

libros ineludibles de la literatura venezolana que debes leer aunque sea una vez en la vida


1.
Cuentos
Grotescos
Un librito de cuentos , como su nombre lo indica, escrito por José Rafael Pocaterra y publicado en 1922. Con el tiempo, se ha vuelto una obra referencial de la literatura venezolana. Se trata de una serie de textos breves que sorprenden por su agudeza.
Ubicada dentro del costumbrismo, es una obra que resalta ambas palabras de su título, sorprendiendo al lector en cada texto con curiosos finales.
Refleja una sociedad perdida, más simple pero también con complicaciones. Busca que el lector, suspicaz, siga adecuadamente al escritor en sus líneas para poder averiguar el significado de sus cuentos .
Pasando de la fantasía a escenas que pudieran parecer cotidianas, Pocaterra nos pasea con facilidad por sus historias que nos envuelven.

2. Doña Bárbara
Un clásico irrefutable de la literatura venezolana que viene de la mano del famoso Rómulo Gallegos, y que fue publicada en 1929. Se trata de una novela ambientada en el alto apure y que trata varios temas a la vez, resaltando siempre la lucha de la civilización contra la barbarie, tema recurrente en Gallegos. Sin duda, es una fundamental de la literatura nacional.
Frente a Doña Bárbara estará Santos Luzardo que le servirá de antípoda y que hará en la novela como el representante de la civilización.
Además de este tema, la novela también se ve llena de personajes y situaciones típicas de las llanuras venezolanas, y está escrita con un lenguaje propio de esta región del país.
En sus novelas, Gallegos siempre imprimiría esta crítica social y estos señalamientos que también haría durante su vida como político en el país.

3. Las Memorias de Mamá Blanca:
De la mano de la hermosa Teresa de la Parra, fue publicada el mismo año que Doña Bárbara (1929).
Se trata de una historia que retrata varias de las peripecias de la niñez. Es Mamá Blanca quien, cordialmente, cuenta las memorias de su infancia. La obra trae consigo toda una Venezuela olvidada, dejada atrás, un país de carreteras de tierra y de pocos edificios.
Está escrita con un tono melancólico y la novela, sin duda, nos retrotrae a una Venezuela de ayer, junto con una nostalgia por el pasado.
Varios estudiosos de la literatura venezolana han comentado que en Las Memorias de Mamá Blanca Teresa de la Parra plasmó sus propias memorias.

4. Lanzas Coloradas
Es Arturo Uslar Pietri quien, en 1931, logró publicar esta grandiosa novela independentista. En ella, narra varias escenas de las campañas emprendidas por Bolívar y por el representante del ejército español, Boves.
Pero Uslar Pietri no solo se queda en presentar estas dos figuras, sino que hábilmente presenta todas las gestas independentistas desde dos castas diferentes: La de los pudientes, con terrenos, dinero y comodidades, y la de los trabajadores de estas fincas, que carecían de tierras pero que no carecían de ambiciones.
Se trata de una historia mostrada desde varios ángulos, alejándose de una visión única de los hechos sino que, más bien, los presenta desde distintas perspectivas.
Leer esta obra es transportarse a esta época, distanciándose un poco del romanticismo que caracterizó a los otros textos que la abordaron.

5. La Tuna de Oro
Se trata del segundo libro de cuentos de la lista, que fue publicado en 1951, de la mano de Julio Garmendia.
Este brillante escritor supo llenar sus breves historias de un humorismo y, sin duda, de un criollismo con el que el venezolano se puede sentir claramente identificado.
Julio Garmendia fue un escritor de un gran ingenio que sabía traducir sus críticas en breves cuentos . La Tuna de Oro es un claro ejemplo de esto y por ello perfila dentro de esta lista.
Al igual que este libro, se pudo haber incluido cualquiera de sus otros textos de cuentos para estar en esta lista porque ninguno de ellos carece del ingenio y la astucia crítica de Garmendia.
6. La Misa del Arlequín
A Arlequín se le ha perdido algo y no lo encuentra. Por más que lo busca, no ha logrado dar con ello. La cuestión es que tampoco está seguro de si fue algo que perdió o si simplemente nunca lo tuvo. A Arlequín se le ha perdido algo muy importante, a Arlequiín se perdió a sí mismo y parece que mientras más se busca más se pierde.
Escrita por Guillermo Meneses y publicada en 1962, es una muestra de la madurez ya alcanzada del escritor. Esta obra ha pasado por los años por debajo de la mesa y sin nombrarse mucho, pero su estilo y desenlacen la hacen, sin duda alguna, calificar dentro de este conteo de grandes obras venezolanas.
La búsqueda de la identidad personal en una sociedad que ha moldeado a un individuo casi como para desconocerse a sí mismo es de los temas preferidos de Meneses, que lo asomaba desde sus primeras obras, pero que terminó por concretar en las últimas.

7. Piedra de Mar
Esta historia, escrita por Francisco Massiani y publicada en 1968, narra la historia de Cara ‘e Corcho, un personaje de un día y una noche que busca un amor para entregarle una piedra de mar que tomó de la playa.
Corcho, como lo llaman sus amigos cercano, pasará varias peripecias antes de encontrar el momento y la persona oportuna, y, a medida que las va superando, va también escribiendo su propia historia.
Se trata de un personaje complicado y de poca clase, aventurero, impaciente e imaginativo.
Massiani relata un cuento con aires de un Bukowski latinoamericano.

8. Cuando Quiero Llorar No Lloro
El título de esta obra fue sacado de un poema de Rubén Darío (Juventud, divino tesoro/ ¡ya te vas para no volver!/ cuando quiero llorar no lloro…/ y a veces lloro sin querer…).
Fue Miguel Otero Silva quien, con ya amplia trayectoria literaria, publicó esta novela en 1970.
A través de la voz y la vida de tres personajes, llamados los tres Victorino, que pertenecen a distintas clases sociales, Otero Silva hace una crítica social y política a su época.
No fue la primera novela que Miguel Otero Silva publicó en forma de crítica, pero sí una de las más conocidas y también un referente de la literatura venezolana. A través de sus páginas se pueden encontrar tres formas distintas de vivir y concebir la ciudad caraqueña de segunda mitad del siglo XX.

9. El Mago de la Cara de Vidrio
Escrita por Eduardo Liendo y publicada en 1980, narra la historia de una sociedad a la que ha llegado un nuevo enemigo que, poco a poco, se ha internado en todas las casas, dentro de la vida íntima de las personas.
Es el mago de la cara de vidrio, que llegó y que ahora nos posee, que no nos deja escapar, que no nos deja continuar con nuestra vida y ni siquiera nos deja notar que nos ha atrapado del todo.
Se trata, claro, de otra crítica social, esta vez dirigida a la Venezuela modernizada a la que ha llegado un televisor a cada casa.
Fue uno de los primeros libros de Eduardo Liendo, mejor conocido por otras obras suyas como Los platos del diablo.

10.El día del Atentado.
Una exhaustiva investigación sobre el atentado que sufriera el 24 de junio de 1960 el entonces presidente de Venezuela, Romulo Betancourt. Expedientes policiales, materiales de archivo, reseñas de la época, entre otros, forman parte de las fuentes de este libro, que recrea uno de los acontecimientos políticos más importantes del siglo pasado venezolano.

11. Kilómetro Cero.
Leonardo Padrón presenta Kilómetro Cero, un libro singular, un mapa personal de vida, la crónica de una época cuyo palimpsesto es el país, el continente, los viajes, la literatura, la música…Tal como dice Alberto Barrera Tyzska, “Leonardo Padrón sabe muy bien cómo convertir un texto en un viaje, un libro en una orgía, con una voz claramente definida, llena de humor, dispuesta siempre a dialogar con la sentimentalidad latinoamericana, decidida a pensar todo el tiempo en el país .Estas crónicas son personalísimas. Por eso mismo, son literarias. En ellas respira todo la preocupación y la fascinación por el lenguaje que ejerce cotidianamente Leonardo Padrón. A medida que pasan
las páginas, el título deja de ser un enigma. Kilómetro cero es el diminuto silencio que antecede a todas estas crónicas. Ese impulso callado, ese golpe de aliento que se necesita antes de subirse a cada texto. Justo antes de perderse, de dejarse seducir de manera irremediable, por todas las formas de este viaje”.

SI NO ERES VENEZOLANO Y NO CONOCES LA SITUACIÓN DEL PAÍS NO ENTENDERÁS LA IMAGEN
