EL BOOM DEL GUANO EN EL PERÚ: PRIMERA OPORTUNIDAD PERDIDA
Hola amigos de Taringa. Siempre apoyando la Inteligencia Colectiva, comparto con Uds. información referente a El Boom del Guano en el Perú: La Primera Oportunidad Perdida. A continuación, el post:
Del autor del post:
Como "Guano" se conoce en Sudamérica al excremento de las aves marinas. En Perú, estos deshechos se acumularon en los roquedales de las playas y en las islas por milenios; de modo que toneladas y toneladas de esta materia blanquecina pero rica en amoníaco, ácido úrico, fosfórico, oxálico, ácidos carbónicos, y sales se hallaban en la joven república peruana al alcanzar su independencia.
Guano de ave marina
Su propiedad como fertilizante era conocida desde el tiempo de los Incas. Incluso, el soberano habría dispuesto el uso del guano por temporadas, repartiéndolo de manera justa entre las comunidades. Con la llegada de los españoles el guano pasó a uso restringido; de modo que iniciada la República, los peruanos sabían de su existencia pero una minoría solo lo valoraba.
Peña con guano
Al iniciar el siglo XIX visitantes de otros países de Europa fueron lo primeros interesados en sus propiedades. Algunos particulares comenzaron a comercializar con ellos; y aunque el Estado percibió dinero por autorizar la extracción; se dio cuenta que tenía un filón de oro y decidió tomar control como propietario de todo este recurso. Así empezó lo que el historiador peruano Jorge Basadre calificó como "La Falaz Prosperidad del Guano", en que conseguido el pago de la deuda externa, los gobernantes peruanos fueron despilfarrando el dinero de numerosas formas, creando una falsa sensación de prosperidad que de momento en momento se interrumpía con guerras civiles que algunos beneficiados con las ganancias se esforzaban por ocultar...
Extracción de guano en las Islas Chincha (Siglo XIX)
Aquí es cuando viene a mención el interesante artículo que copio de la fuente que esta debajo del post, en donde conoceremos QUIÉNES fueron los principales beneficiados con las ganancias obtenidas por la explotación del guano y la responsabilidad que cargan en hechos posteriores de la Historia del Perú:
La clase social alta, extenuada por las consecuencias de la guerra de Independencia, poco a poco se fue recuperando gracias a la permanencia de algunos de sus integrantes en los cargos de gobierno. Pero el empuje necesario para encumbrarla económicamente y hacerla tan o más poderosa que en los tiempos virreinales, se consiguió con la denominada “Ley de Consolidación”, aprobada el 16 de Marzo de 1850, durante el primer mandato de Ramón Castilla. En teoría, esta ley se entendía por justa; el Estado reconocía como Deuda Interna y se comprometía a indemnizar a:
_ Los dueños de esclavos enrolados en el ejército independentista.
_ Los propietarios de ganado y sementeras utilizadas para sostener al ejército independentista.
_ Quienes soportaron pérdidas o se les confiscaron productos en favor de la Independencia.
_ Quienes sufrieron daños en sus propiedades urbanas o rurales en favor de la Independencia.
Presidente Ramón Castilla
Al terminar su mandato, Castilla había consolidado (reconocido) más de 4 millones de pesos y estimaba que faltaban consolidar algo más de 2 millones. No obstante, durante el gobierno de Rufino Echenique, se reconocieron más de 19 millones. Es decir, entre la deuda reconocida por Castilla y la reconocida por Echenique, el Estado quedaba obligado a reconocer más de 23 millones por Deuda Interna. ¿Cómo pudo suceder esto? La espantosa multiplicación por 6 del monto inicial de la deuda reconocida (4 millones durante el gobierno de Castilla a más de 23 millones durante el gobierno de Echenique) fue posible gracias a:
“la gran imaginación desplegada por los acreedores para adulterar el monto de la deuda inicial, a través de la falsificación de firmas y documentos”
(Historiador Heraclio Bonilla, “Guano y Burguesía en el Perú”)
La exagerada generosidad de esta ley y la poca responsabilidad que existió en su ejecución, ocasionaron el enriquecimiento ilícito de renombrados señores que, con documentos en manos, aseguraban merecer ser reconocidos como acreedores por poseer pruebas escritas de su apoyo al ejército independentista:
“En los expedientes sobre suministros, daños y perjuicios [presentados como pruebas], aparecieron documentos falsificados con firmas de San Martin, Bolívar, Monteagudo y otros, o declaraciones supuestas bajo la firma de testigos y peritos, así como irregularidades en las tasaciones y avalúos. Llegó a hablarse de la existencia de una oficina para la preparación de documentos donde empleaban procedimientos químicos, se imitaban letras y firmas y se hacia crecer las cifras. (…) En cambio, muchos que efectivamente quedaron arruinados por la guerra de la Independencia y las posteriores, no llegaron a ser pagados. Y, por lo demás, se reconoció a los realistas [seguidores del rey] los daños y perjuicios que les habían inferido los patriotas y no se compensó a los patriotas los daños y perjuicios que ocasionaron los realistas”.
(Historiador Jorge Basadre, “Historia de la República del Perú”)
Presidente José Rufino Echenique, bajo cuyo mandato se dio el mayor caso de corrupción del Siglo XIX. A la derecha, el "Escándalo de la Consolidación", caricatura de su tiempo en la que se le ve, con ayuda de un funcionario, mamando del erario nacional
Pero esto no iba a ser lo peor. Los inmediatos beneficiados con la Ley de Consolidación, gente con influencia en el aparato estatal, temiendo que gobiernos posteriores se negaran a reconocerles esta deuda o terminaran por cancelarles un monto menor al valor comprometido, consiguieron que Echenique autorizara la conversión de 13 de los 23 millones de Deuda Interna en Deuda Externa. Mejor dicho, el gobierno se ocupó en buscar, para este grupo privilegiado, organizaciones extranjeras que estuvieran dispuestas a comprarles sus bonos de deuda por 13 millones en efectivo. La casa consignataria francesa Montané compró una cantidad de bonos equivalente a 4 millones de pesos. La casa Urribarren de Londres compró los otros 9 millones. Ahora, para tranquilidad de estos heroicos patricios, quedaba seguro el pago de 13 millones de pesos en efectivo, mientras que el Perú, su Patria, incrementaba su Deuda Externa por igual valor. El previsible desbalance en nuestra economía se acentuó cuando el gobierno aceptó pagar a los acreedores los otros 10 millones de pesos en papel moneda. ¿Qué hicieron estos señores con tal cantidad de dinero? Fiestas, paseos, vistieron con lujo, y orlaron sus casas con cuanto producto provino del exterior. Una minoría pensó en desarrollar la agricultura, y fueron contados los que pretendían promover la industria:
“La tierra [periférica a la capital] no está cultivada: en gran parte las cosas que se llevan al mercado son aquellas que crecen espontáneamente sin ningún arte de industria. Quienes abastecen al mercado limeño son en su mayoría italianos, mientras que gran parte de la tierra es árida e improductiva. Las papas y otros vegetales, el trigo, la cebada, las frutas y la carne, todo viene de Chile y el Ecuador, pero principalmente del primero”.
(Comentario de un testigo, el viajero inglés A. Duffield)
El ocio y el despilfarro nada disimulado pronto hicieron estragos en la economía de la población:
“El empleo de los pequeños servicios se estrelló en la década de 1850: un cambio sorprendente que se produjo a medida que las grandes empresas extranjeras copaban al tradicional sector minorista de las esquinas. A los artesanos especializados no les fue mucho mejor, enfrentados a un verdadero diluvio de importaciones de bajo costo; los talleres, o semilleros de la potencial industria nativa, se estancaron durante esta década y sus ingresos apenas si retornaron a niveles de 1830 [¡casi a los de la guerra misma de independencia!]. Lima se estaba convirtiendo en una ciudad dominada por unas 90 casas mercantiles que captaban el 82% de las ganancias comerciales de la urbe. Efectivamente, casi todas las grandes casas comerciales o almacenes pertenecían a europeos. Para finales de la década, un alarmante 17% de los trabajadores de Lima, se encontraban permanentemente desempleados”.
(Historiador Paul Gootenberg, “Imaginar el Desarrollo”)
De arriba a abajo. Asesinato del presidente Balta, en la celda en que se hallaba detenido. Asesinato de los hermanos Gutiérrez, cuyos cuerpos fueron colgados en las torres de la Catedral de Lima y después quemados en la Plaza Mayor. Asesinato del ex-presidente Pardo, durante su ingreso al Congreso. Síntomas del resquebrajamiento social en que se hundía el Perú
Nuevos choques se hicieron inminentes, la reaparición de guerras intestinas iba a ser inevitable. Insaciables con su dicha, algunos representantes de la élite peruana ingresaron al negocio de la Consignación del Guano, donde se podía especular para quitar parte del dinero que por contrato merecía el Estado. Sobre este oscuro proceso mercantil, no he de tratar en la presente, y finalizo esta sección con un juicio que permite comprender mejor el efecto mental que produjeron en la alta sociedad peruana las rápidas ganancias conseguidas con la "Ley de Consolidación":
“Durante los años guaneros son exaltados hasta la saciedad los valores extranjeros, en desmedro de los valores nacionales. Para esta oligarquía mezquina y antinacional, lo europeo deviene de culto, lo peruano inculto; en la cabeza chata de la plutocracia republicana nuestra “raza” es la mala y para mejorarla es preciso la inmigración de los países europeos; en la mentalidad de la chusma aristocrática, a esto se denominó “mejorar la raza”: así es como el descastamiento y alienación llegan al absurdo. Es en este contexto que la historia peruana es tergiversada en su integridad, incluida por supuesto la fase relativa a la Independencia: cada familia [de condición social alta] inventa un prócer de su tronco, para beneficiarse de la repartija de la [ley de] la consolidación; y así, por arte de la falsificación, los viejos coloniales, enemigos del país y de la república, surgen como personalidades relevantes, mientras se condena al olvido y al vilipendio a los grandes libertadores del Perú, a los héroes populares”.
(Economista-Historiador Virgilio Roel, “El Perú en el Siglo XIX”)
Chorrillos, rincón de la clase alta peruana. Pronto sería víctima de un evento funesto en la Historia del Perú
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