Hola Taringo
Una mañana como cualquiera todos los dioses desconocidos se preguntaron, que sería de la vida de un ser que contara con el conocimiento del presente, pasado y futuro, no solo suyo, sino de todos y todas las criaturas que existen.
Sería una excentricidad interesante, pero ninguno quería compartir su conocimiento con otro de sus pares, y como culparos, su naturaleza era proteger su superioridad ante todas las cosas, eran celosos y cada uno sabía lo tramposo que el otro podía llegar a ser.
Así que entre sus charlas habituales decidieron algo, Todos los dioses desconocidos darían su gracia a una joven mujer que no tenía nada de especial más que ser ella misma. Recibiendo así el don de la sabiduría más allá de cualquier entendimiento y el don del Conocimiento de todo lo que nadie jamás se ha preguntado.
Oh Midiana una mujer que sin razón aparente parece acaba de despertar y tal despertar en un mortal no es nada fácil, la pobre Midiana paso de un estado de shock a una completa desesperación y delirio, sabiendo bien que pasaría después y que pasaría si intentaba cambiar cada detalle.
La desesperación fue precedida por una total calma, pero no por la falta de miedo sino por el entendimiento del mismo y porque ella por primera vez conocía el rostro del miedo, tampoco hubo felicidad en ella porque también conocía el rostro del gozo, parecía que hiciera lo que hiciera o pasara lo que pasara ya lo conocía, todo era un deja-Vu constante.
Hay algún ser humano que pueda con tal carga, pues quizás ella lo sepa, pero que estoy diciendo, ella lo sabe y no le sorprende.
No vuelve a sentir angustia porque sabe cómo no sentirla, ni vuelve a sentir dolor porque sabe cómo sentirlo, las emociones mortales ya no son su preocupación, al cerrar los ojos ve como terminara cada camino y sabe que tiene la razón.
Hay algo único en saberlo todo, porque puedes poner a prueba cada uno de tus conocimientos y estos encajan con los demás hechos que conoces, y si conoces todo, cada cosa encaja como pieza de rompecabezas.
No sé todo y no quiero saberlo, pero tú, Midiana, lo sabes y sabes cómo no saberlo. Tu vida pasaras en soledad como un mal chiste de los dioses desconocidos, No fuiste lo emocionante que creían, ni terminaste con tu vida ni tomaste otra decisión, se aburrieron y olvidaron otro juguete.
Tu propia existencia es solo una leyenda, no lo saben y no les importa, Midiana te convertiste en un libro, uno muy grande y extenso, que cuenta toda la verdad, pero quien tiene tiempo de leerte, quien le interesa lo que dices, pues tú lo sabes, pero no te interesa ayudarlos, al fin y al cabo sabes cómo terminara cada uno.
Cierto día esperabas a un viajero, sabias que te preguntaría y más importante sabias que decirle la verdad o no, de ninguna manera alteraría el resultado final.
Oh gran Señora-dijo el pequeño y humilde hombre- he viajado mucho para encontrarte y vengo a preguntarte algo, porque se de tu gran sabiduría y conocimiento.
Como un dios puede manejar saberlo todo.
Pues simplemente no lo sabe- contesto Midiana - .
Y tú sí.
-Claro que si-
Entonces dices ser mayor a los dioses.
Niño- dijo Midiana refiriéndose al joven- no soy un poeta ni un filósofo, los detesto por predicar mentiras que sacian a su oyente, ni soy portadora de ninguna fe a algún ser superior, tú venias con una pregunta y yo te respondí, ahora vete o quédate, acéptala o déjala, pero créeme que a tus dioses les da igual lo que hagas o no.
-Midiana querida biblioteca viviente, fuente de un conocimiento total, sabias que a las personas que buscan la verdad muchas veces son cegadas por sus propias mentiras y sabias que te observaba uno de esos que bendijo, celoso de tu conocimiento y enojado por tu gran sabiduría, nunca admitiría que alguien fuera mejor a él, y justo a tiempo llegaba a tu visita, con todo su ser anhelaría saber lo que tú sabes, y no importaba que compartieras con él, porque dijeras lo que dijeras el final no era un misterio, ya los conocías y ninguno era de interés para ti.
Dime Midiana . crees que eres mejor que yo.- Dijo el dios omnipotente.- que acaso olvidas quien te hizo lo que eres, es que acaso la gran Midiana Ama y señora de la razón absoluta como todo ser humanos empieza a padecer de la senilidad.
-No es así y tú lo sabes oh gran dios omnipotente, pero yo no me creo nada, yo sé todo, no me sorprende nada y solamente baso en hechos mis palabras, no confió en las emociones ya sea que digan ser buenas o malas, no soy más que un montón de conocimiento encerrado en un contenedor muy frágil y pequeño, no me interesa nada porque sé cómo acabara todo, tú en cambio quieres gobernar sobre todos y no dejarías a nadie tener tu poder, Se porque estas acá y no me importaría darte todo mi conocimiento, pero sé cómo acabaras haga lo que haga.
No le temo a nada porque se cómo no temerlo, no soy mejor que nadie y nada es mejor que yo, y aun así soy mejor que tú ante tus ojos oh gran dios omnipotente.
-Oh Midian, tus últimas palabras podrían haber sido otras pero eso no cambiaría nada, y aun sabiendo que hacer para que todo cambiara, preferiste este final.-
Y cuando ese dios se apodero de tu conocimiento, sucedió lo que ya sabias, la razón de ser de toda cosa pensante pierde sentido porque nunca lo tuvo realmente, nada es importante en realidad, y da igual que hiciera de ahora en adelante, porque ya lo sabía y no le alegraba ni le enojaba saberlo, en su arrogancia el dios Omnipotente intento pelear con la verdad que ahora conocía, pero era imposible, sus pensamientos de grandeza no eran más que tonterías para su nuevo razonar.
Su necesidad de ser temido no era nada más que una emoción que ahora entendía pero no producía ninguna sensación, perdió significado su propia existencia entre una universo de existencias, ya no era él, se había transformado en ti, se transformó en conocimiento.
-Soy solo un mecanismo que entiende de sentimientos, razón e irreverencia, pero nada le provoca euforia, aunque sabe cómo provocarla.
--Oh Midiana, corriste el mismo destino que un libro que es quemado y se pierden los escritos que guardaba, pero si no eras más que conocimiento, cambiar de contenedor no afectaría en nada tu mimas existencia.
Como en una ocasión pasada quiero compartir un cuento propio. Forma parte de un libro que quiero terminar "El asesino de Héroes", que despues de releer lo que llevo me parece frustrante que me desviara un poco de la idea principal y espero editar todo lo que no me guste en los proximos meses.
Si quieres saber de que va el libro visita mi post haciendo click a mi banner de mierda.
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-Escucha mientras lees-
-Midiana-
Una mañana como cualquiera todos los dioses desconocidos se preguntaron, que sería de la vida de un ser que contara con el conocimiento del presente, pasado y futuro, no solo suyo, sino de todos y todas las criaturas que existen.
Sería una excentricidad interesante, pero ninguno quería compartir su conocimiento con otro de sus pares, y como culparos, su naturaleza era proteger su superioridad ante todas las cosas, eran celosos y cada uno sabía lo tramposo que el otro podía llegar a ser.
Así que entre sus charlas habituales decidieron algo, Todos los dioses desconocidos darían su gracia a una joven mujer que no tenía nada de especial más que ser ella misma. Recibiendo así el don de la sabiduría más allá de cualquier entendimiento y el don del Conocimiento de todo lo que nadie jamás se ha preguntado.
Oh Midiana una mujer que sin razón aparente parece acaba de despertar y tal despertar en un mortal no es nada fácil, la pobre Midiana paso de un estado de shock a una completa desesperación y delirio, sabiendo bien que pasaría después y que pasaría si intentaba cambiar cada detalle.
La desesperación fue precedida por una total calma, pero no por la falta de miedo sino por el entendimiento del mismo y porque ella por primera vez conocía el rostro del miedo, tampoco hubo felicidad en ella porque también conocía el rostro del gozo, parecía que hiciera lo que hiciera o pasara lo que pasara ya lo conocía, todo era un deja-Vu constante.
Hay algún ser humano que pueda con tal carga, pues quizás ella lo sepa, pero que estoy diciendo, ella lo sabe y no le sorprende.
No vuelve a sentir angustia porque sabe cómo no sentirla, ni vuelve a sentir dolor porque sabe cómo sentirlo, las emociones mortales ya no son su preocupación, al cerrar los ojos ve como terminara cada camino y sabe que tiene la razón.
Hay algo único en saberlo todo, porque puedes poner a prueba cada uno de tus conocimientos y estos encajan con los demás hechos que conoces, y si conoces todo, cada cosa encaja como pieza de rompecabezas.
No sé todo y no quiero saberlo, pero tú, Midiana, lo sabes y sabes cómo no saberlo. Tu vida pasaras en soledad como un mal chiste de los dioses desconocidos, No fuiste lo emocionante que creían, ni terminaste con tu vida ni tomaste otra decisión, se aburrieron y olvidaron otro juguete.
Tu propia existencia es solo una leyenda, no lo saben y no les importa, Midiana te convertiste en un libro, uno muy grande y extenso, que cuenta toda la verdad, pero quien tiene tiempo de leerte, quien le interesa lo que dices, pues tú lo sabes, pero no te interesa ayudarlos, al fin y al cabo sabes cómo terminara cada uno.
Cierto día esperabas a un viajero, sabias que te preguntaría y más importante sabias que decirle la verdad o no, de ninguna manera alteraría el resultado final.
Oh gran Señora-dijo el pequeño y humilde hombre- he viajado mucho para encontrarte y vengo a preguntarte algo, porque se de tu gran sabiduría y conocimiento.
Como un dios puede manejar saberlo todo.
Pues simplemente no lo sabe- contesto Midiana - .
Y tú sí.
-Claro que si-
Entonces dices ser mayor a los dioses.
Niño- dijo Midiana refiriéndose al joven- no soy un poeta ni un filósofo, los detesto por predicar mentiras que sacian a su oyente, ni soy portadora de ninguna fe a algún ser superior, tú venias con una pregunta y yo te respondí, ahora vete o quédate, acéptala o déjala, pero créeme que a tus dioses les da igual lo que hagas o no.
-Midiana querida biblioteca viviente, fuente de un conocimiento total, sabias que a las personas que buscan la verdad muchas veces son cegadas por sus propias mentiras y sabias que te observaba uno de esos que bendijo, celoso de tu conocimiento y enojado por tu gran sabiduría, nunca admitiría que alguien fuera mejor a él, y justo a tiempo llegaba a tu visita, con todo su ser anhelaría saber lo que tú sabes, y no importaba que compartieras con él, porque dijeras lo que dijeras el final no era un misterio, ya los conocías y ninguno era de interés para ti.
Dime Midiana . crees que eres mejor que yo.- Dijo el dios omnipotente.- que acaso olvidas quien te hizo lo que eres, es que acaso la gran Midiana Ama y señora de la razón absoluta como todo ser humanos empieza a padecer de la senilidad.
-No es así y tú lo sabes oh gran dios omnipotente, pero yo no me creo nada, yo sé todo, no me sorprende nada y solamente baso en hechos mis palabras, no confió en las emociones ya sea que digan ser buenas o malas, no soy más que un montón de conocimiento encerrado en un contenedor muy frágil y pequeño, no me interesa nada porque sé cómo acabara todo, tú en cambio quieres gobernar sobre todos y no dejarías a nadie tener tu poder, Se porque estas acá y no me importaría darte todo mi conocimiento, pero sé cómo acabaras haga lo que haga.
No le temo a nada porque se cómo no temerlo, no soy mejor que nadie y nada es mejor que yo, y aun así soy mejor que tú ante tus ojos oh gran dios omnipotente.
-Oh Midian, tus últimas palabras podrían haber sido otras pero eso no cambiaría nada, y aun sabiendo que hacer para que todo cambiara, preferiste este final.-
Y cuando ese dios se apodero de tu conocimiento, sucedió lo que ya sabias, la razón de ser de toda cosa pensante pierde sentido porque nunca lo tuvo realmente, nada es importante en realidad, y da igual que hiciera de ahora en adelante, porque ya lo sabía y no le alegraba ni le enojaba saberlo, en su arrogancia el dios Omnipotente intento pelear con la verdad que ahora conocía, pero era imposible, sus pensamientos de grandeza no eran más que tonterías para su nuevo razonar.
Su necesidad de ser temido no era nada más que una emoción que ahora entendía pero no producía ninguna sensación, perdió significado su propia existencia entre una universo de existencias, ya no era él, se había transformado en ti, se transformó en conocimiento.
-Soy solo un mecanismo que entiende de sentimientos, razón e irreverencia, pero nada le provoca euforia, aunque sabe cómo provocarla.
--Oh Midiana, corriste el mismo destino que un libro que es quemado y se pierden los escritos que guardaba, pero si no eras más que conocimiento, cambiar de contenedor no afectaría en nada tu mimas existencia.
Tu ya no eras Midiana, como ese ser ya no es lo que fue.
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