BIOGRAFIA AUTORA:
Graciela Cabal nació en Buenos Aires en 1939 y falleció en 2004. Es una de las as destacadas escritoras de literatura infantil argentina. Fue maestra, titiritera, narradora oral, coordinadora de talleres de literatura. Su actividad editorial se inició en el Centro Editor de América Latina, donde fue Secretaria de Redacción de varias colecciones. Trabajó en el cuidado de ediciones críticas de autores argentinos, en la investigación periodística, y realizó actividades relacionadas con el teatro y la televisión, como la elaboración de guiones televisivos para programas del ciclo Argentina Secreta. Fue presidenta de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA), entre 1993 y 1995; también cofundadora y codirectora de la revista La Mancha-Papeles de literatura infantil y juvenil, entre 1996 y 1998. Escribió más de 50 libros, por los que obtuvo numerosos premios y reconocimientos. Desarrollo una vasta de tarea como docente y difusora de temas sociales, ecología y salud. Entre sus obras más destacadas encontramos a: Secretos de familia, Mujercitas eran las de antes, Miedo, Batata, Azul, Barbapedro y otras personas, Cuentos con brujas, Mi amigo el Rey, Gatos eran los de antes y Las Rositas.
La autora nos presenta una historia llena de misterios, tristezas, travesuras y de felicidad que nos adentra en la historia y nos llena de interrogantes que buscamos descubrir. La novela se desarrolla en una época en que los padres le elegían novio a las hijas, y ellas siempre obedecían a sus padres sin decir palabra alguna. Pero no hay que dejar de lado que siempre existieron hijas que se plantaron r no dejaron que otros decidan por ellas.
Se trata de una familia de inmigrantes de Antaña, que tenía costumbres diferentes a las de hoy. En la cual la madre le consiguió candidatos a las tres hijas mayores. En medio de todo lo que conlleva esa tarea, la abuela, un personaje muy querible, desempeñará un papel muy importante. Como es de esperarse, de todas las hermanas siempre hay una rebelde a los ojos de las buenas costumbres, Rosina (la hija menor) quien se negó a recibir a los pretendientes. Será su historia en particular la que pondrá el toque de romanticismo a la trama. Ella se enamorara de alguien que no es aprobado por el padre en aquella época.
La novela presenta un narrador en primera persona, quien encarna a la sobrina de Rosina.
ANALISIS
El análisis principal que realizaremos a continuación consistirá en una comparación entre el contexto en donde se desarrolla la historia (principios del siglo XX) y entre el contexto en donde se publicó la historia (1992). Los puntos principales de análisis son la familia, la pareja, el amor, relación padre e hijos o, como sucede en el caso de la novela, tutor e hijo.
Es importante mencionar que hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX, la Argentina experimentó un gran fenómeno inmigratorio proveniente de Europa. Este fenómeno provoco en el país una notable heterogeneidad cultural y económica. Las inmigraciones se habían producido por la necesidad del Estado Argentino de proveer al país de mano de obra que permitiese aumentar la producción de la tierra, para cumplir el papel agroexportador que la división internacional del trabajo vigente le asignaba; y por otro lado, respondía también a la decisión de las elites ilustradas de modificar la composición poblacional, es decir, lograr una población “civilizada”.
La familia a principios del siglo XX era vista como lo más sagrado que tenía un persona. Faltarle el respeto a un miembro de ella, y más cuando el familiar era mayor, podía costarte caro (golpes). El hombre seguía siendo la autoridad en la familia y el principal sostén de sus integrantes. La muerte materna era frecuente, por falta de atención médica oportuna, dada la lejanía de las comunidades de los centros médicos. En el libro observamos claramente como el padre de las Rositas era el que llevaba el mando en la casa y, sobre todo, el que tenía la última palabra, la que era sagrada. La abuela Rosa era la encargada de llevar adelante las tareas de la casa con ayuda de la criada y de buscar el bienestar para sus hijas, que cumplidos los 18 o más debían aceptar el hombre que su padre, Marcos, le elegía para ellas. A finales del siglo XX, la familia vivió una serie de cambios notables. La autoridad del padre es menos rígida que en años pasados, se le presenta la oportunidad de relacionarse con sus hijos y con su mujer de otro modo: a través del diálogo, el acuerdo y la tolerancia. La madre ha adquirido más poder de decisión en la familia, pero también han aumentado sus responsabilidades dentro y fuera del hogar, ya que el trabajo doméstico sigue siendo, en su generalidad, una tarea femenina. La incorporación de la mujer a un trabajo en la industria, en el comercio o en cualquier otra área de la producción, ha forzado cambios en la familia; la mayor participación de los hijos en los trabajos del hogar ha puesto en tela de juicio los tradicionales roles asignados a hombres y mujeres, así como las actitudes de respeto y dominio. También se ha incrementado la separación de las parejas; existe violencia dentro de la familia y abuso del menor, así como un mayor abandono y olvido de los familiares ancianos, que en muchos casos son considerados una carga para la familia. No es raro que los hijos rechacen todo tipo de guía y reglas provenientes de los adultos, y que crezcan, sin orientación suficiente para la vida. Muchas personas buscan formas alternativas a la familia tradicional, así proponen vivir en familias comunales o en unión libre, entre otras posibilidades.
Otro aspecto a desarrollar es la pareja, que se relaciona notablemente con el aspecto anterior. Aproximadamente por el 1900 las parejas eran armadas, como hemos mencionado, por los padres de los jóvenes que ya tenían un acuerdo previo. Los extranjeros que habían llegado a Argentina, y sobre todo los hombres italianos muestran una mayor propensión a casarse con mujeres de otra nacionalidad. Las yuntas no tenían toda la libertad para visitarse ni para pasar tiempo juntos, sino que los padres debían saber cuándo, dónde y que hacían en los encuentros entre ellos. Las relaciones sexuales no podían ocurrir antes del matrimonio, sino era una falta de respeto a la virginidad de la mujer. Las mujeres se casaban muy jóvenes (17-18 años) y la planificación de la familia se daba a los pocos meses. El hombre o la mujer que tenías al lado era “sagrado”, la infidelidad hacia el otro era una falta de respeto no solo al cónyuge, sino a toda la familia. En Las Rositas vemos como Don Marcos y Doña Rosa le elegían la pareja a sus hijas a temprana edad, ya que si alguna se quedaba soltera era mal visto por la sociedad. Una vez que la elección de los pretendientes termino, hizo casar a sus tres hijas mayores por orden de edad. Los que no sabía Rosa era que sus hijas en realidad deseaban el novio de otra hermana:
“Mi tía Rosalinda se la pasaba suspirando por el viudo finísimo que era de mi tía Rosablanca: y mi tía Rosablanca solo pensaba en el picadito de viruela, que era de mi tía Rosana; y mi tía Rosana se soñaba todas las noches con el inglés aflautado, que era de mi tía Rosalinda”
En el 1990 la concepción de pareja se ve cambiada. Son pocos las personas que siguieron sosteniendo los ideales del amor romántico. Como opuesto a este amor, se introduce la noción de amor confluente, que asume otros rasgos: no es “para siempre”, no es “único”, es “sexual” (en el sentido de la búsqueda del placer sexual mutuo), no necesariamente monógamo, e incluye también a las relaciones heterosexuales. Las relaciones de amor se basan más en la idea de la igualdad mutua que en la complementariedad. Otros elementos que muestran estos cambios se registran en el descenso de los matrimonios religiosos y el aumento de los divorcios. Las parejas ya pierden ese compromiso por el respeto por el otro que decidió tener a su lado.
Comenzando el siglo XX, aparece el concepto de “amor libre”, que es una expresión utilizada para describir un movimiento social que rechaza el matrimonio, el cual es visto como una forma de esclavitud social. El objetivo inicial del movimiento fue separar de los asuntos sexuales el matrimonio, control de la natalidad, y el adulterio. Afirma que esas cuestiones debían preocupar a las personas involucradas, y nadie más. Según este concepto, las uniones libres de adultos son relaciones legítimas que deben ser respetadas por todas las partes mientras estén en relaciones emocionales o sexuales. Además, algunos escritos de esta expresión han argumentado que tanto hombres como mujeres tienen derecho al placer sexual. A pesar de esto es notable en esta época de la sociedad como el amor de la mujer y el hombre muchas veces no es respetado por los padres. Rosina, la hija menos de Rosa y Felipe, se resiste al matrimonio por conveniencia, sabiendo que no eran amores correspondidos, sino que su verdadero amor estaba en un circo. A finales del siglo XX el “amor libre” se hace notable en todos, o en la mayoría, de los jóvenes, quienes ya no buscan a su verdadero amor, sino que buscan el placer sexual y las relaciones pasajeras. Desde la década del 90’ la palabra amor ya no tiene el mismo significado ni sentido para los jóvenes. El termino amor hace referencia, para los adolescente, a la relación sexual, dejando de lado que amar a alguien implica entregarse al servicio de la otra persona sin esperar nada a cambio.
El último aspecto a desarrollar es la relación padre e hijo. En la década del 1900 el respeto que debía ofrecerle el hijo a su padre o madre era indiscutible. El padre era quien ponía la última palabra, la que no debía ser discutida ni desafiada por sus hijos. Las relaciones entre los padres y los hijos también eran más frías, los hijos eran más cerrados en todo lo referido a sentimental. Los padres también eran vistos por los hijos como los grandes ejemplos a seguir, como los más sabios. En Las Rositas vemos como ningunas de las 3 hijas mayores sale a desafiar a sus padres por el hecho de que no le gustaba su matrimonio. Ellas respetan la decisión. Rosina, en cambio, es la única que se rebela, que desafía las palabras de sus padres para conseguir el amor que desea. También la nieta de doña Rosa le tiende un fuerte respeto a su abuela (ya que la niña estaba al cuidado de su abuela paterna por haber muerto su madre), ella es la que va a seguir con lo que su abuela hace. En el 1900 la relación padre e hijo ha cambiado notablemente, si bien se le sigue manteniendo un gran respeto a los padres, este ya ha sido totalmente menor. Hay que reconocer también que la relación padre e hijo ya no es más tensa, y que cada vez existe más dialogo y comprensión entre ellos.
como dos personajes principales del libro reflejan ideales, actitudes y valores propias de dos épocas distintas:
Doña Rosa: Madre de 4 hijas y un hijo, tiene firme los ideales de principios del siglo XX. Es una mujer que le gusta ser respetada. Es una mujer que lo que piense la vecina le hace cambiar sus actitudes. Le gusta llevar adelante las tarea de las casa, y junto a su marido elegirán los futuro maridos para sus hijas. Rosina se revela contra esto y llega a faltarle el respeto a su madre. Rosa muy dolida no da palabra alguna, es una mujer cerrada. Obsesionada con las rosas quiere conseguir la única que le falta: la rosa azul.
Rosina: Hija de Rosa y Felipe que lucha por sus ideales, que son una muestra de los que aparecen en la década del 90’. La joven actúa libremente sin ningún temor del “qué dirán”, siguiendo sus instintos y pasiones. A pesar de que les tiene un cierto respeto a sus padres, es la única que se anima a desafiar las palabras y decisiones de ellos. Por no conseguir a su amor, vive un hecho de violencia: amenaza con matarse.
Graciela Cabal nació en Buenos Aires en 1939 y falleció en 2004. Es una de las as destacadas escritoras de literatura infantil argentina. Fue maestra, titiritera, narradora oral, coordinadora de talleres de literatura. Su actividad editorial se inició en el Centro Editor de América Latina, donde fue Secretaria de Redacción de varias colecciones. Trabajó en el cuidado de ediciones críticas de autores argentinos, en la investigación periodística, y realizó actividades relacionadas con el teatro y la televisión, como la elaboración de guiones televisivos para programas del ciclo Argentina Secreta. Fue presidenta de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA), entre 1993 y 1995; también cofundadora y codirectora de la revista La Mancha-Papeles de literatura infantil y juvenil, entre 1996 y 1998. Escribió más de 50 libros, por los que obtuvo numerosos premios y reconocimientos. Desarrollo una vasta de tarea como docente y difusora de temas sociales, ecología y salud. Entre sus obras más destacadas encontramos a: Secretos de familia, Mujercitas eran las de antes, Miedo, Batata, Azul, Barbapedro y otras personas, Cuentos con brujas, Mi amigo el Rey, Gatos eran los de antes y Las Rositas.
La autora nos presenta una historia llena de misterios, tristezas, travesuras y de felicidad que nos adentra en la historia y nos llena de interrogantes que buscamos descubrir. La novela se desarrolla en una época en que los padres le elegían novio a las hijas, y ellas siempre obedecían a sus padres sin decir palabra alguna. Pero no hay que dejar de lado que siempre existieron hijas que se plantaron r no dejaron que otros decidan por ellas.
Se trata de una familia de inmigrantes de Antaña, que tenía costumbres diferentes a las de hoy. En la cual la madre le consiguió candidatos a las tres hijas mayores. En medio de todo lo que conlleva esa tarea, la abuela, un personaje muy querible, desempeñará un papel muy importante. Como es de esperarse, de todas las hermanas siempre hay una rebelde a los ojos de las buenas costumbres, Rosina (la hija menor) quien se negó a recibir a los pretendientes. Será su historia en particular la que pondrá el toque de romanticismo a la trama. Ella se enamorara de alguien que no es aprobado por el padre en aquella época.
La novela presenta un narrador en primera persona, quien encarna a la sobrina de Rosina.
ANALISIS
El análisis principal que realizaremos a continuación consistirá en una comparación entre el contexto en donde se desarrolla la historia (principios del siglo XX) y entre el contexto en donde se publicó la historia (1992). Los puntos principales de análisis son la familia, la pareja, el amor, relación padre e hijos o, como sucede en el caso de la novela, tutor e hijo.
Es importante mencionar que hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX, la Argentina experimentó un gran fenómeno inmigratorio proveniente de Europa. Este fenómeno provoco en el país una notable heterogeneidad cultural y económica. Las inmigraciones se habían producido por la necesidad del Estado Argentino de proveer al país de mano de obra que permitiese aumentar la producción de la tierra, para cumplir el papel agroexportador que la división internacional del trabajo vigente le asignaba; y por otro lado, respondía también a la decisión de las elites ilustradas de modificar la composición poblacional, es decir, lograr una población “civilizada”.
La familia a principios del siglo XX era vista como lo más sagrado que tenía un persona. Faltarle el respeto a un miembro de ella, y más cuando el familiar era mayor, podía costarte caro (golpes). El hombre seguía siendo la autoridad en la familia y el principal sostén de sus integrantes. La muerte materna era frecuente, por falta de atención médica oportuna, dada la lejanía de las comunidades de los centros médicos. En el libro observamos claramente como el padre de las Rositas era el que llevaba el mando en la casa y, sobre todo, el que tenía la última palabra, la que era sagrada. La abuela Rosa era la encargada de llevar adelante las tareas de la casa con ayuda de la criada y de buscar el bienestar para sus hijas, que cumplidos los 18 o más debían aceptar el hombre que su padre, Marcos, le elegía para ellas. A finales del siglo XX, la familia vivió una serie de cambios notables. La autoridad del padre es menos rígida que en años pasados, se le presenta la oportunidad de relacionarse con sus hijos y con su mujer de otro modo: a través del diálogo, el acuerdo y la tolerancia. La madre ha adquirido más poder de decisión en la familia, pero también han aumentado sus responsabilidades dentro y fuera del hogar, ya que el trabajo doméstico sigue siendo, en su generalidad, una tarea femenina. La incorporación de la mujer a un trabajo en la industria, en el comercio o en cualquier otra área de la producción, ha forzado cambios en la familia; la mayor participación de los hijos en los trabajos del hogar ha puesto en tela de juicio los tradicionales roles asignados a hombres y mujeres, así como las actitudes de respeto y dominio. También se ha incrementado la separación de las parejas; existe violencia dentro de la familia y abuso del menor, así como un mayor abandono y olvido de los familiares ancianos, que en muchos casos son considerados una carga para la familia. No es raro que los hijos rechacen todo tipo de guía y reglas provenientes de los adultos, y que crezcan, sin orientación suficiente para la vida. Muchas personas buscan formas alternativas a la familia tradicional, así proponen vivir en familias comunales o en unión libre, entre otras posibilidades.
Otro aspecto a desarrollar es la pareja, que se relaciona notablemente con el aspecto anterior. Aproximadamente por el 1900 las parejas eran armadas, como hemos mencionado, por los padres de los jóvenes que ya tenían un acuerdo previo. Los extranjeros que habían llegado a Argentina, y sobre todo los hombres italianos muestran una mayor propensión a casarse con mujeres de otra nacionalidad. Las yuntas no tenían toda la libertad para visitarse ni para pasar tiempo juntos, sino que los padres debían saber cuándo, dónde y que hacían en los encuentros entre ellos. Las relaciones sexuales no podían ocurrir antes del matrimonio, sino era una falta de respeto a la virginidad de la mujer. Las mujeres se casaban muy jóvenes (17-18 años) y la planificación de la familia se daba a los pocos meses. El hombre o la mujer que tenías al lado era “sagrado”, la infidelidad hacia el otro era una falta de respeto no solo al cónyuge, sino a toda la familia. En Las Rositas vemos como Don Marcos y Doña Rosa le elegían la pareja a sus hijas a temprana edad, ya que si alguna se quedaba soltera era mal visto por la sociedad. Una vez que la elección de los pretendientes termino, hizo casar a sus tres hijas mayores por orden de edad. Los que no sabía Rosa era que sus hijas en realidad deseaban el novio de otra hermana:
“Mi tía Rosalinda se la pasaba suspirando por el viudo finísimo que era de mi tía Rosablanca: y mi tía Rosablanca solo pensaba en el picadito de viruela, que era de mi tía Rosana; y mi tía Rosana se soñaba todas las noches con el inglés aflautado, que era de mi tía Rosalinda”
En el 1990 la concepción de pareja se ve cambiada. Son pocos las personas que siguieron sosteniendo los ideales del amor romántico. Como opuesto a este amor, se introduce la noción de amor confluente, que asume otros rasgos: no es “para siempre”, no es “único”, es “sexual” (en el sentido de la búsqueda del placer sexual mutuo), no necesariamente monógamo, e incluye también a las relaciones heterosexuales. Las relaciones de amor se basan más en la idea de la igualdad mutua que en la complementariedad. Otros elementos que muestran estos cambios se registran en el descenso de los matrimonios religiosos y el aumento de los divorcios. Las parejas ya pierden ese compromiso por el respeto por el otro que decidió tener a su lado.
Comenzando el siglo XX, aparece el concepto de “amor libre”, que es una expresión utilizada para describir un movimiento social que rechaza el matrimonio, el cual es visto como una forma de esclavitud social. El objetivo inicial del movimiento fue separar de los asuntos sexuales el matrimonio, control de la natalidad, y el adulterio. Afirma que esas cuestiones debían preocupar a las personas involucradas, y nadie más. Según este concepto, las uniones libres de adultos son relaciones legítimas que deben ser respetadas por todas las partes mientras estén en relaciones emocionales o sexuales. Además, algunos escritos de esta expresión han argumentado que tanto hombres como mujeres tienen derecho al placer sexual. A pesar de esto es notable en esta época de la sociedad como el amor de la mujer y el hombre muchas veces no es respetado por los padres. Rosina, la hija menos de Rosa y Felipe, se resiste al matrimonio por conveniencia, sabiendo que no eran amores correspondidos, sino que su verdadero amor estaba en un circo. A finales del siglo XX el “amor libre” se hace notable en todos, o en la mayoría, de los jóvenes, quienes ya no buscan a su verdadero amor, sino que buscan el placer sexual y las relaciones pasajeras. Desde la década del 90’ la palabra amor ya no tiene el mismo significado ni sentido para los jóvenes. El termino amor hace referencia, para los adolescente, a la relación sexual, dejando de lado que amar a alguien implica entregarse al servicio de la otra persona sin esperar nada a cambio.
El último aspecto a desarrollar es la relación padre e hijo. En la década del 1900 el respeto que debía ofrecerle el hijo a su padre o madre era indiscutible. El padre era quien ponía la última palabra, la que no debía ser discutida ni desafiada por sus hijos. Las relaciones entre los padres y los hijos también eran más frías, los hijos eran más cerrados en todo lo referido a sentimental. Los padres también eran vistos por los hijos como los grandes ejemplos a seguir, como los más sabios. En Las Rositas vemos como ningunas de las 3 hijas mayores sale a desafiar a sus padres por el hecho de que no le gustaba su matrimonio. Ellas respetan la decisión. Rosina, en cambio, es la única que se rebela, que desafía las palabras de sus padres para conseguir el amor que desea. También la nieta de doña Rosa le tiende un fuerte respeto a su abuela (ya que la niña estaba al cuidado de su abuela paterna por haber muerto su madre), ella es la que va a seguir con lo que su abuela hace. En el 1900 la relación padre e hijo ha cambiado notablemente, si bien se le sigue manteniendo un gran respeto a los padres, este ya ha sido totalmente menor. Hay que reconocer también que la relación padre e hijo ya no es más tensa, y que cada vez existe más dialogo y comprensión entre ellos.
como dos personajes principales del libro reflejan ideales, actitudes y valores propias de dos épocas distintas:
Doña Rosa: Madre de 4 hijas y un hijo, tiene firme los ideales de principios del siglo XX. Es una mujer que le gusta ser respetada. Es una mujer que lo que piense la vecina le hace cambiar sus actitudes. Le gusta llevar adelante las tarea de las casa, y junto a su marido elegirán los futuro maridos para sus hijas. Rosina se revela contra esto y llega a faltarle el respeto a su madre. Rosa muy dolida no da palabra alguna, es una mujer cerrada. Obsesionada con las rosas quiere conseguir la única que le falta: la rosa azul.
Rosina: Hija de Rosa y Felipe que lucha por sus ideales, que son una muestra de los que aparecen en la década del 90’. La joven actúa libremente sin ningún temor del “qué dirán”, siguiendo sus instintos y pasiones. A pesar de que les tiene un cierto respeto a sus padres, es la única que se anima a desafiar las palabras y decisiones de ellos. Por no conseguir a su amor, vive un hecho de violencia: amenaza con matarse.