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Las Conferencias Howison (1981) : V.LAS CONFERENCIAS HOWISON: 1981
.1 LA NATURALIZACIÓN DE LA METAFÍSICA: UNA PRETENSIÓN
INCOHERENTE DESDE LA POSICIÓN INTERNALISTA DE PUTNAM.
Dr. San Bruno de la Cruz, Lisardo .
Lewis D. realiza un análisis de causa operando con situaciones contrafácticas
similares a las de nuestros ejemplos. Según Lewis, “X causó Y” podría ser analizando
mediante una cláusula subjuntiva del tipo: “Si X no se hubiera dado, B no habría tenido lugar”
o alguna otra expresión semejante.
Putnam menciona el ejemplo de los gemelos para mostrar situaciones paradójicas
en la definición Lewisiana de causalidad. Supongamos que Luis y Pedro son hermanos
gemelos idénticos, y una de sus características físicas es la de tener los ojos azules.
Analicemos el siguiente condicional contrafáctico en léxico de Lewis: “Si Luis no hubiera
nacido con ojos de color azul, Pedro tampoco hubiera tenido los ojos de ese color”. De
acuerdo con la definición de Lewis este condicional contrafáctico sería verdadero, pero de esta
analítica se sigue que “el hecho de que Luis tenga ojos azules es la causa de que Pedro
metafisica
también haya nacido con los ojos de ese color”, aseveración que nos deja, cuando menos, un
tanto sorprendidos, perplejos. Ni que decir tiene que “Y” podría haberse producido por otros
motivos sin ser causada por “X”. Aún aceptando las cláusulas subjuntivas de Lewis como
análisis acertados de la relación de causalidad, toparíamos con la enorme dificultad de explicar
las condiciones de verdad para los condicionales contrafácticos mismos.
Una de las soluciones de los fisicalistas, como Mackie, sería concebir los
condicionales contrafácticos como carentes de valores veritativos realistas: Los contrafácticos
contarían como inferenciales usos legítimos en contextos cognitivos dados, su admisibilidad
inferencial dependería de ese contexto conocido. Volviendo al trillado caso anterior: “En el
caso de que Jones hubiera decidido usar su mechero, este se hubiera encendido” es un
condicional contrafáctico que nos posibilita hacer una inferencia de “Jones hizo funcionar su
mechero” a “el mechero se encendió”, dado el contexto de conocimiento en que me encuentro,
y sin conocer lo que fácticamente aconteció con el encendedor de Jones. El condicional
contrafáctico muestra lo que Putnam denomina, siguiendo a Sellars, W. “una regla material de
inferencia”, tales reglas no representan valores veritativos postergados del contexto de
conocimiento, valores de verdad absolutos, sino que constituirían algo así como condiciones
de afirmabilidad-asertabilidad. ¿Quién de nosotros no estaría en condiciones de afirmar que
el encendedor de Jones prenderá?. La causalidad, según esta postura del fisicalismo de
Mackie mencionado por Putnam, en clave ordinaria sería un factor explicativo epistémico
descargado de ontologismos. En el día a día de la intersubjetividad fluyen explicaciones
causales de estofa epistémica carentes de un lugar en el mobiliario realista del mundo. A la
noción de `causalidad epistémica ordinaria´, Mackie opone la existencia realista de una
causalidad física de carácter mecánica que Putnam interpreta como “flujo de energía” o
“transferencia de momento”, un análisis de causa mecánica ambiguo en el que sería difícil que
no interviniesen condicionales contrafácticos de algún tipo, con lo cual se habría reproducido
el problema de Mackie al contar con causalidades epistémicas. Dicho por Putnam: “Si
`causalidad mecánica ´ es simplemente transferencia de momento, entonces el oprimir un
botón que virtualmente no tenga rozamiento no es `causa mecánica ´ de que se encienda la luz.
De modo similar, poner la mano delante de la luz no es la `la causa mecánica ´ de la sombra.
Una noción tan estrecha podría ser física, pero no tendría aplicación para explicar la
realismo
referencia. Si, por otro lado, oprimir el botón es un caso de `causalidad mecánica ´. ¿Cómo
se puede caracterizar sin usar la cláusula `la corriente no habría llegado a la luz si el botón no
se hubiera tocado´? , o alguna otra cláusula subjuntiva” (15).
Lewis; sin embargo, dona condiciones de verdad a esta clase de cláusulas
subjuntivas contrafácticas. Para tal donación se ve obligado a postular múltiples existencias
factuales, “mundos posibles”, y activa algo así como una “métrica de semejanza” en la que se
ventila o pondera las cercanías o similaridades entre dos mundos posibles cualesquiera. La
cláusula subjuntiva “si A hubiera tenido lugar, entonces B se habría dado”, es verdadera de
forma exacta en el caso de que B sea verdad en todos los mundos posibles cercanos y/o
semejantes al mundo en que A es verdadero de forma efectiva. De acuerdo con Putnam,
suponer “mundos posibles” de hecho y una “métrica de semejanza” nos conduce a una
ontología no-coherente desde una perspectiva materialista. Los mundos vecinos estipulados
como estados factuales realmente dados, la métrica de similaridades internas en tanto una
medición que nos permite hablar sobre lo que consideramos como variables relevantes o
condiciones normales, semejanzas o distingos entre mundos paralelos; son dos aseveraciones
que antropomorfizan la realidad, inyectamos en la corriente de los hechos la forma humana de
raciocinio. Putnam, de este modo, tritura esta especie de idealismo objetivo: la fisicidad de
los mundos alternativos y la métrica subjetivo-epistémica de semejanza no logran un feliz
maridaje a la luz de la exégesis putnamiana.
De forma similar a Putnam, S. Kripke reflexiona sobre lo que la tradición
filosófica mantenía sobre las propiedades y/o relaciones esenciales. - El abandono de
“propiedad esencial” se originó con ejemplos celebérrimos como el de la estatua y el bronce o
la arcilla-. La descripción del objeto-estatua en “Esta estatua” contiene una estructura o forma
que constituye una propiedad esencial. Ahora bien una descripción diferente del mismo
objeto como “Este trozo de bronce” o “Este trozo de arcilla” ya no tiene una forma que sea
una propiedad esencial. Este análisis a los ojos de Kripke necesita ser reinterpretado: La
estatua y el trozo de bronce serían dos estados objetuales distintos, nunca serían el mismo
objeto. El objeto-agregado de bronce, montón de arcilla si queremos nombrar otro objeto,
posee una característica ontológica distintiva del objeto estatua. Nuestro trozo de bronce
idealismo
podría haberse constituido como... tal propiedad modal no está presente en el objeto estatua,
según esta distinción, Kripke rechaza la identidad objetual en las descripciones diferentes a
las que nos hemos referido. Analicemos la idea kripkeana en nosotros mismos. Nosotros
mismos somos representados por Smith, tal Smith no sería idéntico al agregado de moléculas
que conforman su corporalidad. Ahora supongamos que Smith haya fallecido y en un
receptáculo recogemos los restos, el set molecular del difunto sería el mismo montón de
moléculas del Smith vivo, pero no sería Smith. Obviamente Smith y sus moléculas, por
desgracia para el nosotros mismos, solo comparte una identidad restringida, una identidad
temporal que no es la identidad lógica stricto sensu. La identidad lógica entre dos objetos
cualesquiera implica - supone que, siendo X e Y tales objetos, compartan ambos todas y cada
una de las propiedades que tengan; esto es, todo propiedad del objeto X es una propiedad del
objeto Y. Sin embargo, el agregado molecular Smith no es lógicamente idéntico al propio
Smith, puesto que cuentan con propiedades diferentes.
En esta tesitura, Putnam afirma que Smith puede negarse a ser identificado
objetualmente con el set molecular que conforma su corporalidad, pero Smith no negaría la
materialidad física de su propio cuerpo. Bronce como agregado caótico y estatua son dos
objetos diferentes, pero ello no significa que el bronce no sea la materia con lo que se ha
esculpido la estatua. Las distinciones entre objetos radican en el conjunto de aserciones
verdaderas que operamos sobre ellos, no en sus diferenciaciones físico- materiales.
Las reflexiones Kripkeanas parece configurarse como un estímulo para los
paladines del realismo metafísico en tanto los objetos parecen rezumar, de nuevo, estructuras
intrínsecas , contienen esencias, propiedades esenciales.
Supongamos que elaboramos una ontología materialista con mundos posibles o,
paralelos y con objetos cuya intensión queda definida como funciones de mundos posibles en
unos marcos espacio- temporales. Retomando el ejemplo del objeto- estatua este sería una
función definida en todo mundo posible A en el que realmente exista tal objeto, el valor en
todo mundo posible A sería el marco espacio temporal donde yace el objeto. Desde este
ángulo, objeto- estatua y objeto- montón de bronce serían objetos distintos, constructos
lógicamente diferentes, porque en mundos alternativos no se alojarían en la misma porción
Hilary Putnam
espacio temporal, y no cambiaría nada su distingo objetual aunque en el mundo real nuestro,
por así rebautizarlo, ambos objetos ocupasen el mismo marco espacio temporal.
Putnam arguye que objetos intensionales definidos como funciones de mundos
posibles en zonas espacio - temporales no ayuda a una ontología materialista que pretenda
individuar objetos. Las funciones así definidas sirven para labores semánticas en la
representación conceptual. El concepto “estatua” no es el concepto “montón de bronce” pero
el problema sigue reapareciendo ¿Cómo encontrar un individuo en nuestro mundo al que
podamos conceptuarlo de forma esencial y de forma accidental?. Habida cuenta que la región
espacio temporal no es el individuo que busca el materialista no es posible saber si un tal
individuo existe. Las construcciones lógicas vertebradas en mundos posibles y teoría de
conjuntos pueden ser sumamente elegantes, el problema es que es posible edificar tantos
objetos como queremos. Putnam considera una tesis metafísica como la que afirma “Los
pensamientos conexionan de forma intrínseca con la esfera objetual, hechos externos” de la
siguiente manera: “Si los sucesos que tiene lugar en mi cerebro están en una región espacio
temporal que tiene una conexión conjuntista con alguna entidad abstracta que implica ciertos
objetos externos entonces esa misma región espacio-temporal tendra similares conexiones
conjuntistas con otras entidades abstractas que implica otros objetos externos”. (16).
Lo que hace el realista materialista es asertar que los eventos mentales entrañan de
forma intrínseca esencial ciertos objetos extramentales y que tales eventos quedan
identificados con una cierta entidad abstracta, pero no con otras entidades. Hipostasiar esta
identificación significaría reclutar esencias en el mobiliario del mundo que eludirían cualquier
intento de explicación teórico- conjuntista. La individuación objetual Kripkeana se funda en
la posesión de propiedades modales, aquello que los objetos podrían esencialmente ser o no
ser. La ontología Kripkeana toma como pie de apoyo el esencialismo, por tanto, es inútil
tratar de fundamentar lo que sirve de fundamento. En una ontología materialista coherente las
esencias de Kripke, las propiedades modales, serían, cuando menos, ontológicamente extrañas,
quizá meramente inaceptables. Putnam mismo ha reflexionado sobre las propiedades
esenciales. Sus mundos posibles definidos como “posibles estados del mundo” alojaban un
objeto líquido cuya composición química no era H2O, pero poseía muchas características y
antirrealismo
cualidades comunes al agua terrestre. Descubierta la composición química del agua terrestre,
hemos definido su naturaleza, lo cual es una especie de esencialismo inválido para una
ontología materialista. Esto es así, tanto en Putnam como en Kripke, porque sus esencialismos
gravitan en torno a nuestras intenciones y prácticas referenciales.
La intención de los hablantes siempre ha sido denominar a un objeto líquido
“agua” siempre y cuando tuviese la misma composición química que las muestras ejemplares
de agua. Aún sin saber la composición química del agua, Putnam asevera que nuestra
“intención referencial” era la misma. Partiendo de estas intenciones referenciales, ningún
líquido sería agua si su composición química no fuera H2O. Este esencialismo a lo Putnam
subraya la notable influencia del uso que hacemos de los conceptos, de las intenciones que
tenemos al referirnos a los objetos, y esto lo distingue de las teorías esencialistas de la
referencia, porque las esencias de Putnam no existen en la realidad tal como esperaría que
existiesen un ontólogo de factura materialista. Podría realizarse una lectura del realismo
interno subrayando su veta esencialista. Desde esta perspectiva, la existencia de esencias
objetivas morando en la exterioridad pura, mutarían el internalismo en externalismo de corte
materialista metafísico. Las esencias que usa Putnam son semánticamente dependientes de la
noción de `referencia´, las esencias internas presuponen la noción de `referencia´, noción
descargada del prejuicio fisicalista de una correspondencia intrínseca entre `partes
subsentenciales del léxico ´ y elementos objetuales. Los paladines del fisicalismo coetáneo se
adhieren al modelo cognitivo computacional del cerebro. Nuestro cerebro posee una
estructura sintáctica interna – representacional de carácter cuasi – proposicional, los cálculos
del cerebro en mentalés se les ha llamado también “análogos de oración”. Si Smith piensa
`Morpheus está en Matrix ´, dado que desconocemos como sería el análogo de oración en
mentalés la vertemos como una sentencia ordinaria en léxico público, y el ambiente periférico
que envuelve al organismo en su entorno “es el apropiado”, entonces se produce la praxis
referencial; el análogo de oración se refiere a un evento concreto del mundo, y tal relación
puede definirse físicamente.
Las Conferencias Howison (1981) : V.
La relación de referencia podría definirse para un conjunto de léxicos, incluso para
el mentalés, mediante una lista que aglutinase todas las situaciones referenciales posibles. 1
“Morpheus está en Matrix” se refiere al evento 2 “Morpheus esta en Matrix”, si y solo si 1 es
un análogo de oración y 2 es un evento o suceso, y la situación global, Smith que emite 1 y el
ambiente exterior que contiene 2, es una lista S1, S2, o Sn ... o Sn infinita no enumerable de
situaciones descritas físicamente. La definición de la relación de referencia mediante una lista
de las posibles situaciones en que se da la referencia, no es una definición, sino que la lista de
casos presupone la misma noción que pretende explicar.
Los mismos fisicalistas reconocen que en una lista no hay reducción real de la
noción de `referencia ´, y tales reducciones han mostrado su exitosidad en la metodogía
científica. Las situaciones dadas en una lista no despejan los problemas filosóficos sobre la
noción de `referencia´. Quine sostiene que las oraciones poseen valores veritativos
determinados dentro de su esquema conceptual, pero no hay una única forma de
correspondencia entre nuestros símbolos y los eventos en sí. Las oraciones verdaderas
cuentan con infinitos modelos, el Modelo único es una ilusión del realismo-metafísico .
Nuestros símbolos usados para reconstruir posibles estados situacionales S1,S2,S3 . . . Sn,
denotan elementos objetuales distintos en diferentes modelos. Dar una lista en cada modelo
admisible es pertinente en el intradós del modelo, reconstruye una relación de referencia de
ese modelo, pero no define la Relación de Referencia buscada por el fisicalista. Las listas
especifican las listas de casos físicamente posibles, pero la práctica referencial también alude a
elementos y propiedades no físicos, no reducibles en términos de las magnitudes
fundamentales de nuestra física. Sería imposible referirnos a deidades de acuerdo con la
definición dada en las situaciones físicamente posibles, o a magnitudes no físicas.
D. Lewis ha propuesto un enfoque para reducir la noción de `referencia´ . La
referencia se identificaría como una propiedad funcional ambiental en la que interactuan
organismo y su entorno físico. Putnam denomina a esta postura socio - funcionalista, un
miembro más de la familia funcionalista. En el léxico de los informáticos se vierte una
distinción típica entre hardware / software. Las propiedades físicas ordinarias ligadas con el
espacio-tiempo y leyes causales son propiedades del hardware de un ordenador, en tanto las
propiedades del software son propiedades funcionales. Estado o propiedad funcional quedan
metafisica
caracterizadas por series o tandas, las propiedades de un programa, tales series del programa
ejecutan una pauta. Las propiedades del programa se interrelacionan causalmente de acuerdo
a su pauta y se relacionan, también, de forma causal con las propiedades físicas de entrada y
salida del programa. Lewis arguye que la referencia vendría explicitada por las propiedades
funcionales del conjunto organismo y ambiente. Las circunstancias periféricas en que opera
un organismo definidas como un sistema socio-funcional, posibilitaría caracterizar las diversas
situaciones para fijar determinar cuando un símbolo se refiere a un objeto. Lo común
situacional en el entorno del organismo vendría dado por una pauta formal de relaciones
causales, este esquema formal causal permitiría reducir la referencia en términos de
propiedades sistémicas funcionales, sin acudir a propiedades físicas funcionales. Las
propiedades funcionales del sistema son definidas a través de relaciones causa-efecto, estas
relaciones, a su vez, son definidas de forma contrafáctica; y, por último, Lewis habilita a una
noción primitiva, no reducible a términos físicos, de métrica de similitud entre contrafácticos
para donarles valores veritativos. La propuesta socio-funcionalista de Lewis supone
considerar las relaciones de causa-efecto como una relación física, y, según Putnam, de aquí se
puede llegar a concluir que las propiedades funcionales son “propiedades físicas de orden
superior”. Si las propiedades socio-funcionales fijan la referencia, esta noción hereda su
naturaleza, la esencia de la referencia sería como una propiedad funcional; esto es, una
propiedad física de orden superior.
Otra posibilidad para los defensores del fisicalismo consistiría en contemplar la
noción de `referencia´ como noción no definible en términos de las ciencias duras, no
reducible en ningún sentido y tratarla como una noción primitiva.
De acuerdo con Putnam, nociones como `referencia´ y `causalidad´ muestran una
estofa flexible interconectadas con baterías de intereses, que un símbolo denote un objeto, que
tal hecho se considere así queda ligado de forma inextricable con haces credenciales
presupuestos , y con la praxis exegética caritativa de “algo se refiere a algo”. En aserción del
autor: “Resulta absurdo interpreta una relación tan profundamente humana y tan
evasivamente intencional como algo en el mundo y llamar satisfactoria a la teoría metafísica
resultante ( independientemente de que sea “materialista” o no)”. (17).
realismo
La metafísica naturalizada parece quedar triturada como mera ilusión en las
renovadas versiones funcionalistas, socio- funcionalistas o neuro - quimicalistas. Ya Kant
advirtió de la imposibilidad de acceso nouménico a través de una mítica facultad epistémica de
intelección directa de esencias. Descartada la intuición nouménica, la teoría de la verdad
como correspondencia queda desamparada junto con el supuesto ontológico de la existencia
de un único conjunto fino de esencias que estructuran lo real. La dirección putnamiana es la
perspectiva interno-pragmática en que la objetividad no se define ni como puramente externa
al sujeto, ni como meramente intersubjetiva como consenso entre pares culturales. La noción
realista metafísica del “El Mundo” con M mayúscula no cuenta con validez pragmática,
elaboramos y re-edificamos lecturas de muchos mundos con m minúscula; de acuerdo con la
influencia de Goodman operada sobre Putnam, los criterios de corrección quedan imbricados
al medio y al mensaje son relativos a prácticas y a técnicas pero no son subjetivas. Lo crucial
en Putnam es su pretensión de buscar- trazar una línea de reflexión equidistante tanto de las
varias versiones del realismo metafísico como de las familias relativistas; esta es la pretensión
intencional más explícitamente iterada por el profesor de Harvard en la era de su
desenvolvimiento interno – pragmático. VALE ATQUE VALE _Batería de notas habilitadas en el presente trabajo : _14. Putnam, H.: Racionalidad y Metafísica. Ob. cit. pág. 31, nota 5. En
el texto Realism and Reason consultado, el parágrafo es una nota a pie de página
15. Putnam, H.: Racionalidad y Metafísica. Ob. cit. pág. 35. El parágrafo
se encuentra en la pag. 220 de la edición inglesa citada.
_16. Putnam, H.: Racionalidad y Metafísica. Ob. cit. pág. 44. El
parágrafo de la edición inglesa consultada se halla en la página 225.
Datos archivados del Taringa! original
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