Un estudio demuestra que estos animales son capaces de transmitir conocimientos a través del aprendizaje cultural, igual que hacemos los humanos.
El equipo de Maurício Cantor lleva 18 años investigando el comportamiento de los cachalotes que viven en el entorno de las islas Galápagos, con especial atención a sus interacciones sociales y a sus vocalizaciones. En un trabajo publicado este martes en Nature Communications Cantor demuestra que estos animales son capaces de formar grupos de distintos niveles y aprender dialectos locales con "expresiones" que transmiten unos a otros.
Cada uno de los grupos, o clanes, que se forman en estos océanos posee un repertorio característico de clics para comunicarse, pero
los científicos no tenían datos sobre cómo se forman estos dialectos y grupos en los que los ejemplares no son necesariamente consanguíneos. Una posibilidad era la similitud genética de las estructuras vocales que permiten sus llamadas, pero el modelo elaborado por los investigadores indica que estos dialectos se transmiten por aprendizaje cultural y que la información fluye entre los cachalotes de una forma parecida a como lo hace en las sociedades humanas.