Imaginando la presencia humana en una supertierra.
Kepler-452b puede ser un primo cercano de la Tierra, pero vivir en ese mundo recién descubierto sería toda una experiencia alienígena.
Si un grupo de pioneros fuera mágicamente transportado (o usando algún tipo de warp {que vendría a ser lo mismo}, ya que el planeta se ubica a 1400 años luz del nuestro) a la superficie de Kepler-452b – que fue anunciado como la cosa más cercana a un “gemelo de la Tierra” el 23 de julio – instantáneamente se darían cuenta que están fuera de casa.
Bien, nuestra nave warp llegó. ¿Qué nos espera en este mundo?
Kepler-452b es un 60% más grande que la Tierra y probablemente unas cinco veces más masivo, así que su gravedad es bastante más fuerte que la que sentimos aquí en la Tierra. Cualquier hipotético explorador se sentiría el doble de pesado que en nuestro hogar.
Podrá ser muy desafiante al principio, pero los visitantes del planeta probablemente puedan enfrentarlo. Después de todo, bomberos y estibadores de manera rutinaria cargan pesos similares, imitando el efecto de esa mayor gravedad superficial, aunque de forma transitoria. Ir allá nos volverá más fuertes, tanto huesos como músculos deberían incrementarse para compensar esa mayor gravedad. Sería como estar en un gimnasio todo el día. Y esos cambios se volverían permanentes si se pasa mucho tiempo allá, digamos unas cuantas generaciones. Lo más probable es que nos volveríamos rechonchos: más bajos, pero mucho más fuertes.
A Kepler-452b debería ir solamente gente acostumbrada a cargar grandes pesos.
Otras características de la vida de Kepler-452b nos resultarían más familiares. Por ejemplo, el exoplaneta orbita una estrella de tipo solar a casi la misma distancia que la Tierra del Sol. Así, nos sentiríamos como en casa desde el punto de vista de la luz solar. Incluso las plantas que lleváramos – si es que lo hacemos – podrían hacer la fotosíntesis sin problemas (bueno, si aguantan la gravedad).
Nuestras plantas probablemente se adaptarían sin problemas al planeta alienígena.
Imaginar otros aspectos de la vida de Kepler-452b requiere de mucha más especulación, dado que está demasiado lejos como para echarle un buen vistazo. Probablemente sea rocoso, pero no se está seguro de eso. Kepler-452b probablemente tenga una gruesa atmósfera, agua líquida y volcanes activos, pero estas son suposiciones basadas en trabajos de modelado.
Algunos otros modelos sugieren que Kepler-452b podría estar sufriendo un efecto invernadero descontrolado, similar al que cambió hace millones de años a Venus, de ser un mundo potencialmente habitable, al salvaje y extremo sauna que es hoy en día.
¿Kepler-452b será un vergel, o un infierno como el de la imagen?
La estrella de Kepler-452b parece ser más vieja que el Sol, con 6 000 millones de años frente a los 4 500 de nuestra estrella. Eso quiere decir que se encuentra en una fase más energética de su ciclo vital que el Sol: la estrella es un 10% más grande y un 20% más brillante que la nuestra (por eso la luz de la estrella nos resultaría familiar, pero no exactamente igual que a la que estamos acostumbrados).
Este mayor torrente energético de su estrella podría estar causando actualmente que Kepler-452b esté calentándose y perdiendo sus océanos por evaporación – si es que el planeta posee océanos poco profundos – rompiéndose el vapor por la radiación ultravioleta y escapando a través de la atmósfera. Aunque si el tamaño del planeta y la edad de la estrella fueran precisas, el mundo tendría otros 500 millones de años antes que enfrentar este escenario (la poderosa gravedad de los mundos más grandes les permiten mantener el agua en su superficie por más tiempo que los planetas más pequeños cuando afrontan dicha situación).
Un desierto brillante. Uno de los escenarios que se manejan para este planeta.
Aunque yo prefiero imaginar un mundo muy iluminado, puede que bastante seco, pero todavía con ríos y cuerpos de agua.
La primera infografía muestra precisamente un mundo en el cual ese incontrolado efecto de invernadero está teniendo lugar. La ilustración no muestra océanos, aunque sí cuerpos de agua residuales con una fuerte concentración de minerales. En otras palabras, los océanos ya no están, pero quedan lagos, pozos y ríos.
Es fascinante pensar en esa situación, y tomarnos una pausa y reflexionar sobre el ambiente en el cual nos encontramos. Hemos sido muy afortunados de vivir en la zona habitable durante varios miles de millones años, y creo que todos queremos que siga siendo así.
Espero que seamos lo suficientemente sensatos como para no convertir a nuestro planeta en Arrakis.
Infografía 1: El primo de la Tierra.
Infografía 2: Comparación entre Kepler-452b y la Tierra.
Infografía 3: Viviendo en Kepler-452b.
Un video con información del descubrimiento del planeta.
Letra chica: aunque comentar es lo que se prefiere, los comentarios que desvirtúen serán borrados.