Quiero ponerme a contar, en alas del pensamiento
el recuerdo de otros tiempos que vienen a mi memoria
los sucesos de la historia del Mar del Plata de ayer,
que el tiempo en su recorrer, va quedando como gloria.
Y para comenzar el recuerdo, encauzando en los carriles
a los viejos albañiles que nos dieron su saber
del Mar del Plata de ayer, su itálica y vieja estampa
en toda la inmensa pampa, y en mi patria por doquier.
Recuerdo los veraneantes de la clase aburguesada
que dejaron bien sentado del veraneo al comienzo,
mas me asombro cuando veo aquí tornando la vista,
a estos sencillos turistas de toda la patria amada.
...Y prosigo mis recuerdos de esos viejos pescadores
que con grandes sinsabores frente a la gran Playa Bristol,
traían pescados y mariscos y con sus botes a vela,
igual que las carabelas fueron la historia tejiendo.
Hilvano tantos recuerdos que galopan en mi mente,
deportistas, mucha gente, que a nadie quiero olvidar,
viejos queridos amigos, que aquí en el cuore prendido
siempre los he de llevar.
Y al terminar mi relato del querido Mar del Plata,
siento como cataratas en mis ojos lagrimear,
por eso aquí en unión de esta grata compañía
río y canto en este día por no ponerme a llorar.
Roberto A. Golfieri
el recuerdo de otros tiempos que vienen a mi memoria
los sucesos de la historia del Mar del Plata de ayer,
que el tiempo en su recorrer, va quedando como gloria.
Y para comenzar el recuerdo, encauzando en los carriles
a los viejos albañiles que nos dieron su saber
del Mar del Plata de ayer, su itálica y vieja estampa
en toda la inmensa pampa, y en mi patria por doquier.
Recuerdo los veraneantes de la clase aburguesada
que dejaron bien sentado del veraneo al comienzo,
mas me asombro cuando veo aquí tornando la vista,
a estos sencillos turistas de toda la patria amada.
...Y prosigo mis recuerdos de esos viejos pescadores
que con grandes sinsabores frente a la gran Playa Bristol,
traían pescados y mariscos y con sus botes a vela,
igual que las carabelas fueron la historia tejiendo.
Hilvano tantos recuerdos que galopan en mi mente,
deportistas, mucha gente, que a nadie quiero olvidar,
viejos queridos amigos, que aquí en el cuore prendido
siempre los he de llevar.
Y al terminar mi relato del querido Mar del Plata,
siento como cataratas en mis ojos lagrimear,
por eso aquí en unión de esta grata compañía
río y canto en este día por no ponerme a llorar.
Roberto A. Golfieri