Los macairodontinos o maquerodontinos (Machairodontinae) son una subfamilia de extintos félidos de gran tamaño caracterizados por el desarrollo extremo de sus colmillos, y generalmente conocidos como tigres de dientes de sable, aunque filogenéticamente no estén directamente emparentados con los tigres actuales. La subfamilia contiene varios géneros de tigres de dientes de sable, todos ellos extintos tras el Período Cuaternario.
El hiperdesarrollo de sus colmillos parece una adaptación para la captura de grandes presas, en las que el método que practican los grandes felinos de la actualidad, por asfixia, era demasiado arriesgado e ineficaz, al enfrentarse a grandes animales difíciles de manejar y con gran poder de defensa. Se cree que la técnica de caza se basaba en atrapar la garganta desde abajo y seccionarla con sus grandes colmillos, neutralizando rápidamente a su presa, de forma mucho más rápida que si fuese por asfixia.
Su desaparición coincidió con cambios en la disponibilidad de presas de gran tamaño, que supuso un retroceso de sus poblaciones hacia la extinción, al ser depredadores muy especializados, de gran tamaño y estructura más robusta que otros félidos de menor porte y más adaptables.
Eran herbívoros gigantes que vivieron en Australia desde hace 1,6 millones de años hasta hace unos 40.000 años. Pertenece a este grupo el marsupial más grande que ha caminado sobre la Tierra, con cerca de tres metros (10 pies) de la nariz a la cola, y dos metros (6 pies) de alto hasta los hombros, podían medir hasta 4 metros de longitud y pesar más de 2.786 kg. Se extinguieron poco después que los seres humanos poblaron Australia hace aproximadamente 50.000 años. Con un aspecto parecido a los osos o a los osos panda, con cuerpos bastante musculados y dentadura de roedor, eran animales ramoneadores que se alimentaban de sustancias vegetales blandas. Posiblemente, tuvieron un metabolismo bajo y unos movimientos lentos, que les ayudarían a necesitar pocos recursos pero que a la llegada del ser humano harían de ellos una presa fácil. Junto con otros miembros de un grupo de especies poco comunes conocidas en conjunto como la megafauna australiana, los diprotodontes existieron durante casi toda la era del Pleistoceno. Se han encontrado fósiles de Diprotodon en varios lugares a lo largo y ancho de Australia, incluyendo cráneos y esqueletos completos, así como impresiones de pelo y pies. Comparados con los wombats modernos, eran animales más esbeltos, con las patas más alargadas y de figura más estilizada. Más de un esqueleto femenino ha sido encontrado con un bebé adentro, donde murió mientras todavía estaba en la bolsa de su madre. Es probable que viviesen en rebaños, ya que se han encontrado abundantes restos de esqueletos muertos juntos, como en el lago Callabonna donde aparecieron más de cien ejemplares que se supone quedaron atrapados en el barro. Muestran un marcado dimorfismo sexual entre los machos y las hembras.
El género estaba formado por distintas especies con hábitos ecológicos distintos. Habitaban en zonas boscosas y montañosas, el bosque abierto, áreas arboladas y los pastizales, en zonas abiertas cerca del agua, lagos y ríos Manteniéndose cerca del agua y comiendo hojas, arbustos y pastos. Se han hallado diprotodontes entre la fauna de Nullarbor de hace 500.000 años. Al establecer que la fauna del desierto de Nullarbor durante el Pleistoceno estaba adaptada a las condiciones de sequía, las hipótesis de que la extinción se produjo por la susceptibilidad a la sequía son insostenibles. Los más grandes eran aproximadamente del tamaño de un hipopótamo: cerca de 3 metros de la nariz a la cola, con una altura hasta el hombro de 2 metros. En su esqueleto, a la altura de la pelvis, son bien visibles los huesos marsupiales. Los parientes más cercanos que todavía sobreviven son el wombat y el koala. Se cree que dicho animal es el origen de la leyenda aborigen del bunyip.
Livyatan melvillei es un género y especie extinto de odontoceto, perteneciente a la superfamilia Physeteroidea, conocido por un único ejemplar que habitó en lo que ahora es Perú. Se encontró en el desierto de Pisco, Región de Ica, en rocas de hace 12-13 millones de años (Mioceno). Se han encontrado restos fósiles del 75% del cráneo y grandes fragmentos de los maxilares, así como varios dientes (los mayores medían 36 cm de longitud, mucho más que el actual cachalote).
Su cráneo medía unos 3 metros de largo y la longitud total debió ser de 13,5 a 17,5 metros. El cetáceo más parecido a Livyatan melvillei es el cachalote (Physeter macrocephalus), aunque la diferencia consiste en que Livyatan poseía dientes en ambos maxilares. Se supone que era un predador agresivo y posiblemente cohabitó y tal vez luchó con otro superdepredador, Carcharodon megalodon, que pudo llegar a medir hasta 16 metros de longitud.
Los Rytiodus eran miembros del género Sirenia, por lo que tiene relación con el dugongo y el manatí. Se parecía a los dos, a excepción de dos factores. Era mucho más grande que las especies existentes, llegando a unos veinte pies de largo. También tuvo pequeños colmillos. Estos no fueron utilizados ofensivamente contra los depredadores u otros mega-dugongos. Los científicos creen que rytiodus utilizaba los colmillos para arar la arena en el fondo del océano buscando pequeñas criaturas para comer.
Arsinoitherium es un género extinto de mamíferos placentarios del orden también extinto Embrithopoda, del superorden Paenungulata. Eran de mayor tamaño que los actuales rinocerontes y estaban equipados con un par de cuernos en el hocico. Se trataba de herbívoros parecidos a un rinoceronte que vivieron desde finales del Eoceno a inicios del Oligoceno en el norte de África desde hace 36 a 30 millones de años, en áreas de selvas tropicales y en los márgenes de los manglares. Una especie más reciente, Arsinoitherium giganteum, vivió en Etiopía hace aproximadamente 27 millones de años.
En vida, el animal se habría asemejado a un rinoceronte, midiendo cerca de 1.75 metros de altura hasta los hombros, 3 metros de largo y y un peso de 2.5 toneladas. El rasgo más notable de Arsinoitherium es un par de enormes cuernos similares a conos con núcleos óseos que se proyectaban desde la parte superior de la nariz, inmediatamente seguidos de otro par de cuernos más pequeños, a modo de protuberancias.
El esqueleto es muy robusto pero muestra que descendía de un ancestro cursorial, y el animal puede haber sido capaz de correr si necesitaba hacerlo, como los elefantes o rinocerontes modernos. Sus huesos de las extremidades también sugiere que las patas columnares del animal vivo eran más parecidas a las de los elefantes (especialmente dado que terminaban en pies de cinco dedos) que a las de los rinocerontes. Arsinoitherium tenía un juego completo de 44 dientes, el cual es el estado primitivo de la dentadura de los mamíferos placentarios, lo que sugiere que era un ramoneador selectivo. El gran tamaño y la pesada contextura de Arsinoitherium lo habrían hecho en general inmune a la depredación. Sin embargo, los creodontes contemporáneos pueden haber cazado a los individuos jóvenes o enfermos.
El conejo gigante de Menorca (Nuralagus rex) fue un lagomorfo que habitó en Menorca desde el Mesiniense hasta la mitad del Plioceno.
Ciertos rasgos de su anatomía relacionan a esta especie con el género Alilepus, presente desde el Mioceno superior hasta el Pleistoceno inferior en Europa, Asia y América del Norte.
No obstante, los cambios esqueléticos presentes permiten situar al conejo gigante en un género nuevo. Además de por un peso muy grande (que señala un caso de gigantismo insular y a juzgar por los restos fósiles de algunos ejemplares se cree que podía llegar hasta 23 kg. y más, y cuya media se ha situado en 14 kg.), esta especie se diferencia de los lepóridos continentales por presentar cráneo, orificios auriculares y órbitas oculares de menor tamaño, extremidades una cuarta parte más cortas, ser del todo plantígrado, con pies y manos también cortos y muy anchos, y tener una columna vertebral muy corta, ancha y rígida.
Muchos de estos rasgos se hallan también en Pentalagus furnessi, lepórido que vive actualmente en algunas de las islas del archipiélago Ryūkyū (Japón).
Estas diferencias con respecto a otras especies revelan modificaciones importantes relacionadas con la locomoción y con la percepción del entorno, seguramente desarrolladas en una situación de ausencia de depredadores.
Se ha hallado una especie con rasgos similares a algunos del conejo gigante de Menorca en el yacimiento ibicenco de Ses Fontanelles
Andrewsarchus («bestia de Andrews») es un género extinto de mamífero terrestre de dieta carnívora que vivió en Asia Central durante el período Eoceno Superior entre hace 45 y 36 millones de años.
Andrewsarchus se conoce solamente por un cráneo de gran tamaño que mide ochenta y tres centímetros de longitud y cincuenta y seis centímetros de ancho y algunas piezas de hueso. Al ponderarlo con el tamaño de Mesonyx obtusidens, pudo haber tenido una longitud del hocico hasta la parte posterior de la pelvis, de aproximadamente 3,4 m y una altura hasta los hombros de 1,8 m. Con estas medidas es posible que haya triplicado el tamaño de Synoplotherium vorax o de Mesonyx obtusidens y posiblemente sea el carnívoro terrestre más grande que se conoce.
El cráneo tiene cerca del doble del tamaño que el de un oso pardo (Ursus arctos middendorffi), pero con una relación largo-ancho menor, y alrededor de tres veces la longitud del cráneo de un lobo del Mackenzie (Canis lupus occidentalis). Dado que los osos pardos y los osos polares pesan entre 450 kg y 675 kg y un espécimen excepcional de lobo pesó 77 kg, Andrewsarchus pudo pesar aproximadamente 1000 kg. Este peso parece cercano al límite práctico de un mamífero carnívoro terrestre, relacionado posiblemente a la disponibilidad de comida y a los requerimientos metabólicos.
Glyptodon, es un género extinto de mamífero cingulado perteneciente a la familia Glyptodontidae.
Este animal, relacionado con los actuales armadillos, era nativo de América del Sur. El gliptodonte medía cerca de 3 m y pesaba cerca de 1,4 t, siendo equivalente en forma y tamaño a un Volkswagen Escarabajo. Era herbívoro y, por su constitución, se supone que no fue muy ágil. Su defensa contra los depredadores se basaba en su caparazón rígido. Las diferentes especies se distinguen por los patrones y tipos de caparazones.
Durante milenios, muchos de esos caparazones permanecieron vacíos a lo largo de las planicies de Uruguay, Río Grande del Sur y de Argentina, probablemente sirviendo de refugio para los humanos primitivos de la región.
El gliptodonte surgió en el Plioceno en América del Sur en la actual Patagonia argentina, migrando después al Norte cuando el Istmo de Panamá unió las Américas. Se cree que eran cazados por la población humana de su entorno, por su carne, y para utilizar sus caparazones como refugio. Se extinguió hace aproximadamente entre 10.000 y 8.500 años producto de su ineficacia adaptativa.
Megatherium (en griego, "gran bestia" ) es un género extinto de mamíferos placentarios del orden Pilosa, conocidos vulgarmente como megaterios. Eran perezosos terrestres de gran tamaño, parientes de los actuales perezosos que habitaron en América del Sur desde comienzos del Plioceno o Pleistoceno hasta hace 8000 años, ya en el Holoceno. En términos de tamaño solo fue sobrepasado por algunos grupos de mamíferos terrestres, como los mayores proboscídeos y perisodáctilos como Paraceratherium.
Megatherium fue uno de los mayores mamíferos terrestres conocidos, pesaba más de 3 toneladas y medía más de 6 metros de longitud de la cabeza a la cola. Es el mayor de los perezosos terrestres conocidos, con un tamaño equiparable al de los elefantes actuales. Este género es conocido principalmente a partir de su especie más grande, M. americanum. Las especies de Megatherium fueron miembros de la abundante megafauna del Pleistoceno, grandes mamíferos que vivieron durante aquella época.
Tenía un esqueleto robusto con una gran cintura pélvica y una ancha y musculosa cola. Su enorme tamaño le permitía alimentarse a alturas a las que no tenían acceso otros herbívoros contemporáneos. Elevándose sobre sus poderosas patas traseras y usando su cola para formar un trípode, Megatherium podía soportar su enorme peso corporal mientras usaba sus garras curvas de sus largos brazos para acercarse las ramas de los árboles. Este perezoso, al igual que los actuales osos hormigueros, caminaba sobre los lados de sus pies y manos, debido a que sus garras evitaban que pudiera poner las palmas y plantas de los mismos sobre el suelo. Aunque era principalmente cuadrúpedo, sus huellas fosilizadas muestran que tenía cierta capacidad de realizar una marcha bípeda. Los análisis biomecánicos también sugieren que tenían adaptaciones para el bipedalismo.
Algunos expertos creen que su mandíbula puede haber alojado una larga lengua, la cual hubiera usado para llevarse las hojas a su boca, de manera similar a los perezosos arborícolas actuales. Sin embargos, otros han sugerido que algunos de los elementos de la cavidad oral de Megatherium' estaban fusionados: un epihial y estilohial rígidamente articulado, el aparato se sitúa más anteriormente, lo cual junto con la alargada y muy empinada sínfisis mandibular, indican un músculo geniohiodeo relativamente corto y por lo tanto una limitada capacidad de extensión de la lengua. Sus mandíbulas estaban bien adaptadas para el fuerte movimiento ortal para consumir la vegetación dura. Megatherium poseía el hocico más estrecho de todos los peresozos terrestres del Pleistoceno. Esto ha llevado a los paleobiólogos a creer que era muy selectivo al comer. Tendría la habilidad de hallar y escoger qué hojas y ramitas podría comer. Megatherium tenía un largo y estrecho labio prensil que era capaz de asir y cortar las hojas y ramas, así como otros tipos de vegetación.
El primer espécimen fósil de Megatherium fue descubierto en 1788 por Fray Manuel Torres, sobre la ribera del río Luján en la actual Argentina, tras la realización de obras en el Luján, en lo que hoy es la Provincia de Buenos Aires. El fósil fue enviado al Museo Nacional de Ciencias Naturales en Madrid al año siguiente, en donde aún permanece.
Gigantopithecus blacki es una especie extinta de primate hominoideo que vivió en Asia durante el Pleistoceno.
Las primeras investigaciones sobre el simio datan de 1935, cuando el paleontólogo Ralph von Koenigswald encontró una gigantesca muela mientras estudiaba los dientes fósiles en una farmacia de Hong Kong. Los farmacéuticos le dijeron que los dientes procedían de una región llamada Guangxi. Durante los siguientes cuatro años, Von Koenigswald encontró tres dientes nuevos en varias farmacias. Koenigswald, predijo que el diente perteneció a una nueva especie del primate, a la que bautizó como Gigantopithecus blacki.
A partir de dichos restos y a través de estudios comparativos ha podido determinarse que podía alcanzar 600 kg (1320 lb) de peso y una altura que rondaba los 3 m (9 ft 10 in).
Las nuevas investigaciones sugieren que el Gigantopithecus blackii, el mayor primate vivió en Asia hace aproximadamente un millón de años, durante el período Pleistoceno y se extinguió hace apenas 100 000 años. Lo cual significa que coexistió durante algún tiempo con seres humanos.
(Mandíbula inferior)
