Desde que la naturaleza masculina, contra la femenina, derivó del animal bruto, se quedó con el peor voltaje de éste: las hormonas dominantes. Luego, ya en el trámite de su propia psiquis frente al comportamiento amoroso, en circuitos de resistencia de la parte rival y la pareja misma, la sensación de ser dominante en todo y contra todo, se fraguó en "machismo".Y, no han bastado trillones y trillones de descargas viriles en el sagrario sublime de la Vida, para que su sistema moral se electrice en positivo y desactive ese "nudo feo de materia y mente", en una concepción psíquica limpia, iluminada y potente...de "hombría pura".
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