huyendo de la ciudad
subimos a la montaña
nos acoge, nos atrapa
también nos mece en sus garras
atrás queda tu quiosco
aquel bar, aquella plaza
los cambias por verdes prados
pedregales y gargantas
tus vecinos con recelo
humildad y buena gana
poco a poco te reciben
con buen vino en sus casas
así por buen invitado
no pretendas el cambiar
ni pensamiento ni trazo
de este ambiente popular
subimos a la montaña
nos acoge, nos atrapa
también nos mece en sus garras
atrás queda tu quiosco
aquel bar, aquella plaza
los cambias por verdes prados
pedregales y gargantas
tus vecinos con recelo
humildad y buena gana
poco a poco te reciben
con buen vino en sus casas
así por buen invitado
no pretendas el cambiar
ni pensamiento ni trazo
de este ambiente popular