
En esta serie de post voy a tratar un libro troncal de la cultura occidental: La República de Platón, Por esto mismo les pido que por favor lean un poco antes de comentar.
Este post no representa mis ideas,
ni la verdad,
es simplemente un breve resumen de su primer capítulo.
Dicho esto, vamos a lo que nos compete
¿Qué es ser justo? ¿qué es la justicia? ¿ hay que ser justos? estos son varios de los interrogantes que se plantean en el libro y se resuelven de formas muy astutas, aunque llega un punto en donde se necesita crear esa "república" tan famosa para que todo cobre sentido, pero para eso faltan varias entregas. Vamos a empezar con lo básico.

Cada cosa tiene su virtud y su vicio, en casos como el ojo de la imagen anterior, es muy fácil darse cuenta: Virtud: visión . Vicio: ceguera
Cuando hablamos del ser humano y la idea del bien, creemos que ser justo es la virtud del alma y ser injusto su vicio.
Si ser justo es la virtud, deberíamos saber que es ser justo. En este libro irán apareciendo personajes que defienden a la injusticia a muerte, no crean que es moralina barata.

Céfalo es el primer personaje en contestar a la inquietud de Sócrates (si bien Platón es el escritor de la obra, Sócrates es el personaje principal, recuerden que Sócrates nunca escribió nada, no sean como Carlos Saúl "Hood Robin" Ménem que se vanagloriaba de haber leído las obras de alguien que nunca escribió un libro).

Este señor comerciante es un poco más ingenuo, supongo que por eso aparece al comienzo del libro, antes de que el debate se ponga picante. Lo que el plantea es que el hombre justo es quien cumple con sus obligaciones, no miente, no le hace mal al prójimo, etcétera.
Hasta ahí todo muy lindo, pero si vamos a definir un concepto hay que ser muy precisos. En este caso Sócrates contra argumenta diciendo que hay obligaciones que no son justas. Los argentinos tenemos algo muy cercano: La "obediencia debida", una ley establecida durante el gobierno de Alfonsín que indultaba a miembros de las fuerzas armadas de grados inferiores debido a que las atrocidades que hicieron durante la dictadura fue bajo obligación de sus superiores. Lo mismo que argumentaban los soldados nazis en Núremberg.

Ahora aparece en escena Polemarco, para él ser justo es quien hace bien a los amigos y mal a los enemigos.
Sócrates no está de acuerdo con esto. Haciendo uso de su dialéctica desmembrana el argumento de Polemarco:
a) ¿Cómo hacer bien a un amigo? Si está enfermo, le conviene un médico. Si tiene hambre, un cocinero, etc. ¿Dónde entra el justo aquí?
b) ¿Qué es un amigo? Por apariencias podemos creer que un amigo es un enemigo y viceversa. A todos nos ha pasado que un amigo nos termina cagando.
c) Un hombre justo no haría mal. Lógicamente hablando no tiene sentido. Enfriar no es obra del calor, escuchar música mediocre no te va a hacer mejorar como músico. Hacer mal no puede ser obra de un hombre justo.
Siguiendo esta respuesta podemos observar que Sócrates esta planteando que el hombre justo debería ser cosmopolita y no debe hacer mal. Para esa época es una locura porque ser cosmopolita significaría mezclarse con los bárbaros.

Ahora es cuando aparece uno de los personajes más chocantes de la República: Trasímaco. Un tirano con todas las letras que defiende a la injusticia por medio de la retórica, habla de lo que funciona en la vida real, es como quien "tira la posta" típico de esas personas que te explican algo con agresividad y lo que funciona y no en este mundo, a lo que si no estamos muy preparados terminamos creyendo, es lo que vemos en los discursos políticos, esa capacidad de recorte de la realidad a su favor y con buenos argumentos. Pero Sócrates no se iba a dejar vencer.
Lo que primero argumenta Trasímaco es que lo justo es lo que conviene al más fuerte (mandatario). Sócrates responde diciendo que si un mandatario se equivoca y los gobernados lo obedecen, eso sería desventajoso. Sin embargo, Trasímaco contesta que si un mandatario se equivoca respecto a sus intereses no esta obrando en su arte, no se equivoco como mandatario, se equivoco por choto.
*Cuando hablan de arte se refieren al hacer bien de su oficio: el arte de un medico es curar; el de un mandatario, gobernar bien. y el de un mandatario tirano, no equivocarse respecto a sus intereses.
Sócrates responde que todo arte tiene un objeto propio que beneficia: el médico a su paciente, el pastor a su ganado y el mandatario a sus gobernantes. Es ahora cuando la respuesta de Trasímaco suena desgarradora: -eso no funciona en el mundo real, el que crea que el pastor engorda a su ganado en beneficio de este y no de él (venderlo, comerlo) es un estúpido, los engorda para aprovecharlos luego.

Sócrates dice que en ese caso el mandatario no esta haciendo obra de su arte, sino el arte del mercenario. Cuando alguien recibe un beneficio por lo que hace entra en juego el arte del mercenario, ej: si un médico cura a su paciente está haciendo su arte, pero si un enemigo le ofrece dinero para no hacerlo, está actuando como mercenario (por más que sea un médico). No es que Sócrates este en contra del dinero, eso es algo añadido; el problema es cuando la prioridad deja de ser su arte y es capaz de cualquier cosa con tal de ganar ese dinero extra.
Trasímaco odia la dialéctica de Sócrates, le enfurece ese análisis tan minucioso de las palabras y sentido, en este momento vuelve hacer énfasis con su retórica: ...PERO, EL INJUSTO ES QUIEN VIVE MEJOR! (cuando habla de injusto no se refiere a ladrones de poca monta que son descubiertos o wachiturros que obran mal y todos los odian. Se refiere a la cúspide del injusto, a alguien tan injusto que aún en su injusticia la gente los crea justos, es el típico caso de los políticos) La injusticia es virtud y discreción, la justicia es simplemente una generosa inocencia. Si no hay un dios y un bien común ¿por qué no me voy a aprovechar de los demás?
Socrates dice que es una contradicción que la justicia sea una virtud. Si la virtud del alma en lugar de la justicia, fuese la injusticia, aún así, la injusticia necesitaría de la justicia para funcionar: un grupo de ladrones cooperan entre ellos para que funcione su robo; los políticos mantienen la discreción entre ellos cuando actúan en corrupción, etc.
En segundo lugar, Sócrates dice que es preferible la justicia porque es una virtud, y como dijimos antes: la salud es la virtud de un cuerpo y la justicia del alma. De todas formas, hasta aquí el argumento es muy vacío, Se necesitará del resto de La República para convencernos, o no, de que vivir justo es mejor que vivir injusto. De que la justicia es un fin en si mismo y no simplemente un camino de santidad, Tiene que afrontar la dificultosa tarea de demostrar que vivir justos (no porque un dios lo manda) nos hace felices. Lo logrará?