La conducta homosexual podría haber evolucionado para promover los lazos sociales en los humanos.
Los resultados preliminares de un estudio proveen la primera evidencia de que nuestra necesidad de vincularnos con otros incrementa nuestra apertura y atracción hacia el comportamiento homosexual.
La Dra. Diana Fleischman, de la Universidad de Portsmouth, y sus colegas, examinaron la relación entre la progesterona y las actitudes sexuales de explorar el rol que la conducta homosexual podría tener en el reforzamiento de alianzas en el transcurso de la evolución humana.
Su investigación se publicó en el diario Archives of Sexual Behavior.
El equipo encontró que las mujeres heterosexuales que tienen los niveles más altos de progesterona son más propensas a abrirse a la idea de mantener una conducta sexual con otra mujer. De forma similar, cuando a los hombres heterosexuales se les recuerda de forma sutil la importancia de tener amigos hombres y aliados, ellos reportan más actitudes positivas sobre participar en comportamientos homosexuales con otros hombres. Este patrón es particularmente dramático en hombres que tienen altos niveles de progesterona.
La hormona progesterona es conocida por contribuir a la formación de lazos sociales, lo que puede tener muchos beneficios adaptativos para los seres humanos. Se produce principalmente en los ovarios, en el caso de las mujeres, y en las glándulas suprarrenales, en los hombres. Es una de las principales hormonas responsables de la gentileza y el comportamiento amigable, sus niveles aumentan cuando las personas sostienen interacciones amistosas cercanas. Los niveles de progesterona en las mujeres llegan a un nivel máximo después de la ovulación, cuando la posibilidad de quedar embarazadas se reduce de forma dramática.
La Dra. Fleischman indicó: “Desde una perspectiva evolutiva, tendemos a pensar en la conducta sexual como un medio para un fin: la reproducción. Sin embargo, dado que el comportamiento sexual es íntimo y placentero, también se usa en muchas especies "incluidos los primates no humanos " , para formar y mantener vínculos sociales. Podemos observar esto en parejas románticas que fortalecen sus lazos a través de la conducta sexual aun cuando la reproducción no es posible.”
Los resultados de nuestro estudio son convincentes porque utilizamos dos métodos muy diferentes y ambos llegaron a la misma conclusión. Las mujeres son más propensas a pensar en sexo homosexual cuando sus niveles de progesterona están más altos.”
Comparados con un grupo de control, la motivación homoerótica de los hombres no aumentó al pensar en sexo, en cambio, la amistad y el vínculo ocasionaron cambios medibles en su actitud respecto a la idea de tener sexo con otro hombre”.
Tener pensamientos homoeróticos no significa necesariamente que serán realizados.
La Dra. Fleischman, experta en la influencia de las hormonas en la psicología de las mujeres, investigó el efecto de la progesterona en la actitud hacia la homosexualidad. Se preguntó si la progesterona, una hormona que ha demostrado incrementar la motivación de formar vínculos cercanos, también podría acrecentar la motivación de afiliarse sexualmente con aquellos del mismo sexo.
Los investigadores primero desarrollaron una medición de motivaciones homoeróticas a través de un estudio en línea con 244 participantes, las preguntas incluían: “La idea de besar a una persona del mismo sexo es sexualmente para mí…” y “Si una persona del mismo sexo se me insinuara, ¿estaría disgustado?”.
Después el equipo midió la progesterona en la saliva de 92 mujeres y descubrió que a medida que la progesterona aumentaba, también lo hacía la apertura a la idea de experimentar actividad homosexual.