Esta historia relata el extraño fenómeno que le ocurrió a Roberto y como éste logra hacer justicia una vez muerto. Él es hijo único y trabaja cuidando un parque en Buin. Acostumbra a visitar a su madre, con quien mantiene muy buena relación, pero hace algún tiempo que ella no se ha sentido muy bien de salud. Esto la lleva a advertir que ante cualquier eventualidad es mejor dejarle a su hijo todos los papeles en regla y le cede una casa en vida.
Roberto tiene muchas amistades, pero sin duda en quien más confía es en Paola. Ella se dedica a la cartomancia y a menudo le saca las cartas a su compadre.
Una noche Roberto sueña que en momentos que estaciona su vehículo y cierra la puerta del conductor, aparece un auto y lo atropella. Segundos antes que el automóvil lo impactara él ve al chofer y en su mente queda grabada aquella figura.
Tiempo después en un asado Roberto conoce a Marcela, con quien tiene una intensa relación amorosa. A los pocos meses, ella queda esperando guagua y la pareja se casa con separación de bienes. La hija se llamará Macarena.
Nuevamente una noche Roberto sueña con aquel accidente y ve al mismo individuo, del cual ahora tiene certeza que no conoce. Ante esto, él se asusta y visita a su amiga Paola, quien luego de sacarle las cartas, le explica que aquel sueño que lo agobia tiene que ver con su esposa Marcela y que él nunca llegara a ser padre. Él discrepa de sus dichos, ya que hasta el momento mantiene muy buena relación con ella y extrañamente acaba de ser papá.
Macarena nace y Roberto hace lo imposible para estar más tiempo en casa. Un día decide irse de su trabajo más temprano que de costumbre. Al entrar al departamento, descubre a Marcela haciendo el amor con otro hombre, a quien reconoce como el protagonista de sus sueños. Roberto se impacta tanto que no le hace nada al sujeto. Sólo amenaza a su esposa que irá al juzgado para pedir un examen de ADN y comprobar si Macarena es su hija o no.
Roberto va rumbo al juzgado. En eso se baja del auto y es atropellado por el amante de su esposa, tal cual él lo vio tantas veces en sus sueños. El cadáver de Roberto ingresa como N.N. a la morgue, ya que producto del impacto sufrido en el choque sus documentos se extraviaron. El alma de este hombre busca ayuda, acude donde Paola para relatarle lo sucedido y le pide por favor que le avise a su madre que lo reconozca.
Días después nuevamente el alma de Roberto regresa donde Paola para que le advierta a su madre que Macarena no es su hija y que Marcela la está manipulando para quedarse con todo. A su vez, le recomienda contratar a un abogado y que mediante un examen de ADN demuestre lo que está diciendo, ya que es la única manera que tiene para no permitir que abusen indignamente de sus bienes. Gracias a este favor, Roberto logra descansar en paz.