Deberías cambiarte de nombre. A partir de ahora deberías llamarte… Antes de que te lo diga prométeme que no te lo vas a tomar a mal ¿vale? No pienses nada malo, ni siquiera que sea un insulto… ¡Todo lo contrario!
Yo creo que deberías cambiar ese nombre tuyo por el de… Sonrisa Estúpida.
Sí, ese es tu nombre, o así te llaman al menos todos mis amigos cuando estamos en la plaza y, de pronto, apareces.
– Mira quién viene por ahí – dice uno. Y entonces yo, sonrojado y nervioso, planto una sonrisa estúpida de vergüenza que me delata.
– Mira quién va por ahí – dice otro. Y yo… Sonrisa estúpida
– ¿sabes quién va a venir ahora?… Sonrisa estúpida
¿Estás leyendo esto? Pues eso… Otra.
Yo creo que deberías cambiar ese nombre tuyo por el de… Sonrisa Estúpida.
Sí, ese es tu nombre, o así te llaman al menos todos mis amigos cuando estamos en la plaza y, de pronto, apareces.
– Mira quién viene por ahí – dice uno. Y entonces yo, sonrojado y nervioso, planto una sonrisa estúpida de vergüenza que me delata.
– Mira quién va por ahí – dice otro. Y yo… Sonrisa estúpida
– ¿sabes quién va a venir ahora?… Sonrisa estúpida
¿Estás leyendo esto? Pues eso… Otra.