Buenas tardes camaradas taringueros. Si bien he osado nombrar a estas tres paginas novela, espero que se agrande hasta un poco mas. Voy a ir posteando sucesivamente cuando pueda. Espero que lo disfruten. Trate en estas 3 paginas de seguir el mismo enfoque que el autor original, y espero conseguirlo. Lo que me motivo a hacer esto es fundamentalmente, la necesidad de saber que paso con nuestros heroes del metro.
Todos los derechos de la novela son del autor, Dmitry Glukhovsky; No hago esto con fines de lucro mas con fines meramente recreativos.
He agregado un par de imagenes relacionadas para que no se vea muy berreta, pero lo principal es la lectura, recuerden que voy a ir agregando en la medida que pueda, o en la medida que se me cante las pelotas (es broma).
Aca va:
Capitulo 1, viejos amigos.
La vida de un stalker era considerada de las mas peligrosas. Muchos los veian como bravos guerreros, gladiadores de su época. Arrastraban sobre sus hombros el peso de su destino, el de toda la raza humana. Era increible pensar que se aventuraran y se arriesgaran a peligros los cuales, eran narrados como historias de terror a los niños malos. Todo aquel bello mundo habia degenerado- o evolucionado- hacia una especie de romanticismo, que quizas por momentos cubria la miserable existencia que se llevaba en el metro. Gladiadores con brillantes armaduras, que salian a la superficie a enfrentar a los malvados monstruos, y en ocasiones, a humanos.
Pero no todo era desesperanza en el metro. Los stalkers que volvian narraban a sus comandantes sobre lo que ocurria alli arriba. Parecia una nueva llama que avivaba la miserable y carente de sentido, existencia que se llevaba ahi dentro.
La luz de una lampara pululaba al rededor del salon. Era un salon comun, de mantenimiento, como cientos que habia desperdigados por todo el metro. En un escritorio, ingente cantidad de papeles de todo tipo, mapas, anotaciones en letra de maquina, e incluso a mano. Todos ellos podrian haber relatado una historia distinta, una expedicion que pudiese haber hallado algo importante, un reporte de alguna otra perdida. Una repisa destacaba en la pared contigua al escritorio, donde se exhibian, en aparente perfecto estado, todo un arsenal. Entre ellos, sobresalia uno por su enorme brillo. Era un dragounov, parecia pulido. Su acabado denotaba que se trataba de alguna especie de regalo para un francotirador por servicio honorario. Y sin embargo ahi en el metro no hubiera tenido mas utilidad que la de proteger vidas, y en ocasiones de cegarla.
Bajo el reconfortante fulgor de aquella lampara electrica, yacia parado un hombre. Parecia muy bien presentado, su cabello rubio brillante exhibia un corte militar anticuado, aunque no fuera que la moda importara mucho para su profesion. De su hombro colgaba una correa de cuero desecha, sorprendentemente todavia sostenia el peso del fusil que este llevaba al hombro. El traje aislante, reforzado aquí y alli con placas de metal, las cuales reflejaban los rayos de luz de la lampara a travez del salon, casi risiblemente, como si se tratara de una bola disco. Pero nadie se atreveria, no al menos con aquel hombre, a hacer algo semejante a burlarse. El rubio parecia muy fornido, y ademas su traje lo delataba; era un stalker. Empero, su cara no exibia cicatrices, al menos no visibles.
Detras del escritorio lleno de papeles otro sujeto, este sentado sobre una silla de ruedas, miraba fijamente los ojos del rubio. Tenia un poco mas de años que el rubio, pero no parecia cansado, y mucho menos debil. Desprendia un aura de seguridad, su mirada inspiraba respeto, pero su cabello ya hacia notar el paso de los años. Su presencia casi ocultaba el hecho de que estaba en silla de ruedas y que le faltaba el brazo derecho.
Ambos estaban sumidos en un silencio profundo, aunque este no fuera para nada incomodo. Al contrario, se podia sentir la expectacion en el aire, y la atmosfera tan cargada que generalmente era presente en el metro parecia amainar. Casi como si un nuevo amanecer hubiera llegado. Aunque alli no hubiera ventanas y el cielo afuera estuviese siempre de un gris pálido. La colilla del cigarrillo, quizas del sujeto sentado, comenzaba a apagarse. Cualquiera hubiese pensado que estos dos eran estatuas. Pero de repente todo el silencio se disipó.
-!estas seguro de lo que me dices, es decir, lo has visto con tus propios ojos?!- Pregunto el de la silla de ruedas.
-!Te digo que si, Meln....err....perdon... camarada comandante!-replico exaltadamente el rubio.
Ambos se calmaron, evidentemente no ayudaba de nada al entendimiento de ambos tanto exaltamiento.
El rubio tomo asiento en un sofa de cuero derruido por el uso frencuente, que estaba contra una pared de la oficina. El comandante saco una botella pequeña de un liquido rojizo, que desprendia un agradable aroma, saco dos pequeñas copas de vidrio adornadas y sirvio un trago en cada copa. Le hizo gesto al rubio para que tomara la segunda copa. Ambos brindaron, con total serenidad, y se bebieron al unisono y de un solo trago aquel brebaje.
Retomaron su conversacion.
-si tu reporte es correcto, las instalaciones deben estar por aquí, verdad?- Melnik saco de su bolsillo un marcador de tinta roja e hizo un circulo con el sobre un mapa. Este no era un mapa de las vias de metro, como se veia en todos lados y en cada tunel. Este era diferente. No habia lineas, sino varios contornos, coloreados con diferentes tonalidades de verde hasta marron. En ciertos lugares se distinguian unas lineas azules que serpenteaban sobre el papel como la linea de un metro mal dibujada por un niño. En lugar de circulos pequeños con nombres de estaciones habia nombres. Volga, kiev, rostock, moscow.
Moscow.
No, aquel no era un mapa de la linea de metro. Era un mapa del exterior.
Sin inmutarse, el rubio se acerco hasta el escritorio, miro un segundo el mapa, como si ya lo supiera de memoria, y afirmo, con voz firme y respetuosa. -Si, camarada comandante.
-!sabes lo que esto significa?, es un suministro gigantesco de armas y municiones de todo tipo, en casi perfecto estado!- Dijo el comandante, mientras sus pupilas se dilataban y su tono de voz se alzaba alegremente, perdiendo todo rastro de antiguo comandante sovietico que poseia.
-podriamos equipar todo un ejercito-dijo ahora, con voz mas calma.
-sin embargo, tendriamos que llegar hasta alli primero, y volver- continuo su monologo el hombre de la silla de ruedas.
El comandante hizo unos movimientos torpes, tratando de girar su silla de ruedas y enfilarla para poder acercarse al soldado. Este ultimo se levanto en gesto de ayuda, pero el comandante lo rechazo. Obviamente era un hombre muy testarudo, que se negaba a aceptar su situacion, y que hasta ahora le habia servido muy bien.
-Ulman, si tienes alguna opinion, debes decirmela ahora, el silencio no nos ayudara ahora, habla con confianza- Dijo en tono frio pero sincero el comandante.
-esta bien-dijo ulman. -Esto puede ser una idea desquiciada al extremo, pero cuando estuvimos alli nuestros contadores geiger mostraron lecturas casi normales de radiacion, en efecto, pudimos comprobar que el edificio poseia una cobertura delgada de plomo- relato locuazmente Ulman.
-quizas con un poco de mano de obra....-ulman fue interrumpido por el comandante, quien completo la frase. -ya veo a que quieres llegar-
-Es un riesgo enorme, pero la orden se beneficiaria terriblemente con estas instalaciones, ademas, y si mis oidos y mi cerebro no me han engañado, has dicho que tambien quedaban...maquinas cierto?-
En un momento, ulman pudo percibir lo que el comandante pensaba. Ante sus ojos parecia resusitar el esplendor de la industria armamentista rusa. Su enormes ciudades-fabricas produciendo toneles y toneles de material belico. Tanque y vehiculos de todo tipo. Fusiles y otras armas, municiones, toneladas y toneladas de todos los calibres, cañones y ametralladoras. Todo aquello que antes habia provocado la ruina se levantava de nuevo ante la imaginacion del comandante, aunque para sus adentros sabia que aquella mole capitalista de acero y fuego habia cegado el mundo que añoraba proteger, se excusaba diciendo entre dientes- ahora si lo necesitamos-. Recordo tambien las palabras que habia oido alguna vez de un personaje muy extraño, que, de viaje por una de las tantas estaciones que habia recorrido, encontró.
-el miedo genera mas miedo, la guerra mas guerra, la muerte mas muerte, es un circulo vicioso, para romper dicho circulo uno debe hacer algo mas que ir por el camino sin dudar. Cocechas lo que siembras....- Sin embargo, el viejo obstinado de linaje militar seguia empeñado en convencerce-esto es necesario....-
Estacion Polis.
25/10/35, 0300 horas
Intervalo 02-"Nuestro Infierno"
Extraños ecos resonaban por aquellos pasillos desiertos. Tiempo ha pasado ya
desde la llamada de fuera luces. Sin embargo, en una habitacion particular de aquel
desierto de concreto el tiempo parecia carecer de sentido ya.
...hmmm..-Aquel que manipulaba la pluma dejo salir un largo suspiro.
El hombre estaba ya en sus 40 años aproximadamente, su rostro no parecia
el de un hombre viejo, sin embargo sus ademanes eran los de un hombre cansado.
Cansado no solo por la falta de sueño.
Cansado ya de tanta guerra,
cansado de ver tanta muerte y destruccion,
fatigado de tanta obscuridad y miedo.
Su mirada no era la de un hombre normal. No, lejos de ello, eran los
ojos perdidos de aquellos que han visto la muerte de cerca, que han presenciado los
horrores del mundo y han sobrevivido para contarlo. Era como si cargara el peso
del mundo en sus hombros.
-"Plasmar la historia puede resultar una idea sencilla para la mente comun, solo escribir
hechos y fechas, lugares y personas. Sin embargo requiere pericia y conocimiento
para contar realmente una historia como es. Percibir la verdad es algo que solo
los mas altos niveles de conciencia pueden realizar. Nosotros personas solo vemos lo
que nuestra mente interpreta, es decir nuestra propia realidad. Tratamos de imponer
aquello que creemos con tanto anhelo ante otros, a tal medidad que incluso el mal
y el arrebato de vidas ajenas lo vemos como una necesidad y hasta algo positivo."
Se tomó un tiempo para recordar y reflexionar sobre aquellos conceptos, cerro los ojos
y calló su mente. Hubiera dado todos los cartuchos militares del mundo por conocer
al autor de aquellas palabras. Las mismas estaban escritas como prólogo de un libro
que él mismo compro hace unos años. Recordó con una ligera sonrisa las ironias de la vida,
cuando al salir de aquel puesto de ventas y doblar con su caravana a la derecha de aquel tunel,
encontró el suelo forrado de ejemplares de aquel libro.
....-metro2033...
El titulo de aquel lo devolvio en si al instante. El libro era una recopilacion fascinante
de leyendas y mitos del metro. Las plagas negras. Heroes y villanos, dramas politicos.
Historias de monstruos y humanos, a veces, los segundos siendo los mas temibles.
La idea de que aun en aquel agujero infestado del demonio, la literatura y otras
artes aun existieran le dio un sentido de orgullo. Ante sus ojos
la humanidad se le presentaba como una criatura caotica, capaz de gran belleza y amor.
Y de un gran odio y destruccion tambien.
Pensó para sus adentros, luego de tanta muerte y odio sembrado por el y sus contrapartes,
el verdadero esplendor y escencia del hombre esperaba aun por surgir.
Ahondo aun mas en su mente y se pregunto si incluso en el propio Infierno de sulfuro y Fuego,
existiria el amor. Su respuesta no se hizo esperar, ante sus ojos imagenes de madres con
sus hijos, de parejas felizes y abrazos, besos y caricias, risas y camaraderia. Todo aquello
debajo de una cupula grisasea y sin vida. Quizas por eso el hombre todavia seguia vivo, quizas
por eso todavia no habia el sido devorado hace tiempo ya. En algun lugar de aquel laberinto,
entre el metal y la cal.
Quizas habia algo por lo que vivir y respirar,
algo por lo que valia la pena sufrir.
Despues de todo, seguimos aqui....
Su tren de pensamiento filosofico se detuvo cuando notó como su oja se llenaba
de su propia saliva. Rapidamente secó la hoja y se dispuso a continuar con su trabajo.
Trató de recordar cada detalle, cada fecha y cada nombre, incluso cuando su corazon
se lleno de dolor, cuando cada detalle clavó en su pecho una daga. Era lo unico que
podia hacer ya por aquel mundo. Pensó que luego de toda aquella destruccion, quitarse
la vida seria un acto de mayor egoismo para con aquellos que perdieron la vida.
Culparse de todo era un cliché muy comun de los viejos como el, que vivieron suficiente
para ver los dos mundos. Conversar con un anciano hacerca de "los viejos tiempos" era
abrir una ventana a maravillosos recuerdos, y uno no podia evitar percibir aquel tono
de culpa y verguenza, esa actitud de "nosotros destruimos el mundo".
Y les rompia el corazon ver como la sangre joven seguia derramandose aun aqui abajo.
Incapaces de hacer nada para evitarlo, solo podian presenciar con lagrimas como la historia
se repetia una y otra vez. Quienes eran estos viejos para culparles, cuando ellos mismos
orquestaron la destruccion del mundo, de forma directa e indirecta.
..."culpa".....
Sin embargo, habia algo que no cuadraba.
Las bestias.
Aquellas bestias que al principio eran mas que cuentos de niños eran ahora ya conocimiento
comun.
La biologia era su especialidad. Quizas para cualquiera la explicacion de esas bestias
venia desde armas qumicas, mutaciones geneticas o simplemente la evolucion.
Pero era claro para el que esto era algo diferente. Era imposible que en tan corto tiempo
las especies de la superficie hubieran evolucionado de tal forma. Sus esqueletos, pieles,
dientes y puas.
Y estaban los demonios.
Los estalkers las llamaban asi, porque, bueno, porque era lo unico que se les asemejaba.
Aunque eran pocos los que las habian visto y nadie las ha visto de cerca,
estaba claro que volaban, y eran grandes.
Se detuvo luego de constatar que habia estado escribiendo todo este tiempo.
Miro a su hoja, un escalofrio recorrio su espina.
"puertas del infierno". Se preguntó si realmente habia escrito eso. No lo recordaba.
Luego un pasaje de aquel libro lo hizo temblar en la silla.
-"destruimos el cielo y el infierno, las almas ya no tienen donde ir"-
Rapidamente borroneo aquella frase, como tratando de eliminar aquellos pensamientos impios.
Todos los derechos de la novela son del autor, Dmitry Glukhovsky; No hago esto con fines de lucro mas con fines meramente recreativos.
He agregado un par de imagenes relacionadas para que no se vea muy berreta, pero lo principal es la lectura, recuerden que voy a ir agregando en la medida que pueda, o en la medida que se me cante las pelotas (es broma).
Aca va:
Prologo
Año 2035, los pocos seres humanos supervivientes de lo que alguna vez fuera una esplendorosa, desafiante y arrogante raza, yacen en las entrañas del metro en su 23 año ya. La vida en este intrincado laberinto se hace cada vez mas y mas dificil. Los habitantes del metro luchan dia a dia por sobrevivir, en medio de peste, hambre, miedo y odio. Historias se han contado, leyendas han surgido, viejos rencores y enemigos han resurgido. 2 años han pasado ya desde aquello, desde que los obscuros amenazaron la vida en el metro. Narra la leyenda que un joven heroe se aventuro a las fauces del horror para salvar sun hogar. Nadie supo que ocurrio con el, o si su cometido ha logrado. Muchos creen que los obscuros y el joven eran solo una leyenda, como tantas otras que circulan por el metro. No obstante, en medio de esta terrible realidad, al borde del colapso, apesar de la aparente estabilidad, una nueva esperanza surge para la raza humana. El hielo polar, que durante tantos años cubrio las ruinas de la desolada moscow, esta comenzando a derretirse. La radiacion de fondo ha empezado a asentarse. Cada vez mas aventureros se atreven a salir a la superficie. Pero los horrores y peligros, apenas han mostrado la mitad de su rostro....
Año 2035, los pocos seres humanos supervivientes de lo que alguna vez fuera una esplendorosa, desafiante y arrogante raza, yacen en las entrañas del metro en su 23 año ya. La vida en este intrincado laberinto se hace cada vez mas y mas dificil. Los habitantes del metro luchan dia a dia por sobrevivir, en medio de peste, hambre, miedo y odio. Historias se han contado, leyendas han surgido, viejos rencores y enemigos han resurgido. 2 años han pasado ya desde aquello, desde que los obscuros amenazaron la vida en el metro. Narra la leyenda que un joven heroe se aventuro a las fauces del horror para salvar sun hogar. Nadie supo que ocurrio con el, o si su cometido ha logrado. Muchos creen que los obscuros y el joven eran solo una leyenda, como tantas otras que circulan por el metro. No obstante, en medio de esta terrible realidad, al borde del colapso, apesar de la aparente estabilidad, una nueva esperanza surge para la raza humana. El hielo polar, que durante tantos años cubrio las ruinas de la desolada moscow, esta comenzando a derretirse. La radiacion de fondo ha empezado a asentarse. Cada vez mas aventureros se atreven a salir a la superficie. Pero los horrores y peligros, apenas han mostrado la mitad de su rostro....
Capitulo 1, viejos amigos.
La vida de un stalker era considerada de las mas peligrosas. Muchos los veian como bravos guerreros, gladiadores de su época. Arrastraban sobre sus hombros el peso de su destino, el de toda la raza humana. Era increible pensar que se aventuraran y se arriesgaran a peligros los cuales, eran narrados como historias de terror a los niños malos. Todo aquel bello mundo habia degenerado- o evolucionado- hacia una especie de romanticismo, que quizas por momentos cubria la miserable existencia que se llevaba en el metro. Gladiadores con brillantes armaduras, que salian a la superficie a enfrentar a los malvados monstruos, y en ocasiones, a humanos.
Pero no todo era desesperanza en el metro. Los stalkers que volvian narraban a sus comandantes sobre lo que ocurria alli arriba. Parecia una nueva llama que avivaba la miserable y carente de sentido, existencia que se llevaba ahi dentro.
La luz de una lampara pululaba al rededor del salon. Era un salon comun, de mantenimiento, como cientos que habia desperdigados por todo el metro. En un escritorio, ingente cantidad de papeles de todo tipo, mapas, anotaciones en letra de maquina, e incluso a mano. Todos ellos podrian haber relatado una historia distinta, una expedicion que pudiese haber hallado algo importante, un reporte de alguna otra perdida. Una repisa destacaba en la pared contigua al escritorio, donde se exhibian, en aparente perfecto estado, todo un arsenal. Entre ellos, sobresalia uno por su enorme brillo. Era un dragounov, parecia pulido. Su acabado denotaba que se trataba de alguna especie de regalo para un francotirador por servicio honorario. Y sin embargo ahi en el metro no hubiera tenido mas utilidad que la de proteger vidas, y en ocasiones de cegarla.
Bajo el reconfortante fulgor de aquella lampara electrica, yacia parado un hombre. Parecia muy bien presentado, su cabello rubio brillante exhibia un corte militar anticuado, aunque no fuera que la moda importara mucho para su profesion. De su hombro colgaba una correa de cuero desecha, sorprendentemente todavia sostenia el peso del fusil que este llevaba al hombro. El traje aislante, reforzado aquí y alli con placas de metal, las cuales reflejaban los rayos de luz de la lampara a travez del salon, casi risiblemente, como si se tratara de una bola disco. Pero nadie se atreveria, no al menos con aquel hombre, a hacer algo semejante a burlarse. El rubio parecia muy fornido, y ademas su traje lo delataba; era un stalker. Empero, su cara no exibia cicatrices, al menos no visibles.
Detras del escritorio lleno de papeles otro sujeto, este sentado sobre una silla de ruedas, miraba fijamente los ojos del rubio. Tenia un poco mas de años que el rubio, pero no parecia cansado, y mucho menos debil. Desprendia un aura de seguridad, su mirada inspiraba respeto, pero su cabello ya hacia notar el paso de los años. Su presencia casi ocultaba el hecho de que estaba en silla de ruedas y que le faltaba el brazo derecho.
Ambos estaban sumidos en un silencio profundo, aunque este no fuera para nada incomodo. Al contrario, se podia sentir la expectacion en el aire, y la atmosfera tan cargada que generalmente era presente en el metro parecia amainar. Casi como si un nuevo amanecer hubiera llegado. Aunque alli no hubiera ventanas y el cielo afuera estuviese siempre de un gris pálido. La colilla del cigarrillo, quizas del sujeto sentado, comenzaba a apagarse. Cualquiera hubiese pensado que estos dos eran estatuas. Pero de repente todo el silencio se disipó.
-!estas seguro de lo que me dices, es decir, lo has visto con tus propios ojos?!- Pregunto el de la silla de ruedas.
-!Te digo que si, Meln....err....perdon... camarada comandante!-replico exaltadamente el rubio.
Ambos se calmaron, evidentemente no ayudaba de nada al entendimiento de ambos tanto exaltamiento.
El rubio tomo asiento en un sofa de cuero derruido por el uso frencuente, que estaba contra una pared de la oficina. El comandante saco una botella pequeña de un liquido rojizo, que desprendia un agradable aroma, saco dos pequeñas copas de vidrio adornadas y sirvio un trago en cada copa. Le hizo gesto al rubio para que tomara la segunda copa. Ambos brindaron, con total serenidad, y se bebieron al unisono y de un solo trago aquel brebaje.
Retomaron su conversacion.
-si tu reporte es correcto, las instalaciones deben estar por aquí, verdad?- Melnik saco de su bolsillo un marcador de tinta roja e hizo un circulo con el sobre un mapa. Este no era un mapa de las vias de metro, como se veia en todos lados y en cada tunel. Este era diferente. No habia lineas, sino varios contornos, coloreados con diferentes tonalidades de verde hasta marron. En ciertos lugares se distinguian unas lineas azules que serpenteaban sobre el papel como la linea de un metro mal dibujada por un niño. En lugar de circulos pequeños con nombres de estaciones habia nombres. Volga, kiev, rostock, moscow.
Moscow.
No, aquel no era un mapa de la linea de metro. Era un mapa del exterior.
Sin inmutarse, el rubio se acerco hasta el escritorio, miro un segundo el mapa, como si ya lo supiera de memoria, y afirmo, con voz firme y respetuosa. -Si, camarada comandante.
-!sabes lo que esto significa?, es un suministro gigantesco de armas y municiones de todo tipo, en casi perfecto estado!- Dijo el comandante, mientras sus pupilas se dilataban y su tono de voz se alzaba alegremente, perdiendo todo rastro de antiguo comandante sovietico que poseia.
-podriamos equipar todo un ejercito-dijo ahora, con voz mas calma.
-sin embargo, tendriamos que llegar hasta alli primero, y volver- continuo su monologo el hombre de la silla de ruedas.
El comandante hizo unos movimientos torpes, tratando de girar su silla de ruedas y enfilarla para poder acercarse al soldado. Este ultimo se levanto en gesto de ayuda, pero el comandante lo rechazo. Obviamente era un hombre muy testarudo, que se negaba a aceptar su situacion, y que hasta ahora le habia servido muy bien.
-Ulman, si tienes alguna opinion, debes decirmela ahora, el silencio no nos ayudara ahora, habla con confianza- Dijo en tono frio pero sincero el comandante.
-esta bien-dijo ulman. -Esto puede ser una idea desquiciada al extremo, pero cuando estuvimos alli nuestros contadores geiger mostraron lecturas casi normales de radiacion, en efecto, pudimos comprobar que el edificio poseia una cobertura delgada de plomo- relato locuazmente Ulman.
-quizas con un poco de mano de obra....-ulman fue interrumpido por el comandante, quien completo la frase. -ya veo a que quieres llegar-
-Es un riesgo enorme, pero la orden se beneficiaria terriblemente con estas instalaciones, ademas, y si mis oidos y mi cerebro no me han engañado, has dicho que tambien quedaban...maquinas cierto?-
En un momento, ulman pudo percibir lo que el comandante pensaba. Ante sus ojos parecia resusitar el esplendor de la industria armamentista rusa. Su enormes ciudades-fabricas produciendo toneles y toneles de material belico. Tanque y vehiculos de todo tipo. Fusiles y otras armas, municiones, toneladas y toneladas de todos los calibres, cañones y ametralladoras. Todo aquello que antes habia provocado la ruina se levantava de nuevo ante la imaginacion del comandante, aunque para sus adentros sabia que aquella mole capitalista de acero y fuego habia cegado el mundo que añoraba proteger, se excusaba diciendo entre dientes- ahora si lo necesitamos-. Recordo tambien las palabras que habia oido alguna vez de un personaje muy extraño, que, de viaje por una de las tantas estaciones que habia recorrido, encontró.
-el miedo genera mas miedo, la guerra mas guerra, la muerte mas muerte, es un circulo vicioso, para romper dicho circulo uno debe hacer algo mas que ir por el camino sin dudar. Cocechas lo que siembras....- Sin embargo, el viejo obstinado de linaje militar seguia empeñado en convencerce-esto es necesario....-
Estacion Polis.
25/10/35, 0300 horas
Intervalo 02-"Nuestro Infierno"
Extraños ecos resonaban por aquellos pasillos desiertos. Tiempo ha pasado ya
desde la llamada de fuera luces. Sin embargo, en una habitacion particular de aquel
desierto de concreto el tiempo parecia carecer de sentido ya.
...hmmm..-Aquel que manipulaba la pluma dejo salir un largo suspiro.
El hombre estaba ya en sus 40 años aproximadamente, su rostro no parecia
el de un hombre viejo, sin embargo sus ademanes eran los de un hombre cansado.
Cansado no solo por la falta de sueño.
Cansado ya de tanta guerra,
cansado de ver tanta muerte y destruccion,
fatigado de tanta obscuridad y miedo.
Su mirada no era la de un hombre normal. No, lejos de ello, eran los
ojos perdidos de aquellos que han visto la muerte de cerca, que han presenciado los
horrores del mundo y han sobrevivido para contarlo. Era como si cargara el peso
del mundo en sus hombros.
-"Plasmar la historia puede resultar una idea sencilla para la mente comun, solo escribir
hechos y fechas, lugares y personas. Sin embargo requiere pericia y conocimiento
para contar realmente una historia como es. Percibir la verdad es algo que solo
los mas altos niveles de conciencia pueden realizar. Nosotros personas solo vemos lo
que nuestra mente interpreta, es decir nuestra propia realidad. Tratamos de imponer
aquello que creemos con tanto anhelo ante otros, a tal medidad que incluso el mal
y el arrebato de vidas ajenas lo vemos como una necesidad y hasta algo positivo."
Se tomó un tiempo para recordar y reflexionar sobre aquellos conceptos, cerro los ojos
y calló su mente. Hubiera dado todos los cartuchos militares del mundo por conocer
al autor de aquellas palabras. Las mismas estaban escritas como prólogo de un libro
que él mismo compro hace unos años. Recordó con una ligera sonrisa las ironias de la vida,
cuando al salir de aquel puesto de ventas y doblar con su caravana a la derecha de aquel tunel,
encontró el suelo forrado de ejemplares de aquel libro.
....-metro2033...
El titulo de aquel lo devolvio en si al instante. El libro era una recopilacion fascinante
de leyendas y mitos del metro. Las plagas negras. Heroes y villanos, dramas politicos.
Historias de monstruos y humanos, a veces, los segundos siendo los mas temibles.
La idea de que aun en aquel agujero infestado del demonio, la literatura y otras
artes aun existieran le dio un sentido de orgullo. Ante sus ojos
la humanidad se le presentaba como una criatura caotica, capaz de gran belleza y amor.
Y de un gran odio y destruccion tambien.
Pensó para sus adentros, luego de tanta muerte y odio sembrado por el y sus contrapartes,
el verdadero esplendor y escencia del hombre esperaba aun por surgir.
Ahondo aun mas en su mente y se pregunto si incluso en el propio Infierno de sulfuro y Fuego,
existiria el amor. Su respuesta no se hizo esperar, ante sus ojos imagenes de madres con
sus hijos, de parejas felizes y abrazos, besos y caricias, risas y camaraderia. Todo aquello
debajo de una cupula grisasea y sin vida. Quizas por eso el hombre todavia seguia vivo, quizas
por eso todavia no habia el sido devorado hace tiempo ya. En algun lugar de aquel laberinto,
entre el metal y la cal.
Quizas habia algo por lo que vivir y respirar,
algo por lo que valia la pena sufrir.
Despues de todo, seguimos aqui....
Su tren de pensamiento filosofico se detuvo cuando notó como su oja se llenaba
de su propia saliva. Rapidamente secó la hoja y se dispuso a continuar con su trabajo.
Trató de recordar cada detalle, cada fecha y cada nombre, incluso cuando su corazon
se lleno de dolor, cuando cada detalle clavó en su pecho una daga. Era lo unico que
podia hacer ya por aquel mundo. Pensó que luego de toda aquella destruccion, quitarse
la vida seria un acto de mayor egoismo para con aquellos que perdieron la vida.
Culparse de todo era un cliché muy comun de los viejos como el, que vivieron suficiente
para ver los dos mundos. Conversar con un anciano hacerca de "los viejos tiempos" era
abrir una ventana a maravillosos recuerdos, y uno no podia evitar percibir aquel tono
de culpa y verguenza, esa actitud de "nosotros destruimos el mundo".
Y les rompia el corazon ver como la sangre joven seguia derramandose aun aqui abajo.
Incapaces de hacer nada para evitarlo, solo podian presenciar con lagrimas como la historia
se repetia una y otra vez. Quienes eran estos viejos para culparles, cuando ellos mismos
orquestaron la destruccion del mundo, de forma directa e indirecta.
..."culpa".....
Sin embargo, habia algo que no cuadraba.
Las bestias.
Aquellas bestias que al principio eran mas que cuentos de niños eran ahora ya conocimiento
comun.
La biologia era su especialidad. Quizas para cualquiera la explicacion de esas bestias
venia desde armas qumicas, mutaciones geneticas o simplemente la evolucion.
Pero era claro para el que esto era algo diferente. Era imposible que en tan corto tiempo
las especies de la superficie hubieran evolucionado de tal forma. Sus esqueletos, pieles,
dientes y puas.
Y estaban los demonios.
Los estalkers las llamaban asi, porque, bueno, porque era lo unico que se les asemejaba.
Aunque eran pocos los que las habian visto y nadie las ha visto de cerca,
estaba claro que volaban, y eran grandes.
Se detuvo luego de constatar que habia estado escribiendo todo este tiempo.
Miro a su hoja, un escalofrio recorrio su espina.
"puertas del infierno". Se preguntó si realmente habia escrito eso. No lo recordaba.
Luego un pasaje de aquel libro lo hizo temblar en la silla.
-"destruimos el cielo y el infierno, las almas ya no tienen donde ir"-
Rapidamente borroneo aquella frase, como tratando de eliminar aquellos pensamientos impios.