Pocho Lepratti, el angel de la bicicleta
Pocho tenia 35 años, había nacido en concepción del Uruguay, pero decidió vivir en el barrio Ludueña para trabajar con los más humildes. Coordinaba los talleres para niños, y daba clases de teología en la escuelita del padre Edgardo Montaldo, también trabajaba con el grupo de jóvenes "La Vagancia". El miércoles 19 de diciembre, harto de que la policía dispare contra pibes y mujeres, se subió a la terraza de la escuela Nro. 756 del Barrio Las Flores, donde colaboraba con la preparación de la comida. Intentó parar la represión, pero un policía del móvil Nº 2270 del comando radioeléctrico de nuestra ciudad disparó directamente contra el cuerpo de Pocho. La bala de plomo se alojó en la traquea y lo mató, llevándose a un militante de la vida y a una persona que luchaba día a día por cambiar las podredumbres de este mundo.
Claudio "Pocho" Lepratti (Concepción del Uruguay, Argentina, 27 de febrero de 1969 - Rosario, Argentina, 19 de diciembre de 2001) fue un militante social rosarino asesinado en medio de la represión llevada a cabo por la policía de la provincia de Santa Fe.
Hijo mayor de Orlando Lepratti y Dalis Bel, quienes tuvieron cinco hijos más. Cursó la escuela primaria y secundaria en Concepción del Uruguay.
Entre 1983 y 1985 estudió Derecho en la UNL como alumno libre.
En 1986 ingresó como seminarista en el Instituto Salesiano de la localidad de Funes, unos 15 km al oeste de Rosario, provincia de Santa Fe). En 1991 abandonó el seminario, fijando su domicilio primero en el barrio Empalme Graneros y un año después en el humilde barrio Ludueña, acercándose a colaborar en la tarea de contención social de los adolescentes del barrio, donde comenzó a participar activamente de las organizaciones de base, que durante más de veinte años promovió el padre Edgardo Montaldo. Al tiempo que militaba gremialmente en la Cocina Centralizada, donde fue delegado y participó de la histórica carpa como uno de los tantos despedidos por su actividad sindical.
Participó y promovió la formación en más de veinte grupos de niños y jóvenes de las barriadas populares de Rosario. Siendo la primera agrupación La Vagancia.
Participó en instancias de coordinación con otros grupos como la revista El Ángel de Lata, el movimiento Chicos del Pueblo, y con todas las comunidades eclesiales de base, como Poryajhú ("pobres" en guaraní), y el grupo Desde el Pie.
Además participaba activamente como delegado de base de la ATE (Asociación Trabajadores del Estado) de Rosario y como congresal de la CTA-Rosario.
Cursó la escuela primaria en la Escuela Nº 30 "Alejandro Aguado" y la escuela secundaria en el Colegio "Santa Teresita" de Concepción del Uruguay, perteneciente a la orden Salesiana.
Entre 1983 y 1985 estudió Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral como alumno libre. Durante estos mismos años Claudio se desempeñó como cooperador salesiano.
En 1986 ingresa como seminarista en el Instituto Salesiano "Ceferino Namucurá" de la localidad de Funes (Santa Fe) y elige la carrera religiosa de "hermano coadjutor".
Rosario.
Cinco años mas tarde, abandona el seminario y se radica definitivamente en la ciudad de Rosario. Su primer domicilio es en el Barrio Ludueña donde empieza a participar activamente en las organizaciones de base durante más de treinta años vino promoviendo el Padre Edgardo Montaldo, el referente religioso, social y ético que encontró Pocho Lepratti en su búsqueda de llevar al terreno de las realidades su opción por los pobres.
La militancia social.
Pocho entre otras tantas actividades, participó y promovió la formación de una veintena de grupos de niños y jovenes de las barriadas de Rosario.
Entre los grupos que creó y coordinó en el barrio Ludueña se encuentran la Coordinadora Juvenil de la Vicaria Corazón del Barrio Ludueña. La Vagancia (este fue el primer grupo que formó). Los Gatos, Los Pelos Duros, Grupo San Cayetano, Los Piqueteros de Lourdes LPDL, Los Ropes, y La Murga de los Trapos, agrupación que surgió por la iniciativa de la Vagancia.
También participó en instancias de coordinación con otros grupos como la revista El Angel de Lata, El Movimiento Chicos del Pueblo, y con todas las comunidades eclesiales de Base, como Poryajhú ("pobres" en guaraní), y agrupaciónes que atienden problemáticas especificas de genero en esas comunidades, como Desde el Pie.
En el mismo barrio Ludueña Claudio promovió la realización de campamentos y talleres de formación.
Fue un promotor de grupos de huertas orgánicos y cría de pollos a través de su participación en el ProHuerta.
Colaboró en la multiplicación de Talleres en los barrios, en el marco de los cuales, se formarongrupos de mujeres y jóvenes en temáticas como prevención de salud, y tareas como la producción de jabón, fabricación de hornos y desarrollo de comedores comunitarios, etc.
Ideó junto a los adolescentes y jóvenes del barrio, los periódicos LA NOTA y LA NOTITA, los cuales eran realizados por los propios pibes a través de la participación en talleres de comunicación popular.
Participó en proyectos de prevención del VIH/SIDA, particularmente en el proyecto "VIH/SIDA y el Mundo del Trabajo" que coordinó acciones durante más de un año con el apoyo de la PROMUSIDA de la Municipalidad de Rosario, proyecto que articulara los esfuerzos de organizaciones como la CTC, AMMAR, ATE, CTA, CEDIS, EISEA, SERPAJ, PMSIDA y posteriormente la Biblioteca Popular Pocho Lepratti.
Integró la pastoral juvenil, y en su esfuerzo por formarse y compartir las experiencias de organización y lucha popular de nuestra zona, participó en un centenar de encuentros nacionales en internacionales como los Seminarios de Formación Tecnológica, los cuales se realizan habitualmente cada año. También compartió encuentros y congresos culturales del Partido Socialista Popular.
En el año 2001 viajó al seminario del Cesep de Brasil, el que se encontró con algunas del las más importantes experiencias de organización y lucha popular de América Latina, por ejemplo las desarrolladas por las comunidades eclesiales de Base de Brasil, el Movimiento de los Sin Tierra, el Zapatismo del Estado de Chiapas en el sur de México, el Centro Memorial Martín Luther King de Cuba, y un centenar de militantes de base de otros países.
Militancia gremial y laburo.
En su actividad gremial fue delegado de Base, congresal provincial de ATE, y congresal de la CTA.
Claudio militó y acompañó activamente la organización de la lucha en solidaridad con los trabadores en conflicto a trabes de movilizaciones, instalación de capas de protesta, huelgas, etc.
Trabajó en el Centro Crecer Nº19 y dando clases en la escuela Luisa Mora de Olguin, de barrio Ludueña, conocida por la comunidad como "la escuela del Padre Edgardo Montaldo" - ya que el Padre Montaldo quien junto a los primeros jóvenes y vecinos del barrio que se acercaron a trabajar junto a él, soñaron y lucharon hace mas de treinta años para construirla -.
Trabajó también en la Cocina Centralizada de Rosario desde fines de 1992 hasta diciembre de 1996, cuando despues de un duro conflicto de los trabajadores no docentes de los comedores escolares, - entre los que Pocho jugaba un papel importante en la organización - el conflicto culminó cuando se logró que el Gobierno Provincial tomara a los trabajadores despedidos, entre los que se encontraba Pocho, y a partir de entonces pasó a desempeñarse como personal no docente de comedores escolares en la Escuela 756 del barrio Las Flores, hasta el día en que lo asesinaron.
El final
El 19 de diciembre de 2001, en medio de la crisis que terminaría con la caída del presidente Fernando De la Rúa, varios policías que llegaron desde la ciudad de Arroyo Seco, a 30 km al sur de Rosario comenzaron a disparar en el fondo de la escuela. Lepratti subió al techo para defender a los menores que en su interior se encontraban comiendo. Se asomó gritando: “¡Hijos de puta, no tiren que hay pibes comiendo!”. El uniformado Esteban Velásquez hizo fuego con su escopeta Itaka, con balas de plomo acertándole una de ellas en la tráquea, lo que motivó su procesamiento y posterior condena a 14 años de prisión por el juez de Sentencia Nº3, Ernesto Genesio, con el cargo de homicidio agravado por el uso de arma. Además tanto Velásquez como la provincia de Santa Fe fueron condenados a resarcir económicamente a los familiares de la víctima por los daños y perjuicios causados.
La Dirección de Asuntos Internos de la policía provincial había reconocido en un informe que “el asesinato del militante social Lepratti ocurrió fuera de la zona de saqueos y en los fondos de una escuela”, y que “no se justifica haber efectuado los disparos reconocidos, aun en carácter intimidatorio”. Los policías acusados argumentaron que habían abierto fuego porque habían sido atacados a balazos por vecinos apostados en el techo de la escuela. El vehículo policial tenía efectivamente marcas de balazos, pero todos realizados a nivel del suelo.[cita requerida]
Aparentemente una testigo recogió un cartucho naranja, que corresponde a la munición de plomo y lo entregó a los investigadores policiales, pero éstos le entregaron a la Justicia un cartucho verde, que corresponde a las municiones de goma.[cita requerida] Desde ese momento Lepratti se convirtió en un mártir y símbolo de la resistencia de los sectores más desposeídos de la provincia de Santa Fe.
Homenajes
homenajes
Hoy existen más de cincuenta temas musicales dedicados a su trabajo de hormiga y cientos de escritos y expresiones artísticas para honrar su memoria.
También cuenta con un monumento en su honor en la ciudad de Concepción del Uruguay, gracias a un concurso de ideas donde el ganador fue construido en la intersección del bulevard Montoneras y la calle Pocho Lepratti, en diciembre de 2006
El grupo La Vagancia (que él coordinaba) elabora desde 2002 una publicación barrial llamada El ángel de lata (en referencia a las villas miserias, con techos y paredes de lata). En su primera editorial proclamaban ser “los que denunciamos la explotación de los padres y de los chicos,
los que acusamos a los señores dueños de todo, hasta de la tierra que en un tiempo fue de todos”.[cita requerida]
Bicicletas
Pocho y su bicicleta eran compañeros inseparables. Cada día, atravesaba pedaleando la ciudad, cubriendo un recorrido de entre ocho y diez kilómetros. Con frío o calor, con lluvia o viento, llegaba a todas partes sobre su rodado. Ésta fue la causa por la que es recordado como un ángel con alas montado en su bicicleta
En Rosario se confunden los grafitis del Pochormiga con los 350 esténciles de bicicletas negras grabadas en las paredes de la ciudad entre marzo de 2001 y noviembre de 2002 por el artista plástico Fernando Traverso (1951).
Ese equívoco es común en Rosario, donde la mayoría de los habitantes creen que esas bicicletas representan a Pocho Lepratti.
Traverso salió del anonimato el 19 de diciembre de 2003, cuando el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino lo premió por esta obra. El artista dijo, refiriéndose a esta obra: “Una bicicleta vacía refleja la imagen de un cuerpo ausente”.
Hay 350 bicicletas porque ese fue el número aproximado de estudiantes de la Universidad de Rosario detenidos y desaparecidos (secuestrados, torturados y asesinados) en Rosario durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983).
Biblioteca
Luego de su muerte, la Biblioteca Popular Pocho Lepratti fue abierta en su homenaje. Ofrece distintos talleres y se propone recuperar mediante la educación popular, el trabajo que Pocho venía realizando en contra de la exclusión social y por una sociedad igualitaria y participativa. En el lugar se realizan talleres reflexión, arte, teatro, guitarra, murga y serigrafía. Los jóvenes aprenden oficios que les permiten conseguir empleo, y de allí salen las banderas, las remeras vinculadas a la identidad de este espacio, que también trabaja en coordinación con otros movimientos sociales
Calle Presidente Roca, Calle Pocho Lepratti
La idea surgio del artista plastico FERNANDO TRAVERSO, es un homenaje a Pocho lepratti, La idea es sacar al asesino y genosida Roca de las calles, y poner en su lugar a una persona como Pocho, un luchador de los derechos sociales. Cambiando el nombre de Roca por Leratti.
Pinta tambien en rosario bicicletas intervenciones en "nuestras" paredes , en homenaje a los 350 desaparecidos políticos de Rosario durante la última dictadura.
Padre Edgardo Montaldo, su compañero de lucha, su apoyo en Ludueña
Edgardo Montaldo llegó hace cuatro décadas a Barrio Ludueña, con 38 años y la firme decisión de ayudar a la gente. "Desde los 22 años hasta los 37 di clases en colegios salesianos. Quise mucho a mis alumnos pero en todo ese tiempo no me tocó un solo chico que estuviera en riesgo -le cuenta a Rosario/12-, y yo había tomado los hábitos para imitar a Don Bosco, que ayudaba a los niños en las cárceles y en las villas". De manera que decidió ser fiel a sus principios. "Me mudé a Ludueña acompañado por un grupo de jóvenes. Ni mis superiores ni mis compañeros entendieron, pensaron que yo era un caprichoso", recuerda. Al principio dio misas en un galpón que luego se transformó en parroquia, guardería de niños y comedor. Luchó para que los pibes del barrio tuvieran acceso a la vivienda, al agua potable y a la energía eléctrica. También fundó una escuela. El próximo jueves, el Concejo Municipal lo nombrará Personalidad Distinguida de Rosario en reconocimiento a su trayectoria a favor de los derechos de la infancia. Pero él prefiere decir que será un "homenaje justiciero a Ludueña y su gente". Denuncia que los pibes viven cada vez peor y pide al Estado que se comprometa en serio para cambiarlo.
El padre Edgardo, así lo llaman todos en el barrio, tiene la voz gastada y la lucha intacta. Recibe a Rosario/12 en su casita de Casilda y Puelches, ubicada en la entrada del comedor escolar que él mismo atiende. "Acepté esta distinción sólo porque es una oportunidad de que me escuchen: nuestro pibes están cada día peor. Noviembre ha sido declarado el mes del niño y de la niña, pero ellos no necesitan cortinas de humo sino un compromiso en serio con la infancia. En el barrio hay muchísimos programas no formales de organizaciones que los ayudan, pero no reciben un solo peso del Estado. Cuando escucho hablar de bajar la edad de imputabilidad de los menores para que haya más seguridad me indigno. Es un desastre que habiendo tantas personas abocadas a esta problemática tengamos que buscar la solución condenando a nuestra niñez y no salvándola", se lamenta. Y recuerda que el gobierno provincial invirtió este año 51 millones de pesos en 500 móviles nuevos y 1800 agentes policiales. "Si hubiera algo de dinero para ayudar a los chicos en riesgo no habría tanta inseguridad", afirma.
Haciendo un recuento de sus años de trabajo, el sacerdote los divide en dos épocas. Una de pobreza y la otra de "exclusión genocida". "Vivimos un tiempo de emergencia crónica, hay un negocio intocable con el cuerpo y el alma de nuestro pibes. En el barrio se sigue vendiendo droga, todos sabemos quienes son y los policías que están implicados Hace tres meses murió un chico de sobredosis, pero los medios y las instituciones sólo aparecen cuando hay un hecho sensacionalista", se lamenta. Y explica que la lucha le ha dejado heridas. En marzo de 2007 sufrió un accidente cerebrovascular: "Un mes antes de eso acompañé a una mamá al entierro de su propio hijo, un chico asesinado en un ajuste de cuentas, también fui al velatorio de una nena de 14 años que se suicidó. La ley dice que la niñez debe ser privilegiada, pero eso no es lo que pasa", remata apesadumbrado y explica que este jueves asistirá con alegría a recibir la distinción, pero también "con susto".
Así y todo conserva la convicción de que vale la pena seguir peleando y a los 78 años no baja los brazos. "Con 40 años aquí, soy testigo de que este país es rico en bienes y mucho más rico en personas. Por ejemplo la Orquesta Sinfónica Ludueña es un proyecto que manifiesta con música la riqueza que hay en esa infancia considerada peligrosa, donde surgen asesinos y delincuentes, pero que responde de manera extraordinaria cuando le dan una oportunidad", se emociona. El proyecto social, que incluye a 140 niños que ejecutan violines, violonchelos, clarinetes y flautas, fue el más votado por los vecinos del Distrito noroeste en las últimas elecciones del Presupuesto participativo. Y justamente, esa Orquesta estará el jueves en el Palacio Vasallo para rendir homenaje al sacerdote.
Cuando Montaldo llegó, el asentamiento más pobre del barrio estaba habitado por campesinos expulsados de sus tierras a los que él "no sabía muy bien como ayudar". Hasta que una mañana encontró a tres trabajadoras sociales y les propuso acompañar a las familias a inscribirse en un plan de viviendas lanzado por la provincia. Cuatro décadas después, las viviendas siguen sin construirse. Pero ese fue el comienzo, desde entonces la gente de Ludueña empezó a luchar por sus derechos y a concretar algunos sueños. "Todo lo que logró el barrio surgió desde las bases, ni del gobierno, ni de ninguna institución. Todo lo hizo la gente", cuenta el sacerdote con orgullo y explica que hace poco un grupo de alumnos le propuso que la escuela secundaria lleve su nombre pero él no quiso: "Busquen un nombre que exprese que esto lo hicimos entre todos", pidió.
Mientras avanza la mañana y los vecinos se acercan a saludarlo, Montaldo recuerda con tristeza a Pocho Lepratti. Reclama una psicóloga y una trabajadora social para la escuela primaria número 1027, cargos para los cuales aún no hay presupuesto estatal suficiente. El argumenta: "En estos 40 años siempre ha habido problemas presupuestarios pero la pregunta es en qué invertimos el dinero que tenemos, ¿en condenar a los chicos o en darles una oportunidad?". Rosario12
Pocho fue velado en el patio de la escuelita del padre Edgardo, con el marco de una impresionante muestra de dolor popular. Cientos de personas quisieron darle un último abrazo, antes de que su cuerpo fuera trasladado a Concepción del Uruguay, la tierra que lo viera nacer y en donde ahora descansa.
Hoy a Pocho lo llaman Pochormiga. La unión de las dos palabras apareció después de su asesinato, a modo de memoria colectiva y como una reivindicación del trabajo. Él decía que el trabajo de una hormiga quizás pase desapercibido, pero que dos, tres o cuatro ya van haciendo un camino, y muchas miles juntas tienen más fuerza que un elefante. Además, Pocho alentaba a trabajar sin estar pendiente de los resultados, porque sostenía que era el esfuerzo sostenido lo que dejaría una simiente.
Hoy es un símbolo de lucha y solidaridad, dignidad y trabajo. :Cientos de paredes rosarinas rezan leyendas de “Pocho vive", "Pocho: tu lucha seguirá", "Pocho vive en el corazón y en los rostros de los que exigen justicia", o "Pocho nos muestra el camino".
Pocho también es representado por una de las tantas bicicletas pintadas en las paredes de Rosario, las cuales evocan a los luchadores que el Estado se llevó y que jamás volvieron.
En Argentina, mientras los bufones y padrinos se multiplican en los cargos públicos y siguen definiendo nuestro destino, los referentes sociales siguen siendo asesinados, siguen siendo desaparecidos.
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=fLjni42JD3E
El ángel de la bicicleta
Música: Luis Gurevich / Letra: León Gieco
Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos fe por lágrimas
Con qué libro se educó esta bestia
Con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
Y nos queda esta mierda
Que nos mata sin importarle de donde venimos
Que hacemos, qué pensamos
Si somos obreros, curas o médicos
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos buenas por malas
Y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
Ni la vida ni la muerte se rinden
Con cunas y cruces
Voy a cubrir tu lucha más que con flores
Voy a cuidar tu bondad más que con plegarias
Bajen las armas! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño, y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo
Pocho tenia 35 años, había nacido en concepción del Uruguay, pero decidió vivir en el barrio Ludueña para trabajar con los más humildes. Coordinaba los talleres para niños, y daba clases de teología en la escuelita del padre Edgardo Montaldo, también trabajaba con el grupo de jóvenes "La Vagancia". El miércoles 19 de diciembre, harto de que la policía dispare contra pibes y mujeres, se subió a la terraza de la escuela Nro. 756 del Barrio Las Flores, donde colaboraba con la preparación de la comida. Intentó parar la represión, pero un policía del móvil Nº 2270 del comando radioeléctrico de nuestra ciudad disparó directamente contra el cuerpo de Pocho. La bala de plomo se alojó en la traquea y lo mató, llevándose a un militante de la vida y a una persona que luchaba día a día por cambiar las podredumbres de este mundo.
Vida
Claudio "Pocho" Lepratti (Concepción del Uruguay, Argentina, 27 de febrero de 1969 - Rosario, Argentina, 19 de diciembre de 2001) fue un militante social rosarino asesinado en medio de la represión llevada a cabo por la policía de la provincia de Santa Fe.
Hijo mayor de Orlando Lepratti y Dalis Bel, quienes tuvieron cinco hijos más. Cursó la escuela primaria y secundaria en Concepción del Uruguay.
Entre 1983 y 1985 estudió Derecho en la UNL como alumno libre.
En 1986 ingresó como seminarista en el Instituto Salesiano de la localidad de Funes, unos 15 km al oeste de Rosario, provincia de Santa Fe). En 1991 abandonó el seminario, fijando su domicilio primero en el barrio Empalme Graneros y un año después en el humilde barrio Ludueña, acercándose a colaborar en la tarea de contención social de los adolescentes del barrio, donde comenzó a participar activamente de las organizaciones de base, que durante más de veinte años promovió el padre Edgardo Montaldo. Al tiempo que militaba gremialmente en la Cocina Centralizada, donde fue delegado y participó de la histórica carpa como uno de los tantos despedidos por su actividad sindical.
Participó y promovió la formación en más de veinte grupos de niños y jóvenes de las barriadas populares de Rosario. Siendo la primera agrupación La Vagancia.
Participó en instancias de coordinación con otros grupos como la revista El Ángel de Lata, el movimiento Chicos del Pueblo, y con todas las comunidades eclesiales de base, como Poryajhú ("pobres" en guaraní), y el grupo Desde el Pie.
Además participaba activamente como delegado de base de la ATE (Asociación Trabajadores del Estado) de Rosario y como congresal de la CTA-Rosario.
Cursó la escuela primaria en la Escuela Nº 30 "Alejandro Aguado" y la escuela secundaria en el Colegio "Santa Teresita" de Concepción del Uruguay, perteneciente a la orden Salesiana.
Entre 1983 y 1985 estudió Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional del Litoral como alumno libre. Durante estos mismos años Claudio se desempeñó como cooperador salesiano.
En 1986 ingresa como seminarista en el Instituto Salesiano "Ceferino Namucurá" de la localidad de Funes (Santa Fe) y elige la carrera religiosa de "hermano coadjutor".
Rosario.
Cinco años mas tarde, abandona el seminario y se radica definitivamente en la ciudad de Rosario. Su primer domicilio es en el Barrio Ludueña donde empieza a participar activamente en las organizaciones de base durante más de treinta años vino promoviendo el Padre Edgardo Montaldo, el referente religioso, social y ético que encontró Pocho Lepratti en su búsqueda de llevar al terreno de las realidades su opción por los pobres.
La militancia social.
Pocho entre otras tantas actividades, participó y promovió la formación de una veintena de grupos de niños y jovenes de las barriadas de Rosario.
Entre los grupos que creó y coordinó en el barrio Ludueña se encuentran la Coordinadora Juvenil de la Vicaria Corazón del Barrio Ludueña. La Vagancia (este fue el primer grupo que formó). Los Gatos, Los Pelos Duros, Grupo San Cayetano, Los Piqueteros de Lourdes LPDL, Los Ropes, y La Murga de los Trapos, agrupación que surgió por la iniciativa de la Vagancia.
También participó en instancias de coordinación con otros grupos como la revista El Angel de Lata, El Movimiento Chicos del Pueblo, y con todas las comunidades eclesiales de Base, como Poryajhú ("pobres" en guaraní), y agrupaciónes que atienden problemáticas especificas de genero en esas comunidades, como Desde el Pie.
En el mismo barrio Ludueña Claudio promovió la realización de campamentos y talleres de formación.
Fue un promotor de grupos de huertas orgánicos y cría de pollos a través de su participación en el ProHuerta.
Colaboró en la multiplicación de Talleres en los barrios, en el marco de los cuales, se formarongrupos de mujeres y jóvenes en temáticas como prevención de salud, y tareas como la producción de jabón, fabricación de hornos y desarrollo de comedores comunitarios, etc.
Ideó junto a los adolescentes y jóvenes del barrio, los periódicos LA NOTA y LA NOTITA, los cuales eran realizados por los propios pibes a través de la participación en talleres de comunicación popular.
Participó en proyectos de prevención del VIH/SIDA, particularmente en el proyecto "VIH/SIDA y el Mundo del Trabajo" que coordinó acciones durante más de un año con el apoyo de la PROMUSIDA de la Municipalidad de Rosario, proyecto que articulara los esfuerzos de organizaciones como la CTC, AMMAR, ATE, CTA, CEDIS, EISEA, SERPAJ, PMSIDA y posteriormente la Biblioteca Popular Pocho Lepratti.
Integró la pastoral juvenil, y en su esfuerzo por formarse y compartir las experiencias de organización y lucha popular de nuestra zona, participó en un centenar de encuentros nacionales en internacionales como los Seminarios de Formación Tecnológica, los cuales se realizan habitualmente cada año. También compartió encuentros y congresos culturales del Partido Socialista Popular.
En el año 2001 viajó al seminario del Cesep de Brasil, el que se encontró con algunas del las más importantes experiencias de organización y lucha popular de América Latina, por ejemplo las desarrolladas por las comunidades eclesiales de Base de Brasil, el Movimiento de los Sin Tierra, el Zapatismo del Estado de Chiapas en el sur de México, el Centro Memorial Martín Luther King de Cuba, y un centenar de militantes de base de otros países.
Militancia gremial y laburo.
En su actividad gremial fue delegado de Base, congresal provincial de ATE, y congresal de la CTA.
Claudio militó y acompañó activamente la organización de la lucha en solidaridad con los trabadores en conflicto a trabes de movilizaciones, instalación de capas de protesta, huelgas, etc.
Trabajó en el Centro Crecer Nº19 y dando clases en la escuela Luisa Mora de Olguin, de barrio Ludueña, conocida por la comunidad como "la escuela del Padre Edgardo Montaldo" - ya que el Padre Montaldo quien junto a los primeros jóvenes y vecinos del barrio que se acercaron a trabajar junto a él, soñaron y lucharon hace mas de treinta años para construirla -.
Trabajó también en la Cocina Centralizada de Rosario desde fines de 1992 hasta diciembre de 1996, cuando despues de un duro conflicto de los trabajadores no docentes de los comedores escolares, - entre los que Pocho jugaba un papel importante en la organización - el conflicto culminó cuando se logró que el Gobierno Provincial tomara a los trabajadores despedidos, entre los que se encontraba Pocho, y a partir de entonces pasó a desempeñarse como personal no docente de comedores escolares en la Escuela 756 del barrio Las Flores, hasta el día en que lo asesinaron.
El final
El 19 de diciembre de 2001, en medio de la crisis que terminaría con la caída del presidente Fernando De la Rúa, varios policías que llegaron desde la ciudad de Arroyo Seco, a 30 km al sur de Rosario comenzaron a disparar en el fondo de la escuela. Lepratti subió al techo para defender a los menores que en su interior se encontraban comiendo. Se asomó gritando: “¡Hijos de puta, no tiren que hay pibes comiendo!”. El uniformado Esteban Velásquez hizo fuego con su escopeta Itaka, con balas de plomo acertándole una de ellas en la tráquea, lo que motivó su procesamiento y posterior condena a 14 años de prisión por el juez de Sentencia Nº3, Ernesto Genesio, con el cargo de homicidio agravado por el uso de arma. Además tanto Velásquez como la provincia de Santa Fe fueron condenados a resarcir económicamente a los familiares de la víctima por los daños y perjuicios causados.
La Dirección de Asuntos Internos de la policía provincial había reconocido en un informe que “el asesinato del militante social Lepratti ocurrió fuera de la zona de saqueos y en los fondos de una escuela”, y que “no se justifica haber efectuado los disparos reconocidos, aun en carácter intimidatorio”. Los policías acusados argumentaron que habían abierto fuego porque habían sido atacados a balazos por vecinos apostados en el techo de la escuela. El vehículo policial tenía efectivamente marcas de balazos, pero todos realizados a nivel del suelo.[cita requerida]
Aparentemente una testigo recogió un cartucho naranja, que corresponde a la munición de plomo y lo entregó a los investigadores policiales, pero éstos le entregaron a la Justicia un cartucho verde, que corresponde a las municiones de goma.[cita requerida] Desde ese momento Lepratti se convirtió en un mártir y símbolo de la resistencia de los sectores más desposeídos de la provincia de Santa Fe.
Homenajes
homenajes
Hoy existen más de cincuenta temas musicales dedicados a su trabajo de hormiga y cientos de escritos y expresiones artísticas para honrar su memoria.
También cuenta con un monumento en su honor en la ciudad de Concepción del Uruguay, gracias a un concurso de ideas donde el ganador fue construido en la intersección del bulevard Montoneras y la calle Pocho Lepratti, en diciembre de 2006
El grupo La Vagancia (que él coordinaba) elabora desde 2002 una publicación barrial llamada El ángel de lata (en referencia a las villas miserias, con techos y paredes de lata). En su primera editorial proclamaban ser “los que denunciamos la explotación de los padres y de los chicos,
los que acusamos a los señores dueños de todo, hasta de la tierra que en un tiempo fue de todos”.[cita requerida]
Bicicletas
Pocho y su bicicleta eran compañeros inseparables. Cada día, atravesaba pedaleando la ciudad, cubriendo un recorrido de entre ocho y diez kilómetros. Con frío o calor, con lluvia o viento, llegaba a todas partes sobre su rodado. Ésta fue la causa por la que es recordado como un ángel con alas montado en su bicicleta
En Rosario se confunden los grafitis del Pochormiga con los 350 esténciles de bicicletas negras grabadas en las paredes de la ciudad entre marzo de 2001 y noviembre de 2002 por el artista plástico Fernando Traverso (1951).
Ese equívoco es común en Rosario, donde la mayoría de los habitantes creen que esas bicicletas representan a Pocho Lepratti.
Traverso salió del anonimato el 19 de diciembre de 2003, cuando el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino lo premió por esta obra. El artista dijo, refiriéndose a esta obra: “Una bicicleta vacía refleja la imagen de un cuerpo ausente”.
Hay 350 bicicletas porque ese fue el número aproximado de estudiantes de la Universidad de Rosario detenidos y desaparecidos (secuestrados, torturados y asesinados) en Rosario durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983).
Biblioteca
Luego de su muerte, la Biblioteca Popular Pocho Lepratti fue abierta en su homenaje. Ofrece distintos talleres y se propone recuperar mediante la educación popular, el trabajo que Pocho venía realizando en contra de la exclusión social y por una sociedad igualitaria y participativa. En el lugar se realizan talleres reflexión, arte, teatro, guitarra, murga y serigrafía. Los jóvenes aprenden oficios que les permiten conseguir empleo, y de allí salen las banderas, las remeras vinculadas a la identidad de este espacio, que también trabaja en coordinación con otros movimientos sociales
Calle Presidente Roca, Calle Pocho Lepratti
La idea surgio del artista plastico FERNANDO TRAVERSO, es un homenaje a Pocho lepratti, La idea es sacar al asesino y genosida Roca de las calles, y poner en su lugar a una persona como Pocho, un luchador de los derechos sociales. Cambiando el nombre de Roca por Leratti.
Pinta tambien en rosario bicicletas intervenciones en "nuestras" paredes , en homenaje a los 350 desaparecidos políticos de Rosario durante la última dictadura.
Padre Edgardo Montaldo, su compañero de lucha, su apoyo en Ludueña
Edgardo Montaldo llegó hace cuatro décadas a Barrio Ludueña, con 38 años y la firme decisión de ayudar a la gente. "Desde los 22 años hasta los 37 di clases en colegios salesianos. Quise mucho a mis alumnos pero en todo ese tiempo no me tocó un solo chico que estuviera en riesgo -le cuenta a Rosario/12-, y yo había tomado los hábitos para imitar a Don Bosco, que ayudaba a los niños en las cárceles y en las villas". De manera que decidió ser fiel a sus principios. "Me mudé a Ludueña acompañado por un grupo de jóvenes. Ni mis superiores ni mis compañeros entendieron, pensaron que yo era un caprichoso", recuerda. Al principio dio misas en un galpón que luego se transformó en parroquia, guardería de niños y comedor. Luchó para que los pibes del barrio tuvieran acceso a la vivienda, al agua potable y a la energía eléctrica. También fundó una escuela. El próximo jueves, el Concejo Municipal lo nombrará Personalidad Distinguida de Rosario en reconocimiento a su trayectoria a favor de los derechos de la infancia. Pero él prefiere decir que será un "homenaje justiciero a Ludueña y su gente". Denuncia que los pibes viven cada vez peor y pide al Estado que se comprometa en serio para cambiarlo.
El padre Edgardo, así lo llaman todos en el barrio, tiene la voz gastada y la lucha intacta. Recibe a Rosario/12 en su casita de Casilda y Puelches, ubicada en la entrada del comedor escolar que él mismo atiende. "Acepté esta distinción sólo porque es una oportunidad de que me escuchen: nuestro pibes están cada día peor. Noviembre ha sido declarado el mes del niño y de la niña, pero ellos no necesitan cortinas de humo sino un compromiso en serio con la infancia. En el barrio hay muchísimos programas no formales de organizaciones que los ayudan, pero no reciben un solo peso del Estado. Cuando escucho hablar de bajar la edad de imputabilidad de los menores para que haya más seguridad me indigno. Es un desastre que habiendo tantas personas abocadas a esta problemática tengamos que buscar la solución condenando a nuestra niñez y no salvándola", se lamenta. Y recuerda que el gobierno provincial invirtió este año 51 millones de pesos en 500 móviles nuevos y 1800 agentes policiales. "Si hubiera algo de dinero para ayudar a los chicos en riesgo no habría tanta inseguridad", afirma.
Haciendo un recuento de sus años de trabajo, el sacerdote los divide en dos épocas. Una de pobreza y la otra de "exclusión genocida". "Vivimos un tiempo de emergencia crónica, hay un negocio intocable con el cuerpo y el alma de nuestro pibes. En el barrio se sigue vendiendo droga, todos sabemos quienes son y los policías que están implicados Hace tres meses murió un chico de sobredosis, pero los medios y las instituciones sólo aparecen cuando hay un hecho sensacionalista", se lamenta. Y explica que la lucha le ha dejado heridas. En marzo de 2007 sufrió un accidente cerebrovascular: "Un mes antes de eso acompañé a una mamá al entierro de su propio hijo, un chico asesinado en un ajuste de cuentas, también fui al velatorio de una nena de 14 años que se suicidó. La ley dice que la niñez debe ser privilegiada, pero eso no es lo que pasa", remata apesadumbrado y explica que este jueves asistirá con alegría a recibir la distinción, pero también "con susto".
Así y todo conserva la convicción de que vale la pena seguir peleando y a los 78 años no baja los brazos. "Con 40 años aquí, soy testigo de que este país es rico en bienes y mucho más rico en personas. Por ejemplo la Orquesta Sinfónica Ludueña es un proyecto que manifiesta con música la riqueza que hay en esa infancia considerada peligrosa, donde surgen asesinos y delincuentes, pero que responde de manera extraordinaria cuando le dan una oportunidad", se emociona. El proyecto social, que incluye a 140 niños que ejecutan violines, violonchelos, clarinetes y flautas, fue el más votado por los vecinos del Distrito noroeste en las últimas elecciones del Presupuesto participativo. Y justamente, esa Orquesta estará el jueves en el Palacio Vasallo para rendir homenaje al sacerdote.
Cuando Montaldo llegó, el asentamiento más pobre del barrio estaba habitado por campesinos expulsados de sus tierras a los que él "no sabía muy bien como ayudar". Hasta que una mañana encontró a tres trabajadoras sociales y les propuso acompañar a las familias a inscribirse en un plan de viviendas lanzado por la provincia. Cuatro décadas después, las viviendas siguen sin construirse. Pero ese fue el comienzo, desde entonces la gente de Ludueña empezó a luchar por sus derechos y a concretar algunos sueños. "Todo lo que logró el barrio surgió desde las bases, ni del gobierno, ni de ninguna institución. Todo lo hizo la gente", cuenta el sacerdote con orgullo y explica que hace poco un grupo de alumnos le propuso que la escuela secundaria lleve su nombre pero él no quiso: "Busquen un nombre que exprese que esto lo hicimos entre todos", pidió.
Mientras avanza la mañana y los vecinos se acercan a saludarlo, Montaldo recuerda con tristeza a Pocho Lepratti. Reclama una psicóloga y una trabajadora social para la escuela primaria número 1027, cargos para los cuales aún no hay presupuesto estatal suficiente. El argumenta: "En estos 40 años siempre ha habido problemas presupuestarios pero la pregunta es en qué invertimos el dinero que tenemos, ¿en condenar a los chicos o en darles una oportunidad?". Rosario12
Pocho fue velado en el patio de la escuelita del padre Edgardo, con el marco de una impresionante muestra de dolor popular. Cientos de personas quisieron darle un último abrazo, antes de que su cuerpo fuera trasladado a Concepción del Uruguay, la tierra que lo viera nacer y en donde ahora descansa.
Hoy a Pocho lo llaman Pochormiga. La unión de las dos palabras apareció después de su asesinato, a modo de memoria colectiva y como una reivindicación del trabajo. Él decía que el trabajo de una hormiga quizás pase desapercibido, pero que dos, tres o cuatro ya van haciendo un camino, y muchas miles juntas tienen más fuerza que un elefante. Además, Pocho alentaba a trabajar sin estar pendiente de los resultados, porque sostenía que era el esfuerzo sostenido lo que dejaría una simiente.
Hoy es un símbolo de lucha y solidaridad, dignidad y trabajo. :Cientos de paredes rosarinas rezan leyendas de “Pocho vive", "Pocho: tu lucha seguirá", "Pocho vive en el corazón y en los rostros de los que exigen justicia", o "Pocho nos muestra el camino".
Pocho también es representado por una de las tantas bicicletas pintadas en las paredes de Rosario, las cuales evocan a los luchadores que el Estado se llevó y que jamás volvieron.
En Argentina, mientras los bufones y padrinos se multiplican en los cargos públicos y siguen definiendo nuestro destino, los referentes sociales siguen siendo asesinados, siguen siendo desaparecidos.
El angel de la bicicleta, el tema que Leon Gieco le escribio.
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=fLjni42JD3E
El ángel de la bicicleta
Música: Luis Gurevich / Letra: León Gieco
Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos fe por lágrimas
Con qué libro se educó esta bestia
Con saña y sin alma
Dejamos ir a un ángel
Y nos queda esta mierda
Que nos mata sin importarle de donde venimos
Que hacemos, qué pensamos
Si somos obreros, curas o médicos
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos buenas por malas
Y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata
Felicidad por llanto
Ni la vida ni la muerte se rinden
Con cunas y cruces
Voy a cubrir tu lucha más que con flores
Voy a cuidar tu bondad más que con plegarias
Bajen las armas! Que aquí solo hay pibes comiendo.
Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras
Cambiamos por truenos
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño, y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo