Nueva tecnología revolucionaria: científicos logran cargar baterías con wifi
Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) ha utilizado un 'router' para cargar baterías a distancia. Hasta el momento han conseguido alimentar pilas de botón de relojes (baterías de ion de litio).
El sistema ha recibido el nombre de PoWiFi y funciona a una distancia de 8,5 metros. PoWiFi recolecta la energía del wifi y la suministra de manera continua a las baterías, informa 'El País'.
No obstante, todavía es muy temprano para hablar de un uso más amplio de la tecnología, ya que de momento aún es bastante difícil recargar un teléfono móvil con PoWiFi. Para cargar una batería con este sistema tendría que emitir una potencia un millón de veces mayor. Por si fuera poco, un 'router' emite ondas en todas direcciones, lo que debilita su capacidad de transmitir energía.
Actualmente, el nuevo sistema puede ser aplicado para recargar, por ejemplo, sensores de temperatura pequeños o cámaras web.
Nikola Tesla sentía aversión por los cables. Imaginó y trabajó por un mundo en el que no fueran necesarios ni para comunicarse ni para transmitir la energía. La primera parte de su sueño se ha cumplido con creces: ahí están la radio, la televisión, la telefonía móvil y las redes wifi para demostrarlo. La segunda parte se ha hecho más de rogar, pero empieza a dar satisfacciones en forma de alfombrillas que recargan móviles y sistemas que se alimentan de las ondas de la televisión o el móvil.
El siguiente avance en la energía sin cables se ha logrado, curiosamente, gracias a un sistema concebido para la comunicación: la wifi que utilizan la mayoría de los hogares. Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en Seattle (EE UU) ha utilizado un router para cargar a distancia baterías. De momento han conseguido alimentar dispositivos como los que utilizan pequeños electrodomésticos y mandos a distancia (las pilas de níquel-metal hidruro) y las pilas de botón de los relojes (pequeñas baterías de ion de litio). La revista MIT Technological Review recoge en un artículo el estudio, con un título ambicioso: "Alimentar los próximos miles de millones de dispositivos con la wifi" .
El sistema presentado se denomina PoWiFi (acrónimo inglés de "alimentación a través de wifi" y funciona a distancias de hasta 8,5 metros. Para lograrlo, los investigadores crearon un sistema que recolecta la energía de la wifi y la suministra de manera continua a las baterías.
Los investigadores presumen de que su logro resulta compatible con el uso habitual de la wifi y de que "no compromete significativamente su rendimiento" para conectar dispositivos a la Red y entre sí. Sin embargo, para el profesor de Radiocomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid, José Manuel Riera, esto solo sería posible en "casas aisladas y distantes unas de otras", como las de las zonas residenciales de Estados Unidos, no tanto en los apartamentos y pisos en los que viven muchos europeos, por las interferencias de la conexión con las de los vecinos. "Cuando no estamos usando Internet, nuestro router solo utiliza un 1% del tiempo de transmisión. Son desconexiones de milésimas de segundo que aprovechan otras redes inalámbricas para transmitir", explica Riera. El uso para suministrar energía, en cambio, exige que el router transmita energía de forma continua. "En un entorno de mucho uso, como una universidad o una empresa, no se podría aplicar", ilustra el profesor.
A diferencia de los dispositivos que utilizan las frecuencias de televisión y telefonía móvil, este sistema trabaja con frecuencias de la banda ISMC (en la que se incluye la wifi, pero también Bluetooth y ZigBee). La legislación de EE UU y Europa no limita su uso a las comunicaciones y por tanto, también podría usarse para alimentar pequeños dispositivos, según los autores.
Sin embargo, las limitaciones de potencia en Europa (100 milivatios) y EEUU (hasta un vatio, en determinadas condiciones) quedan muy lejos de la necesaria para cargar un teléfono inteligente. Un smartphone precisa 4 o 5 voltios. Para cargar su batería por este sistema, tendría que emitir una potencia un millón de veces mayor.
Además, las ondas que emite un router se difunden en todas direcciones (es precisamente esa cualidad la que permite utilizarlas para conectar dispositivos ubicados en diversos lugares de una casa), pero esa dispersión juega en contra de la potencia que son capaces de transmitir.
A pesar del inconveniente, en opinión del catedrático de Ingeniería Electrónica de la Universidad Politécnica de Valencia, José Sánchez-Dehesa, la investigación supone "un avance significativo" para mantener alimentados todo tipo de sensores de bajo consumo, como los que se emplean en domótica y en otras aplicaciones del Internet de las cosas. De hecho, el estudio se completa con dos nuevos dispositivos —una cámara y un sensor de temperatura— que se alimentan perfectamente a través del nuevo sistema. En la casa de Tesla habrían encajado bien.
Biografia
Nikola Tesla, el hombre que cambió el mundo, condenado al ostracismo
Nikola Tesla, una de las figuras más influyentes en la historia de la ciencia y la tecnología, nació en 1856, en Smiljan, un pequeño pueblo croata compuesto por varias aldeas encalladas en las montañas de la región de Lika. A los17 años, Tesla enfermó de cólera; estando muy grave, su padre le prometió que, de recuperarse, lo enviaría a una gran escuela de ingeniería, según era su deseo. Fue así como ingresó a la Universidad Politécnica de Graz, en Austria, donde comenzó a germinar la idea que marcaría su vida: encontrar una forma para que la energía gratuita llegase a todo el mundo.
Más adelante daría el salto desde Graz hasta Viena, donde trabajó en la Compañía Nacional Telefónica en 1881, para acabar su periplo europeo en Francia, ya que en París encontró un nuevo trabajo en la Compañía Edison. Desde la capital francesa emprendió su viaje transoceánico hasta Nueva York en 1884. Tesla acudió directamente a las oficinas de un personaje que marcaría el resto de su vida: Thomas Alva Edison. Llevaba para Edison una carta de recomendación de Charles Batchelor, su último jefe en Europa, la cual, entre otras cosas decía: “Conozco a dos grandes hombres, y usted es uno de ellos. El otro es el joven portador de esta carta”; Edison contrató a Tesla ese mismo día.
No obstante, entre ambas figuras existían diferencias que fueron acrecentándose con el paso del tiempo. Diferencias que comenzaron en la forma de ver el resultado y la orientación del trabajo de cada uno: Edison era defensor y primer introductor de la corriente continua; Tesla estaba convencido de que la corriente alterna era una mejor solución. Sin embargo, el punto de inflexión tuvo lugar cuando Tesla le propuso a Edison una fórmula para mejorar su generador. Edison no sólo no le pagó lo prometido por la fórmula, sino que además se burló de él. Tras esta escena, Tesla se despidió de Edison, a quien había aguantado todo y por quien trabajó bajo una gran admiración durante años.
El siguiente proyecto de Tesla fue crear su propio laboratorio para impulsar uno de sus grandes sueños: la transmisión de energía y noticias sin necesidad de usar alambres. Pero se encontró con dos barreras principales: por un lado, el sector energético era un monopolio y, como en todo monopolio, sus impulsores se negaban a cualquier cambio que no prometiera un aumento en sus beneficios. Por otro lado, el sector bancario ya había comprado minas de cobre que cubrirían el cableado que cruzaría el país para distribuir la energía.
Pese a todo, Tesla obtuvo algunas pequeñas victorias; se decidió a apostar todo por su gran sueño: lograr energía y comunicaciones inalámbricas. Este proyecto comenzó a materializarse en la Torre Wardenclyffe, también conocida como Torre Tesla, una torre de alta tensión con una antena de 30 metros de altura cuya finalidad sería permitir la telefonía comercial transatlántica, impulsar las retransmisiones radiofónicas y demostrar que era posible transmitir energía de forma inalámbrica, sin cables entre emisor y receptor y, además, de forma gratuita. Todo marchaba bien, sin embargo, cuando solicitó más fondos para continuar las investigaciones, éstos le fueron negados de forma premeditada: había demasiados intereses en juego como para permitir que un inventor casi utópico, que ya había demostrado ser capaz de lograr avances de peso como la corriente alterna, terminara un sector monopolizado por unas pocas élites. Así que Wardenclyffe se vio obligada al cierre antes de ser totalmente operativa, y condenada a la demolición parcial en 1917, en plena I Guerra Mundial, cuando Tesla tenía más de sesenta años.
Nikola Tesla murió en 1943, a los 87 años. Tras fallecer, comenzó la campaña para borrar su nombre de la historia y atribuir sus éxitos a otros. Por ejemplo, Edison fue proclamado padre de la electricidad, y Marconi, inventor de la radio. Pero ambos, sin Tesla, no hubiesen sido nada.
Algunos de los inventos más famosos de Tesla son el motor de corriente alterna, la radio, la resonancia magnética, el radar, el submarino eléctrico, la lámpara de pasillo de carbono, el despegue y aterrizaje vertical de aviones, los rayos X, la bobina de Tesla, la transferencia inalámbrica de energía, el control remoto, la extracción de energía de la tierra en grandes cantidades, el microscopio electrónico, el sistema de propulsión de medios electromagnéticos sin partes móviles, las herramientas de medición y control climático y el rayo de la muerte.
Desafortunadamente, pese a haber desarrollado tantos inventos y a aportar quizá más que ningún otro a la tecnología, su nombre ha pasado bastante desapercibido en los libros de historia. Simplemente por dar la espalda a la comunidad académica y apostar por mejorar el mundo en lugar de hacerse rico con sus creaciones, lo cual significaba dar la espalda a los poderes económicos.
(Jessica Martínez Flores)
Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) ha utilizado un 'router' para cargar baterías a distancia. Hasta el momento han conseguido alimentar pilas de botón de relojes (baterías de ion de litio).
El sistema ha recibido el nombre de PoWiFi y funciona a una distancia de 8,5 metros. PoWiFi recolecta la energía del wifi y la suministra de manera continua a las baterías, informa 'El País'.
No obstante, todavía es muy temprano para hablar de un uso más amplio de la tecnología, ya que de momento aún es bastante difícil recargar un teléfono móvil con PoWiFi. Para cargar una batería con este sistema tendría que emitir una potencia un millón de veces mayor. Por si fuera poco, un 'router' emite ondas en todas direcciones, lo que debilita su capacidad de transmitir energía.
Actualmente, el nuevo sistema puede ser aplicado para recargar, por ejemplo, sensores de temperatura pequeños o cámaras web.
Nikola Tesla sentía aversión por los cables. Imaginó y trabajó por un mundo en el que no fueran necesarios ni para comunicarse ni para transmitir la energía. La primera parte de su sueño se ha cumplido con creces: ahí están la radio, la televisión, la telefonía móvil y las redes wifi para demostrarlo. La segunda parte se ha hecho más de rogar, pero empieza a dar satisfacciones en forma de alfombrillas que recargan móviles y sistemas que se alimentan de las ondas de la televisión o el móvil.
Para lograr alimentar la batería de un móvil sería necesaria una potencia un millón de veces mayor
El siguiente avance en la energía sin cables se ha logrado, curiosamente, gracias a un sistema concebido para la comunicación: la wifi que utilizan la mayoría de los hogares. Un equipo de investigadores de la Universidad de Washington en Seattle (EE UU) ha utilizado un router para cargar a distancia baterías. De momento han conseguido alimentar dispositivos como los que utilizan pequeños electrodomésticos y mandos a distancia (las pilas de níquel-metal hidruro) y las pilas de botón de los relojes (pequeñas baterías de ion de litio). La revista MIT Technological Review recoge en un artículo el estudio, con un título ambicioso: "Alimentar los próximos miles de millones de dispositivos con la wifi" .
El sistema presentado se denomina PoWiFi (acrónimo inglés de "alimentación a través de wifi" y funciona a distancias de hasta 8,5 metros. Para lograrlo, los investigadores crearon un sistema que recolecta la energía de la wifi y la suministra de manera continua a las baterías.
Los investigadores presumen de que su logro resulta compatible con el uso habitual de la wifi y de que "no compromete significativamente su rendimiento" para conectar dispositivos a la Red y entre sí. Sin embargo, para el profesor de Radiocomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid, José Manuel Riera, esto solo sería posible en "casas aisladas y distantes unas de otras", como las de las zonas residenciales de Estados Unidos, no tanto en los apartamentos y pisos en los que viven muchos europeos, por las interferencias de la conexión con las de los vecinos. "Cuando no estamos usando Internet, nuestro router solo utiliza un 1% del tiempo de transmisión. Son desconexiones de milésimas de segundo que aprovechan otras redes inalámbricas para transmitir", explica Riera. El uso para suministrar energía, en cambio, exige que el router transmita energía de forma continua. "En un entorno de mucho uso, como una universidad o una empresa, no se podría aplicar", ilustra el profesor.
A diferencia de los dispositivos que utilizan las frecuencias de televisión y telefonía móvil, este sistema trabaja con frecuencias de la banda ISMC (en la que se incluye la wifi, pero también Bluetooth y ZigBee). La legislación de EE UU y Europa no limita su uso a las comunicaciones y por tanto, también podría usarse para alimentar pequeños dispositivos, según los autores.
El nuevo sistema suministra energía a las baterías a una distancia máxima de 8,5 metros
Sin embargo, las limitaciones de potencia en Europa (100 milivatios) y EEUU (hasta un vatio, en determinadas condiciones) quedan muy lejos de la necesaria para cargar un teléfono inteligente. Un smartphone precisa 4 o 5 voltios. Para cargar su batería por este sistema, tendría que emitir una potencia un millón de veces mayor.
Además, las ondas que emite un router se difunden en todas direcciones (es precisamente esa cualidad la que permite utilizarlas para conectar dispositivos ubicados en diversos lugares de una casa), pero esa dispersión juega en contra de la potencia que son capaces de transmitir.
A pesar del inconveniente, en opinión del catedrático de Ingeniería Electrónica de la Universidad Politécnica de Valencia, José Sánchez-Dehesa, la investigación supone "un avance significativo" para mantener alimentados todo tipo de sensores de bajo consumo, como los que se emplean en domótica y en otras aplicaciones del Internet de las cosas. De hecho, el estudio se completa con dos nuevos dispositivos —una cámara y un sensor de temperatura— que se alimentan perfectamente a través del nuevo sistema. En la casa de Tesla habrían encajado bien.
Biografia
Nikola Tesla, el hombre que cambió el mundo, condenado al ostracismo
Nikola Tesla, una de las figuras más influyentes en la historia de la ciencia y la tecnología, nació en 1856, en Smiljan, un pequeño pueblo croata compuesto por varias aldeas encalladas en las montañas de la región de Lika. A los17 años, Tesla enfermó de cólera; estando muy grave, su padre le prometió que, de recuperarse, lo enviaría a una gran escuela de ingeniería, según era su deseo. Fue así como ingresó a la Universidad Politécnica de Graz, en Austria, donde comenzó a germinar la idea que marcaría su vida: encontrar una forma para que la energía gratuita llegase a todo el mundo.
Más adelante daría el salto desde Graz hasta Viena, donde trabajó en la Compañía Nacional Telefónica en 1881, para acabar su periplo europeo en Francia, ya que en París encontró un nuevo trabajo en la Compañía Edison. Desde la capital francesa emprendió su viaje transoceánico hasta Nueva York en 1884. Tesla acudió directamente a las oficinas de un personaje que marcaría el resto de su vida: Thomas Alva Edison. Llevaba para Edison una carta de recomendación de Charles Batchelor, su último jefe en Europa, la cual, entre otras cosas decía: “Conozco a dos grandes hombres, y usted es uno de ellos. El otro es el joven portador de esta carta”; Edison contrató a Tesla ese mismo día.
No obstante, entre ambas figuras existían diferencias que fueron acrecentándose con el paso del tiempo. Diferencias que comenzaron en la forma de ver el resultado y la orientación del trabajo de cada uno: Edison era defensor y primer introductor de la corriente continua; Tesla estaba convencido de que la corriente alterna era una mejor solución. Sin embargo, el punto de inflexión tuvo lugar cuando Tesla le propuso a Edison una fórmula para mejorar su generador. Edison no sólo no le pagó lo prometido por la fórmula, sino que además se burló de él. Tras esta escena, Tesla se despidió de Edison, a quien había aguantado todo y por quien trabajó bajo una gran admiración durante años.
El siguiente proyecto de Tesla fue crear su propio laboratorio para impulsar uno de sus grandes sueños: la transmisión de energía y noticias sin necesidad de usar alambres. Pero se encontró con dos barreras principales: por un lado, el sector energético era un monopolio y, como en todo monopolio, sus impulsores se negaban a cualquier cambio que no prometiera un aumento en sus beneficios. Por otro lado, el sector bancario ya había comprado minas de cobre que cubrirían el cableado que cruzaría el país para distribuir la energía.
Pese a todo, Tesla obtuvo algunas pequeñas victorias; se decidió a apostar todo por su gran sueño: lograr energía y comunicaciones inalámbricas. Este proyecto comenzó a materializarse en la Torre Wardenclyffe, también conocida como Torre Tesla, una torre de alta tensión con una antena de 30 metros de altura cuya finalidad sería permitir la telefonía comercial transatlántica, impulsar las retransmisiones radiofónicas y demostrar que era posible transmitir energía de forma inalámbrica, sin cables entre emisor y receptor y, además, de forma gratuita. Todo marchaba bien, sin embargo, cuando solicitó más fondos para continuar las investigaciones, éstos le fueron negados de forma premeditada: había demasiados intereses en juego como para permitir que un inventor casi utópico, que ya había demostrado ser capaz de lograr avances de peso como la corriente alterna, terminara un sector monopolizado por unas pocas élites. Así que Wardenclyffe se vio obligada al cierre antes de ser totalmente operativa, y condenada a la demolición parcial en 1917, en plena I Guerra Mundial, cuando Tesla tenía más de sesenta años.
Nikola Tesla murió en 1943, a los 87 años. Tras fallecer, comenzó la campaña para borrar su nombre de la historia y atribuir sus éxitos a otros. Por ejemplo, Edison fue proclamado padre de la electricidad, y Marconi, inventor de la radio. Pero ambos, sin Tesla, no hubiesen sido nada.
Algunos de los inventos más famosos de Tesla son el motor de corriente alterna, la radio, la resonancia magnética, el radar, el submarino eléctrico, la lámpara de pasillo de carbono, el despegue y aterrizaje vertical de aviones, los rayos X, la bobina de Tesla, la transferencia inalámbrica de energía, el control remoto, la extracción de energía de la tierra en grandes cantidades, el microscopio electrónico, el sistema de propulsión de medios electromagnéticos sin partes móviles, las herramientas de medición y control climático y el rayo de la muerte.
Desafortunadamente, pese a haber desarrollado tantos inventos y a aportar quizá más que ningún otro a la tecnología, su nombre ha pasado bastante desapercibido en los libros de historia. Simplemente por dar la espalda a la comunidad académica y apostar por mejorar el mundo en lugar de hacerse rico con sus creaciones, lo cual significaba dar la espalda a los poderes económicos.
(Jessica Martínez Flores)