que la noción de “plana” contendría una propiedad absoluta, algo así como la propiedad esencial de una superficie geométrica ideal, la euclidiana; una vez màs, Putnam enfatiza el hecho de que describir una superficie como plana o no está relacionado con aquello que estipulamos como un estándar razonable del uso de `plano´ en tal y cual situación contextual determinada. Como nos advirtió Wittgenstein: “Si ahora uno dice `creo que finge´ -¿A qué se refiere con ello?- Bueno, el está usando una palabra que es usada en tal y cual situación. A veces continuará jugando de este modo empleando supuestos sobre el futuro comportamiento de los demás; pero eso no tiene que ocurrir. Se dan unas conversaciones y unas conductas. Un par de proposiciones aquí y allí; y un par de hechos. Eso puede ser todo. (solo en el flujo de la vida tienen significado las palabras)” ( 2 ). Un escenario contrafáctico semejante al de Kim fue diseñado por Wittgenstein “93: Especulación: Una tribu a la que hemos sometido, a la que, por ejemplo, queremos esclavizar. La conducta, el comportamiento de esta gente nos resulta interesante precisamente por esta razón. Queremos describirla, describir diversos aspectos de esa conducta; miramos y observamos conductas de alegría ,por ejemplo, conductas de dolor, etc.. su conducta incluye también el uso de un lenguaje. Y, en general, incluye también tanto aquellas conductas aprendidas como las no aprendidas, como los gritos de un niño. No tienen, en realidad, solamente un lenguaje sino que disponen así mismo en él de formas de expresión psicológica. ---Plantéate la pregunta: ¿cómo es que estas se las enseñan a los niños de esta tribu? Supongo ahora que esta gente posee expresiones como las siguientes: “tengo el cabello negro”, el “tiene el cabello negro”, tengo dinero, “él tiene dinero”; “tengo una herida”, “el tiene una herida”; y esta construcción gramatical la usan en enunciados psicológicos. Parágrafo 96: Una tribu a la que queremos esclavizar. El gobierno y los científicos hacen público que la gente de esa tribu no tiene alma, por lo que puede ser utilizada sin ningún escrúpulo para cualquier propósito. Naturalmente a pesar de ello nos interesa su lenguaje; porque, por supuesto tenemos que darles órdenes, por ejemplo, al igual que recibir información de ellos. También queremos saber lo que se dicen entre sí, en vista de que esto tiene que ver con el resto de su conducta; pero también nos debe interesar lo que corresponda en tales sujetos a nuestras “manifestaciones psicológicas”, pues queremos mantenerlos aptos para el trabajo y esto hace que resulten importantes sus manifestaciones dolor, malestar, depresión, sus deseos de vivir etc ... En realidad, encontramos al mismo tiempo que esta gente puede ser usada con éxito como objeto de investigación en los laboratorios de fisiología y psicología, debido a que sus reacciones- -incluyendo sus reacciones lingüísticas- son exactamente las de los seres humanos dotados de alma. Supongo también que se ha encontrado que a estos autómatas puede enseñárseles nuestro lenguaje (en lugar del suyo), siguiendo un método muy similar a nuestra instrucción. 97: Estos seres aprenden entonces a hacer cálculos, a calcular por escrito u oralmente. Logramos de alguna manera hacer que nos puedan decir el resultado de una multiplicación una vez que han estado sentados en silencio sin escribir, ni hablar durante un buen rato. Si se observa en todo ello la manera en la que aprenden a “calcular mentalmente” y los fenómenos que rodean esto, resulta natural la figura de que el proceso de calcular sea sumergido, por así decirlo, y ahora tiene lugar bajo la superficie del agua. (Piensa en el sentido de que el agua consiste en H y O). Para distintos propósitos debemos contar con una orden del tipo: ¡“calcula mentalmente esto”¡; una pregunta ¿”Lo has calculado”?; también ¿qué tan lejos has llegado?;, un enunciado del autómata: “he calculado” ... etc.. en suma: todo lo que nosotros decimos entre nosotros acerca de los cálculos mentales nos interesa también cuando lo dicen ellos. Y lo que es válido para los cálculos mentales es igualmente válido para otras formas de pensamiento. -Si alguien entre nosotros expresa la idea de que, con toda seguridad, en estos seres tendría que estar ocurriendo algo, algo mental, esto provocaría risas, como si se tratara de una tonta superstición. Y si sucede, además, que los esclavos forman la expresión de que en ellos ha ocurrido esto o lo otro, eso nos parecería particularmente ridículo. 101: Los esclavos dicen también: “cuando oí la palabra “banco” esta significó para mi ....” Pregunta: ¿Qué técnica de lenguaje toman como trasfondo para decir esto? Porque todo depende de eso, ¿qué le hemos enseñado, qué uso de la palabra significar? y ¿qué podemos concluir si es que podemos, de alguna forma, concluir algo en su expresión? Porque si no podemos hacer nada con ella, bien podríamos interesarnos como curiosidad. -Imaginemos tan solo seres humanos que no conozcan los sueños y que escuchen el relato de los nuestros. Imagina que uno de nosotros llegara a esa tribu de no-soñadores y aprendiera paulatinamente a comunicarse con esa gente. -Tal vez pienses que nunca entenderían la palabra “soñar”. Y los médicos de la tribu muy bien podrían interesarse en nuestros sueños y extraer importantes conclusiones de los sueños del forastero-. Tampoco puede decirse que para esta gente el verbo “soñar” no puede significar algo distinto de: relatar un sueño. Porque el forastero usaría ciertamente ambas expresiones: “soñar” y “relatar un sueño” y a los miembros de nuestra tribu no les estaría permitido confundir “sueño”... con “relato del sueño”... . 102: Nos preguntamos: “¿Qué es lo que nos interesa de las manifestaciones de los seres humanos?” -No consideres que sea algo tan evidente el que estas reacciones verbales nos interesen. 103: ¿Por qué nos interesa la fórmula química de una sustancia? “Bueno, naturalmente porque nos interesa su composición”-. Aquí tenemos un caso similar. La respuesta también hubiera podido ser: porque nos interesa precisamente su naturaleza interna” ( 3 ). Estas observaciones wittgenstenianas le permiten a Putnam hacer una contra argumentación idéntica al escenario contrafáctico de Kim. Kim pretendía que nos imaginásemos un grupo de personas que carecen de propiedades mentales, pero todas sus propiedades físicas son idénticas a las de una persona normal en circunstancias normales y en entornos físicos normales e idénticos a los nuestros. Como observa Putnam, tal inicio de la alegación de Kim, supongamos que, siempre que sea lógicamente posible suponer, no significa que el contexto contrafáctico ideado por Kim sea o se constituya como un contexto genuino, en tanto no estaríamos capacitados para imaginar cómo describir la situación propuesta por Kim en el caso de que su contrafáctico fuera verdadero. De idéntica forma, Putnam alega que somos capaces de entender aquello que nos propone Wittgenstein un panorama contrafáctico parecido o similar al de Kim, pero no estaríamos capacitados para entender qué sería verdad desde el enfoque de una institución políticoa- científica que supusiese que otra tribu fuese un autómata sin alma. La pretensión de la institución política escudada por la institución científica “existe una tribu de personas sin alma” no puede representar un estado de hechos que sea estipulable con sentido; ahora bien, es bastante obvio que tal propaganda institucional es y puede funcionar de una manera muy efectiva. Una vez más, el parágrafo de Wittgenstein “47: En estas consideraciones trazamos, con frecuencia, lo que podrían llamarse “líneas auxiliares”. Hacemos construcciones como la de la “tribu sin alma” que al final quedan fuera de la consideración. Es necesario mostrar que quedaron fuera” ( 4 ). El corolario de Putnam, emanado de las observaciones de Wittgenstein, sería que la comprensión es y debe ser sensible al contexto, comprender el contrafáctico de Kim o comprender el contrafáctico de Wittgenstein no puede interpretarse como “entendemos lo que significa afirmar que ciertas personas o una tribu son autómatas sin alma”. Lo que exige Putnam al argumento de Kim es que sea comprensible tal contexto con independencia de las argumentaciones de Kim, porque Kim proyecta un presupuesto a priori acrítico en el que resulta inteligible aseverar que ciertas personas sin alma y/o autómatas existen, de acuerdo con Putnam, lo que Kim presupone es que un rechazo de un fisicalismo reductivo entrañaría que su condicional contrafáctico “sin alma” tiene perfecto sentido, la cuestión es que no sabemos cómo debemos entender o comprender ese sentido presupuesto a priori y de forma acrítica y/o desproblematizada. Los términos literalmente empleados por Kim citados por Putnam son: “No cambiarás para nada siquiera una relación causal si reasignas aleatoria y arbitrariamente las propiedades mentales a los eventos ni incluso aunque suprimas por completo del mundo todo lo mental” ( 5 ). Entender lo que propone Kim no significa que tales expresiones adquieran o puedan adquirir relevancia ontosemántica en el problema de la causación mental. Batería de citas : 1. Putnam, H.: La trenza de tres cabos. Trad. J.F.Álvarez.Madrid,SigloXXI(2001) pág. 104. 2. Wittgenstein, L.: Últimos escritos sobre filosofía de la psicología. Trad. E. Fernández , E. Hidalgo y P. Mantas. Tecnos , Madrid ( 1994 ). Págs., 151 – 152 parágrafo 913. 3. Wittgenstein, L.: Observaciones sobre la filosofía de la psicología V. I. Trad. Luis Felipe Segura. U.N.A.M México 1997, págs., 20 – 22. 4. Wittgenstein, L.: Observaciones sobre la filosofía de la psicología V. II. Ob. Cit. Pág. 10. 5. Putnam, H. : `La trenza de tres cabos.´ Ob. Cit. Pág238, nota 40. PARA CUALESQUIERA DESIDERATA: [email protected] y/o [email protected] . 355. Putnam, H.: La trenza de tres cabos. Ob. cit. pág 238, nota 40 _
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