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La experiencia : tribunal preferencial ( Entrega quinta ).

Apuntes Y MonografiasFecha desconocida
¿PUEDE CONSIDERARSE A LA EXPERIENCIA COMO UN
TRIBUNAL NEUTRAL DE LA RACIONALIDAD EN NUESTRA CULTURA? ( Dr. San Bruno ) . _En la práctica, una argumentación aquilatada puede convencer racionalmente a un
agente a variar sus fines, varían sus metas porque le hemos persuadido. Los teóricos
instrumentalistas se defenderían de tal objeción describiendo este caso en sus propios términos
de la siguiente forma: el agente no ha calculado eficientemente las consecuencias de la
acción, su estimación de los costos implícitos en la consecución de la meta ha sido
defectuosa. Sucede que nuestro agente ha obviado fines o metas que podría haber elegido. No
ha tenido en cuenta lo que le hubiera supuesto haber optado por otra meta, no ha entrevisto o
imaginado en que hubiera consistido haber logrado precisamente esta meta y no otra entre un
posible elenco de metas. En palabras más plásticas: “Esto da pie a una cuestión que tiene que ver
tanto con la imaginación como con la inteligencia proposicional: en qué consistiría efectivamente,
experiencialmente, alcanzar esa meta ... Y así empieza a introducir un sentido en el que las mismas
metas, y no los medios, pueden ser criticados como irracionales” (8).
Según Putnam, lo que está en juego en la autocrítica de metas estimadas no solo
depende nuestras capacidades cognitivas, sino también de nuestra capacidad de imaginación
en la estimación de las metas que nos hemos propuesto. Más aún, la elección crítica –
imaginativa de una meta puede estar correlacionada medularmente con algún matiz de nuestra
idiosincrasia personal. La sub- estimación de los costos en la consecución de fines en
_relación comparada con otros fines posibles no es el único criterio de estimación defectuosa de
metas. En la elección de un fin general los medios pueden no ser cuestiones problemáticas, lo
importante sería especificar qué es lo que constituiría un fin aceptable mediante un patrón
práctico – global . La confección de especificaciones originales de fines o metas coimplica
tanto la capacidad creativo – imaginativa del agente como sus capacidades cognitivas puras,
su “inteligencia proposicional”.
Putnam ilustra con una situación contrafáctica el relativismo moral implícito en
esta concepción psicológica instrumentalizada. Supongamos que existe una comunidad
agraria preocupada únicamente por maximizar sus benéficos en la explotación de la tierra, y
vivir los placeres más livianos como retozar, jugar al dominó y tomar cerveza
abundantemente cuando acaban sus labores rutinarias. Son seres pacíficos, comunitarios, y
sensatos en sus relaciones sociales, pero carecen de cualquier interés por el arte, la ciencia o
cualquier tipo de especulación espiritual. Putnam describe esta comunidad ideada como una
sociedad altamente deshumanizada, no por ser inmoral, sino porque en estos seres no se dan
los intereses espirituales propios de comunidades humanas. Ni siquiera cuentan con una
religión, ni con creencias inmemoriales en una cosmovisión, no son hombres primitivos, no
son hombres, son seres inferiores, casi son animales. Estos seres agrarios empecinados en
una existencia pacífica sin ningún interés puramente espiritual – cultural tendemos a
considerarlos con un cierto desprecio; ahora bien, obnubilados por el prisma del relativismo
ético no los llamaríamos irracionales, sus fines de subsistencia pacífica y degustación de
cerveza no serían criticables racionalmente. Lo que sí se afirmaría es que podrían llevar una
existencia mejor o mejorable, pero esta afirmación no es una preferencia genuinamente
subjetiva. ¿Cómo afirmar, entonces, que es racional elegir una vida mejor comparada con la
vida protagonizada por los seres de nuestro mundo posible imaginado?. Sigamos suponiendo
rasgos del carácter y virtudes o capacidades de esta curiosa comunidad. Imaginemos a estos
sujetos con las capacidades normales de cualquier agente humano, un antropólogo eficiente
podría adiestrar a esta sociedad en la apreciación interesada del prisma especulativo –
espiritual occidental. Las ciencias, las artes, aspectos humanos genuinos son ofertados a esta
agrupación ; ahora, estarían en condiciones de preferir estos nuevos valores mostrados por el
intrépido antropólogo llegado de occidente. La conclusión de Putnam, que trata de extraer
_de su ejemplificación, es que esta comunidad, despreciable por su desinterés cultural, es
criticable racionalmente, su defecto es no haber contemplado otras metas alternativas a las
que se habían marcado, nunca imaginaron en qué podría consistir una existencia interesada
en el arte, en la ciencia, en algún tipo de actividad espiritual o cultural. Herederos de una
concepción instrumentalizada de la racionalidad humana parece que no es criticable un tipo de
agrupación de sujetos como la supuesta por Putnam. Sin embargo, esta contemporánea
instrumentalización no ha estado presente en nuestra tradición para la que, si un grupo
humano es “mejor” que otro, entonces esta afirmación es la mejor de las razones para preferir
pertenecer a un grupo que a otro. Expresado en una sola frase: “Hemos perdido la capacidad de
ver cómo la bondad de un fin puede hacer racional elegir un fin” (9).
La modernidad instrumentaliza la razón y deshace el nudo bondad – maldad de
una meta, relativizando esta adherencia de bondad o maldad a los fines. Un fin tan
malvado como el genocidio puede ser máximamente racional, habida cuenta de la eficiencia
en el exterminio, en la elección de los medios usados para tal meta. Esta es la aporía
implícita en la razón como instrumento. La tradición adhiere objetivamente bondad – maldad
a la razón humana, una razón preferidora de metas bondadosas no pasionales en la que se
ejercita una elección racional para preferir lo que es bueno elegir de acuerdo con la razón. No
obstante, la objetividad de sesgo realista externalista del bien y el mal en la tradición de
pensamiento no puede mantenerse como tal, debe ser reconstruida en términos pragmatistas
adecuados, términos que deshagan las paradojas inherentes a una estrecha concepción
instrumental de la racionalidad. Concluyendo con palabras del autor que nos ocupa: “ ... el
razonamiento moral puede ser razonamiento en el pleno sentido del término ... se trata de algo que no
solo implica a las facultades lógicas, en su acepción estricta, sino a nuestra capacidad íntegra para
imaginar y sentir, en suma, nuestra sensibilidad total”. (10).
Referencias bibliográficas citadas :
1. Putnam, H.: Racionalidad y Metafísica. Trad. J. Toribio . Cuadernos Teorema , Madrid 1985 , pág 69 .
2. Putnam, H. : Razón, verdad e historia . Trad. J. M. Esteban Cloquel . Tecnos , Madrid 1981 . pág. 165 .
3. Putnam, H. : Razón, verdad e historia Ob. cit. , pág. 164 .
4. Putnam, H. : Razón, verdad e historia Ob. cit. , pág. 171 .
5. Putnam, H. : Razón, verdad e historia Ob. cit. , pág. 174 .
6. Putnam, H.: Racionalidad y Metafísica. Ob. Cit. , pág 104 . _7. Putnam, H. : Razón, verdad e historia Ob. cit. , pág. 176 .
8 Putnam, H. : Razón, verdad e historia Ob. cit. , pág. 177 .
9. Putnam, H. : Razón, verdad e historia Ob. cit. , pág. 176.
Se trata de un parágrafo de Apel citado por Putnam
10. Putnam , H. : Racionalidad y Metafísica. Ob. cit, pág 63 - 64
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