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La experiencia: tribunal preferencial ? (Entrega segunda ).

¿PUEDE CONSIDERARSE A LA EXPERIENCIA COMO UN
TRIBUNAL NEUTRAL DE LA RACIONALIDAD EN NUESTRA CULTURA? ( Dr. San Bruno ) . _Este modelo no se ajusta a las investigaciones psicológicas de Köler, no hay un
hiato entre el sabor (hecho neutral) y el valor ( su gusto o exquisitez) operan de forma
integrada, no hay experiencias neutrales en la degustación de un helado o un refresco, nos
gusta o nos gusta sin más y aquí es absurdo el análisis. Lo que trata Putnam de apuntalar en
sus aparentemente triviales ejemplificaciones es el supuesto aproblemátizado desde el que se
gesta la incómoda pretensión del benthamita utilitario, la neutralidad de la experiencia. Un
par cultural normal con capacidad y madurez suficiente cuenta con sobradas razones en su
preferencia por el arte antes que su preferencia por practicar en juegos infantiles; el arte
posibilita el que acrecentemos nuestra imaginación y sentimientos humanos, estas son
experiencias ennoblecedores por los efectos que producen en nosotros. Citando conclusiones
extraídas de `Las Conferencias John Locke ´, Putnam advierte: “ ... resulta difícil comprender sin
_distorsión incluso la significación filosófica de la ciencia, ya no digamos su significación práctica,
cuando la ciencia y la reflexión moral se hallan separadas de un modo tan tajante como lo han llegado
a estar en nuestra cultura ... gran parte del vacío que se observa en la ciencia social del presente surge
de la tentativa de estudiar cuestiones sociales y psicológicas con un “ideal” de objetividad
completamente falso” (1).
Existen razones para apoyar correctamente ciertos juicios de valor, pero no todos
los juicios de valor son o han sido racionales. En los paquetes valorativos pueden adherirse
intereses distorsionadores como la agresividad y la egolatría que inclinan hacia las
desigualdades sociales, cuando menos. No obstante, de esta percepción que extraemos de
nuestro pretérito, de este juzgar en la historia, no ha de concluirse que todos los valores en
que se vértebra el mundo occidental u occidentalizado sean una mezcla tan arbitraria como
absurda, una enorme ciénaga ideológica de intereses caóticos. Bajo la óptica de Putnam,
autores como Foucault reducen el origen de una institución moderna como la clínica, los
hospitales, a la materialización de una batería axiológica, un conjunto ideológico gestado
históricamente en Occidente que aceptamos , credencialmente en el mundo contemporáneo,
sin más motivos racionales que los derivados de un haz de pre – juicios aleatorios esto es, la
cristalización histórico – institucional de la clínica no responde a una configuración
describible en términos de razones objetivas en tanto no prejuiciadas.
La biología, la medicina, la economía constituyen “formas empíricas de saber”,
según Foucault, que dinamitan la imagen meta – histórica de la historia de la ciencia; esto es,
una imagen continuista análoga a la maduración de un organismo biológico, tales formas se
traducen el pliegues históricos discontinuos. Tales pliegues representados por las formas
empíricas de saber exhiben una “mutación” en las reglas de construcción de las proposiciones
científicas; mutación que se acepta como científicamente verdadera. Foucault no habla de un
cambio de contenido proposicional, ni de confutación de falencias pretéritas, habla de una
edificación de nuevos verdades. El cómo se regulen los conjuntos proposicionales
científicamente aceptados y pasibles de verificación y/o invalidación constituye el
interrogante fundamental para pesquisar las razones de su aceptación o rechazo. Lo que trata
de saber Foucault no es cuál es el poder que pesa sobre la ciencia exteriormente, sino los
corolarios, los efectos de dominio interno en las redes enunciativas cómo el régimen (poder)
interno de tales redes puede padecer uan modificación global . Las prácticas sociales generan
_dominios epistémicos, objetos, técnicas, conceptos y sujetos de conocimiento nuevos son
alumbrados en la historia, el saber humano “nace” como producto del dominio, del poder
de las prácticas sociales, tal saber construye un sujeto nuevo de conocimiento. La mera
analítica del relato, del campo simbólico del poder de la ligazón interno – sintáctica del
conjunto de hechos lingüísticos, son regularidades internas del léxico que no donan, ni pueden
donar, la clave genealógica que rastrea Foucoult; esto es los relatos han de concebirse como
juegos estratégicos de acción – reacción, relaciones de fuerza, dominación – retracción, el
modelo hermenéutico para aproximarse al discurso en su despliegue histórico es el de la
batalla, la historia muestra su lucha, no sus signicidades, sus hablares; la historia ha de
entenderse como una relación de poder. En esta tesitura, el sujeto como fundamento del
conocimiento y encarnación de la libertad queda diluido por Foucault y tratará de re –
construirlo mediante un modelo psico – analítico de factura freudiana. En la historia del
pensamiento occidental, el sujeto de conocimiento y representación se concebía como
fundamento posibilitante, como origen trascendental del conocimiento y de la verdad; no
obstante, según Foucault se ha de operar de otra forma y reconformar la constitución histórica
de un sujeto de conocimiento a través de un relato definido como una batería estratégica
anudada al conjunto de las prácticas sociales. La hipótesis genealógica cuenta que existen
dos historias, dos discursos sobre la noción de `verdad ´: existe, de un lado, una historia
interna de la verdad, la historia de la verdad científica, capaz de auto-corrección
vertebrándose en sus propios principios de regulación; y, de otro lado, existe una historia
externa de la verdad en la comunidad socio – lingüística, en tal historia se estipulan baterías
de reglas generadoras de formas subjetuales, de relaciones de dominación sobre objetos, de
edificación de tipologías de saber.
Lo crucial genealógico para Foucault, bebiendo de Nietzsche, es escrutar la
formación de los relatos sin asumir la pre – existencia de un sujeto de conocimiento.
Nietzsche interpretaba el conocimiento como un invento espacio – temporal, localización
geográfica y temporalización histórica son las bases genéticas desde las que ha de iniciarse
una exégesis de la invención del conocimiento. Tal invención no significa origen, la
institución eclesiástica, por ejemplo no tiene un origen metafísico, fue una fabricación
idéntica a la fabricación de la poesía; los orígenes devienen inventos, fabricaciones.
_El conocimiento, enmarañado con lo instintivo no es un instinto, pero de la pugna
entre los elementos instintivos emerge el conocimiento; esto es, lo natural instintivo deviene
como lo contra – instintivo, como conocimiento desligado de la naturaleza humana,
conocimiento producto de una confrontación entre los instintos naturales de la especie. Bajo
este enfoque, el conocimiento carece de origen, es un invento, un invento que no está
inscrito en la naturaleza humana, pero el conocimiento pretende representar un mundo,
emparentarse con un mundo a conocer. Sin embargo, no existe afinidad y/o semejanza
previa a la invención entre el conocimiento inventado y lo que se desea saber. La aetas
Kantiana carece de inteligibilidad en la línea de Nieztsche – Foucault dada la disimilitud
condiciones de la experiencia y condiciones del objeto de la experiencia, no exista continuidad
natural entre las baterías instintivas y el conocimiento, sino una relación de dominación –
subordinación, una “relación de violación entre el conocimiento y las cosas”. Para interpretar
lo medular del conocimiento, en tanto relación de poder, es la política y no el logos el marco
hermeneútcio que ha de desplegarse. No existen las condiciones trascendentales de
posibilidad críticas para el conocimiento de las que hablara Kant, el conocimiento es un
suceso histórico cuyos condiciones de invención no son del origen gnoseológico; el
conocimiento existe como múltiples actos sin afinidades esenciales, actos violentos en los que
nos apoderamos de las cosas, reaccionamos ante ellas, les imponemos nuestro poder; el
conocimiento es una “ zona de guerra “ no epistémica , sino de lucha estratégica.
En esta línea de exposición, son las condiciones político económicas las que
contexturan los sujetos de conocimiento, las relaciones de verdad. Los tipos de sujetos de
conocimiento, los tipos de órdenes de verdad, las relaciones de dominio sobre los saberes,
emanan de las redes políticas, en tales se edifican y/o constituyen. “La verdad foucoultiana”
no está fuera de las relaciones de dominio, es un suceso derivado de múltiples imposiciones,
en cada sociedad impera un régimen de verdad una política general de verdad en las que los
distintos relatos son aceptados y operan como verdaderos. La economía política de la verdad
en occidente muestra unos caracteres históricamente relevantes para Foucoult.
En primer lugar, la verdad gravita sobre la estructura del léxico científico y sobre
las instituciones que edifican tales léxicos. Poder político – producción económica padecen la
necesidad de la verdad para la fijación de su poder.
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