MISTERIOS Y FANTASMAS
Para los amantes del misterio y la superstición, la ciudad de Buenos Aires ofrece recorridos que harán asustar a los visitantes y llevarse un recuerdo escalofriante de su paseo.
“Buenos Aires Misteriosa” es un tour de tres horas en micro que lleva a los turistas a lugares donde hubo algún asesinato o hay alguna leyenda que merezca ser contada, como la del cementerio de la Recoleta, que tiene su propia dama de blanco. Una mujer que fue enterrada al haber sufrido un ataque de catalepsia luego de un desamor, pero sin haber muerto. Al despertar y encontrarse en un ataúd, intentó romperlo pero terminó muriendo sin aire. Dicen que su espíritu vaga por el barrio llorando por su amor perdido y la muerte tan cruel que sufrió.
La Iglesia de Pizón es otro de los lugares que encierra una historia de amor. Felicita Guerrero, asesinada en 1872 por un amante rechazado, aparece ensangrentada en las torres cada 30 de enero, fecha de su muerte. En este recorrido, se permite bajar a los visitantes para tocar las rejas del atrio de la iglesia porque si lo hacen pueden recuperar un amor perdido. Pero si, en cambio, tocan la imagen que está dentro, no podrán ser felices jamás.
El tour sigue por Parque Rivadavia donde, por las noches, se ve una mujer degollada; la confitería Ideal, que es atendida por el fantasma de un viejo empleado de la casa; la casa de Yiya Murano, la mujer que envenenó a sus amigas con dulces y en donde los visitantes reciben bombones...
Otro barrio que se visita es donde vivió Cayetano Santos Gódines, más conocido como el “Petiso orejudo”, el niño que asesinó bebés y chicos y los sometió a una tortura previa.
También se recorre San Telmo, donde está el “fantasma excitado”, un espíritu condenado a vagar con su pene erecto; Barracas, famoso por su descuartizador; la casa de “los Leones” y la de Rufina Cambaceres. Esta excursión sale todos los viernes y sábados a las 20.30 desde Avenida Belgrano al 1700 y cuesta 14 pesos por persona.
“Buenos Aires misteriosa II” es un recorrido similar pero por otras casas y con otras historias. Parte desde Avenida Rivadavia al 2400 y pasea por los barrios de Balvanera, San Nicolás, Retiro, Recoleta, Palermo, Colegiales, Chacarita y Villa Crespo. Aquí se pueden apreciar las historias de Virginia Donatelli, descuartizada; Lauro y Salvatto, los dos últimos condenados a muerte en la ciudad; “El bebe en el horno”; “No sólo los perros lamen manos”; “el taxista fantasma de parque Chas” y “el loco de los carteles”. Su valor es de 15 pesos por persona y sale los viernes.
Además, en el teatro Arlequines, Venezuela 1100, se proyectan películas de vampiros y tocan bandas góticas. La entrada es de 10 pesos.
Otros lugares que se recomiendan para las personas amantes del suspenso puede ser en la Línea A de subte, donde los que se encuentren mal sentimentalmente tal vez tengan la oportunidad de ver “La media estación”, ubicada entre las paradas de Pasco y Alberti, que aparece cuando se apagan las luces y se puede vislumbrar a dos obreros sentados en el anden que murieron por un desprendimiento mientras trabajaban. Eran inmigrantes italianos, por lo que al arquitecto a cargo no le costó trabajo ocultar todo.
Por los vagones de la línea del ferrocarril Mitre, circula el fantasma del hombre sin párpados, que sube o baja en la estación Coghlan. Hay dos versiones de su muerte, una dice que murió por una infección en sus ojos y la otra que se suicidó tirándose abajo del tren.
En el barrio de Once, los vecinos cuentan la historia de un gigante de tres metros que cuida a sus habitantes, salva víctimas de choques o frustra algún asalto. Su nombre es Golem, un hombre artificial creado en el siglo XVI por un rabino de Praga, Judah Ben Bezabel. Algunos creen que este gigante bonachón se oculta en el anexo de un hospital de Caballito y otros, que vive en un callejón oculto, como el pasaje Colombo o Victoria.
En la Reserva Ecológica Costanera Sur vive “Reservito” una criatura mitad rata, mitad perro y se cree que ha atacado gente.
Por aeroparque, circulan los ángeles que se encargaron de salvar a algunas personas del fuego en el accidente de un avión de LAPA.
Por último, pero en compañía de algún vecino, Parque Chas es un lugar que encierra muchos misterios, desde la conformación de sus calles, que son como un laberinto para el que no conoce, hasta las historias que se cuentan allí.
Se cuenta que es una entrada al infierno, que el diablo se llevaba gente a través de la línea 187 interno 666. Quienes tomaron ese colectivo nunca se volvieron a ver.
Por eso es recomendable pasear por el barrio con algún conocedor, porque si no, es probable que, como muchos distraídos, se queden dando vueltas por sus calles eternamente.
http://buendestino.blogspot.com/2007/11/mitos-porteos.html
CULTURA : LA VIGENCIA DE LA CULTURA ORAL EN LA ERA DE LA INFORMATICA
Cazafantasmas porteños definen el nuevo mapa de los mitos urbanos
Dos escritores recogieron relatos fantásticos de distintos barrios de Buenos Aires. Los vecinos reactualizan así la "Misteriosa Buenos Aires" de Mujica Láinez.
María Luján Picabea
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Parque Chas es un mito en si mismo, es el lugar en el que uno puede retroceder en el tiempo y encontrarse consigo mismo en el lugar que acaba de abandonar. Cuando fuimos tras ese mito y nos internamos en sus calles aunque teníamos los mapas aprendidos de memoria nos perdimos igual. Lo primero que nos dijeron los vecinos fue: 'Están perdidos'. Negamos pero insistieron: 'Están perdidos en Parque Chas'. Así era. Ya éramos parte del mito". Eso les pasó a los Cazafantasmas porteños Víctor Coviello (38) y Guillermo Barrantes (32), autores del libro Buenos Aires es leyenda y de su flamante segunda parte Buenos Aires es leyenda 2, surgida del feedback con vecinos que guiaron a los investigadores en leyendas urbanas siglo XXI.
A saber: un colectivo con todos sus pasajeros muertos que vaga desde hace años buscando una salida, un taxi que choca contra sí mismo en una calle circular y un hombre que no puede alcanzar las fronteras del barrio para escapar, son algunas de las historias que se han tejido en torno a la kafkiana disposición de las calles de Parque Chas. "El espíritu del barrio se alimenta de la gente que allí se pierde y sus vecinos disfrutan de ello y de la ventaja de ser quienes pueden entrar y salir sin dificultades. Eso los convierte en guías y porteros de su barrio", comentó Barrantes.
A los Cazafantasmas les tocó ir detrás de espectros, duendes, demonios, criaturas monstruosas y pasajes al más allá y como resultado los dos volúmenes arman otra ciudad: una Buenos Aires que subyace bajo el manto de la realidad. No buscan verdades sino rumores, trascendidos, cuentos chinos, posibilidades.
"Los mitos habitualmente surgen de historias que por lo general tienen poco de espectaculares, lo espectacular es la narración, es la apropiación que las diferentes voces hacen del relato", explicaron. Ahora bien, ¿cómo eligen los Cazafantasmas las historias que quieren contar? Priorizan, pues, lo que ellos llaman "mitos urbanos barriales".
"Los mitos urbanos surgen de elementos compartidos y sólo logran prender en una comunidad cuando la mayor parte de sus miembros pueden terminar siendo protagonistas. Si esta condición se cumple la gente se apropia de la historia y hace que sobreviva en la jungla urbana", asegura Coviello.
Para ellos, la particularidad de las historias que han ido recopilando es que suceden "a la vuelta de casa" y al mismo tiempo "vienen a responden a preguntas universales para las que el mundo tangible no tiene respuestas. Los mitos crecen donde hay huecos, donde hay una duda importante", comentaron los autores.
El mito, afirman, transcurre siempre en el presente y está en permanente mutación, tomando elementos que lo reactualizan para seguir vivo. "Hay mitos más activos y otros menos activos, hay mitos que se estancan pero no mueren, quedan en estado latente hasta que un nuevo suceso los pone en acción. Es por eso que mitos como el del diálogo con el diablo a través de una ouija, adquiere nueva forma y se actualiza en el chat diabólico".
Ya en el primer libro, que apareció en 2004, Coviello y Barrantes intentaron involucrar al lector en las investigaciones y vaya si lo lograron. "Al final de cada mito no se expresa un veredicto, no se dice esto es verdad o no, por eso decidimos abrir un correo electrónico —[email protected]— un buzón, una puerta abierta para que los lectores pudieran entrar en los mitos. Recibimos cantidades de correos con historias, comentarios y preguntas. Había quienes cuestionaban que no hubiera ninguna leyenda de su barrio".
De hecho, fue a partir de correos recibidos que surgieron algunas de las investigaciones del segundo libro, como la del dragón de Villa Crespo y la del Petiso Orejudo en Parque Patricios. "Esto demuestra el espíritu del porteño que siempre quiere tener la mejor historia, una historia que se desarrolla en su barrio, allí donde el vive, en su patria. Una historia con la cual se identifica y se diferencia".