Querido lector, quiero agradecerte que hayas elegido este post, con el que espero que no solo disfrutes, sino que te aventures en el principio de una experiencia única, como jamás antes hayas disfrutado. Para mí, ‘’Survival World’’ es mi forma personal de homenajear a todas aquellas historias que me han influenciado a lo largo de la vida y referentes del género ‘’Survival horror’’. Al igual que para mí escribir es un placer, espero que también lo sea leer esta historia para ustedes. La cual su principal objetivo es ese, entretener. (Disculpen el post tan soso estéticamente, no soy bueno con el arte visual en imagenes para la creación de banners o separadores, pero quién pudiera colaborarme para continuar con los post agradecería eternamente su apoyo.)
Antes que todo sé que te interesará la primera parte y disfrutarás del comienzo de esta aventura:
AIDEN
El día había amanecido fresco y despejado, con un frío vivificante que señalaba el final del verano. Se escucharon ruidos en el portón principal y media comunidad se puso en marcha con la aurora para averiguar qué era lo que sucedía, eran siete en total. Era la primera vez en toda la semana que había transcurrido que sentía un poco de esperanza de que los demás hubiesen llegado por fin, Aiden se movió entre la multitud para ponerse en primera fila entre los demás.
Habían atrapado a un hombre a las afueras del pequeño fortín en las colinas, Amelie creía que se trataba de una especie de salvaje que los acechaba hace bastante tiempo. A Aiden se le ponía la piel de gallina de solo pensarlo, a lo largo de los últimos días las cabezas en las estacas en los contornos de las carreteras se estaba haciendo bastante común. Y las historias no demoraron en rondar incluso entre los supervivientes de toda la comarca, que decían sobre un grupo que cometía bestialidades, desmembraban y bebían de la sangre de todo aquel que se encontraran con una fuerza bestial más allá de la humana. Pero el hombre que allí yacía atado de pies y de manos cerca del portón principal, esperando la justicia del grupo era viejo y huesudo, su piel era pálida y había perdido su oreja derecha. También vestía un atuendo color café y sus ropas eran andrajos, su rostro estaba lleno de sangre y tenía un fragmento de flecha clavado en la pupila blanca y ciega de su ojo izquierdo.
El aliento del hombre y el de los demás presentes se entremezclaban en nubes de vapor en la fría mañana cuando por fin Aiden ordenó e hizo que cortaran las ligaduras que ataban al hombre al muro y lo arrastraran ante él. Amelie y Thomas quienes lo habían encontrado rondando en los alrededores permanecieron muy quietos y firmes, a un costado de Aiden y del sujeto, una brisa ligera se filtraba entre las rendijas del portón y su muralla improvisada. En lo alto algunos guardias observaban la escena en silencio.
Aiden se erguía solemnemente al frente de todos, con el largo pelo castaño que caía sobre sus clavículas agitado por el viento. Llevaba una barba corta del mismo color, salpicada de canas que le hacían parecer más viejo de los treinta y dos años que tenía. Aquel día tenía una expresión de terror que la ocultaba sobre una faceta más adusta, fría y no se parecía aquel hombre que se sentaba junto al fuego y hablaba con voz suave a todo el grupo con sus típicas palabras esperanzadoras que hacían soñar incluso a los niños con héroes y hazañas.
— ¿Quién eres y que haces en nuestras tierras?—Se inclinó verticalmente hacia el hombre, al mismo tiempo que desde su cadera tomaba su revolver S&W 500, con su diestra y la colocaba a centímetros de la frente del hombre, con un pulso que en ningún momento tembló. —¿Sabes lo que eso significa?
Alzó su cabeza y miró a Aiden a los ojos, su expresión no reflejaba nada, todos se mantenían en silencio esperando que el hombre respondiera, y sí, lo hizo.
—Bienvenidos al infierno —De repente el sujeto esbozó una sonrisa cínica, ante todos, no parecía temerle a la muerte.
Aiden presionó el gatillo al mismo instante, firme y seguro. La sangre, roja como el vino salpicó la nieve. Los cuervos en las filas de la muralla se atemorizaron por el disparo y abrieron sus alas para emprender vuelo de inmediato. Amelie no pudo apartar la vista del hombre, la cabeza rebotó por el disparo y su cráneo se abrió como una flor rojiza con vestigios blancos que eran los huesos para terminar cayendo al suelo.
—Idiota—murmuró Thomas en voz lo suficientemente baja para que Amelie no oyera el comentario.
Durante la marcha hacia sus lugares habituales de trabajo Amalie se acercó a Aiden. Parecía hacer muchísimo más frio aunque el viento había cesado y el sol brillaba en lo alto del cielo.
—Le diste una muerte digna para lo que se merecía—Mencionó ella. Era de una estatura promedio, de piel blanca, su cabello era castaño con tonos rojizos y sus ojos eran azules, una figura delgada y prominentes curvas. — ¿Crees que supiera de lo que sucedió con el grupo de…?
—No— Dijo Aiden con voz tranquila, antes de que terminara su comentario—No tenía miedo, se le veía en sus ojos. Es más, dudo que él tenga algo que ver con ellos.
—Aún me preocupan que no hayan vuelto— Alzó su cabeza para mirar la silueta de su rostro, que permanecía con una expresión serena.
Aiden llegó cerca de lo que sería la ‘’armeria’’, una caseta de cemento que se encontraba en una esquina estratégica del pequeño poblado, altamente resguardado con unas verjas de metal que hacían de antepuerta, él se detuvo y volvió su mirada hacia Amelie.
—Pasó más de una semana, es cierto—se quedó pensativo, como si discutiera en su interior consigo mismo. — Pero él sabe cuidarse más que cualquiera de nosotros, si no vuelven en dos días más yo mismo iré a buscarlos.
—William es un hueso duro de roer, además tiene a Bullock y a Gareth —Ella dijo, con un tono dudoso de sus propias palabras que no servían nada más para darse aliento a si misma.
—Ya conseguimos reunir al resto de los hombres Aiden, saldremos mañana al alba —Thomas habría llegado a un paso rápido desde el centro del lugar, arremetió con la frase, interrumpiendo la conversación de golpe. Thomas era un joven de diecinueve años, atlético y moreno, era bastante insolento pese a su edad.
—Muy bien Thomas, nos veremos mañana en la mañana—Dijo Aiden lanzando una mirada gélida hacia él. —Estén preparados.
En caso de que les guste pulsar el botón seguir, es fácil ! Subiré capítulos diarios si veo el apoyo necesario a ésta misma hora.
Gracias por leer, cualquier opinión o crítica constructiva pueden comentarlo, estaré ansioso por ver sus comentarios, espero también su apoyo ya que esto me incentiva a poder continuar con el proyecto y sacar más capítulos, recomienden el post, así más gente lo verá. Saludos y buenas noches.
Antes que todo sé que te interesará la primera parte y disfrutarás del comienzo de esta aventura:
![¡Zombies! [2] ¡Zombies! [2]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2016/07/13/8E6.jpg-ntctYmiy-uX.webp)
AIDEN
El día había amanecido fresco y despejado, con un frío vivificante que señalaba el final del verano. Se escucharon ruidos en el portón principal y media comunidad se puso en marcha con la aurora para averiguar qué era lo que sucedía, eran siete en total. Era la primera vez en toda la semana que había transcurrido que sentía un poco de esperanza de que los demás hubiesen llegado por fin, Aiden se movió entre la multitud para ponerse en primera fila entre los demás.
Habían atrapado a un hombre a las afueras del pequeño fortín en las colinas, Amelie creía que se trataba de una especie de salvaje que los acechaba hace bastante tiempo. A Aiden se le ponía la piel de gallina de solo pensarlo, a lo largo de los últimos días las cabezas en las estacas en los contornos de las carreteras se estaba haciendo bastante común. Y las historias no demoraron en rondar incluso entre los supervivientes de toda la comarca, que decían sobre un grupo que cometía bestialidades, desmembraban y bebían de la sangre de todo aquel que se encontraran con una fuerza bestial más allá de la humana. Pero el hombre que allí yacía atado de pies y de manos cerca del portón principal, esperando la justicia del grupo era viejo y huesudo, su piel era pálida y había perdido su oreja derecha. También vestía un atuendo color café y sus ropas eran andrajos, su rostro estaba lleno de sangre y tenía un fragmento de flecha clavado en la pupila blanca y ciega de su ojo izquierdo.
El aliento del hombre y el de los demás presentes se entremezclaban en nubes de vapor en la fría mañana cuando por fin Aiden ordenó e hizo que cortaran las ligaduras que ataban al hombre al muro y lo arrastraran ante él. Amelie y Thomas quienes lo habían encontrado rondando en los alrededores permanecieron muy quietos y firmes, a un costado de Aiden y del sujeto, una brisa ligera se filtraba entre las rendijas del portón y su muralla improvisada. En lo alto algunos guardias observaban la escena en silencio.
Aiden se erguía solemnemente al frente de todos, con el largo pelo castaño que caía sobre sus clavículas agitado por el viento. Llevaba una barba corta del mismo color, salpicada de canas que le hacían parecer más viejo de los treinta y dos años que tenía. Aquel día tenía una expresión de terror que la ocultaba sobre una faceta más adusta, fría y no se parecía aquel hombre que se sentaba junto al fuego y hablaba con voz suave a todo el grupo con sus típicas palabras esperanzadoras que hacían soñar incluso a los niños con héroes y hazañas.
— ¿Quién eres y que haces en nuestras tierras?—Se inclinó verticalmente hacia el hombre, al mismo tiempo que desde su cadera tomaba su revolver S&W 500, con su diestra y la colocaba a centímetros de la frente del hombre, con un pulso que en ningún momento tembló. —¿Sabes lo que eso significa?
Alzó su cabeza y miró a Aiden a los ojos, su expresión no reflejaba nada, todos se mantenían en silencio esperando que el hombre respondiera, y sí, lo hizo.
—Bienvenidos al infierno —De repente el sujeto esbozó una sonrisa cínica, ante todos, no parecía temerle a la muerte.
Aiden presionó el gatillo al mismo instante, firme y seguro. La sangre, roja como el vino salpicó la nieve. Los cuervos en las filas de la muralla se atemorizaron por el disparo y abrieron sus alas para emprender vuelo de inmediato. Amelie no pudo apartar la vista del hombre, la cabeza rebotó por el disparo y su cráneo se abrió como una flor rojiza con vestigios blancos que eran los huesos para terminar cayendo al suelo.
—Idiota—murmuró Thomas en voz lo suficientemente baja para que Amelie no oyera el comentario.
Durante la marcha hacia sus lugares habituales de trabajo Amalie se acercó a Aiden. Parecía hacer muchísimo más frio aunque el viento había cesado y el sol brillaba en lo alto del cielo.

—Le diste una muerte digna para lo que se merecía—Mencionó ella. Era de una estatura promedio, de piel blanca, su cabello era castaño con tonos rojizos y sus ojos eran azules, una figura delgada y prominentes curvas. — ¿Crees que supiera de lo que sucedió con el grupo de…?
—No— Dijo Aiden con voz tranquila, antes de que terminara su comentario—No tenía miedo, se le veía en sus ojos. Es más, dudo que él tenga algo que ver con ellos.
—Aún me preocupan que no hayan vuelto— Alzó su cabeza para mirar la silueta de su rostro, que permanecía con una expresión serena.
Aiden llegó cerca de lo que sería la ‘’armeria’’, una caseta de cemento que se encontraba en una esquina estratégica del pequeño poblado, altamente resguardado con unas verjas de metal que hacían de antepuerta, él se detuvo y volvió su mirada hacia Amelie.
—Pasó más de una semana, es cierto—se quedó pensativo, como si discutiera en su interior consigo mismo. — Pero él sabe cuidarse más que cualquiera de nosotros, si no vuelven en dos días más yo mismo iré a buscarlos.
—William es un hueso duro de roer, además tiene a Bullock y a Gareth —Ella dijo, con un tono dudoso de sus propias palabras que no servían nada más para darse aliento a si misma.
—Ya conseguimos reunir al resto de los hombres Aiden, saldremos mañana al alba —Thomas habría llegado a un paso rápido desde el centro del lugar, arremetió con la frase, interrumpiendo la conversación de golpe. Thomas era un joven de diecinueve años, atlético y moreno, era bastante insolento pese a su edad.
—Muy bien Thomas, nos veremos mañana en la mañana—Dijo Aiden lanzando una mirada gélida hacia él. —Estén preparados.
En caso de que les guste pulsar el botón seguir, es fácil ! Subiré capítulos diarios si veo el apoyo necesario a ésta misma hora.
Gracias por leer, cualquier opinión o crítica constructiva pueden comentarlo, estaré ansioso por ver sus comentarios, espero también su apoyo ya que esto me incentiva a poder continuar con el proyecto y sacar más capítulos, recomienden el post, así más gente lo verá. Saludos y buenas noches.