Indecisos frente a un obstáculos, con el paso errático propio de un borracho o simplemente incapaces de poder abrir una puerta o subir una escalera. Situaciones como estas fueron las que experimentaron los participantes de la final de la Darpa Robotics Challenge (DRC), una competencia que contó con 25 equipos que debieron poner a prueba sus habilidades para demostrar que pueden ser los asistentes de los humanos en situaciones de desastres naturales o catástrofes ambientales como el accidente nuclear de Fukushima.
Las curiosidades de la jornada estuvieron a cargo de los errores y las caídas de los robots durante la competencia, en una serie de bloopers que protagonizaron los humanoides en la final.