EL CAN CAPITULO 1: YO SOY EL CAN
“Al principio pensé que me estaba volviendo loco” Recordaba mientras corría sobre los techos – “Todas esas voces” – la lluvia acompañaba en esta oscura noche, todo a mi alrededor era visible y cercano – “Hasta que me di cuenta que no eran voces propias ahogadas en locura, sino que eran de muchas personas a la vez” – Mi instinto no me fallo, estaba cerca de encontrar a ese hijo de puta.
“No fue fácil aceptar mi don, muchos menos controlarlo, pero todo en esta vida se puede lograr si solo pensamos claramente, cada día y cada segundo en lo que estamos dispuestos a sacrificar por conseguir la perfección” – Salte del techo directo hacia dos sujetos que estaban intentando encender un cigarro, al caer quedaron perplejos al verme salir de la nada – ¡Solo quiero saber donde encuentro a Louis! – les dije mientras veía en sus ojos miedo e intriga - ¡Solo contesten eso y no saldrán heridos y si piensan por un segundo en tomar sus armas…no lo intenten!¡Estarán en el suelo antes de sentirlas en sus palmas! – Los sujetos movieron rápido sus manos hacia sus espaldas pero en segundos entre las sombras aparecieron 7 perros, los cuales tumbaron a los sujetos mordiendo sus antebrazos y las entrepiernas.
Los tipos gritaban tan fuerte que era inevitable no sentir lastima - ¿DONDE LO ENCUENTRO? – le grite a uno - ¡NO VOY A DECIRTE NADA MALDITO HIJO DE PUTA! – dijo uno en pleno sufrimiento – Entonces…dejar que te destrocen mis amigos! – Le conteste y los perros comenzaron a destrozarlos como si fueran hienas hambrientas - ¡A 10 CALLES MIERDA! ¡A 10 CALLES, ¡CALLE GUEMES 6027! – Grito el otro mientras sus partes eran descuartizadas – ¡Gracias! Amigos ya saben que hacer! – dije al aire y corrí rápidamente para terminar con todo esto de una vez por todas.
Con los dos tipos haciendo de carnada solo debía concentrarme en encontrar al viejo Pasteur, al solo quedarme una cuadra me apoye en una pared y cerrando los ojos medite en pocos segundos para poder localizarlo mejor – *Sonidos de pisadas*, *Gente hablando*, *Dedos rozando metal frío* - Giraba mi cabeza para poder profundizar el sonido aun mas - *Guardaespaldas hablando de un sujeto con cadenas* *Alguien jalando la cadena del baño* *Ratas entre los cables* *Golpe de un bastón contra el suelo* -¡Te encontré!- dije en voz alta y corrí hacia el edifico mas alto. La noche era perfecta para un gran golpe sorpresa, entre a un callejón sin salida y dos guardias aparecieron con pistolas M21 - ¡Ya te vimos no es necesario que te escondas en las esquinas, sabemos quien eres y a quien quieres!¡Pero no vas a llegar a el…acá termina tu camino maldito perro! – dijo el mas grandote y disparo hacia las sombras, fue entonces que Salí moribundo tambaleando frente a ellos, me arrodille y dije mirando al cielo – ¡No soy un perro! – lo mire al mas grandote - ¡Soy el Can! - Y la luz se fue en toda la manzana.
Los sujetos disparaban con miedo hacia distintos lados y entonces dos perros les arrancaron la yugular, seguí adentrándome en el edificio y todos los guardias andaban con linternas, cada piso lo pude pasar sin armar alboroto ya que mis sentidos me decían donde pisaban, que decían y hacia donde iban.
Al llegar al ultimo piso veo ligeramente a 3 guardias junto a un sujeto que por ahora desconozco y al maldito viejo, levante una taza de café y la lance hacia una de las paredes, los guardias comenzaron a disparar entonces tome la oportunidad para patear el bastón del viejo Louise hacia mi y sacar la daga escondida, con ella corte el cuello de dos guardias y al tercero le rebane la cabeza completa, justo en ese momento la luz volvió.
Estaba por fin parado frente a el y sin que ninguno de los dos diga algo exclame – ¡Louise Pasteur y Louise Pasteur Junior! ¡Gusto en verlos! – Levante la daga haca el cuello de Jr y le dije – Dile a todos tus hombres que me atraparon y que nadie suba por que ustedes se van a encargar de mi…entendiste? – El joven tomo la radio temblorosamente y les dijo a todos exactamente lo que le había ordenado - ¡Ahora no quiero que te muevas, tu padre y yo tenemos algo que terminar! – y le di una buena patada en el pecho al viejo dejándolo contra la pared - ¡Hu perdón anciano! ¿Esas fueron dos costillas rotas? – Le corte la mitad de todo el pecho con su daga ¿Algo así fue lo que hiciste contra el juez no? – Guarde la daga en el bastón y grite ¿Y CON ESTE PUTO BASTON CALLASTE A TODA LA SESION PARA QUE ME INCULPARAN POR LA MUERTE DE MI NOVIA? – Y partí todo su puto y viejo bastón en medio de su cabeza. Pasteur Jr tomo rápido un arma de su cintura pero un perro salta del edificio de al lado para detenerlo, comenzó a morderlo en el brazo desgarrando solo su traje y asustado como si tuviera un ataque de ansiedad corre hacia la ventana trasera y salta hacia el vacío - ¡Tu hijo se acaba de suicidar por que no tiene ni huevos como su puto padre! ¿Recuerdas que dije que iba a volver por ti? ¡Siempre cumplo mis deseos de odio! – De la nada escucho como el perro comienza a convulsionar, pero era raro ya que no se había disparado ningún arma y no había sangre como para justificar su agonía - ¿Qué le esta pasando? – Pregunte mirando al perro - ¡Eso es solo una visión de tu futuro Can! ¡Una gran agonía te espera! – Contesto el viejo mientras le brotaba sangre de todos lados - ¡Siento como su corazón iba entrando en miocárdica y de la nada solo pequeños y lentos latidos! - lo mire con tanta satisfacción
que callo una lagrima entre mis pies.
*PIP* - con solo escuchar ese sonido me di cuenta del grabe error que había cometido, no debía asesinar al viejo, sino dejarlo sufriendo para que me de tiempo a correr, pero ya era tarde me dirigía hacia una ventana y salte sin importar donde cayera, el viejo tenia un as bajo la manga y era un explosivo usando su corazón como gatillo, no esperaba tal contraataque y entonces entre vidrios, llamas y quemaduras de segundo grado sobre mi espalda, vi mi vida pasar.
Enero del 2003, Chalten, Provincia de Santa Cruz
Me encontraba cursando 4 grado de primaria, al ser nuevo comencé a ser sociable con todo el mundo ya que era mi especialidad, quería hacer amigos pero a veces la vida te cruza con destinos crueles, llego la hora de ir a gimnasia así que era momento de demostrar lo bueno que era en deportes, jugando un partido de futbol comencé a seguir a uno de los niños que llevaba la pelota, tanto me obsesione por demostrar lo bueno que podía ser que chocamos cuerpo a cuerpo y yo Salí victorioso llevándome la pelota para terminar haciendo un gol, volví para ayudar al niño pero solo me miro con odio.
Después de una gran clase de deportes salimos camino hacia el colegio para continuar con las materias y fue cuando este niño me puso su pie en mi camino haciendo que yo cayera, solo lo mire y comenzó a reírse, me levante rápido para acercarme hacia el y hacerle lo mismo ya que nos estábamos divirtiendo y cuando puse mi pie el no esperaba que lo hiciera y corriendo se dio directo contra el suelo, lagrimeo un poco y se fue a la dirección. Al sonar la campana para irnos a casa, me llamo la directora y el niño recién salía, llorando y con su madre, yo no pude mirar de vergüenza y temor por lo que le había provocado, la directora me hizo sentar y le conté todo como había sido y ella aclaro todo diciendo que el chico era problemático y que solo fue un mal día para el, pero que no lo vuelva a hacer, Salí contento de que todo era un mal entendido y sorpresa fue la mía al ver de nuevo al chico, pero esta vez junto a su gran perro pitbull - ¡No pienses que te vas a ir a casa sonriendo con todos los dientes! – Dijo y yo solo lo miraba al perro y fue entonces cuando me empujo y cayendo directo al suelo, levanto un palo para golpearme con el, pero justo en ese momento el perro se puso entre los dos y el niño solo lo miraba, alzo el brazo y el perro le comenzó a ladrar mostrando sus grandes dientes - ¡BASTA JACK! – Gritaba el niño - ¡BASTA! – e impactante fue mi reacción al ver que el niño comenzó a pegarle a su perro, lo hacia con tanta furia y rencor que solo di un gran grito al cielo ¡NOO! Y el perro arranco el antebrazo del niño corriendo hacia la entrada del pueblo.
Todo comenzó a darme vueltas sin entender que había pasado yo miraba al niño pero no podía escucharlo gritar por mas que el mas fuerte lo hacia a cada segundo, solo me pare a su lado y un policía llego, llamo a la ambulancia y todo lo demás fue luz al desmayarme.
Mi Hermana estaba al lado mío al despertarme en el hospital, ella era la que me estaba cuidando en ese momento, me contó que varios testigos y una cámara pudieron captar el momento cuando el niño intento golpearme, pero que nadie pudo explicar por que el perro suyo me defendió, también me contó que el perro había sido encontrando muerto a las afueras del pueblo, y que por mas intentos que se hicieron el niño no sobrevivió al brutal ataque.
1 Años después
De nuevo en mi pueblo natal, Comandante Luis Piedra buena, después de haber vivido tal trauma, ya vivía de nuevo con mi madre y mis hermanos, mi hermana se tomo un tiempo de soledad por lo que había pasado con el pobre niño, entonces seguí en la escuela que iba antes de mudarme al Chalten, nuevas caras, nuevas oportunidades y nuevos amigos podía encontrar, pero parece que los tiempos habían cambiado y yo era de nuevo el nuevo de la escuela.
Todo iba bien hasta que un día unos niños comenzaron a molestarme, yo les explicaba que vivía en este pueblo desde que nací y les termine cayendo bien, conocí a otros de su grupo de amistad y juntos hacíamos de la escuela algo mas entretenido, haciendo cosas malas y cubriéndonos el uno con el otro, todo era perfecto.
Un día como cualquiera la escuela estaba de acto y todas las otras escuelas fueron invitadas, como a mi grupo y a mi no nos importaba decidimos quedarnos en nuestra aula en vez de estar en el salón principal parados como pingüinos, en un momento a unos de los muchachos se le ocurre una idea - ¿Y si abrimos el cajón principal de la maestra? – todos nos quedamos mirando y dijo - ¡Solo debemos encontrar la manera de abrir el candado! – Yo solo lo miraba por que era muy mala la idea, robar algo personal de la maestra superaba mis cabales - ¡Vamos muchachos! ¡es perfecto! ¡La maestra no puede venir por que tiene que hacer presencia y nosotros no! - ¡No, mejor no! – Les respondí mirando al suelo - ¡Que maricon de mierda! – exclamo - ¡Yo me voy! – todos mirando como se iba nosotros también lo seguimos pero cada uno por su lado.
Al terminar el acto todos volvimos a las aulas y la maestra comenzó a gritar - ¿QUIEN ROBO LAS COSAS DE MI CAJON? ¡NO SALE NADIE HASTA QUE NO APAREZCA! – La maestra fue a buscar a la directora y nos dio un sermón demasiado largo y vergonzoso, todos nos miramos y cuando yo miro al que había tirado la idea, solo me sonrío, sabia que había sido el pero no podía decirlo, no debía, la maestra hizo pasar a la dirección a cada uno del aula y cuando faltaban algunos pocos y todo el grupo con el que me juntaba, sale la directora y dice con delicadeza - ¡Solo quiero a esos 5!.
¡No podía ser! Todo mi grupo estaba afuera, como podía ser posible que lo haya sabido,
Los 5 entramos y nos dijo que alguien nos había visto en el aula solos, y que vio como nos fuimos pero que uno volvió y no sabia quien de los 5 era -¡ENTONCES! – dijo la directora levantando la voz -¿Quién fue?- todos nos miramos y no dijimos nada - ¡Entonces no queda mas remedio que llamar a sus padres, pero como hoy ya terminaron las clases mejor mañana vengan con ellos y ustedes explíquenle el por que! – salimos todos lagrimeando y el niño del cual yo sospechaba me empujo -¡Yo se que volviste para robarlo! ¡No mientas! ¡Ahora todos tenemos que pagar por tu estupidez ladrón de mierda! – me dijo mientras yo intentaba levantarme, siguió con una patada en mis costillas y grito - ¡HAGAMOSLO PAGAR POR QUERERNOS CULPAR CHICOS! Y todos comenzaron a tirar patadas y piñas, yo intentaba levantarme pero no podía mirar, solo escuchar y en pleno acto de salvajismo todo se silencio, solo escuchaba la respiración de ellos, el sonido de sus huesos y la carne moviéndose por debajo de su piel, era extraño pero me haca sentir diferente y único. Sabia hacia donde iban a ir sus golpes por el movimiento de sus cartílagos, aunque no sabia si era realmente eso, solo lo sentía así, vi la oportunidad de pararme y lo consigo golpeando en la garganta a uno de ellos con un puño, respondo una patada de otro golpeándolo justo en la rotula, esquivo dos posibles golpes y le doy en la mandíbula a uno, giro y le doy una patada directo al pecho al de al lado y el niño que provoco todo esto tira un golpe por mi derecha, me agacho, lo tomo del cuello y quedo encima de el con una mano tomando su cuello, mis piernas sobre sus brazos y la mano que me queda bien cerrada para romperle toda la cara…pero no pude, solo me levante, me miro con miedo y le digo -¡Se que fuiste vos el que robo lo de la maestra, pero no lo dije por que tengo códigos, y quisiste culparme por el miedo que sentías al llevar algo robado a tu casa¡ ¡y no se por que pero no pude romperte los dientes! ¡solo sentía lastima!- tome mi mochila y me fui a mi casa.
Esas misma noche le conté todo a mi madre llorando y diciéndole que yo no tuve nada que ver y que si el niño me molestaba de nuevo no iba a para de golpearle la cara, ella solo me abrazo y me dijo -¡Vos no sos así, no seas como ellos!- esas simples palabras solo me hicieron llorar aun mas.
4 años mas...
Mi vida ya había cambiado bastante dejando la escuela por vagancia y comenzando a trabajar para tener lo mío, mi hermano mas joven un día llego con un cachorro a la casa -¡Se llama Scoth!- dijo contento, era un perro hermoso marrón y juguetón como muchos perros, lo alimentamos, lo bañábamos y hasta dormíamos con el. Varios meses después el perro ya estaba en edad para aparearse, asíque lo dejábamos salir afuera un rato pero el se iba y no volvía hasta el otro día, y así muchas veces, hasta que un día mis hermanos y yo compartimos lagrimas al ver que lo habían herido gravemente otros perros del barrio, las patas de atrás casi no le funcionaban por que había usado casi toda su energía en volver con sus dueños, llamamos a una veterinaria y dijo que por lo tarde que era solo le podía dar una anestesia hasta mañana a la mañana, entonces se la dio y durmió dentro de casa, yo me levante primero como siempre ya que mi trabajo era por la mañana y lo vi mirando hacia fuera, como vi en sus ojos un ¨porfavor¨ lo deje salir, ya que muy lejos no podía ir, se quedo en el pasto de la casa y me fui a trabajar. Al volver note que no estaba afuera asíque entre a saludarlo y ver como se encontraba pero para mi sorpresa, el se había ido, la veterinaria llamo para saber como se encontraba y le tuvimos que decir la verdad, dijo que como tenia que atender a otros perros que la llamemos cuando Scoth vuelva, nos quedamos todo el día esperando pero jamás volvió, no nos quedo mas aceptación que pensar que se había ido para morir solo, ese fue mi ultimo pensamiento antes de dormir. A la mañana siguiente me levante triste, pensando en donde se habría ido y lo vi, seguía muy herido y sediento, se acostó en el césped y le lleve agua, solo lo acaricie y veía sus heridas profundas y dolorosas, llegue a la conclusión que lo habían agarrado desde atrás a mordidas por que el había conseguido llegar a la hembra, entre a casa para prepararme un café y lo veía por la ventana, vigilando que no se fuera otra vez, de la nada empezó a llover y se había echo la hora para irme a trabajar y al salir digo -¡Chau Scoth!- y lo vi muerto, largando su ultimo suspiro, quede muy mal con esa imagen y pensaba en que hacer, si llevarlo lejos o dejarlo tirado ya que era hora de ir a trabajar, entre la pena y las imágenes de mis hermanos que se venían a mi mente, me cambie de ropa y lo levante, podía sentir que algo le faltaba a su cuerpo, no se sentía de la misma forma, camine derecho unos 200 metros y en una vieja obra abandonada deje su cuerpo, la lluvia me acompañaba en este funeral y camuflaban mis lagrimas -¡Gracias por todo, fuiste un gran amigo!- le dije y toque su frente fría, todo se volvió blanco y yo me encontraba acostado en el medio de la nada, me levante y miraba a mi alrededor, una imagen gigante apareció mostrando como había sido atacado por la jauría de perros y luego por que se había escapado de la casa, lo vi caminar hacia las afueras del pueblo y un sujeto todo en copuchado con una tunica blanca le dijo -¡Dale este mensaje por mi!- esa voz retumbo en todo el vacío infinito y frente a mi estaba ese extraño tipo, estaba descalzo y sin levantar la mirada susurro -¡Hola David Meister! ¡Mi nombre es Can, y soy el padre de todos los perros del mundo, todos vienen a mi antes de morir, pero esta vez necesitaba dejarle un mensaje a tu perro Scoth!- Yo lo miraba sorprendido por como sonaba su voz, era firme y clara -¡Te traje a tu subconsciente para que sepas que tu vida va a cambiar para siempre desde ahora!- Seguía sin entender -¡Fuiste elegido desde niño para ser el nuevo Can en la tierra, tu alma es pura y llena de paz! ¡Te han pasado cosas increíbles a lo largo de tu vida y esta es una mas para tu asombro, veraz, en el mundo siempre tiene que haber un balance perfecto y ese balance ahora serás tu, tienes oídos agudos para ayudar a los humanos y a tus hermanos los perros, tendrás una vista increíble si la desarrollas y con ella podrás ver cosas que antes eran invisibles para ti, y tienes un instinto increíble con el cual podrás crear desde una revolución a una guerra! ¡Todo depende de ti!- no tenia palabras que responder solo me quede parado mirándolo, el se tele-transporto delante de mí y tocando mi frente dijo, -¡desde ahora te conocerán como
El Can!.