Estos cuatro chicos se criaron en una granja de Texas junto a 5 hermanos más estos chicos median 2,10 cm. Eran, en realidad, 9 jóvenes Shields los que vivían con sus padres llevando una vida tranquila, cuando en 1879 un “cazatalentos” de la compañía circense PT-Barum los descubrió. Cabe decir que en aquella época era algo habitual que los responsables de estos espectáculos de circo, algo morbosos, buscaran por las tierras más profundas y aisladas de Estados Unidos personas “fenómeno”o rarezas humanas, como ellos lo llamaban, para que con su particularidad genética o accidental, aumentara aún más la expectación de todos aquel público que no dudaba en pagar unos cuantos dólares para ver “algo fuera de lo normal”.
Y sin duda los hermanos Shields eran un espectáculo por sí solos. De hecho, el padre de los chicos ya contaba con una altura espectacular. De los 9 hermanos, solo 4 accedieron a aquella “aventura”. Los más mayores ya tenían sus parejas y no deseaban dejar sus hogares ni sus perspectivas familiares. El resto, no dudaron en decir que sí al circo, de hecho, los padres dijeron quedar “liberados” de esa carga alimenticia que suponía mantener a esos chicos, que cada día, necesitaban altas cantidades de leche y carne para verse saciados.
La vida de los Shields en la compañía Barum fue simplemente, un paraíso. No tenían que hacer nada, solo exhibirse. Se ponían uniformes de soldado, de bomberos, de príncipes o de indios nativos, lo que les mandaran. La gente los miraba con admiración para después, someterse a sesiones de fotos que eran verdaderamente rentables. Se alojaban en hoteles de lujo, salían en los periódicos, comían tanto como deseaban y podían enviar a sus padres una generosa renta mensual. Dejar la granja de Texas había sido sin duda, todo un acierto.