El sistema de acueducto que sirve a La Habana y otras ciudades cubanas está sufriendo los embates de la vejez.
Se calcula que le 50% del agua que fluye por las tuberías se pierde a causa de filtraciones, lo que deja a al menos un millón de cubanos sin el líquido en las llaves de sus casas.
Las necesarias reparaciones que se le hacen al sistema de cañerías se añaden a un problema agravado con la sequía que ha padecido la isla en los últimos tiempos.