Sobre el odio a los psicólogos
El solo hecho de saber que un conocido es psicólogo me produce una desconfianza extrema sobre esa persona, un sentimiento de desagrado, una alergia sin igual, una percepción de desconfianza. Los más desagradables, sin embargo, no son los de consultorio privado y cuya información conferida por el cliente es para ellos mismos, los más desagradables son los esclavos del sistema, es decir, los encargados de decidir si tienes una oportunidad de demostrar tu valía en una empresa, sea pública o privada. Son los encargados de desentrañar tu vida como un sacerdote fracasado de pueblo alejado, son los encargados de decidir de alguna manera si eres apto o no de una oportunidad, basados en tablas de preguntas y respuestas, en lo que dibujas, en tu capacidad para redactar y sobre qué lo haces, si eres critico o no, si puedes soportar la bellaquería de un mal jefe, son los encargados de percibir si puedes permanecer adepto a dicha empresa por años y años con una miserable existencia.
¿Cómo puede alguien que no ha vivido lo que yo ayudarme en algún problema, o pretender conocerme en una entrevista? ¿Por qué para querer acceder a un empleo tengo que revelar información de mi vida privada?, son preguntas que retumban en mi mente a cada día y a las cuales no encuentro repuesta, pues siempre se ha supuesto que ellos son los expertos de la salud y el estado mental de la gente. En qué se podría diferenciar los consejos del sacerdote, pastor, líder sectario, o de simplemente un amigo casual, al consejo de un «pseudo-profesional» que te cobra esta vida y la otra. ¿No serán ellos cómplices de los altos niveles de insatisfacción laboral y estrés en las personas? me cuesta mucho pensar que no son sostenidos del sistema y a favor financiero de él, me cuesta mucho pensar que un compañero con una capacidad de raciocinio menor a la tuya (porque quizá conozcas muchos de estos personajes en tu vida diaria), pueda pretender ayudarte, me cuesta demasiado pensar que el psicólogo de colegio barato pueda ser de más ayuda que el Internet para un joven suspicaz.
He visto que muchos de los «pseudo-profesionales» mencionados anteriormente observan tu estilo de escritura; tu capacidad para relacionarse socialmente; tu nivel de crítica hacia las cosas; tu nivel de percepción de la realidad; tu patriotismo inútil; tu capacidad para mentir, y así pretender clasificarte como alguien que cumple o no los estándares, como alguien apto para las oportunidades. Sin duda los poderosos sobre las decisiones son ellos, sin duda los causantes de más frustración en la gente son ellos, sin duda los que quizá no son aptos desde un punto de vista intelectual sean ellos.
¿Cómo puede alguien que no ha vivido lo que yo ayudarme en algún problema, o pretender conocerme en una entrevista? ¿Por qué para querer acceder a un empleo tengo que revelar información de mi vida privada?, son preguntas que retumban en mi mente a cada día y a las cuales no encuentro repuesta, pues siempre se ha supuesto que ellos son los expertos de la salud y el estado mental de la gente. En qué se podría diferenciar los consejos del sacerdote, pastor, líder sectario, o de simplemente un amigo casual, al consejo de un «pseudo-profesional» que te cobra esta vida y la otra. ¿No serán ellos cómplices de los altos niveles de insatisfacción laboral y estrés en las personas? me cuesta mucho pensar que no son sostenidos del sistema y a favor financiero de él, me cuesta mucho pensar que un compañero con una capacidad de raciocinio menor a la tuya (porque quizá conozcas muchos de estos personajes en tu vida diaria), pueda pretender ayudarte, me cuesta demasiado pensar que el psicólogo de colegio barato pueda ser de más ayuda que el Internet para un joven suspicaz.
He visto que muchos de los «pseudo-profesionales» mencionados anteriormente observan tu estilo de escritura; tu capacidad para relacionarse socialmente; tu nivel de crítica hacia las cosas; tu nivel de percepción de la realidad; tu patriotismo inútil; tu capacidad para mentir, y así pretender clasificarte como alguien que cumple o no los estándares, como alguien apto para las oportunidades. Sin duda los poderosos sobre las decisiones son ellos, sin duda los causantes de más frustración en la gente son ellos, sin duda los que quizá no son aptos desde un punto de vista intelectual sean ellos.