La primera medición científica y sistemática que se ha hecho de la Gran Muralla de China ha fijado su longitud en 21.196,18 kilómetros. El estudio, sin embargo, también ha puesto de manifiesto el fuerte deterioro al que está sometido este monumento declarado Patrimonio de la Humanidad.
Después de cinco años de investigación, la Oficina Nacional de Reliquias Históricas de China ha concluido que la Gran Muralla sufre la amenaza natural del paso del tiempo, pero también la provocada por el hombre: el robo de piedras y ladrillos es bastante habitual. Los cultivos en algunos lugares a lo largo de la enorme muralla también la erosionan.
Y es que el monumento atraviesa 15 provincias, varias regiones autónomas y cientos de municipalidades del país. El mayor recorrido de la Gran Muralla atraviesa zonas desérticas donde es muy difícil su protección y fenómenos naturales como terremotos, inundaciones, lluvia y viento afectan al monumento histórico, ha concluido la Oficina.
La Gran Muralla china se reconstruirá en Internet
Por otra parte, el Gobierno chino tiene previsto crear una versión tridimensional de su Gran Muralla, a partir de los tramos que perduran con el fin de que los internautas puedan apreciarla en la red, según ha señalado el Buró Estatal de Investigación y Cartografía de China.
El organismo explicó que la versión digital se construirá a partir de los datos obtenidos mediante el trazado de un mapa fotográfico de las secciones de la muralla que todavía se conservan en nueve provincias chinas.
El Buró anunció también que en breve podrán dar una longitud exacta de los tramos que se conservan de la Gran Muralla, ya que los datos actuales son imprecisos y muchos de estos muros están muy erosionados o prácticamente han desaparecido.
Un muro construido a lo largo de numerosas dinastías
La muralla transcurre por 15 provincias, desde el tramo más oriental en Shanghaiguan, en la costa este, hasta el desierto de Lop Nur, en la provincia occidental de Gansu, y su construcción buscaba repeler y detener las distintas invasiones provenientes del norte.
La Gran Muralla se construyó a lo largo de varios periodos desde el siglo V a.C., aunque a los estudiosos chinos les gusta atribuir su origen al primer emperador, Qin Shihuang (259-210 a.C), considerado el "unificador" de la civilización y artífice también de los famosos guerreros de terracota de Xian, que custodian su tumba.
Sin embargo, las secciones más populares de la Gran Muralla, esto es, las más cercanas a Pekín, como la de Badaling y Mutianyu, fueron construidas hace unos 600 años, durante la dinastía Ming.