Jennifer, una niña muy bonita, con buen corazón, buena onda, inteligente pero muy humilde, vivía sola en el campo. No tenía a nadie. Se preguntaba por qué estaba tan sola si ella no merecía eso, sino una vida con seres queridos que la amaran…
No tenía a nadie en el mundo. Mas que a la música. Cuando se sentía sola, deprimida, triste, ponía un poco de música de rock and roll y se sentía muy bien, relajada, y salía a ver el cielo y las estrellas todos los días.
Siempre soñaba y deseaba que alguna de esas noches en que escuchaba música pudiera volar por el cielo y seguir escuchando su música, seguir bailando slam.
Pasado el tiempo, se hizo realidad su sueño: aparecieron sus cantantes de rock and roll favoritos y comenzaron a bailar con ella. Bailaron
por todo el cielo hasta que el cuerpo aguantó y terminó muy agotada, dormida debajo de un árbol con una guitarra a su lado.
A cualquier lado que iba llevaba su guitarra pues cada vez que se sentía sola, tocaba alguna canción y viajaba al universo.