Artículo publicado en el New York Times por Stephen J. Dubner y Steven D. Levitt. SI TE DA PAJA LEE SOLO LAS PARTES RESALTADAS “la idea esencial era darle un dólar a un mono y ver qué hacía”. Chen entregaba pequeñas piezas redondas a los monos; después, les mostraban bandejas con hasta 12 elementos (uvas, galletas o malvaviscos) que podían canjear por sus monedas. Más tarde introdujo el concepto de reducción de precio. Cuando por ejemplo, hacían caer el precio de la gelatina (les daban dos por una sola moneda) los monos compraban menos uvas y destinaban más a la gelatina.Poco después les enseñó un par de juegos ‘tragamonedas’. En uno de ellos, primero le daban al capuchino una uva y luego una moneda que, dependiendo de si caía de cara o cruz, podía hacerles ganar una uva extra. En el segundo de los juegos, al mono comenzaba poseyendo ya la uva extra, que dependiendo del lanzamiento de la moneda podía perder o finalmente comer. Pese a que el juego es intrínsecamente igual en ambas variedades, los monos demostraron cierta irracionalidad prefiriendo el juego en el comenzaban con las dos uvas a la vista. Para sorpresa de Chen, cuando el experimento se llevó a cabo con humanos, las preferencias irracionales del Homo sapiens resultaron en casi la misma proporción que las de los capuchinos. Pero, ¿entendían los monos realmente el concepto de dinero? Para descubrirlo Chen se propuso aprovecharse de su apetito sin fondo. Cuando en un experimento se les dio a los monos pepino cortado en rodajas (hasta ese momento se les daba en cubos) un capuchino intentó hacer pasar su rodaja por una moneda para comprar algo más dulce(prefieren lo dulce). (El primer mono tramposo). Parecía indicar que en efecto los capuchinos conocían el poder del dinero, aunque al parecer desconocían el concepto del ahorro ya que en toda ocasión canjeaban sus monedas de forma inmediata por comida. link: https://www.youtube.com/watch?v=3zXp5zM-CvA (Otro experimento con capuchinos para ver si entendian el concepto de equidad y justicia) Un día Santos descubrió que en ciertos experimentos, los monos hurtaban algunas monedas. Los siete monos participantes compartían un hábitat principal. De tanto en tanto se sacaba a uno de ellos a un reducido hábitat secundario donde se experimentaba con ellos. En una ocasión el mono que se encontraba en el hábitat de experimentos se hizo con una bandeja completa de frutas, la cual lanzó por la ventanita hacia el habitáculo común. Tras eso se fugó siguiendo a la bandeja, como si fuera consciente de que estaba haciendo algo prohibido. El chango perpetro una especie de fuga de la cárcel y atraco al banco. Durante el revuelo que se originó en el habitáculo principal con la llegada de la bandeja, Chen contempló algo con el rabillo del ojo que le dejó atónito. En un rincón de la jaula el economista vio como una mona aceptaba una moneda de un congénere macho a cambio de sexo. Tras el acto la hembra canjeó su moneda por una uva. Chen había sido testigo del primer acto de prostitución monesca de la historia.
Los monos también se prostituyen
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