Karl Marx nació en Tréveris, Alemania en mayo de 1818, desde niño se caracterizo por ser egoísta y no hacer amistades fácilmente, a causa de su gran soberbia, siempre sus observaciones eran arrogantes y su conducta era falta de respeto para con los mayores o cualquier cosa que representase autoridad o superioridad, de grande fue un hombre egoísta, avinagrado, terco e intrigante, que vivió como desterrado en Francia y Bélgica y posteriormente residió y escribió en Inglaterra donde murió, y de cuya mente broto lo que más tarde se conocería en el mundo como “SOCIALISMO CIENTIFICO” O “EL COMUNISMO”. Marx quería enseñar pero se desvió al periodismo, escribía ridiculizándolo todo, criticando todo, burlándose de todo y todos con quienes estaba en desacuerdo.
Sumamente influenciado por las enseñanzas de Ludwing Feuerbach, filósofo materialista alemán, se volvió ateo y aunque no sabía lo que era empuñar un arma siempre clamaba por la guerra en especial en contra de la religión, particularmente la cristiana, toda su vida fue enemigo acérrimo del cristianismo e insultaba y se mofaba con frecuencia de Jesús de Nazaret y sus enseñanzas contenidas en los evangelios.
En 1842 vivía en la ciudad de Colonia donde por meterse en problemas con la justicia Prusiana tuvo que viajar con su familia a Francia, luego a Bélgica y finalmente a Inglaterra donde permanecería desde 1849 hasta su muerte en 1883. Tuvo pocos amigos, uno de ellos fue Friedrich Engels, también alemán, a quién conoció en 1842 y que habría de ser quien lo mantendría hasta su muerte, su camarada intelectual, su amigo intimo.
Engels por su parte al contrario del excéntrico Marx, era alegre, de buenos modales, procedente de una familia adinerada e interesada en vivir bien, aunque también era ateo y se autodefinía como revolucionario, nunca tuvo que preocuparse por dinero o por trabajar, todo se lo dio su padre. Su amistad intima duro cerca de 40 años, juntos concibieron y formularon la doctrina del COMUNISMO, fueron los padres del Socialismo Científico. Engels vivía en Manchester donde atendía los asuntos de su acaudalado padre, en tanto que Marx vivía en Londres y a diferencia de Engels vivía en la miseria, con frecuencia se enfermaba, padecía de forúnculos, jaquecas y reumatismo. No tenia empleo fijo y jamás lo buscó dependiendo totalmente de “regalos” especialmente de Engels. Se lo pasaba de una a otra casa de empeños, es irónico, pero el padre del comunismo fue literalmente salvado de morirse de hambre por un capitalista. .. que ironia..
Las obras mas demoniacas clásicas del comunismo, como Das Capital (El Capital), fueron hechas a los trancazos en medio de una situación sumamente difícil. Vivió en dos cuartos amueblados en Dean Street del Soho de Londres. Gustav Mayer, quien lo conoció y entrevisto en Londres escribió esta descripción en un artículo que hoy se encuentra en la Royal Library of London y cuya traducción al español es la siguiente:
“En la vida privada, Marx es un sujeto sumamente desordenado, desagradable y sinvergüenza… En él es una rareza bañarse, lavarse la cara, peinarse, cambiarse de ropa interior y de camisa… Con frecuencia pasa en la ociosidad días enteros, pero si tiene algo que le interesa hacer trabaja día y noche con inagotable resistencia. Muchas veces pasa en vela toda la noche y después, al mediodía, se tira en el sofá, vestido, y duerme hasta que le da la gana, sin que le importe el quehacer de su familia… El cuarto, que da a la calle es el salón, y el de atrás, la alcoba. En todo el departamento no hay un solo mueble limpio y en buen estado. Todo está roto, desvencijado y desgarrado: todo está cubierto por una capa gruesa de polvo, en todas partes se observa el mayor desorden. En el centro del salón hay una mesa grande, cubierta por un mantel de tela encerada que arrastra sobre el suelo. En la mesa se encuentran acumulados manuscritos, libros, periódicos, comida podrida, los juguetes de los niños, pedazos de tela de costura de su mujer, así como tazas de té, de bordes desportillados, cucharas, cuchillos y tenedores sucios, una lámpara, un tintero, vasos, una pipa de yeso holandesa y cenizas. En suma, todo eso se halla amontonado sobre la mesa. Una tienda de trastos viejos tendría que ceder los honores a ese extraordinario conjunto. Cuando se penetra en el cuarto de Marx, la humareda de carbón y tabaco obliga a uno a explorar a tientas la habitación, como si se hallase uno en una cueva, hasta que la vista gradualmente se acostumbra a esas emanaciones y se puede distinguir, como entre la niebla, unos cuantos objetos. Todo está sucio; todo cubierto de polvo. Tomar asiento es algo verdaderamente peligroso. Aquí hay una silla con sólo tres patas; allá los niños juegan a las comiditas; más lejos se descubre otra silla que aún no está rota. Por supuesto, es ésa la que ofrece al visitante, pero sin que se haga ningún intento por limpiar las sobras de la comida que dejó sobre ella. Uno se sienta a riesgo de echar a perder un buen par de pantalones…Tal es el retrato fiel de la vida del jefe comunista Marx.”
El dinero siempre le faltaba. Su hija Franziska murió antes de cumplir un año y gracias a un vecino su mujer pudo pagar el pequeño ataúd para enterrarla, ella, cuando enfermaba no podía acudir al médico ni comprar los remedios porque Marx nunca tenía plata. Solía decir “Durante una semana o más he mantenido a mi familia dándole pan y patatas, dudo que hoy pueda conseguir eso”. Karl Marx era además un inmoral, sabido es que Marx maltrataba a sus hijas, constantemente las insultaba, les pegaba con el cinturón o lo que tuviera al alcance, las pateaba, les gritaba obscenidades, se negó a pagarles los estudios y llevó a que dos de ellas se quitaran la vida tras años de soportar abusos y maltratos sobre todo durante las borracheras de su padre, porque Karl Marx era también un alcohólico, era un borracho que se embriagaba en cualquiera de los abundantes Pubs que siempre han existido en el Soho y en todo Londres y llegaba a su casa a maltratar, golpear e insultar a su familia conformada por puras damas por motivos tan simples como el hecho de que la comida estuviera fría. El motivo de su rechazo a las niñas según escritos de la época, era que Marx siempre deseó hijos varones, de hecho son sabidos los desprecios que propinó a su mujer durante el mismo parto al enterarse del sexo de sus hijas, llegando a decir en el nacimiento de la primera “Mi esposa dio a luz un bebé; desgraciadamente ésta es una niña y no un niño”. Pero por ironía del destino, tal vez castigo de Dios, Helene Demuth, de quien poco se sabe, a la que irónicamente llamaba “Secretaria” y que era la criada de la familia que los había acompañado fielmente durante toda la vida y a la que Marx nunca le pago ni un penique, le dio un hijo varón luego de que probablemente fuera violada por Marx en su propia casa, donde vivía con su esposa e hijas según indican cantidad de escritos de la época; muchos escritores la han llamado “La esclava de Marx”. Cuando el niño nació en 1851 ante la sospechosa “casualidad” que naciera un niño a una mujer que nunca salía de la casa de los Marx y no tenía vida social alguna, todas las miradas cayeron sobre Marx, quien en vez de hacerse cargo obligó a su ricachón amigo, Engels, el mismo que pagaba sus vicios, a reconocer al niño como propio y le pusieron por nombre Frederick Demuth. Tal vez este hombre, el padre del comunismo era un enfermo sexual puesto que el maltrato y rechazo a su esposa e hijas, y a las niñas en general, sumado a su rara amistad intima con Engels y el hecho de haber violado o en todo caso preñado a una mujer que era ya parte de su familia, son indicadores claros de que además de ser un inmoral su salud sexual no estaba bien, era un enfermo.
La vida de Helene fue muy triste. Nacida en una familia de Saarland, Alemania, un 31 de Diciembre de 1820 de jovencita comenzó a trabajar como criada de varias familias hasta llegar a la casa de los Marx, con los cuales posteriormente se mudó a Londres. La situación social de Helene no era muy buena, de hecho sus servicios no se pagaban con dinero sino que, por órdenes del padre del comunismo, se le daba solo lo indispensable y un techo. Helene vivía en una situación servil comparable a la de un sirviente liberto romano. Poco se sabe de la relación entre ambos ya que Marx siempre negó la paternidad. De todas maneras, gracias a una carta escrita por Louise Freyberger a August Bebel fechada en el año 1898, sabemos que Marx no solo no reconoció al joven, sino que además lo despreció y constantemente lo execro. Semejante secreto carcomería la conciencia de Engels, quien en su lecho de muerte ya sin casi poder hablar, confesaría a Eleanor, la hija menor de Marx, entre otras cosas, la verdad sobre el origen bastardo de Frederick Demuth.
Marx llama CAPITALISTAS y clase dominante a los propietarios de industrias, negocios, bodegas, etc., a todo el que tenga algo. etiquetándolos como TÉSIS, y a la los empleados PROLETARIADO etiquetándolos como ANTÍTESIS; sosteniendo en sus escritos que una vez sea destruida la TÉSIS y se consolide la SÍNTESIS el proceso debe repetirse, ya que esta se convierte en una nueva TÉSIS y que por lo tanto debe surgir una nueva ANTÍTESIS que desate la lucha contra ella y la destruya convirtiéndose a su vez en TÉSIS y así de manera cíclica continúe la lucha constante ( lucha de clases ) hasta que se llegue a un “ápice” o nivel ideal que es EL COMUNISMO, en ese punto, según la mente de Marx, el conflicto cesa llegando a conformarse la “sociedad perfecta”, un mundo nuevo sin estados, sin clases sociales y sobre todo SIN DIOS, en la que todos los bienes empleados en la producción sean del dominio común, y las actividades humanas se ajusten al principio de que cada uno reciba de acuerdo a sus necesidades (Marx omitió en su teoría y nunca pudo explicar el por qué cesa el conflicto y como, por lo que se puede calificar su teoría como errónea puesto que siempre habrá alguien que quiere el poder y que pasa por sobre lo que sea para lograrlo, eso siempre ha sucedido en el mundo, sobre todo en las naciones que han tenido la desgracia de caer en manos del comunismo).
Marx habla también del Partido Comunista dándole un papel en la lucha de clases entre la clase capitalista y el proletariado, dice Marx: “El Partido comunista debe ser la vanguardia del proletariado, la mayoría de los trabajadores son unos estúpidos, no educados en el marxismo pero si en el capitalismo, por sí mismos nunca podrían iniciar una revolución, necesitan que se les guíe, y esa labor es del partido comunista, que tiene como cometido ser “El Estado Mayor de la Revolución”. Marx dice que: “Como es natural la sociedad capitalista nunca va a entregar voluntariamente sus negocios, propiedades y dinero y que probablemente organizaría una contrarrevolución, o lo que es lo mismo se defendería. De ahí que, bajo la jefatura del partido comunista los trabajadores deben estar dispuestos, si es necesario, a recurrir a la fuerza, es decir, a la revolución violenta para quitarles todo”. También dice Marx lo siguiente: “Si los capitalistas se someten sin oponer resistencia, magnifico; si se resisten, habrá que aniquilarlos”.
Según Marx, después de alcanzar el poder “Quedará una oposición que será preciso destruir en forma absoluta, completa y sin misericordia” y plantea que hay que seguir adiestrando y sometiendo a la clase trabajadora a un entrenamiento y adoctrinamiento total y único en el pensamiento marxista (Su manera y estilo de concebir el mundo) para evolucionar hacia lo que este hombre llamó “LA DICTADURA DEL PROLETARIADO” que es supuestamente una transición entre la REVOLUCION y la forma definitiva del COMUNISMO. Y de acuerdo a Marx ¿Quién debe dirigir la dictadura del proletariado?, Por supuesto, el Partido Comunista o Socialista, y, ¿Qué haría esa organización según Marx? “Servir de aplanadora liquidando por la fuerza bruta si es necesario todos los elementos capitalistas. Entonces y solo entonces, puede empezar la nueva construcción “socialista”.
La dictadura que existió en la extinta URSS y sus países satélites con sus policías secretas persiguiendo al de pensamiento diferente al igual que a un delincuente, sus campamentos de trabajos forzados y su reglamentación para la educación y el adoctrinamiento en masa constituyen un claro ejemplo de la instalación de la dictadura del proletariado en un estado. En la actualidad, en los sistemas totalitarios de corte socialista existentes en el mundo, los términos capitalista, burgués o contrarrevolucionario son usados igualmente para calificar a cualquier persona u organización que se opone al totalitarismo socialista y/o comunista, a cualquiera lo pueden calificar de capitalista aunque no tenga un centavo.
Karl Marx en 1848 con la ayuda de Engels, preparó el programa de “La Liga Comunista”, organización revolucionaria que incluía para ese momento a un gran número de desterrados alemanes y resentidos sociales. Fue ese el famoso “MANIFIESTO COMUNISTA”, el primer plan general de los propósitos comunistas. En el mismo el lenguaje es violento, las amenazas terribles, comienza con una frase infernal: “Un Espectro se pasea por Europa, el espectro del comunismo”, y termina excitando al derrocamiento violento de la sociedad existente de la siguiente forma: “Que tiemblen las clases gobernantes ante la revolución comunista. Los proletarios nada tienen que perder, salvo sus cadenas. Tienen en cambio un mundo que ganar. ¡Trabajadores de todo el mundo uníos!”. Finalmente resulta imperioso citar otras dos horrendas frases del discurso de este maligno ser, Marx dijo en 1848 que: “No se puede depender de hombres de buenas intenciones y bondadosos para el mejoramiento de la sociedad porque son aficionados torpes que empeoran las cosas” y dijo “El Capitalismo debe ser destruido completamente. Recúrrase a la fuerza y a la violencia ¡ESTABLEZCASE UN GOBIERNO COMUNISTA!”
Marx, hasta su muerte sucedida en Londres, el 14 de marzo de 1883, fue un fanático, un ser intolerante, altanero, soberbio, despiadado, envidioso y vil; la invectiva, la ira, el insulto, la amenaza, la infamia y la calumnia eran sus armas, defendía retadoramente su punto de vista contra todos aquellos que lo debatieran, denunciaba con encono a cuantos no se hallaban de acuerdo con él como Ferdinand Lasalle, el dirigente socialista alemán y Mikhail Bakunin, el anarquista ruso. Conducía “Batallas” verbales que duraban años enteros. Siempre, por la astucia, la mentira, la manipulación y las amenazas, trato de imponer su propio punto de vista, si comprendía que tal cosa era imposible, se esforzaba intensamente por destruir a su oponente acusándolo de ladrón o de lo que fuera, calumniándolo como fuera, todo el que tenía algo para Marx era un ladrón excepto Engels a quien calificaba de revolucionario pero todo el mundo sabía que era porque lo mantenía, Karl Marx además de mantenido fue un malviviente a quien los dirigentes políticos de su época tenían temor por su maldad y el veneno de su lengua. Pero el veneno de este ser miserable no solamente alcanzó para insultar y ofender a Cristo manipulando y distorsionando la doctrina de la fe cristiana, no solamente alcanzó para insultar y ofender a los personajes de su época, también alcanzó a hombres y mujeres ilustres que ya habían fallecido; sentía envidia cuando alguien comentaba los méritos y las hazañas del General George Washington, o del Duque de Wellington, o del Almirante Nelson u otro héroe o personaje ilustre ya fallecido arremetiendo en el acto con su lengua contra ellos, calumniándolos, menospreciando sus hazañas y transformando sus virtudes en defectos mediante la manipulación de la cual era experto. Este hombre que no respetaba la autoridad ni a las personas que en méritos o intelectualmente lo superaban, tampoco respetaba a los muertos, he ahí la muestra de su vileza.
Resumen lvl 5
Desde en momento en punto en que Karl Marx nacio, condeno a la humanidad con sus ideas sobre el comunismo, odiaba a Dios y era un tipo indeseable, una porqueria.