La Inquisición fue un tribunal eclesiástico establecido en Europa durante la Edad Media para castigar los delitos contra la fe. Sus víctimas eran las brujas, los homosexuales, los blasfemos y los herejes.
Los acusados eran interrogados, a veces mediante torturas, y castigados si se les encontraba culpables. También, se podían arrepentir de su acusación y recibir la reconciliación con la iglesia.
Bienvenidos a este nuevo capítulo de torturas de la edad media que se titula la rueda de hierro.
Empecemos!!
Los acusados eran interrogados, a veces mediante torturas, y castigados si se les encontraba culpables. También, se podían arrepentir de su acusación y recibir la reconciliación con la iglesia.
Bienvenidos a este nuevo capítulo de torturas de la edad media que se titula la rueda de hierro.
Empecemos!!
La rueda de hierro fue un método de tortura y ejecución empleado en Europa (especialmente en Suecia, Holanda, Francia, Italia y Alemania) , desde la Edad Media y durante la época moderna hasta la última ejecución registrada en 1841 en Prusia.
El método era usado como complemento a la pena capital común en casos de delincuencia grave, como por ejemplo, traición y homicidio agravado, empleando un elemento de tortura para horrorizar.
La primera parte de la tortura consistía en atar firmemente al reo en un banco o en una cruz (para acceder con comodidad a las extremidades), tras lo cual el verdugo procedía a triturar, mediante una barra de hierro o cualquier otro instrumento, todos los huesos y articulaciones del condenado.
La operación debía hacerse con cierta técnica, pues era necesario que el condenado no muriera por un derrame interno. No se le golpeaba por eso la cabeza, que quedaba intacta. El objetivo era que las extremidades pudieran ser dobladas y dislocadas por numerosos sitios.
Tras esto, el reo era colocado en una rueda de carro, de manera que los tobillos tocaran la cabeza, para lo cual las piernas debían dislocarse hacia arriba, poniéndose los brazos de manera que recorrieran todo el perímetro de la circunferencia.
Tras esto, se enganchaba la rueda en un eje que a su vez se clavaba en el suelo, quedando la rueda elevada y en posición horizontal, con el condenado sobre ella.
Si tenemos en cuenta que al reo también se le rompían las costillas, lo que hacía que la respiración fuera extremadamente penosa, la condena a «ser quebrado de arriba a abajo y luego llevado a la rueda» significaba una muerte lenta y dolorosa que se podía prolongar durante horas, e incluso hasta un día.
Cuando el verdugo miraba conveniente dar final al espectáculo podía ordenar tres cosas: ahorcamiento, decapitación o quema.
Luego el cuerpo era abandonado sin ser enterrado, sobre todo por las creencias religiosas que dictan que un cuerpo debe ser sepultado para poder encontrar la salvación eterna.
Sin duda esta tortura fue una de las más dolorosas de las que se tenga registro sobre todo por las múltiples fracturas que se realizaban y la posición que adoptaba el condenado una vez estando la rueda.
El método era usado como complemento a la pena capital común en casos de delincuencia grave, como por ejemplo, traición y homicidio agravado, empleando un elemento de tortura para horrorizar.
La primera parte de la tortura consistía en atar firmemente al reo en un banco o en una cruz (para acceder con comodidad a las extremidades), tras lo cual el verdugo procedía a triturar, mediante una barra de hierro o cualquier otro instrumento, todos los huesos y articulaciones del condenado.
La operación debía hacerse con cierta técnica, pues era necesario que el condenado no muriera por un derrame interno. No se le golpeaba por eso la cabeza, que quedaba intacta. El objetivo era que las extremidades pudieran ser dobladas y dislocadas por numerosos sitios.
Tras esto, el reo era colocado en una rueda de carro, de manera que los tobillos tocaran la cabeza, para lo cual las piernas debían dislocarse hacia arriba, poniéndose los brazos de manera que recorrieran todo el perímetro de la circunferencia.
Tras esto, se enganchaba la rueda en un eje que a su vez se clavaba en el suelo, quedando la rueda elevada y en posición horizontal, con el condenado sobre ella.
Si tenemos en cuenta que al reo también se le rompían las costillas, lo que hacía que la respiración fuera extremadamente penosa, la condena a «ser quebrado de arriba a abajo y luego llevado a la rueda» significaba una muerte lenta y dolorosa que se podía prolongar durante horas, e incluso hasta un día.
Cuando el verdugo miraba conveniente dar final al espectáculo podía ordenar tres cosas: ahorcamiento, decapitación o quema.
Luego el cuerpo era abandonado sin ser enterrado, sobre todo por las creencias religiosas que dictan que un cuerpo debe ser sepultado para poder encontrar la salvación eterna.
Sin duda esta tortura fue una de las más dolorosas de las que se tenga registro sobre todo por las múltiples fracturas que se realizaban y la posición que adoptaba el condenado una vez estando la rueda.
Suscríbete a mi canal en YouTube tratare de subir videos cada semana, gracias y que pases un excelente día.
https://www.youtube.com/channel/UCyK7hUa1PlMy6nEedZqXHFw