Laguna Epecuen milagro de la naturaleza
Una inmensa alegría provocó en los habitantes de Carhué un fenómeno que tiene como protagonista al lago Epecuén y que, según los más memoriosos, hacía al menos 30 años que no se producía: la concentración de grandes cantidades de cristales de sal en las costas del espejo de agua, que vistas desde la distancia se asemejan a un grueso manto de nieve.
El fenómeno es originado --señalaron ayer antiguos habitantes de la ciudad-- por la solidificación del sulfato de sodio presente en el agua. En ello intervienen dos factores: la creciente concentración de sales en el lago, por efecto de la sequía; y la fuerte ola de frío que se está dando en la región.
Una vez formados los cristales, por efecto de las corrientes y oleaje, son arrastrados hacia las orillas. Así se forma una capa blanca de entre 15 y 35 centímetros de espesor, y dos a siete metros de ancho, que rodea el espejo de agua y que, por estos días, causa tanta sorpresa como alegría en la ciudad de Carhué.
Los granos de sal, tienen el tamaño de una arveja, o aún mayor. Debido a la densidad de los cristales.El licenciado Gastón Partarrieu, director del Museo Regional Adolfo Alsina, señaló ayer a "La Nueva Provincia" que este fenómeno no ocurría desde, aproximadamente, la década del '80. "Dejo de ocurrir porque el cuerpo de agua era muy extenso y le entraba agua dulce.
En el siglo pasado se explotaba comercialmente el fenómeno: se sacaba sulfato en invierno, se hacían grandes pilas, se dejaba secar y luego se juntaba. Esta laguna es una salina", indicó.
Fuente extraida del diario La Nueva Provincia del dia 09.06.2012
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