InicioApuntes Y MonografiasEl Comunismo en Argentina

El Partido Comunista de la Argentina (PCA) es un partido político de la República Argentina, fundado el 6 de enero de 1918 como una ruptura del Partido Socialista y en adhesión a la Revolución rusa y la Tercera Internacional leninista.

De la fundación al surgimiento del Peronismo

Desde su creación siguió la línea política del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), apoyando en general sus iniciativas. Su alineamiento con el PCUS en el período estalinista le valió numerosas críticas de otros partidos de izquierda. A lo largo de la década del 20, tuvo varias escisiones, siendo reconocidas la de los frentistas (1923), la de los chispistas (pre-trotskistas)(1925) y los Penelonistas (Bujarinistas) en 1928, retornando muchos cuadros durante el VIII Congreso del PCA en ese año.1

El PCA organizó el envío de combatientes a las Brigadas Internacionales y otros recursos a la Segunda República Española durante la Guerra Civil Española. Su dirigente Victorio Codovilla tuvo un papel destacado en la dirección del Partido Comunista de España en este período, organizando la NKVD local y manteniendo participación directa en la persecución, tortura y asesinato de dirigentes y militantes anarquistas, del POUM y de las Brigadas Internacionales.

Durante la Segunda Guerra Mundial el PCA tuvo una activa participación en la arena internacional a favor de la Unión Soviética, organizando colectas de ayuda y aportando sus dirigentes a distintas tareas internacionales. Un ejemplo de ello sería el asesinato de León Trotsky en México en 1940, cuya organización estuvo a cargo de Codovilla, quien a esta altura gozaba de la confianza de la dirección del Partido Comunista de la Unión Soviética


Del Peronismo a la dictadura de 1976

A raíz de las movilizaciones obreras del 17 de octubre de 1945 contra la destitución y detención de Juan Domingo Perón dentro del partido surgieron cuestionamientos a la línea política del Partido y a la dirección encabezada por Codovilla y en la Conferencia nacional de diciembre de ese año, Rodolfo Puiggrós expresó abiertamente las críticas y exigió buscar acuerdos prácticos con Perón en torno a la defensa de los intereses de los trabajadores y la lucha contra el imperialismo. En las elecciones de 1946 el Partido Comunista formó parte de la Unión Democrática, opositora al peronismo. Puiggrós fue expulsado en 1947 y fundó el Movimiento Obrero Comunista junto con algunos sindicalistas comunistas partidarios de la alianza con el peronismo.


El estudiante de química y militante comunista Ernesto Mario Bravo fue secuestrado en su casa el 17 de junio de 1951 por la policía y casi muere en la tortura mientras estaba desaparecido y cuyo caso fue denunciado por el médico que lo atendió, primero en la Sección Especial y luego en una quinta adonde lo trasladaron. Cuando fue el "caso Bravo" el gobierno:
Negó la desaparición de Bravo, negó las torturas, denunció todo como una maniobra opositora y hasta el Consejo Superior del Partido Peronista insistió que el episodio entero había sido 'una confabulación con el propósito de subvertir el orden'. Y cuando la decisión judicial hizo innegable todo lo que se había negado, apretó los tornillos de los medios periodísticos para echar sobre el tema una espesa vaharada de desinformación y movió los magistrados necesarios para exculpar a los torturadores. Al defenderlos hizo suyas sus culpas, las endosó, lo que revela la tremenda insensibilidad que se había instalado en las estructuras oficiales. Maltratar a un ciudadano era perdonable, si por añadidura era un comunista, entonces era un servicio a premiar. Pues -no hace falta decirlo- Lombilla y sus colaboradores regresaron a sus puestos y fueron ascendidos, como corresponde."

El 17 de junio de 1955, la policía de la ciudad de Rosario detuvo sin orden judicial a Juan Ingalinella, médico y dirigente del Partido Comunista Argentino. Ingalinella fue torturado hasta causarle la muerte y su cuerpo fue hecho desaparecer, siendo considerado por algunos el primer desaparecido.

El PCA criticó la pérdida de libertades democráticas y la proscripción de los partidos políticos que llevo adelante el golpe de estado de 1955. Adhirió a las tesis del XX Congreso del PCUS, que postulaban el tránsito pacífico al socialismo por la vía electoral, entre otros puntos. En 1967 sufrió la mayor escisión organizada de su historia, la que llevaría a 4.000 afiliados a separarse, formando luego el Partido Comunista Revolucionario, el 6 de enero de 1968.15

Durante la década de 1970 no siguió la política de los movimientos guerrilleros de América Latina.

Ante la crisis del gobierno de María Estela Martínez de Perón y la inminencia de un golpe militar, el PCA comenzó a "impulsar una acción conjunta, unitaria, de los partidos políticos, de la Iglesia y de las Fuerzas Armadas hacia el establecimiento de un gabinete cívico-militar", consigna que luego se tornaría en el reclamo de una "convergencia cívico-militar".

El PCA apoyó al golpe de Estado de 1976 y la consecuente dictadura militar instaurada. Pocos días después del golpe, una publicación oficial del PC afirmaba respecto al nuevo presidente: "En cuanto a sus formulaciones más precisas (...) afirmamos enfáticamente que constituyen la base de un programa liberador que compartimos (...). El presidente afirma que no se darán soluciones fáciles, milagrosas o espectaculares. Tenga la seguridad que nadie las espera (...). El General Videla no pide adhesión, sino comprensión, la tiene".Esta posición se sostenía en una caracterización política que "presentaba a la dupla Videla-Viola como el ala de la democracia renovada, frente a un ala pinochetista, sector no predominante dentro de las FFAA, canalizada a través de Emilio Massera y Luciano Menéndez" y coincidió con el apoyo que el gobierno de la Unión Soviética brindó a la dictadura militar.

El PCA no fue afectado por las leyes 21.322, 21.323 y 21.325 que disolvieron algunos partidos y agrupaciones de izquierda, su actividad fue suspendida y, según el informe de la CIDH, al igual que otros nueve partidos políticos, fue objeto de un "comportamiento gubernamental flexible" y fue recibido en entrevistas por el gobierno militar. A pesar de esto, gran cantidad de militantes del PCA fueron perseguidos, torturados, asesinados y desaparecidos durante la dictadura.

Al hacer un balance de este período en ocasión del 30° aniversario del golpe de estado, el PCA emitió una declaración en la que expresaba: "cada fuerza a su manera, a todos nos costó comprender el carácter novedoso de la dictadura impuesta por los yanquis y apoyada por un vasto espacio político y social (...) Cometimos errores en la apreciación de las contradicciones internas de las Fuerzas Armadas, sobrestimando las mismas y considerando posible aprovecharlas en la lucha contra el fascismo. No pudimos ver el carácter estratégico continental de las acciones en curso y del nivel de hegemonía que los sectores más proimperialistas habían alcanzado desde el primer momento. (...) No somos, como se sabe y no ocultamos, una fuerza infalible ni en los dichos ni en las conductas, pero estamos orgullosos de pertenecer a un partido que resistió dignamente los ataques de la dictadura y que dio su aporte a la lucha solidaria desde el primer día, en el interior del país y también en el exterior".

El PCA se presentó como querellante en dos causas penales contra el terrorismo de estado ejercido por la dictadura.

Una de esas causas es la del caso Floreal Edgardo Avellaneda, alias "el Negrito", nacido en la ciudad de Rosario el 14 de mayo de 1961. Era militante de la Federación Juvenil Comunista, se encargaba de las tareas de propaganda en su barrio. Vivía con su madre Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda y con su padre Floreal Avellaneda, delegado de la fábrica textil Tensa, ambos militantes del Partido Comunista. Tenía 15 años cuando fue secuestrado de su casa junto a su madre, fue detenido ilegalmente y torturado. Su cadáver fue hallado el 14 de mayo de 1976 en aguas del Río de la Plata. Su cuerpo fue encontrado con graves muestras de haber sufrido degradantes torturas físicas y haber sido víctima de un horroroso empalamiento.

El XVI Congreso


En el XVI Congreso de 1986, el Partido hizo una fuerte autocrítica y se planteó resolver sus errores, poniendo especial énfasis en la llegada de nuevos cuadros desde la Federación Juvenil Comunista (FJC). Este proceso se lo conoció como "viraje" y planteó cambios de estrategia política, concepción organizativa y actitudes revolucionarias. También durante este Congreso se reconocieron los errores sobre la caracterización de la dictadura de Videla, que generó grandes costos políticos y humanos para el partido. En el plano político, significó el abandono del tipo de estrategia "Frente Democrático Nacional" por la del "Frente de Liberación Nacional y Social".

Se comenzó a destacar la figura del Che Guevara y los movimientos guerrilleros (por esos momentos con fuerte presencia en Nicaragua y El Salvador). Este compromiso llevo a militantes de la FJC a luchar junto a los movimientos guerrilleros. El 16 de septiembre de 1987 cae en combate el militante comunista argentino Marcelo Feito pasando a ser recordado por el partido como uno de los primeros Mártires del Viraje.
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