Hola Taringo
Hace muchos años, hubo un hombre que aseguraba que una voz era quien le ayudaba a oír, su nombre era Tojkas, que en el idioma de su pueblo quiere decir, aquel que no escucha. Ese hombre no conocía la soledad, no conocía la paz, no conocía la felicidad, su vida tenía solo un motivo, y ese motivo era callar a la voz que le hablaba, todos en su pueblo no podían entender como tojkas podía asegurar ser sordo y a la vez oír a esta voz, pero la voz no estaba cuerda, la voz era una tonta, la voz quería que se derramara sangre, y no buscaba venganza, no buscaba justicia, esa voz solo quería que dejaran de mencionarla, quería que todas esas personas que la mantenían existiendo murieran.
Seis años, tres meses dos días y 11 horas fue lo que Tojkas logro aguantar esta voz, abandono su pueblo el primer año, medito en las montañas por tres años, estuvo cuatro meses en un convento y por ultimo camino sin saber su destino, hasta que no pudo seguir cargando con el dolor que la voz le hacía sentir, por eso decidió escucharla y obedecerla.
La voz lo guio por 2 días en los cuales él no descanso, pero nunca se sintió mejor, nunca experimento tanta paz, hacer lo que le decía parece calmarla y a la vez darle una razón al pobre hombre que no tenía ya nada porque vivir.
Cuando llego a su destino, una choza con cuatro personas era el lugar donde la voz lo guio, ahí adentro en una piel dormía un anciano, el designio de Tojkas era claro, acabar con la vida del viejo, y así lo hizo, la voz nunca le dijo su nombre a Tojkas, pero cuando el anciano dio su último aliento, la voz desapareció, a lo mejor este viejo era el dueño de sus oído. Tojkas había matado al dueño de sus oídos, por lo menos eso era lo que repetía cuando lo capturaron.
Y después de darle entierro al anciano de ese pueblo, Tojkas fue sentenciado a morir de la misma manera que mato al dueño de sus oídos, él nunca supo su suerte, aunque sabía que no saldría vivo de este lio, por primera vez ninguna voz se comunicaba con él -a lo mejor era el tormento del dueño de mis oídos lo que escuchaba y por eso me trajo a darle fin- repetía mientras intentaba explicarles a quienes lo rodeaban porque hizo un acto tan cruel, nadie entendía porque decía tales cosas, pero muchos escuchaban sus palabras con detalle mientras contaba su historia, entrada la tarde cuando el sol estaba a punto de ponerse la ley era clara y la sangre del hombre más longevo de la tribu pedía justicia.
Y así, sin más, cuando la daga que uso para matar al anciano penetro en su cuerpo, entendió su destino y volvió a oír la voz que había cesado de hablarle, la voz por la cual recorrió todo este camino, la que le trajo su destino, y sea lo que sea que le dijo parece haber calmado su espíritu, y al intentar explicar la razón de su crimen dio su último aliento.
Años más tarde acá estoy yo, siguiendo su historia, sus pasos, mientras escucho la leyenda detrás del cráneo que se conserva del hombre que vino a darle muerte al dueño de sus oídos.
Como en una ocasión pasada quiero compartir un cuento propio. Forma parte de un libro que quiero terminar "El asesino de Héroes", apenas con sus 11 capítulos creo necesito terminar ideas y aun siento necesito pulir detalles, pero hay algunas historias que surgieron mientras escribo que me gustaría publicar periódicamente.
Si quieres saber de que va el libro visita mi post haciendo click a mi banner de mierda.
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Sin embargo creo este cuento necesita una introducción:
El cuento es narrado por un personaje el cual quiere liberarse de un don con el cual nació, que le hizo tener una misión, encontrar a otros como él y saber si alguno ha podido escapar a su castigo, ser libre de escuchar a las almas que por siempre serán recordadas lo quieran o no. Por lo cual, emprendió el viaje para lograr su meta, es en uno de esos viajes que sucede el siguiente cuento.
El cuento es narrado por un personaje el cual quiere liberarse de un don con el cual nació, que le hizo tener una misión, encontrar a otros como él y saber si alguno ha podido escapar a su castigo, ser libre de escuchar a las almas que por siempre serán recordadas lo quieran o no. Por lo cual, emprendió el viaje para lograr su meta, es en uno de esos viajes que sucede el siguiente cuento.
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-TOJKAS-
Hace muchos años, hubo un hombre que aseguraba que una voz era quien le ayudaba a oír, su nombre era Tojkas, que en el idioma de su pueblo quiere decir, aquel que no escucha. Ese hombre no conocía la soledad, no conocía la paz, no conocía la felicidad, su vida tenía solo un motivo, y ese motivo era callar a la voz que le hablaba, todos en su pueblo no podían entender como tojkas podía asegurar ser sordo y a la vez oír a esta voz, pero la voz no estaba cuerda, la voz era una tonta, la voz quería que se derramara sangre, y no buscaba venganza, no buscaba justicia, esa voz solo quería que dejaran de mencionarla, quería que todas esas personas que la mantenían existiendo murieran.
Seis años, tres meses dos días y 11 horas fue lo que Tojkas logro aguantar esta voz, abandono su pueblo el primer año, medito en las montañas por tres años, estuvo cuatro meses en un convento y por ultimo camino sin saber su destino, hasta que no pudo seguir cargando con el dolor que la voz le hacía sentir, por eso decidió escucharla y obedecerla.
La voz lo guio por 2 días en los cuales él no descanso, pero nunca se sintió mejor, nunca experimento tanta paz, hacer lo que le decía parece calmarla y a la vez darle una razón al pobre hombre que no tenía ya nada porque vivir.
Cuando llego a su destino, una choza con cuatro personas era el lugar donde la voz lo guio, ahí adentro en una piel dormía un anciano, el designio de Tojkas era claro, acabar con la vida del viejo, y así lo hizo, la voz nunca le dijo su nombre a Tojkas, pero cuando el anciano dio su último aliento, la voz desapareció, a lo mejor este viejo era el dueño de sus oído. Tojkas había matado al dueño de sus oídos, por lo menos eso era lo que repetía cuando lo capturaron.
Y después de darle entierro al anciano de ese pueblo, Tojkas fue sentenciado a morir de la misma manera que mato al dueño de sus oídos, él nunca supo su suerte, aunque sabía que no saldría vivo de este lio, por primera vez ninguna voz se comunicaba con él -a lo mejor era el tormento del dueño de mis oídos lo que escuchaba y por eso me trajo a darle fin- repetía mientras intentaba explicarles a quienes lo rodeaban porque hizo un acto tan cruel, nadie entendía porque decía tales cosas, pero muchos escuchaban sus palabras con detalle mientras contaba su historia, entrada la tarde cuando el sol estaba a punto de ponerse la ley era clara y la sangre del hombre más longevo de la tribu pedía justicia.
Y así, sin más, cuando la daga que uso para matar al anciano penetro en su cuerpo, entendió su destino y volvió a oír la voz que había cesado de hablarle, la voz por la cual recorrió todo este camino, la que le trajo su destino, y sea lo que sea que le dijo parece haber calmado su espíritu, y al intentar explicar la razón de su crimen dio su último aliento.
Años más tarde acá estoy yo, siguiendo su historia, sus pasos, mientras escucho la leyenda detrás del cráneo que se conserva del hombre que vino a darle muerte al dueño de sus oídos.
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