InicioCiencia EducacionRockefeller-Chevron-Nazis-Merc-Monsanto en denuncia al NWO

Rockefeller-Chevron-Nazis-Merc-Monsanto en denuncia al NWO

Ciencia Educacion8/13/2015
Lo vuelvo a subir porque me lo eliminaron.....
Holas
como están? Les traigo una denuncia del año 2003 muy interesante para
leer, fue presentada ante la Corte Penal Internacional de la Haya por el
Dr. Matthias Rath


y adivinen quienes son los acusados....


Los acusados
Los acusados son las personas citadas a continuación del mundo
empresarial, militar y político y de distintas nacionalidades:
1.

George
Walker Bush, Presidente de los Estados Unidos. Él es el principal
ejecutor político de los intereses del cartel farmacéutico y
petroquímico. También es el principal responsable político de los
crímenes de guerra contra Irak y de los otros crímenes citados en esta
denuncia.

2.

Anthony Charles Lynton (“Tony”) Blair, Primer Ministro del
Reino Unido. Es el líder político y ejecutor por sí mismo, además de
cómplice de George Bush en los crímenes enumerados en esta denuncia.

3.

Richard Bruce (“Dick”) Cheney, Vicepresidente de los Estados
Unidos. Cheney fue el presidente del consejo de administración de la
proveedora de servicios petrolíferos Haliburton & Company de
Dallas, Texas. Tras la invasión de Irak, Haliburton se convirtió en la
empresa clave para el saqueo económico del país con el pretexto de la
reconstrucción.

4.
Donald
Rumsfeld,
Secretario de Defensa. Rumsfeld fue presidente del
consejo de administración de varias empresas biotecnológicas y
farmacéuticas, entre otras la farmacéutica G. D. Searle, hoy parte de
Pharmacia. Durante varias décadas, desempeñó el papel de organizador
estratégico del «negocio farmacéutico con las enfermedades». Recibió
varios premios de la industria farmacéutica. Junto a George W. Bush,
Donald Rumsfeld fue uno de los principales instigadores de la guerra de
agresión contra Irak.

5.

John Ashcroft, Secretario de Justicia de los Estados Unidos. Es
uno de los estrategas de la llamada Ley de Seguridad Nacional, uno de
los instrumentos organizativos con el que los acusados están
restringiendo sistemáticamente los derechos civiles en Estados Unidos.
Es responsable de las leyes proteccionistas que permiten esencialmente
que la industria farmacéutica goce de inmunidad y no sea considerada
responsable de sus delitos en Estados Unidos.

6.

Tom Ridge, Secretario de Seguridad Nacional, un cómplice de
John Ashcroft en la consolidación del control político y económico de
los acusados con el propósito de continuar sin escrúpulos con su negocio
con las enfermedades y otros crímenes mediante la restricción
sistemática de los derechos civiles en Estados Unidos.

7.

Condoleezza Rice, U.S. Asesora de Seguridad Nacional. Antigua
directora de la empresa petroquímica Chevron e instrumento de apoyo en
la guerra de agresión de los acusados.

En el sector farmacéutico, las siguientes empresas están acusadas:
1.
Pfizer
Inc
., el presidente del consejo de administración, Dr. Henry A.
McKinnell, los otros ejecutivos y el consejo de administración.

2.

Merck & Co., Inc., el presidente del consejo de
administración, Raymond V. Gilmartin, los otros ejecutivos y el consejo
de administración.

3.

GlaxoSmithKline
PLC,
el presidente del consejo de administración, Dr. Jean-Pierre
Garnier, los otros ejecutivos y el consejo de administración.

4.
Novartis
AG
, el presidente del consejo de administración, Dr. Daniel
Vasella, los otros ejecutivos y el consejo de administración.

5.

Amgen Inc., el presidente del consejo de administración,
Kevin Sharer, los otros ejecutivos y el consejo de administración.

6.

Astra Zeneca, el presidente del consejo de administración, Sir
Tom McKillop, los otros ejecutivos y el consejo de administración.

7.

Eli Lilly and Company, el presidente del consejo de
administración, Sidney Taurel, los otros ejecutivos y el consejo de
administración.

8.

Laboratorios Abbott, el presidente del consejo de
administración, Miles D. White, los otros ejecutivos y el consejo de
administración.

9. Otras empresas farmacéuticas, sus directores ejecutivos y los
consejos de administración, que mantienen y fomentan el «negocio de
inversión en las enfermedades» y otros delitos.

En el sector petroquímico, las siguientes empresas y sus ejecutivos
están acusados:
1.

ExxonMobil Corporation, el presidente del consejo de
administración, Lee R. Raymond, los otros ejecutivos y el consejo de
administración.

2.
British
Petroleum (BP)
, el presidente del consejo de administración, Lord
Browne of Madingley, FREng (Fellow of the Royal Academy of Engineering:
miembro de la Real Academia de Ingeniería), los otros ejecutivos y el
consejo de administración.

3.
Chevron
Texaco Corp.,
el presidente del consejo de administración, David
O’Reilly, los otros ejecutivos y el consejo de administración.

4. Otras empresas petroquímicas que se benefician del pillaje y el
saqueo de la guerra de agresión contra Irak.

Grupos financieros detrás de estas multinacionales:
1.

Grupo Financiero Rockefeller y los miembros de la familia
Rockefeller, ya que se benefician de los delitos cometidos.

2. Grupo Rothschild y todos sus miembros, ya que se benefician
de los delitos cometidos desde el punto de vista financiero.

3. Grupo JP Morgan y todos sus miembros, ya que se benefician de
los delitos cometidos desde el punto de vista financiero.

4.

La Comisión Trilateral y sus miembros, una organización fundada por
David Rockefeller para coordinar los intereses de este grupo de
inversión en las tres áreas del mundo: Estados Unidos, Europa y Japón;
de ahí el nombre «trilateral». Asimismo, todos los miembros individuales
de esta comisión considerados culpables de participar en estos delitos o
de beneficiarse de ellos desde el punto de vista financiero.

5. Los miembros de otros grupos de presión y grupos de intereses del
mundo empresarial que, en el curso de la investigación posterior, sean
considerados culpables de haber participado en estos delitos o de
haberse beneficiado de ellos desde el punto de vista financiero.

6.

J.P. Morgan Chase Bank, el presidente del consejo de administración,
William B. Harrison Jr., y el resto de los ejecutivos y el consejo de
administración.

7. Otras entidades financieras, sus directores ejecutivos, el consejo
de administración, los accionistas y demás personas, que, en el curso de
la investigación posterior, sean considerados culpables de haber
participado en estos delitos o de haberse beneficiado de ellos desde el
punto de vista financiero.

8. Políticos y organizaciones políticas nacionales e internacionales
que, en el curso de la investigación posterior, sean considerados
culpables de haber participado en estos delitos o de haberse beneficiado
de ellos desde el punto de vista financiero.

9. Miembros del ejército que hayan participado, o en el curso de la
investigación posterior, sean considerados culpables de haber
participado en estos delitos o de haberse beneficiado de ellos desde el
punto de vista financiero.

10. Ejecutivos sanitarios del sector farmacéutico que, en el curso de
la investigación posterior, sean considerados culpables de haber
participado deliberada y sistemáticamente en estos delitos o de haberse
beneficiado de ellos desde el punto de vista financiero.

11. Miembros de los medios de comunicación y otros que, en el curso de
la investigación posterior, sean considerados culpables de haber
participado en estos delitos o de haberse beneficiado de ellos desde el
punto de vista financiero.

12. Cualquier persona física, organización o entidad que, en el curso
de la investigación posterior, sea considerada culpable de haber
participado en estos delitos o de haberse beneficiado de ellos desde el
punto de vista financiero.

Cargos

Los cargos de esta denuncia están relacionados con delitos de
dos tipos:


Delitos cometidos por el «negocio con las enfermedades» de la
industria farmacéutic
a, incluido el genocidio y otros crímenes contra la humanidad.
Delitos relacionados con la guerra de Irak de este año 2003 y con la
escalada de la crisis internacional hacia una guerra mundial, incluidos
los crímenes de guerra y agresión, así como otros crímenes contra la
humanidad.

Estos dos tipos de delitos están directamente relacionados, puesto que
se cometen en nombre e interés de los mismos grupos de inversión
empresarial y de sus patrocinadores políticos. Los acusados son
responsables de los crímenes más graves jamás cometidos contra toda la
humanidad, y por tanto, están sujetos al principio de enjuiciamiento
internacional.
1. DELITOS COMETIDOS EN RELACIÓN CON EL NEGOCIO CON LAS ENFERMEDADES
DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

1.1. El crimen del genocidio

Los acusados son culpables del crimen de genocidio, por lo que están
sujetos a enjuiciamiento según el Artículo 6 del Estatuto de la CPI.
Esto incluye, entre otros, los siguientes crímenes:
1.1.1. Genocidio mediante matanza (Artículo 6a)
1.1.2. Genocidio mediante lesión grave a la integridad física o mental
(Artículo 6b)
1.1.3. Genocidio mediante sometimiento intencional a condiciones de
existencia que hayan de acarrear su destrucción física (Artículo 6c)

1.2 Crímenes contra la humanidad

Los acusados son culpables del crimen de genocidio, por lo que están
sujetos a enjuiciamiento según el Artículo 7 del Estatuto de la CPI.
Esto incluye, entre otros, los siguientes crímenes:
1.2.1. Crimen contra la humanidad de asesinato (Artículo 7a)
1.2.2. Crimen contra la humanidad de exterminio (Artículo 7b)
1.2.3.Crimen contra la humanidad de esclavitud (Artículo 7c)
1.2.4.Crimen contra la humanidad de encarcelación u otra privación grave
de la libertad física (Artículo 7e)
1.2.5.Crimen contra la humanidad de otros actos inhumanos (Artículo 7k)

Resumen de la confirmación de los cargos presentados por los delitos
relacionados con el «negocio con las enfermedades» de la industria
farmacéutica (cargos 1.1. - 1.2.)

Los acusados mantienen intencionada y sistemáticamente enfermedades
cardiovasculares como la hipertensión arterial, la insuficiencia
cardiaca, las complicaciones diabéticas y otras patologías, además del
cáncer, las enfermedades infecciosas como el SIDA, la osteoporosis y
muchas de las afecciones más comunes hoy en día, reconocidas como
evitables en buena medida por medios naturales. Los acusados han causado
deliberadamente el sufrimiento innecesario y la muerte prematura de
cientos de millones de personas.
Los acusados evitan intencionada y sistemáticamente la erradicación
de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y otras patologías
mediante la obstrucción y el bloqueo de la difusión de información sobre
los beneficios de las terapias naturales no patentables, una
información que podría salvar muchas vidas. Por consiguiente, los
acusados han causado deliberadamente más sufrimiento innecesario y la
muerte prematura de cientos de millones de personas.
Los acusados extienden intencionada y sistemáticamente las
enfermedades existentes y crean nuevas enfermedades mediante la
fabricación y comercialización de productos farmacéuticos que alivian
los síntomas a corto plazo, pero tienen efectos secundarios conocidos y
perjudiciales a largo plazo. Por consiguiente, los acusados han causado
deliberadamente más sufrimiento innecesario y la muerte prematura de
cientos de millones de personas.

Los detalles se indican en el apartado «Pruebas» más adelante.
2. DELITOS ESPECÍFICOS COMETIDOS EN RELACIÓN CON LA GUERRA DE IRAK Y
LA ACTUAL CRISIS INTERNACIONAL

2.1. El crimen del genocidio

Los acusados son culpables del crimen del genocidio, por lo que están
sujetos a enjuiciamiento según el Artículo 6 del Estatuto de la CPI. A
los efectos de este Estatuto, se entenderá por «genocidio» cualquiera de
los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de
destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o
religioso como tal. Esto incluye, entre otros, los siguientes crímenes:
2.1.1. Genocidio mediante matanza (Artículo 6a)
2.1.2. Genocidio mediante lesión grave a la integridad física o mental
(Artículo 6b)
2.1.3. Genocidio mediante el sometimiento intencional a condiciones de
existencia que hayan de acarrear su destrucción física (Artículo 6c)

2.2. Crímenes contra la humanidad

A los efectos del Artículo 7 del Estatuto de Roma, se entenderá por
«crímenes contra la humanidad» cualquiera de los actos siguientes cuando
se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático dirigido
contra cualquier población civil y con conocimiento de dicho ataque.
Esto incluye, entre otras cosas, los siguientes crímenes:
2.2.1. Crímenes contra la humanidad de asesinato (Artículo 7a)
2.2.2. Crímenes contra la humanidad de exterminio (Artículo 7b)
2.2.3. Crímenes contra la humanidad de esclavitud (Artículo 7c)
2.2.4. Crímenes contra la humanidad de deportación o traslado forzoso de
población (Artículo 7d)

2.2.5. Crímenes contra la humanidad de encarcelación u otra privación
grave de la libertad física
(Artículo 7e)
2.2.6. Crímenes contra la humanidad de otros actos inhumanos de carácter
similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten
gravemente contra la integridad física o la salud mental o física
(Artículo 7k)

2.3 Crímenes de guerra

A los efectos del Artículo 8 del Estatuto de Roma, se entenderá por
«crímenes de guerra» cualquier infracción grave de los Convenios de
Ginebra de 12 de agosto de 1949 (Convenio de Ginebra relativo al trato
de los prisioneros de guerra, Convenio de Ginebra relativo a la
protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra). Por
tanto, a los efectos de este Estatuto, los crímenes de guerra incluyen,
entre otros, los siguientes actos:
2.3.1. Crimen de guerra de matar intencionalmente
(Artículo 8(2)(a)(i))
2.3.2. Crimen de guerra de tortura
(Artículo 8(2)(a)(ii)-1)
2.3.3. Crimen de guerra de tratos inhumanos
(Artículo 8(2)(a)(ii)-2)
2.3.4. Crimen de guerra de inclusión de experimentos biológicos
(Artículo 8(2)(a)(ii)-3)
2.3.5. Crimen de guerra de infligir deliberadamente grandes sufrimientos

(Artículo 8(2)(a)(iii))
2.3.6. Crimen de guerra de destrucción y apropiación de bienes
(Artículo 8(2)(a)(iv))
2.3.7. Crimen de guerra de privar del derecho a un juicio justo
(Artículo 8(2)(a)(vi))
2.3.8. Crimen de guerra de deportación o traslado ilegales
(Artículo 8(2)(a)(vii)-1)
2.3.9. Crimen de guerra de confinamiento ilegal
(Artículo 8(2)(a)(vii)-2)
2.3.10. Crimen de guerra de tomar rehenes
(Artículo 8(2)(a)(viii))
2.3.11. Crimen de guerra de dirigir ataques contra civiles
(Artículo 8(2)(b)(i))
2.3.12. Crimen de guerra de dirigir ataques contra objetos civiles
(Artículo 8(2)(b)(ii))
2.3.13. Crimen de guerra de muerte, lesiones o daños excesivos
incidentales
(Artículo 8(2)(b)(iv))
2.3.14. Crimen de guerra de dirigir ataques contra lugares que no estén
defendidos
(Artículo 8(2)(b)(v))
2.3.15. Crimen de guerra de causar la muerte o lesiones a una persona
fuera de combate
(Artículo 8(2)(b)(vi))
2.3.16. Crimen de guerra de mutilación
(Artículo 8(2)(b)(x)-1)
2.3.17. Crimen de guerra de destruir o confiscar bienes del enemigo
(Artículo 8(2)(b)(xiii))
2.3.18. Crimen de guerra de privar de derechos a los nacionales de la
parte enemiga
(Artículo 8(2)(b)(xiiv))
2.3.19. Crimen de guerra de emplear veneno o armas envenenadas
(Artículo 8(2)(b)(xvii))
2.3.20. Crimen de guerra de emplear balas prohibidas
(Artículo 8(2)(b)(xix))
2.3.21. Crimen de guerra de cometer ultrajes contra la dignidad de la
persona
(Artículo 8(2)(b)(xxi))
2.3.22. Crimen de guerra de provocar la inanición como método de hacer
la guerra
(Artículo 8(2)(b)(xxv))
2.3.23. Crimen de guerra de homicidio
(Artículo 8(2)(c)(i)-1)
2.3.24. Crimen de guerra de tratos crueles
(Artículo 8(2)(c)(i)-3)

Resumen de la confirmación de los cargos presentados por los delitos
cometidos en relación con la guerra de agresión contra Irak y la actual
crisis internacional (cargos 2.1.1. - 2.3.24)

Los acusados empezaron intencionadamente una guerra de agresión
contra Irak sin que hubiera ninguna resolución dictada por la
legislación internacional.
Los acusados provocaron intencionadamente la escalada de una
situación de crisis internacional, con una guerra psicológica y una
guerra militar real. El objetivo de esta estrategia de escalada es crear
un estado de excepción internacional que permita el abandono de los
derechos civiles en todo el mundo, así como el establecimiento de leyes
proteccionistas de gran alcance. La guerra de agresión contra Irak con
el pretexto de una lucha internacional contra el «terrorismo» y la
cruzada contra la proliferación de las armas de destrucción masiva
forman parte de esta estrategia.
Los acusados cometieron intencionadamente los crímenes de genocidio,
asesinato, mutilación y otras lesiones graves a la integridad física o
mental en el curso de su guerra de agresión contra el pueblo de Irak.
Los acusados cometieron intencionadamente el crimen de destrucción y
confiscación de bienes públicos y privados en el curso de la guerra de
agresión y a su término. Irak ostenta el segundo puesto en recursos
petrolíferos del mundo, y estos recursos están siendo saqueados en
nombre de los acusados para su beneficio personal.

Pruebas de los delitos cometidos

Las pruebas de las acusaciones presentadas en esta denuncia también
están relacionadas con dos tipos de delitos:

Pruebas de genocidio y otros crímenes contra la humanidad en
relación con el negocio con las enfermedades de la industria
farmacéutica.
Pruebas de crímenes de guerra y agresión, así como de otros crímenes
contra la humanidad cometidos en relación con la guerra de Irak y la
escalada de la crisis internacional hacia una guerra mundial.

1. PRUEBAS DE GENOCIDIO Y OTROS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD
COMETIDOS EN RELACIÓN CON EL NEGOCIO CON LAS ENFERMEDADES DE LA
INDUSTRIA FARMACÉUTICA.


Se presentan pruebas concretas que demuestran que los acusados son
responsables de mantener y extender intencionadamente ciertas
enfermedades, causando intencionadamente otras nuevas y extendiendo el
uso de medicamentos registrados para una enfermedad a tantas como sea
posible.

Para conseguir estos objetivos, los acusados han diseñado, aplicado,
dirigido y organizado estratégicamente un plan empresarial fraudulento a
escala mundial, que, por su magnitud económica, no tiene comparación en
la historia de la humanidad.

1.1. La expansión intencionada de la enfermedad

Se presentan las siguientes pruebas concretas que demuestran que las
enfermedades más comunes hoy en día son mantenidas y extendidas
deliberadamente por los acusados, a pesar del hecho de que podrían
haberse prevenido o erradicado en gran medida de forma efectiva,
salvando así millones de vidas.

1.1.1. Enfermedades coronarias

La causa fundamental de las enfermedades coronarias y los infartos de
miocardio es un debilitamiento estructural y la disminución de las
funciones de la pared arterial, que —al igual que el escorbuto— se
desarrolla como consecuencia de deficiencias vitamínicas y de otros
nutrientes esenciales a largo plazo.

Sin embargo, los enfoques de la industria farmacéutica acerca de la
prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares ignoran
deliberadamente esta causa y se centran más bien en el tratamiento de
los síntomas, como la reducción de los niveles de colesterol en la
sangre.

Además de que evitan de forma intencionada curar la enfermedad para la
que se comercializan, los efectos secundarios perjudiciales de estos
fármacos causan nuevas enfermedades. El número de fallecidos en todo el
mundo por enfermedades cardiovasculares, como consecuencia de estos
crímenes deliberados de los acusados, supera los doce millones al año.

1.1.2. Hipertensión arterial

La causa fundamental de la hipertensión arterial es un incremento de la
tensión de la pared arterial, debido a una deficiencia de sustancias
nutritivas esenciales en las células musculares lisas de la pared
arterial, lo que provoca un estrechamiento del diámetro de la arteria y
un aumento de la presión sanguínea. Pueden consultarse innumerables
estudios clínicos que documentan los beneficios de los micronutrientes
no patentables, en particular el aminoácido arginina y el magnesio.
Estas sustancias nutritivas corrigen la deficiencia subyacente en
millones de células de la pared vascular, relajando así las paredes de
los vasos sanguíneos, aumentando su diámetro y normalizando la elevada
tensión arterial.

Los fármacos vendidos para el tratamiento de la hipertensión se centran
intencionadamente en el tratamiento de los síntomas. Por ejemplo, los
betabloqueantes reducen la frecuencia cardiaca y los diuréticos hacen lo
mismo con el volumen sanguíneo. Estos fármacos evitan deliberadamente
corregir los «espasmos» de las paredes de los vasos sanguíneos, que son
la causa fundamental de la hipertensión arterial. De este modo, a la vez
que se evita intencionadamente curar la enfermedad, estos fármacos
provocan efectos secundarios perjudiciales a largo plazo, que pueden
causar numerosas enfermedades nuevas, y por tanto nuevos mercados de
fármacos.

En todo el mundo, cientos de millones de pacientes con hipertensión
arterial siguen sin encontrar cura como consecuencia directa de las
acciones llevadas a cabo por los acusados, y el número de fallecidos por
estas enfermedades aumenta cada día.

1.1.3. Insuficiencia cardiaca

La causa fundamental de la insuficiencia cardiaca es la falta de
biocatalizadores celulares, ciertas vitaminas, minerales, carnitina,
coenzima Q10 y otros portadores de bioenergía en millones de células
cardiacas. Esto tiene como consecuencia una disminución de la frecuencia
cardiaca y una acumulación de agua en el cuerpo.

Sin embargo, los enfoques de la industria farmacéutica acerca del
tratamiento de la insuficiencia cardiaca pasan por alto
intencionadamente este hecho y se centran en los síntomas. Los
diuréticos comercializados para el tratamiento de la insuficiencia
cardiaca no sólo eliminan el agua acumulada en el cuerpo, sino que
también lo purgan de vitaminas, minerales y otros portadores de
bioenergía hidrosolubles. De este modo, los fármacos comercializados
para la insuficiencia cardiaca contribuyen, en realidad, a empeorar la
enfermedad y son responsables de la corta esperanza de vida de los
pacientes que la padecen, una vez que empieza a hacer efecto la
medicación a base de diuréticos.

A la vez que evitan intencionadamente curar la enfermedad, estos
fármacos purgan el cuerpo de nutrientes esenciales, agravando así la
causa subyacente de la enfermedad. En todo el mundo, más de cien
millones de pacientes con insuficiencia cardiaca siguen sin encontrar
cura, y acaban muriendo prematuramente como consecuencia directa de las
acciones llevadas a cabo por los acusados.

1.1.4. Arritmia

La causa fundamental de la arritmia es la falta de micronutrientes,
vitaminas, minerales, ubiquinona y otros portadores de bioenergía en
millones de células cardiacas eléctricas. Esto tiene como consecuencia
una disminución de la generación o conducción de los impulsos eléctricos
necesarios para la frecuencia cardiaca normal. Un reciente estudio
doble ciego con placebo ha demostrado, sin lugar a dudas, que el uso
terapéutico de micronutrientes es un medio efectivo, seguro y asequible
para corregir el estado de salud subyacente a la arritmia.

Sin embargo, los enfoques de la industria farmacéutica acerca del
tratamiento de la arritmia ignoran intencionadamente este hecho y se
centran, en su lugar, en los síntomas. Lo que hacen los fármacos
antiarrítmicos comercializados para tratar esta enfermedad es empeorarla
en muchos casos, causando la parada cardiaca y la muerte prematura de
los pacientes.

Hace diez años, el autor Thomas Moore demostraba en su obra Medicina
letal que una nueva clase de fármacos antiarrítmicos en Estados Unidos
había causado sola más muertes que la guerra de Vietnam en el ejército
norteamericano. En todo el mundo, más de cien millones de pacientes con
arritmia siguen sin encontrar cura como consecuencia directa de estas
acciones llevadas a cabo por los acusados, y el número de muertos por
esta enfermedad aumenta cada día.

1.1.5. Cáncer

Hasta hace muy poco, el cáncer se ha considerado como una sentencia de
muerte. Gracias a los últimos avances en la salud natural y la medicina
celular, la situación ha cambiado radicalmente. También en lo que se
refiere a esta enfermedad, hoy es obvio que los acusados han contribuido
deliberadamente a descuidar y abandonar la investigación de la medicina
sobre terapias no patentables en favor de fármacos ineficaces que
permiten la continuación de la epidemia del cáncer: uno de sus mercados
más rentables. Debido a la extraordinaria relevancia de los crímenes
cometidos por los acusados en relación con la epidemia del cáncer, este
apartado se presenta con más detenimiento.

Es un hecho científico que todos los cánceres se extienden por el mismo
mecanismo: el uso de enzimas que digieren el colágeno (colagenasas,
metaloproteinasas). El uso terapéutico de aminoácido lisina natural,
especialmente con otros micronutrientes no patentables, puede bloquear
estas enzimas e impedir así la metástasis de las células cancerígenas.
Todos los tipos de cáncer estudiados responden de esta manera a este
enfoque terapéutico, incluido el cáncer de mama, de próstata, de pulmón,
de piel, el fibroma, el sarcoma sinovial y otras formas de cáncer.

La única razón por la que este adelanto en la medicina no ha sido
investigado más en profundidad y aplicado al tratamiento de los
pacientes es el hecho de que estas sustancias no son patentables, y por
tanto tienen escasos márgenes de beneficio. Y lo que es aún más
importante, cualquier tratamiento efectivo de cualquier enfermedad
lleva, en última instancia, a su erradicación y a la destrucción de un
mercado de productos farmacéuticos de miles de billones de dólares.

El marketing de fármacos para los pacientes con cáncer ha sido
especialmente fraudulento e intencionado. Con el pretexto de tratar el
cáncer utilizando el término tapadera de «quimioterapia», se administran
sustancias tóxicas a los pacientes, incluso derivados del gas mostaza.
El hecho de que estos agentes tóxicos también destruyan millones de
células sanas en el cuerpo se provoca intencionadamente.

Conociendo este hecho, se tuvieron en cuenta deliberadamente las
siguientes consecuencias: primera, el cáncer continuaría siendo una
epidemia mundial, proporcionando la base económica para un negocio
constante de la enfermedad valorado en miles de billones de dólares; y
segunda, la aplicación sistemática de agentes tóxicos en forma de
quimioterapia causaría nuevas enfermedades en los pacientes que
recibieran dichas sustancias.

Como consecuencia de esta estrategia, el mercado de los fármacos para el
tratamiento de los graves efectos secundarios provocados por estos
productos —incluidas las infecciones, inflamaciones, hemorragias,
deficiencias en los órganos, etc.— es incluso mayor que el mercado de
los propios productos utilizados en la quimioterapia. Así pues, los
acusados también aplicaron su plan fraudulento organizado, en perjuicio
de miles de millones de pacientes con cáncer, con un sólo propósito: su
enriquecimiento financiero.

1.1.6. SIDA y otras enfermedades infecciosas

Planes fraudulentos como éste se aplicaron también al tratamiento de una
de las epidemias más mortales de la historia de la humanidad: el SIDA.
Ya hace diez años, los estudios científicos mostraron que la vitamina C
era capaz de reducir la replica del virus VIH en más de un 99%. Los
acusados conocen este hecho desde hace más de un decenio.

Ignorando y evitando intencionadamente este tratamiento seguro,
asequible y no patentable, los acusados desarrollaron medicamentos
patentables contra el SIDA, con graves efectos secundarios, y —debido a
sus desorbitados derechos de patentes— inasequibles para la gran mayoría
de las personas del planeta. Así, al aplicar su plan empresarial
criminal, los acusados son culpables de arriesgar las vidas y de causar
la muerte a cientos de millones de personas en África, Sudamérica, Asia y
todas las demás regiones del mundo.

De forma similar, han boicoteado la información de que la única medida
fundamental para mejorar la inmunidad frente a las enfermedades
infecciosas consiste en ingerir una cantidad óptima de vitaminas B6,
B12, ácido fólico y otros nutrientes esenciales. Es un hecho científico
que estos biocatalizadores del metabolismo celular aumentan la
producción de leucocitos, el arma principal del cuerpo contra cualquier
infección. Ocultando sistemáticamente esta información, especialmente a
los cientos de millones de niños y adultos en el mundo subdesarrollado,
la industria farmacéutica arriesga intencionadamente las vidas de
cientos de millones de personas en estas áreas del mundo. Todos los
acusados saben que casi nadie en estas zonas subdesarrolladas puede
permitirse el lujo de pagar tratamientos farmacéuticos, y que por tanto,
acaban muriendo.

Ocultar esta información, que podría salvar tantas vidas, acerca de las
alternativas naturales no patentables para prevenir y combatir las
enfermedades infecciosas no solamente provoca la muerte de millones de
personas, sino que también arruina las economías de muchos países
subdesarrollados. Como consecuencia directa, el desequilibrio ya
existente hoy en día en la economía mundial adquiere tintes dramáticos,
ya que se envuelve deliberadamente a estos países en un conflicto en el
que no tienen opción de ganar.

1.1.7. Otras enfermedades

Asimismo, hoy en día siguen considerándose problemas de salud otras
enfermedades degenerativas, inflamatorias e infecciosas, así como muchas
otras patologías comunes sólo porque los acusados las han definido y
protegido como mercados para su vergonzoso «negocio con las
enfermedades».

1.2. Pruebas acerca de los planes de marketing criminales de los
acusados


1.2.1 Extensión deliberada de las enfermedades y provocación de otras
nuevas en los pacientes para ampliar los mercados de fármacos

Para ampliar sus mercados, los acusados fabrican y comercializan los
siguientes grupos de fármacos intencionadamente, a pesar de sus
conocidos efectos secundarios, nocivos para la salud. De un modo
vergonzoso, los acusados están causando deliberadamente nuevas
enfermedades con el pretexto de luchar contra las existentes. El hecho
de que estas nuevas enfermedades causadas por los efectos secundarios de
estos fármacos aparezcan muchos años después se utiliza como una
tapadera adicional para esta estafa:

Los fármacos que reducen el colesterol, especialmente estatinas y fibra
se comercializan en cantidades masivas con el pretexto de prevenir las
enfermedades cardiovasculares. Se sabe que estos fármacos provocan
cáncer en las dosis actualmente administradas a millones de pacientes en
todo el mundo.

Los fármacos utilizados en la quimioterapia se comercializan
supuestamente para tratar el cáncer. En realidad, causan una serie de
efectos secundarios graves, y el más frecuente es la aparición de nuevos
tumores. Todo el plan de marketing criminal en torno a la quimioterapia
funciona solo porque los acusados han convertido el cáncer en una
sentencia de muerte, e incluso los acusados han llegado a vendernos como
un éxito cuando un paciente sometido a quimioterapia sobrevive unos
pocos meses.

La aspirina se comercializa en cantidades masivas con el pretexto de que
previene los infartos de miocardio y los ataques súbitos, pero al mismo
tiempo se sabe que su uso a largo plazo causa la destrucción del
colágeno, y por tanto, aumenta gradualmente el riesgo de infartos y
ataques, además de otras enfermedades como las úlceras estomacales y la
hemorragia gastrointestinal.

Los fármacos antiinflamatorios se emplean para tratar el dolor y la
inflamación, como en el caso de la artritis. No obstante, muchos de
estos fármacos destruyen el tejido conjuntivo, como por ejemplo el de
las articulaciones. A largo plazo, el uso de estos fármacos agrava los
problemas de salud en lugar de remediarlos.

Los antagonistas del calcio se comercializan en cantidades masivas con
el pretexto de tratar la hipertensión arterial y prevenir los infartos
de miocardio; sin embargo, a largo plazo, se sabe que el uso de estos
fármacos causa un aumento del riesgo de infartos, ataques súbitos y
otras enfermedades.

Los estrógenos y otros fármacos compuestos de hormonas se venden en
cantidades masivas con el pretexto de prevenir la osteoporosis y las
enfermedades cardiacas, pero a largo plazo se sabe que su uso provoca
cáncer en más del 30% de las mujeres que los ingieren. Las formas
especialmente frecuentes de cáncer causadas por estos fármacos son
carcinomas hormonodependientes como el de mama o el de útero.

Tranquilizantes y antidepresivos. Otro mecanismo por el cual los
acusados extienden sistemáticamente sus mercados consiste en causar
adicción intencionadamente con el fin de incrementar las ventas. Se sabe
que muchos tranquilizantes y antidepresivos, como el conocido diazepam
(«Valium»), provocan dependencia y adicción. Con el fin de aumentar las
ventas mundiales de estos fármacos, los acusados incluso los ensalzan en
anuncios a toda página dirigidos directamente al público.

Otros fármacos. Puesto que la patente es una condición previa para el
negocio de inversión de la industria farmacéutica, los fármacos típicos
son moléculas sintéticas, y por tanto tóxicas para el cuerpo humano.
Para casi todos los fármacos es válido el mismo principio de negocio
fraudulento: aliviar los síntomas a corto plazo a la vez que se causan
otros daños y se generan gradualmente nuevas enfermedades, que sirven de
base para nuevos mercados de fármacos.

1.3. Ampliación de sus mercados de fármacos para nuevas
enfermedades


Al cometer estos delitos, los acusados amplían deliberadamente su actual
mercado farmacéutico inventando nuevos estados de salud para los que
recomiendan los fármacos que previamente habían aconsejado para otras
enfermedades. Como primera prueba, se presentan a continuación los
siguientes ejemplos:

Las pastillas para el dolor de cabeza previenen supuestamente las
enfermedades cardiacas. La aspirina se desarrolló como un calmante para
el dolor de cabeza y el dolor en general, y ahora los acusados la venden
en cantidades masivas y la aconsejan para su uso a largo plazo, incluso
para las personas que gozan de buena salud, porque supuestamente
previene y trata las enfermedades cardiacas y otras patologías graves.

Los antibióticos combaten supuestamente las enfermedades coronarias. Con
el fin de ampliar el mercado mundial de sus antibióticos, los acusados
fabricaron y extendieron la llamada «teoría de la bacteria» de los
infartos por todo el mundo. Sin pruebas clínicas que demuestren que la
clamidia u otras bacterias causan realmente la aterosclerosis o los
infartos, los acusados fomentaron vergonzosamente el uso general de
antibióticos, incluso entre las personas sanas, con el pretexto de que
previenen los ataques al corazón.

Estos son sólo unos pocos ejemplos de las prácticas llevadas a cabo por
los acusados para extender sistemáticamente el uso de sus fármacos para
otras enfermedades. En realidad, este plan de marketing no es la
excepción que confirma la regla, sino la regla. La lista de delitos
cometidos en este contexto debería corregirse y completarse durante la
investigación posterior.

1.4 Delitos relacionados con la infiltración sistemática en varios
sectores de la sociedad con el propósito de facilitar la ejecucion de
dichos delitos


Los acusados se han infiltrado sistemática y deliberadamente en los
sectores de la medicina y la salud de la mayoría de los países del mundo
con el fin de crear relaciones de dependencia financieras y de otro
tipo para dirigir su «negocia con las enfermedades» y cometer otros
delitos. La investigación de la medicina no se lleva a cabo con el
objetivo primordial de hallar el tratamiento más efectivo, seguro y
asequible contra una enfermedad, sino con el fin de identificar los
principales mercados de enfermedades y alcanzar los máximos beneficios
en ese mercado para el fabricante de fármacos. Como parte de esta
estrategia a lo largo de las últimas décadas, los acusados eliminaron
sistemáticamente de los programas de formación de las facultades de
medicina el estudio de las terapias naturales, efectivas pero no
patentables. Crearon a propósito generaciones de médicos con pocos o
ningún conocimiento acerca de los beneficios para la salud de estas
terapias naturales, que podrían salvar tantas vidas. Al mismo tiempo,
los departamentos recién creados con el nombre de farmacología se
hicieron cargo de la enseñanza terapéutica en las facultades de
medicina. De este modo, durante varias décadas, las generaciones de
médicos han convertido las facultades de medicina prácticamente en un
equipo de venta entrenado para el «negocio con las enfermedades» de la
industria farmacéutica. Con el fin de ocultar esta estrategia, los
fármacos patentados fueron calificados de «científicos» e incluso
bautizados como «medicamentos éticos», mientras que las terapias
naturales no patentables eran desprestigiadas y tachadas de «no
científicas».

De manera similar, los acusados se han infiltrado sistemática e
intencionadamente en los medios de comunicación de todo el mundo,
creando relaciones de dependencia financieras o de otro tipo y
difundiendo engaños e información falsa con el fin de disimular sus
prácticas delictivas, apoyar su «negocio con las enfermedades» y cometer
otros delitos.

Los acusados han abusado deliberada y sistemáticamente del sistema
político y legislativo de la mayoría de las naciones, con el objetivo de
aprobar leyes, establecer regulaciones y fomentar otras medidas
encaminadas a aumentar sus ventas de fármacos ineficaces y peligrosos,
aunque lucrativos. Los acusados han abusado de su influencia política
para manipular la legislación, de forma que les permitiera apropiarse de
billones de dólares al amparo de los «seguros de enfermedad» y de otros
fondos sanitarios públicos y privados. Fomentando su «negocio
fraudulento de la enfermedad», han tomado este dinero de personas,
empresas y gobiernos de todo el mundo exigiendo el pago de terapias
ineficaces y nocivas. Por tanto, los acusados consiguen beneficios
desorbitados para la industria farmacéutica y causan sufrimientos
innecesarios y la muerte prematura a cientos de millones de personas.

Los acusados se han infiltrado deliberada y sistemáticamente en el
Parlamento Europeo y han abusado de él, así como de otros organismos
regionales e internacionales, como las Naciones Unidas, la Organización
Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) y otros organismos políticos nacionales e
internacionales, con el fin de cometer sus crímenes contra la humanidad.

1.5 Delitos relacionados con la obstrucción sistemática de medidas
sanitarias efectivas y no patentables


Para proteger su negocio artificial de inversión en las enfermedades,
los acusados intentaron eliminar estratégicamente el acceso de las
personas de todo el mundo a las terapias naturales no patentables. Para
conseguir este objetivo, los acusados se sirvieron de varias medidas
estratégicas:

Ocultar información que podría salvar vidas acerca de las terapias
naturales no patentables. Los acusados han ocultado y bloqueado de forma
deliberada y sistemática a millones de personas la información
sanitaria básica de que el cuerpo humano no produce su propia vitamina C
(ácido ascórbico). A causa de su falta de conocimiento, casi todos los
seres humanos tienen carencia de vitamina C y son susceptibles de
padecer enfermedades cardiovasculares, además de otros tipos de
patologías. Igualmente, los acusados han ocultado y bloqueado
sistemática y deliberadamente a millones de personas la información
sanitaria básica de que el cuerpo humano no produce el aminoácido lisina
natural. Debido a la falta de información, la mayor parte de los seres
humanos tienen carencia de lisina y son susceptibles de padecer cáncer y
otras enfermedades. Por consiguiente, los acusados causan
intencionadamente más sufrimientos innecesarios y la muerte prematura de
cientos de millones de personas.
Desprestigiar públicamente las terapias naturales no patentables.
Los acusados han engañado de forma intencionada y sistemática al público
difundiendo información falsa, engañosa e inventada que desacredita las
terapias para la salud no patentables con el objetivo de proteger y
ampliar su «negocio con las enfermedades» basado en fármacos patentados,
así como de cometer otros delitos. Por consiguiente, los acusados
causan a propósito más sufrimientos innecesarios y la muerte prematura
de cientos de millones de personas.
Prohibir la difusión de información sanitaria relacionada con las
terapias naturales no patentables. Los acusados han abusado
deliberadamente de su influencia política intentando aplicar leyes a
escala nacional e internacional que permitirían básicamente prohibir la
difusión de información sanitaria preventiva y terapéutica relacionada
con las terapias naturales no patentables. Al mismo tiempo, estas leyes
tratarían de establecer arbitrariamente «límites máximos» ciertamente
bajos para las cantidades recomendadas de estas terapias naturales y
seguras, una medida encaminada a prohibir su uso como agentes
terapéuticos naturales. Abusando de la Comisión del Codex Alimentarius
de las Naciones Unidas, los acusados han intentado incluso establecer
estas leyes en todos los países miembros de la ONU; es decir, en todo el
mundo.

1.5.5. Ahora que todos los esfuerzos pacíficos para proteger el «negocio
farmacéutico con las enfermedades» han fracasado, los acusados cambian
de estrategia. Están provocando a propósito la escalada de una crisis
internacional, con guerras incluidas, con el fin de crear las
condiciones previas psicológicas y legales que permitan una aplicación
inmediata e internacional de las leyes proteccionistas y establecer asi
la base para la continuación de su «negocio con las enfermedades» y de
los otros delitos de los que se les acusa.
2. PRUEBAS DE GENOCIDIO, CRÍMENES DE GUERRA Y OTROS CRÍMENES CONTRA LA
HUMANIDAD COMETIDOS EN RELACIÓN CON LA GUERRA DE AGRESIÓN CONTRA IRAK.

Los acusados están cometiendo el crimen de provocar deliberadamente la
escalada de una crisis internacional, con guerras de agresión incluidas
que nos llevan a un conflicto con armas de destrucción masiva.

Los acusados han estado abusando de forma constante de la tragedia del
11 de septiembre con el fin de construir un escenario de crisis
internacional, que han empleado en última instancia como justificación
para esta guerra de agresión.

Al mismo tiempo que los acusados potenciaban al máximo el factor
psicológico de esta tragedia, bloqueaban una investigación oficial sobre
los acontecimientos reales y el origen del 11 de septiembre. Fue la
propia Casa Blanca la que bloqueó durante más de un año la creación de
una comisión independiente.

De este modo, mientras los hechos de esta tragedia aún no han sido
totalmente aclarados a los ciudadanos, los acontecimientos del 11 de
septiembre se han utilizado desde entonces como justificación para
explicar la situación de crisis internacional.

Al mismo tiempo que no revelaban ninguna prueba convincente sobre el 11
de septiembre, abusaban de esta tragedia para invadir Afganistán. A la
invasión militar de Afganistán siguió el saqueo de sus recursos
naturales por parte de los acusados que estaban destinados a sus arcas
financieras.

De manera similar, los acusados utilizaron este pretexto para invadir el
siguiente país: Irak. Con la excusa de combatir la proliferación de
armas de destrucción masiva, los acusados estaban intentando coaccionar a
la comunidad internacional para implicarse en una guerra de agresión
contra Irak.

A pesar del hecho de que la gran mayoría de los países presentes en el
Consejo de Seguridad de la ONU, casi todos los países miembros de las
Naciones Unidas, y la opinión abrumadora de todo el mundo se oponía a
esta guerra, los acusados siguieron adelante y lanzaron su ataque.

La guerra planificada, comenzada y dirigida por los acusados ha sido una
guerra que no contaba con ninguna resolución internacional y por tanto
constituía una guerra de agresión y un crimen contra la humanidad. Si
los acusados no son juzgados por este crimen, el sistema entero del
derecho internacional, tal y como se diseñó tras la Segunda Guerra
Mundial para proteger a la humanidad de la destrucción, se derrumbará.

A falta de una resolución internacional, la única justificación que les
quedaba a los acusados para cometer este acto criminal era inventar una
excusa: su supuesta búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak.
Hoy, el mundo entero sabe que esto también era mentira.

Durante su guerra de agresión contra Irak, decenas de miles de iraquíes
—soldados lo mismo que civiles— fueron asesinados. Una matanza de
semejante magnitud durante una guerra sin el consentimiento
internacional constituye el crimen de genocidio.

Además, cientos de miles de inocentes —muchos de ellos niños— fueron
heridos, mutilados o han sufrido lesiones físicas o mentales causadas
por los actos criminales de los acusados.

Asimismo, los acusados confiscaron intencionada y sistemáticamente los
yacimientos de petróleo y otros recursos naturales de Irak con el
propósito de explotarlos y enriquecerse. Para ocultar estos delitos, los
acusados han difundido la justificación falsa de que la confiscación de
los recursos petrolíferos se llevaba a cabo en aras del pueblo iraquí.

Con la ocupación de Irak y la apropiación de sus recursos en una guerra
de agresión, los acusados también cometieron el crimen del pillaje y la
confiscación de los bienes del enemigo.

Los acusados provocaron sistemáticamente la escalada de esta crisis para
restringir más los derechos civiles a través de las denominadas leyes
«antiterroristas». Para engañar a la opinión internacional mientras
cometían estos delitos, estas leyes se bautizaban a propósito con
nombres engañosos, como «Homeland Security Act» (Ley de Seguridad
Nacional), o «Patriot-Act» (Ley Patriótica), coaccionando así al apoyo
político para el abandono de los derechos civiles.

Mientras se organizaba sistemáticamente esta escalada de la crisis, los
acusados también abusaron intencionadamente de la distracción de los
medios de comunicación e hicieron sus primeros movimientos intentando
aplicar sus leyes proteccionistas en nombre del cartel farmacéutico. Una
disposición, prácticamente desconocida para el Congreso de los Estados
Unidos en aquel momento, se introdujo en la Ley de Seguridad Nacional,
garantizando la inmunidad a los fabricantes de fármacos frente a las
demandas por responsabilidad de productos.

Esto no es más que una breve sinopsis de los crímenes de guerra y
crímenes contra la humanidad perpetrados por los acusados, así como de
su estrategia de usar estos crímenes de guerra con el fin de continuar
cometiendo delitos de magnitudes aún mayores, como la consolidación de
su «negocio mundial con las enfermedades».

En el curso de la investigación posterior sobre estos crímenes de guerra
deben utilizarse todos los recursos disponibles para juzgar a los
acusados. Esto incluye especialmente toda la información disponible a
través de las organizaciones de las Naciones Unidas, los inspectores de
armas de la ONU, la documentación de crímenes de guerra de fuentes
iraquíes e internacionales y todas las demás fuentes disponibles.

La población mundial exigirá formar parte de este proceso y contribuirá a
reunir la documentación acerca de estos crímenes de guerra con el fin
de acelerar el proceso judicial.

Denuncia Completa
:
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

t
tapitatampon🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts7
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.