Hola amigos de TARINGA! hoy estuve subiendo el OCTAVO capitulo de mi historia, ya saben transcribirlo a word para poder presentarselos, pues aqui se los traigo recien salidito del horno, jaja digo de mi mente, pues que les va pareciendo la historia, espero que la trama les estè gustando y por cierto, a las personas que me mandan mps pidiendo los capitulos siguientes de mi historia, por favor comenten! eso me ayuda mucho obtener comentarios en mis post es gratificande por favor! Aqui sin mas, les dejo el capitulo y para los que quieran leer los demas capitulos, aqui los enlaces: CAPITULO 1: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/13930850/Az1_-infeccion-_zombies_-Historia-Propia.html CAPITULO 2: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/14026282/Az1_-infeccion-_zombies_--Capitulo-II.html CAPITULO 3: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/14099368/Az1_-infeccion-_zombies_-Capitulo-III.html CAPITULO 4:http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/14150306/Az1_-infeccion-_zombies_-Capitulo-IV.html CAPITULO 5: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/14150542/Az1_-infeccion-_zombies_-Capitulo-V.html CAPITULO 6: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/14358508/Az1_-infeccion-_zombies_-Capitulo-VI.html CAPITULO 7: http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/14363942/Az1_-infeccion-_zombies_-Capitulo-VII.html AZ1: INFECCIÓN CAPITULO VIII Los intentos de los errantes por destruir nuestro refugio no cesaban, los lamentos eran desquiciantes, la tranquilidad se había escapado de la misma manera en que a ellos se les escapo la cordura, mis sentidos no respondían, sentía la poca fuerza en las piernas y en los brazos, aun no alcanzaba a recuperar completamente el aliento. Y por si fuera poco, no daba crédito a que ya había librado a la muerte un montón de veces. Las palabras dentro del refugio no se hacían esperar, las peleas y los reclamos venían acompañados de gestos de rabia, ira, cobardía y desconsuelo por parte de los que ya se conocían, pero nadie le tomaba atención a Alizu, se reclamaban entre ellos y no tenían un poco de preocupación por lo que había sucedido con la hasta ahora, jefa del grupo. Me acerque poco a poco a ella, sacando energía desde lo más profundo de mi cuerpo, me fui escabullendo entre los reclamos de los compañeros, hasta llegar al lado de ella.. -¿estás bien?- pregunte con un notable tono inseguro, ella tardo en contestarme unos segundos… -¿quieres saber si estoy bien?- ¿enserio quieres hacerme una pregunta tan estúpida?- me contestó con los ojos llenos de lágrimas. No sabía que decir, no podía entender el porqué de su manera de tratar a la gente, yo solo había sido cortes, quería saber que sentía, si podía ayudarla en algo. Pero no, ella parecía estar peleada con la vida, no sentir nada por nadie y estar únicamente para proteger su ego. Todos seguían en su acalorada discusión, todos peleaban estúpidamente por estar vivos, nadie tomaba el tiempo para agradecer que aun estuviéramos juntos. Al fondo del refugio una silueta se acercaba de prisa, cargando un arma larga, era nuestro francotirador, una chica delgada de apariencia débil, pero con más carácter y lealtad que todos. Apenas llego al centro de la sala en que peleábamos, se arrodillo y abrazó a Alizu, Con lágrimas en los ojos, comenzaron las dos a decirse cosas en voz baja, era un momento desconcertante, hacia segundos Alizu había sido una perra conmigo y con ella, se había convertido completamente, la escena siguió así por unos segundos, hasta que la chica que había llegado, pego un grito, silenciando a todos. -¡Hey estúpidos, la situación aún no está solucionada, tenemos a un montón de bestias afuera de nuestro refugio y ustedes se dan el lujo de hacerse los héroes, que cabrones tan hijos de puta!- gritaba sin que pudieran detenerla. Los demás del grupo se quedaron callados y viéndose entre sí con rostro apenado, sabían que la chica tenía razón y que no era el momento para discutir por estupideces. Alizu, comenzó a levantarse poco a poco, y sin que nadie lo esperara ya se había quitado la ramera que tenía puesta, dejando al descubierto su bello cuerpo. -Y ustedes, ¿piensan seguir viendo nada más?- decía Alizu con la voz aun mermada – ¡Rob dame tu camiseta por que no aguanto esta hediondez, apesto! Sin pensarlo Rob se quitó la camiseta que llevaba sobrepuesta y se la lanzo, ella la tomo y antes de ponérsela comenzó a limpiarse su blanca piel llena de tatuajes con la ramera que había dejado manchada con la sangre de aquella criatura, por un segundo hubo tranquilidad de nuevo, Alizu vio a una de las chicas que estaban en el refugio y pregunto. -¿Nary? ¿Aún hay agua en las garrafas de allá atrás? Ve y tráeme un poco, que tengo que lavarme el cuerpo, no quiero lidiar con esta hediondez. -Sí, aún tenemos agua, recolectamos muy poca pero aún tenemos. –contesto la chica, se dio la vuelta y se dirigió corriendo hacia la parte trasera del refugio. Rob, miraba por las rendijas a las escandalosas criaturas que luchaban para poder entrar al refugio, al principio hubiera sido un lugar seguro para quedarse, pero ahora dudábamos que tanto tiempo podría soportar la puerta los golpes, y rasguños que le hacían los errantes. La puerta se golpeaba salvajemente contra los barrotes que la aseguraban, pequeñas rocas de concreto caían de las orillas de la puerta. ¡Los errantes lo estaban consiguiendo! Estaban comenzando a destruir la protección de nuestro refugio. Sin pensarlo, comenzamos todos a caminar hacia la parte trasera de la casa, haciendo notar el miedo que teníamos hacia esas criaturas. Era increíble su agresividad, su manera de atacar sin siquiera frenarse un poco, la fuerza que lograban en conjunto estaba haciendo que nuestra puerta cediera ante sus constantes ataques, llegamos a la parte trasera, Nary ya traía una garrafa de agua, sin darle las gracias Alizu se la arrebató de las manos y comenzó a mojarse desde el cabello, el agua recorría suavemente su cuerpo, acariciándola y llevándose los rastros de sangre apestosa que ella aún tenía en su cuerpo. Fue necesario nada más que ella se tallara la piel en forma de caricias para que el pálido blanco de su tez, volviera a la normalidad, exhibiendo esos tatuajes tan raros que tenía por todo su cuerpo, comenzó a verse la pierna, y tenía una cortada grande, ya no brotaba sangre de la herida, pero si estaba demasiado sucia y había que limpiarla para prevenir que se infectara. Comenzó a lavar su herida, haciendo muecas de evidente dolor, quitándose los pedazos de concreto y polvo que habían en la profundidad de la herida, comenzó a sangrar profundamente, gotas de sangre escurrían atreves de su larga pierna, yo tenía puesto un cinturón, me lo quité y se lo di para parar la hemorragia. Todos nos dirigimos a la parte alta de la casa, caminando por la azotea, consiguiendo que los errantes nos gruñeran y comenzaran a levantar las manos intentando alcanzarnos, los golpes a la puerta no cesaban, nada iba a hacer que se detuvieran. Rob y Alizu, señalaban al horizonte, buscando una posible salida, para no quedarnos ahí encerrados tirando nuestras vidas a la suerte, esperando que la puerta no cediera. Me acerque a ellos, y comenzamos juntos a buscar lugares para escapar, el coche estaba rodeado de criaturas y aunque lo alcanzáramos no había suficiente espacio para todos. Las oportunidades eran limitadas y no podíamos seguir desperdiciando el tiempo, esperando a ver qué sucedería con la puerta del refugio. Podíamos ver que nuestras opciones se reducían cada vez más, con la llegada de más y más errantes, no había un lugar que fuera seguro. La calle estaba llena, la única alternativa, era escalar poco a poco en las paredes de los edificios más altos. La casa de al lado tenía una tubería gruesa, sujetada en lo alto de la cornisa, era lo suficientemente resistente como para colgarnos e intentar escapar por ahí, lo complicado era alcanzarla, porque era seguro q soportaría el peso de cada uno de nosotros, pero estaba algo elevada y si lográbamos alcanzarla, supondría un gran esfuerzo para lograr subirla. -Rob, abajo, en la sala, vi unos muebles, que podíamos usar para hacer una tarima e intentar subir uno a uno a la azotea de esa casa, si lo logramos, podremos intentar ir saltando de azotea en azotea hasta lograr evadir a los errantes, y pasar la noche en algún lugar seguro, porque al parecer en poco tiempo comenzara a entrar la noche y la puerta no aguantará mucho más. - le dije, después de haber analizado un poco nuestra última ruta de escape. -tienes razón, digámosle a todos que tienen que ayudarnos para poder salir de esta- me contestó muy animadamente. Inmediatamente fuimos con nuestros compañeros a contarles lo que parecía lo más pertinente para poder escapar de ahí, algunos dudaban, creían poco probable que pudiéramos hacer esa hazaña y lograr escalar. Pero no había más opción, al poco tiempo estábamos todos juntos subiendo muebles para poder hacer la tarima y conseguir escapar…..
Az1: infección (zombies) Capitulo VIII
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