Esta es la perturbante razón por la cuál si vas a Tailandia no debes montar un Elefante
Desde pequeños vemos con gran admiración a animales como tigres o leones que permiten que sus domadores metan la cabeza en sus hocicos y a los elefantes pararse en una sola pata en un diminuto banquillo.
Así como nos encantaría ir a Tailandia y poder pasear en esos imponentes y majestuosos elefantes, pero ¿alguna vez nos hemos puesto a pensar que actos como estos no están en la naturaleza de esas bestias?
¿Cómo es posible que felinos como los leones y los tigres no se coman a la persona que les mete la cabeza en su hocico? o ¿cómo es que pueden pasar todo el día bajo el gran sol y las altas temperaturas de Tailandia sin siquiera comer y refrescarse? ¿No es eso antinatura?
¡Lógico! Las implicaciones que existen detrás del adiestramiento para un paseo en el lomo de un elefante son verdaderamente aterradoras. Lo que sufren para realizar estas hazañas es realmente duro.
La técnica utilizada en Tailandia se llama Paajan, que significa “Romper el espíritu” para que el animal se muestre completamente sumiso y obedezca al mahout “salvador”.
El siguiente video muestra la forma cruel en la que son tratadas estas criaturas:
Advertencia: Las imágenes que muestran el video pueden ser perturbadoras. No apto para personas sensibles.
El proceso del Paajan comienza cuando son más vulnerables, es decir, cuando aún son bebés. Ellos son arrancados de sus madres que en la mayoría de las veces ven cómo los aldeanos la matan fríamente arrancándoles la cabeza para poder obtener el mármol de sus colmillos.
Después, las crías son encerradas en una jaula que les imposibilita realizar movimientos bruscos y se les priva de alimento. Se les ata las patas con una cuerda que se gradúa con cadenas obligando a las crías a mantener sus miembros estirados, mientras se les grita constantemente.
Mientras el pequeño elefante lucha por zafarse de tan terrible tortura, los domadores lo golpean con objetos punzantes y les clavan ganchos en sus cabezas y orejas las partes más sensibles del cuerpo, rasgándoles la piel hasta producirles heridas.
Este cruel proceso dura varias semanas, hasta que el elefante por sí solo obedece las órdenes de la persona que la doma, en ese momento su espíritu estará roto. En el transcurso de este tiempo, las crías no reciben ninguna atención veterinaria y en ocasiones llegan a morir en el proceso.
Una vez roto su espíritu, llega el momento de la actuación del mahout, él nunca participó durante la tortura porque como su traducción lo indica, será “el salvador”. Él será la primera persona que le lleve agua y alimentos, quien tranquilice a la torturada cría. Él será quien lo liberé del lugar en donde estuvo encerrado por semanas.
Este ritual no solo se da en elefantes de los campamentos turísticos de la India, también es utilizado en circos, zoológicos y en algún otro lugar de cautiverio.
Ante este macabro ritual, son pocas las fundaciones que pueden hacer algo al respecto. Elephant Nature Park es un parque que se dedica a rescatar y darles un trato digno a los elefantes que habitan en el norte de Tailandia que han sido abandonados a su suerte por los mahouts y que los dejan gravemente heridos y con grandes probabilidades de morir.
Según cifras de la Animal Activist Alliance, en los años de 1900 existieron alrededor de 300 mil elefantes salvajes y 100 mil elefantes en cautiverio en Tailandia; hasta el 2013 se registra una reducción drástica, y solo quedan menos de 2 mil ejemplares salvajes y alrededor de 4 mil cautivos.
Ésta es la razón por la que debes pensar más de dos veces antes de subirte a un elefante en Tailandia, la cruel y triste razón detrás de un dócil elefante tailandés con un espíritu totalmente destrozado.