"El hombre que antes fue mujer", "La mujer que ahora es varón". Noticias comunes que tratan de hacer ver que es realidad el "Cambio de Sexo". Eso no existe, científicamente se trata de cambiar la apariencia a través de tratamientos hormonales, cirugía estética y extracción de órganos reproductores. La sociedad contribuye a esta extraña moda que se está convirtiendo en costumbre cambiando la identidad, el nombre. Pero es imposible hacer crecer un pene, un útero, ovarios o testículos, y menos cambiar el código genético.
Según la ciencia el ser humano tiene dos genomas diferentes, uno para los hombres y otro para las mujeres, según publica la revista "Nature". Además, aseguran que entre las mujeres existen mayores diferencias (a nivel genético) que entre los hombres, más homogéneos genéticamente.
Cada ser humano tiene 46 cromosomas (23 aportados por el padre y 23 por la madre) que se guardan en el interior de cada núcleo celular. De esos 46 cromosomas sólo dos, los denominados sexuales, contienen la información que hará que un embrión se convierta en hombre o mujer. Los dos cromosomas sexuales de la mujer son idénticos, y se conocen con las letras XX, mientras que los del hombre difieren entre sí y se expresan con las letras XY. De las varias posibilidades de combinación entre ellos depende el sexo de los descendientes.
Una parte significativa del segundo cromosoma X femenino está, en realidad, activa. En concreto, cerca del 75% de todos los genes del cromosoma X permanece "en silencio", otro 15% escapa a la desactivación, y el restante 10% está inactivo en algunos cromosomas, pero no en otros, o lo que es lo mismo, en unas mujeres sí y en otras no. Todo ello sugiere una serie de diferencias genéticas mucho mayores de lo que se creía, tanto entre mujeres y hombres como de las propias féminas entre sí.
El trabajo de los científicos confirma que el genoma femenino difiere del masculino por lo menos en tres aspectos fundamentales. El primero es el propio cromosoma Y, exclusivo de los varones, que da a los hombres una serie de genes "extra", ausentes en las mujeres. En segundo lugar, la inesperada actividad del 15% de los genes del segundo cromosoma X femenino supone que esos genes se expresan más intensamente en mujeres que en hombres. Y, por último, la aleatoria activación de otro 10% de los genes de este segundo cromosoma X supone una variabilidad entre mujeres superior a la que se da en los varones.
Esto es igual en homosexuales de diferente género, pero en éstos una pequeña alteración en el embrión hace que cambie su comportamiento teniendo gusto por el propio sexo. Pero esto es otra historia que requiere un artículo completo.
La realidad es que la depresión y el suicidio es común en estos individuos y les espera una vida muy difícil, eso si, apoyados por organizaciones que le dicen Sí! a esta corriente (¿contra corriente?)