Ningún lugar de internet es cien por ciento seguro.
Cambiar la contraseña con la que se ingresa a cualquier sistema luego de conocerse que el mismo ha sido vulnerado es una medida necesaria, aunque no suficiente para mantener nuestras informaciones a resguardo.
Sea un banco, una tienda virtual, una red social o cualquier página de internet, ningún lugar es cien por ciento seguro frente a quienes tienen el hábito, justamente, de burlar las vallas de seguridad.
Los ataques reportados en el último año han revelado cientos de millones de contraseñas o informaciones que, supuestamente, estaban en ámbitos seguros. En la lista entran reputados nombres como Sony (PlayStation), Hotmail, LinkedIn, TripAdvisor, Wordpress, la CIA, el FBI, el ministerio del interior de Gran Bretaña, tarjetas de crédito de Israel y hasta el propio Marck Zuckerberg, que en diciembre último vio cómo saltaban a la luz pública unas fotos suyas privadas.
Además de las grandes inversiones que las corporaciones deben realizar para restablecer la confianza de sus clientes, el usuario también debe adoptar estrategias para salvaguardarse de la eventual exposición de sus datos confidenciales y los riesgos que ello puede traer.
A continuación, las recomendaciones básicas en las que coinciden diversos especialistas para prevenir esos ataques o, una vez consumados, minimizar los daños ocurridos y los potenciales. En general, las medidas reflejan en el mundo virtual conductas que tienden a preservar la seguridad también en la vida cotidiana. Aunque conocidas, siempre vale la pena recordarlas:
PUERTA CERRDA
El acceso a las contraseñas puede ocurrir en una página o en la propia máquina del usuario. En el caso de una página, el desvío suele producirse al clicar en un enlace-trampa. En el caso de una máquina, a través de alguna puerta abierta por el propio usuario.
Para el primer caso, en que una página conduce al navegador a ambientes donde el usuario queda desarmado y vulnerable a todo tipo de robos, la recomendación es:
- No ceder al primer impulso de clicar en cualquier enlace que llame su atención. Verificar, en cambio, la autenticidad del mensaje visitando la página oficial de la empresa o institución a la que dice pertenecer.
- No aceptar automáticamente la invitación en redes sociales para agregar personas desconocidas.
Para el segundo: - Mantener actualizado el navegador y el programa de antivirus. - Revisar la configuración del browser para recibir alertas cuando se esté a punto de ingresar en ambientes no seguros. CONTRASEÑAS
Aunque ha quedado demostrado que no hay contraseña que resista a un hacker decidido, algunos consejos generales contribuyen a mantenerla relativamente segura. Entre ellas:
- Confeccionar una contraseña de al menos ocho caracteres, mezclando letras, números y símbolos.
- No utilizar información personal en la clave, como nombre, apellido, número de documento, placas de coches, números de teléfonos, fechas familiares o palabras de diccionarios.
- Cambiarla periódicamente;
- Utilizar una diferente para cada servicio y un gestor de las mismas (KeePass, LastPass, entre los más conocidos, aunque las nuevas versiones de navegadores ya traen uno incluido).
-Nunca escribir una contraseña más de dos veces al ingresar en una red social.