En general, las manifestaciones de un poseído según manuales e instructivos religiosos, como el ritual romano y los manuales para exorcistas, incluyen: memoria o personalidad «borrada», convulsiones, respiración agónica, aversión a lo sagrado, aparición de enfermedades sin causa aparente, acceso a conocimientos sobre sucesos distantes y ocultos (gnosis) y a lenguajes extranjeros (glossolalia) o hablar y entender lenguas desconocidas por el sujeto, cambios drásticos en la entonación vocal y en la estructura facial, aparición repentina de lesiones (arañazos, punciones y diferentes marcas) y cicatrices "espontáneas" y fuerza desproporcionada.
Las referencias más antiguas de posesiones demoníacas datan de los sumerios, quienes creían que todas las enfermedades del cuerpo y de la mente eran causadas por «demonios de la enfermedad» llamados gid-dim. El sacerdote que practicaba exorcismos se denominaba ashipu, por contraposición a los asu, médicos que aplicaban vendajes.
Muchas tablillas de escritura cuneiforme incluyen plegarias a ciertos dioses pidiendo protección contra los demonios, y otras solicitaban a los dioses que expelieran a los demonios que invadían sus cuerpos.
Las culturas chamánicas también creían en la posesión demoníaca y los doctores chamanes también efectuaban exorcismos. En estas culturas, los decesos se atribuían a la acción de un demonio sobre el cuerpo del paciente.
Las posesiones demoníacas se convirtieron en una plaga entre los cristianos. Personas supuestamente poseídas fueron exorcizadas y/o legalmente ejecutadas. Muchas personas mentalmente enfermas fueron asesinadas. El Malleus Maleficarum detalla que los exorcismos pueden efectuarse en diferentes casos. Incluso se creía que los animales eran objeto de posesión. Durante la edad media, cientos de gatos, cabras, y otros animales fueron sacrificados debido a la creencia de que encarnaban o estaban poseídos por un demonio.
el siguiente video es impactante y su contenido demasiado fuerte si son demasiado sensibles no lo vean y si lo ven lo hacen bajo su riesgo
Es posible luchar contra el demonio y expulsarlo del cuerpo de la persona a través del exorcismo que son una serie de oraciones y órdenes que se le dan al demonio para que salga del cuerpo de su víctima.
De acuerdo con la Iglesia Católica, el exorcismo, es “una antigua y particular forma de oración que hace un ministro ordenado de la Iglesia en nombre de Jesucristo y por el poder que Jesucristo ha otorgado a su Iglesia para liberar del poder de Satanás, demonio.

Por lo tanto, no es oración personal sino de la Iglesia”, es decir, que el exorcismo sólo puede realizarse por personas de la Iglesia Católica; por ello, cada diócesis católica en el mundo cuenta con un sacerdote autorizado en esta materia.
Para llevar a cabo el exorcismo, los sacerdotes acuden al rito del exorcismo renovado y aprobado en 1999 por Juan Pablo II, este reemplazó al rito que se venía utilizando desde 1614. Asimismo, el exorcismo se divide en simple o solemne:
•El Exorcismo Simple se lleva a cabo durante el bautismo.
•El Exorcismo Solemne sólo lo puede practicar un sacerdote con el permiso del Obispo quien, basado en la revisión del caso, puede otorgar el permiso al sacerdote para realizar ese exorcismo, o bien, otorgarle al sacerdote el oficio de exorcista donde no necesitará de más autorizaciones para realizar esta práctica.
Por su parte, cualquier miembro de la comunidad que sea creyente puede expulsar demonios a través de plegarias de liberación, propiamente llamado ministerio de liberación, que no son de ninguna manera exorcismos, pues, como ya se explicó, esta práctica sólo la puede realizar un sacerdote autorizado.
Las referencias más antiguas de posesiones demoníacas datan de los sumerios, quienes creían que todas las enfermedades del cuerpo y de la mente eran causadas por «demonios de la enfermedad» llamados gid-dim. El sacerdote que practicaba exorcismos se denominaba ashipu, por contraposición a los asu, médicos que aplicaban vendajes.
Muchas tablillas de escritura cuneiforme incluyen plegarias a ciertos dioses pidiendo protección contra los demonios, y otras solicitaban a los dioses que expelieran a los demonios que invadían sus cuerpos.
Las culturas chamánicas también creían en la posesión demoníaca y los doctores chamanes también efectuaban exorcismos. En estas culturas, los decesos se atribuían a la acción de un demonio sobre el cuerpo del paciente.
Las posesiones demoníacas se convirtieron en una plaga entre los cristianos. Personas supuestamente poseídas fueron exorcizadas y/o legalmente ejecutadas. Muchas personas mentalmente enfermas fueron asesinadas. El Malleus Maleficarum detalla que los exorcismos pueden efectuarse en diferentes casos. Incluso se creía que los animales eran objeto de posesión. Durante la edad media, cientos de gatos, cabras, y otros animales fueron sacrificados debido a la creencia de que encarnaban o estaban poseídos por un demonio.
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Es posible luchar contra el demonio y expulsarlo del cuerpo de la persona a través del exorcismo que son una serie de oraciones y órdenes que se le dan al demonio para que salga del cuerpo de su víctima.
De acuerdo con la Iglesia Católica, el exorcismo, es “una antigua y particular forma de oración que hace un ministro ordenado de la Iglesia en nombre de Jesucristo y por el poder que Jesucristo ha otorgado a su Iglesia para liberar del poder de Satanás, demonio.

Por lo tanto, no es oración personal sino de la Iglesia”, es decir, que el exorcismo sólo puede realizarse por personas de la Iglesia Católica; por ello, cada diócesis católica en el mundo cuenta con un sacerdote autorizado en esta materia.
Para llevar a cabo el exorcismo, los sacerdotes acuden al rito del exorcismo renovado y aprobado en 1999 por Juan Pablo II, este reemplazó al rito que se venía utilizando desde 1614. Asimismo, el exorcismo se divide en simple o solemne:
•El Exorcismo Simple se lleva a cabo durante el bautismo.
•El Exorcismo Solemne sólo lo puede practicar un sacerdote con el permiso del Obispo quien, basado en la revisión del caso, puede otorgar el permiso al sacerdote para realizar ese exorcismo, o bien, otorgarle al sacerdote el oficio de exorcista donde no necesitará de más autorizaciones para realizar esta práctica.
Por su parte, cualquier miembro de la comunidad que sea creyente puede expulsar demonios a través de plegarias de liberación, propiamente llamado ministerio de liberación, que no son de ninguna manera exorcismos, pues, como ya se explicó, esta práctica sólo la puede realizar un sacerdote autorizado.