Lightsail regresa a la vida gracias al impacto de un rayo cósmico.

El espacio es un lugar hostil a cualquier cosa que los seres humanos se atrevan a enviar más allá de su pequeño mundo, un océano de oscuridad, de temperaturas extremas, y de una constante lluvia de radiación, en forma de partículas cargadas, llegadas tanto del Sol (lo que conocemos como viento solar) como de las profundidades estelares. Pero en ocasiones muy contadas estas mismas condiciones pueden ser la salvación para un vehículo espacial. Al menos de uno muy pequeño, lanzado con el objetivo de preparar el camino para otro de mayor tamaño, y que después de 8 días de angustioso silencio nos habló de nuevo. Con una voz entrecortada, dejando claro que no se encuentra en las mejores condiciones, pero que sigue ahí y listo para cumplir su misión, algo que parecía un caso perdido horas antes. Un regreso del silencio en que tantas y tantas sondas termina cayendo para no salir jamás.
Esquema de los rayos cósmicos, las más de las veces peligrosos, pero ahora inesperados salvadores de una sonda.
La Lightsail, compuesta de vario CubeSats conjuntados, es un prototipo de Vela Solar lanzado por la Planetary Society, un paso previo al lanzamiento de una Vela Solar en toda la extensión de la palabra, previsto para 2017. Su objetivo es poner a prueba la tecnología desarrollada para ella, comenzado principalmente por el propio despliegue de una estructura de este tipo, y reunir todos los datos posibles que faciliten el desarrollo de su "hermana mayor". Sin embargo, poco después de entrar en órbita Lightsail quedó completamente muda, con sus sistemas completamente bloqueados.
Una vez recuperada (más o menos), LightSail debe afrontar los próximos días el objetivo principal de su misión: Desplegar la vela solar.
Estos pequeños satélites llevan una placa base que funciona con una variante de Linux. Una de las funciones de su software era enviar un paquete de datos cada 15 segundos, y a medida que lo hace la placa escribe dichos datos en un archivo .CSV (similar a una base de datos simplificada) llamado beacon.csv. El problema llegó a causa de que el software instalado en Lightsail, hizo que la placa siguiera sobrescribiendo el archivo, aumentado su tamaño hasta llegar a los 32MB, momento en que el sistema ya no fue capaz de manejarlo y, simplemente, se colgó. Aunque el fabricante había actualizado esta versión de Linux con un parche para evitar tales problemas, no se llegó a instalar, y cuando los técnicos se dieron cuenta del error ya fue demasiado tarde para enviarlo.
Imagen desde el interior de LightSail tomada por una de las 2 cámaras de las que está equipada, y recibida después de su recuperación
La solución más directa, como ocurre con nuestros PC's caseros cuando quedan bloqueados o algo no termina de funcionar correctamente, es reiniciar el sistema. Pero evidentemente nadie podía ir hasta Lightsail "para darle al botón". Un ejemplo de como un fallo que en la Tierra no deja de ser una molestia facilmente solucionable, puede ser fatal en una misión espacial, donde no han nadie cerca para aplicar estas sencillas soluciones.
Desafortunadamente, no se pueden enviar al espacio.
Sólo quedaba una opción, y es esperar un reinicio fortuito, algo que en ocasiones ocurre con los cubesats cuando reciben el impacto de algunas partículas cargadas de radiación solar que desvía nuestra magnetósfera. Una posibilidad muy pequeña realmente. Pero por una vez el Universo conspiró a nuestro favor, y dicho reinicio se produjo, recuperándose el contacto. Lightsail se encontraba de nuevo con nosotros, y aunque el problema informático, a causa de que las comunicaciones no son lo suficientemente estables para cargar un nuevo software de forma segura, sigue ahí, desde su regreso se esta manteniendo activa a base de inducirla a un reinicio diario para limpiar el famoso archivo.
Cruzando los dedos para que se produzca el dichoso contacto.
Una solución de emergencia, pero suficiente para una misión cuyo objetivo no es otro que demostrar su capacidad de desplegarse por completo, ofreciendo experiencia de cara a la auténtica Vela Solar que deberá llegar en 2017. Si lo logra esta habrá concluido con éxito. Y más que nunca se podrá decir que el Sol (o una estrella lejana, si es que la partícula salvadora llegó desde más allá de las fronteras del Sistema Solar) fue el que la impulso hacia su destino.
El popular divulgador y fundador de The Planatery Society, Bill Ny, informando de lo sucedido a través de su cuenta de Twitter.
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