Robert James Fischer, más conocido como Bobby Fischer Chicago, Illinois, Estados Unidos, 9 de marzo de 1943 - Reikiavik, Islandia, 17 de enero de 2008,1 fue un gran maestro de ajedrez, campeón mundial entre 1972 y 1975. Obtuvo el título máximo del ajedrez mundial al vencer al soviético Borís Spassky en el denominado «Match del Siglo». Sin embargo, después de lograr el título no volvió a jugar nunca más. Estadounidense de nacimiento, su país dictó orden de busca y captura contra él en 1992 y más tarde revocó su pasaporte. En julio de 2004 Fischer fue detenido en el aeropuerto Narita, de Tokio (Japón), por intentar salir del país utilizando un pasaporte no válido; fue liberado ocho meses después y autorizado a viajar a Islandia, país que acababa de concederle la nacionalidad islandesa a pesar del malestar que ello generó en las autoridades de EEUU. Falleció en Islandia tres años después.
Comienzos:
Fischer aprendió a jugar al ajedrez, junto a su hermana, a la edad de 6 años. Ambos lo aprendieron de una forma simple: leyendo el folleto que venía junto al juego y que explicaba como mover las piezas. A partir de ahí no prestó atención a otra cosa que no estuviera relacionada con un tablero de 64 casillas, una pasión que por momentos llegó a ser enfermiza. A los 12 años se negó a ir a la escuela, los argumentos que dio a su madre fueron los siguientes: "Prefiero ser el mejor del mundo en ajedrez que uno más entre muchos con cualquier carrera".
Bobby junto a su hermana Joan Fischer
Bobby era un niño prodigio con un cociente intelectual de 184 (más que Einstein), pero sus comienzos en el mundo del ajedrez no fueron demasiado brillantes, al contrario que otros niños geniales como Morphy, Reshevsky o Capablanca. De todas formas, los éxitos no tardaron demasiado en llegar: con 15 años y 6 meses obtuvo el título de Gran Maestro, siendo el jugador más joven de la historia en lograrlo hasta ese momento. Hoy en día, con la ayuda de las computadoras, que ejercen de entrenadores, y con la multitud de torneos que se juegan al mes, se puede lograr dicho título a edades más tempranas; por ejemplo Sergei Karjakin lo ha conseguido con 12 años y 7 meses.
Fischer empezó a cosechar resultados impensables para una persona de su inexperiencia, llamando la atención de toda la comunidad ajedrecística. En Estados Unidos la ilusión se empezó a expandir como un reguero de pólvora, al fin habían encontrado un jugador capaz de plantar cara a los soviéticos en un futuro no muy lejano. Su temprano talento le llevó a ser apodado como el Mozart del ajedrez.
Estudió a los maestros del Siglo XIX, algo recomendable en todo jugador joven, lo que se reflejó en su estilo juego. Durante toda su carrera se mostró muy agresivo en el tablero, sin dudar en utilizar eléctricas combinació- nes que destrozasen la defensa de su rival. En realidad era un jugador de estilo universal, es decir, dominaba todas las formas de juego. Su única prioridad era la victoria y no le importaba demasiado el modo de llegar a ella; tal vez ese sea el rasgo que marcó su carrera: la determinación para buscar el triunfo. Por eso
podía hacerlo de manera tranquila, estilo Petrosian, o de forma brillante como Anderssen. En la historia ha habido jugadores más espectaculares, pero Fischer tenía tanto talento que podía combinar como los mejores.
Bobby Fischer jugando ajedrez con Jack Collins
Bobby contra Svetozar Gligoric
En 1956 jugó la que es considerada su mejor partida: D. Byrne-B. Fischer (New York 1956), que fue bautizada como "La inmortal del Siglo XX". No hay que perder de vista que Fischer sólo tenía 13 años cuando jugó esta increíble joya del ajedrez, lo que supuso la constatación de que un nuevo genio había hecho su aparición en el mundo del ajedrez. Ese mismo año consiguió su primer triunfo importante al vencer en el Campeonato Júnior de Estados Unidos disputado en Philadelphia. El año 1957 fue el de su consagración, varias victorias logradas en su país le abrieron las puertas de los torneos europeos, única vía para poder intentar escalar las cimas más altas del ajedrez. De este modo pudo empezar a competir en busca de su gran sueño: el campeonato del mundo. Hay que resaltar que fue campeón de su país con 14 años, aventajando en un punto al segundo clasificado, Samuel Reshevsky.
La Inmortal del Siglo XX o la partida del siglo:
Fischer vs Byrne
Tenía peor letra que yo
Esta partida se jugó en el torneo Rosenwald Memorian en 1956.
Blancas: Donald Byrne.
Negras: Robert Fischer (ganador).
Apertura: Defensa Grünfeld
1. Cf3
Jugada sin compromiso de Byrne. La partida puede desarrollarse en varias aperturas.
1… Cf6 2. c4 g6 3. Cc3 Ag7
Fischer defiende según principios “hypermodernos”, invitando Byrne de establecer una bastión de peones en el centro, con el fin de atacarla con su alfil “fianchettado” y otros piezas.
4. d4 0-0
Fischer realiza el enroque, llevando su rey a la seguridad. La jugada 4…d5 hubiese llevado directamente a la Defensa de Grünfeld. Después de 4…0-0 de Fischer, Byrne podría haber jugado 5. e4, después de lo cual 5 …d6 6. Ae2 e5 se llega a la línea central de la “Defensa India del Rey”
5. Af4 d5
La partida ahora se ha traspuesto a la Defensa de Grünfeld, normalmente iniciado con 1. d4 Cf6 2. c4 g6 3. Cc3 d5.
6. Db3 dxc4
Fischer renuncia su centro, pero saca la dama de Byrne a una casilla donde está más expuesta y fácil de ser atacada.
7. Dxc4 c6 8. e4 Cbd7 9. Td1 Cb6 10. Dc5
Una posición incómoda para la dama, la tiene descubierta por un posible Ca4 o Ce4, excelentemente demostrado por Fischer. Ya que ambas de estas escaques están protegidas por los caballos de Byrne en c3, el probablemente subestimó el peligro. 10. Db3 hubiese dejado la dama mejor ubicada, aunque hubiese sido sujeto a ataques adicionales con 10…Ae6
10… Ag4
Los peones de Byrne controlan las casillas del centro. Sin embargo Fischer tiene un mejor desarrollo de sus piezas. Ha realizado el enroque mientras el rey de Byrne aún se encuentra en el medio. Estos factores no son demasiados significativos, si Byrne hubiese prestado atención al desarrollo de no próxima jugada.
11. Ag5?
Byrne se equivocó moviendo su alfil una segunda vez en vez de terminar el desarrollo de sus piezas. (P.ej. 11. Ae2, protegiendo el rey y preparar el enroque corto) Byrne sin duda pensó que la pequeña ventaja posicional de los negros sea transitorio, no anticipando el maelstrom, que su joven oponente inicia.
11… Ca4!!
”Una de las jugadas más poderosas de todos los tiempos!” (Jonathan Rawson) Fischer ofrece un sacrificio ingenioso de un caballo. Si Byrne hubiese jugado 12. Cxa4, Fischer responde con 12…Cxe4 y dejaría Byrne con algunas alternativas terribles:
13. Dxe7 Da5+ 14. b4 Dxa4 15. Dxe4 Tfe8 16. Ae7 Axf3 17.gxf3 Af8 produce un pinche fatal.
13. Bxe7 Cxc5 14. Axe8 Cxa4 15.Ag5 Axf3 16.gxf3 Cxb2 da Fischer un peón
13. Dc1 Da5+ 14. Cc3 Axf3 15. gxf3 Cxg5 devuelve la pieza sacrificada más un peón.
13. Db4 Cxg5 14.Cxg5 Axd1 15. Rxd1 Axd4 16. Dd2 Axf2 con ventaja material de Fischer.
12. Da3 Cxc3 13. bxc3 Cxe4!
Fischer ofrece de nuevo material con el fin de abrir la fila e y atacar el rey aún sin enroque
14. Axe7 Db6 15. Ac4 Byrne, por supuesto, no acepta el material ofrecido. Si 15. Axf8 Axf8 16. Db3, Fischer analiza que 16…Cxc3! 17. Dxb6 (17.Dxc3?? Ab4 gana la dama) axb6 18. Ta1 Te8+ 19. Rd2 Ce4+ 20.Rc2 Cxf2 21.Tg1 Af5+ le da ventaja para ganar el partido.
15… Cxc3!
Ahora si 16. Dxc3, 16… Tfe8 bloquea el alfil al rey, así recupera la pieza sacrificada más un peón.
16. Ac5 Tfe8+ 17. Rf1
Byrne ataca la dama de Fischer; entra la torre de Fischer al escenario y Byrne tiene que mover su rey. Parece que Fischer tiene que resolver este problema de su dama, después de lo cual los blancos juega 18. Dxc3, ganando la ventaja material.
17…Ae6!!
Esta estratagema estupenda es la jugada por la cual este partido es tan famoso. En vez de salvar su dama, Fischer ofrece de sacrificarla.
18. Axb6?
Byrne acepta el sacrificio, esperando de terminar con este joven de 13 años con complicaciones consiguientes. Sin embargo, Fischer obtendrá muchísimo mas material por su dama, dejando Byrne en una partida sin esperanza.
18… Axc4+
Fischer empieza una serie de ‘molinetes’ de ataques a la descubierta, recogiendo material.
19. Rg1 Ce2+ 20. Rf1 Cxd4+ 21. Rg1
21. Td3? axb6 22. Dc3 Cxf3 23. Dxc4 Te1++ (Fischer)
21. Ce2+ 22. Rf1 Cc3+ 23. Rg1 axb6
Fischer captura una pieza y al mismo tiempo ataca la dama de Byrne.
24. Db4 Ta4!
Las piezas e Fischer co-operan bien entre si: el alfil de g7 protege el caballo de c3 que protege la torre de a4, que a su vez cubre el alfil en c4 y echa la dama de Byrne.
25. Dxb6
Desafortunadamente Byrne no tiene mejor jugada que obtener un peón, porqué no hay forma de proteger la torre en d1 con su reina.
25…Cxd1
Fischer obtuvo una torre, dos alfiles y un peón por su dama sacrificada, dejándole aproximadamente con una pieza menor de más, suficiente para ganar. Además, la torre de Byrne queda encerrada en h1 y tomará demasiado tiempo (y la perdida de un peón en f2) para deliberarlo. Byrne podría dimitir ahora, pero decide de continuar hasta el jaque mate. (ver abajo)
26. h3 Txa2 27. Rh2 Cxf2 28. Te1 Txe1 29. Dd8+ Af8 30. Cxe1 Ad5 31. Cf3 Ce4 32. Db8 b5
Observa que cada pieza y peón está protegida, deja la reina de los blancos con nada que hacer.
33. h4 h5 34. Ce5 Rg7
Fischer resuelve el pincho, permitiendo que el alfil se junta al ataque.
35. Rg1 Ac5+
Ahora Fischer “conduce” el rey blanco fuera de su último defensor y usa sus piezas para forzar el jaque mate.
36. Rf1 Cg3+ 37. Re1 Ab4+
Con 37…Te2+ Fischer podría haber dado jaque mate en una jugada menos. (Kmoch)
38. Rd1 Ab3+ 39. Rc1 Ce2+ 40. Rb1 Cc3+ 41. Rc1 Tc2++ 0-1
Posición tras el mate
Después del Juego
Uno de los estudiantes de ajedrez de Byrne (Dan Heisman) explicó más tarde, porqué Byrne siguió la partida en vez de abandonar. “Primero hay que considerar que en el año 1956 nadie puede haber previsto que Bobby Fischer se convertiría en Bobby Fischer. Fue simplemente un joven prometedor que jugó una partida excelente contra mí. Cuando me encontré en una posición sin esperanza, pregunté a algunos de los participantes del torneo si sería bonito de dejarle ponerme en jaque mate, como una especie de homenaje por su juego estupendo. Contestaron: “Si, ¿porque no?” y por eso seguí hasta la final. (Comentario de D. Heisman a Tim Krabb.)
Convirtiéndose en una amenaza:
Fischer era la única amenaza que los jugadores soviéticos veían en el horizonte. El dominio de esta prolífica saga de jugadores era devastador desde hacía décadas y ante los vientos amenazantes que soplaban desde el Atlántico decidieron unirse. Esta alianza se pudo apreciar en varios torneos, los jugadores de la URSS jugaban con gran energía cuando se enfrentaban a Fischer y luego reservaban fuerzas cuando se cruzaban entre sí (con tablas en pocos movimientos). Un claro ejemplo ocurrió en el torneo de candidatos de 1962, Petrosian fue primero seguido de Geller y Keres, Fischer fue 4º tras duras batallas contra sus rivales soviéticos. Si bien parece claro que utilizaron esta estrategia no muy deportiva, también hay que reconocer el impresionante poderío de los maestros soviéticos, entre los que había varios con capacidad suficiente para ser campeones del mundo.
No fueron tiempos sencillos para Bobby, en la mayoría de torneos era superado por alguno de los representantes soviéticos, algo que su carácter tremendamente competitivo era incapaz de asimilar. Aun así consiguió varios triunfos de renombre y siempre logró terminar en la parte alta de todas las competiciones a las que acudió. En los torneos disputados en Estados Unidos no conoció rival, sólo en uno quedó apeado del primer lugar (Santa Mónica 1966, torneo internacional donde finalizó 2º tras Spassky) y tuvo actuaciones sensacionales como el Campeonato de los Estados Unidos de 1963, donde venció en las 11 partidas que disputó.
El camino hacía la cima
Tratemos ahora un rasgo que, por fortuna o por desgracia, le acompañó siempre: la polémica. Fischer fue famoso por sus exigencias a los organizadores de los torneos, a los que volvía literalmente locos con sus peticiones, las cuales podían variar en cuestión de horas. Sus declaraciones nunca dejaban indiferente a nadie, siempre demostrando una ilimitada confianza en sí mismo (lo que también puede ser definido como ego desmedido), aunque en ocasiones se metía en auténticos atolladeros al mostrar sus opiniones políticas. Podemos decir que gracias a la insistencia de Fischer, los ajedrecistas pudieron disfrutar de mejores condiciones en su profesión.
Pero todo parecía secundario para Bobby, su única meta era llegar a ser campeón del mundo y su gran momento llegó en el año 1971. La FIDE había decidido cambiar el formato del torneo de candidatos para acabar con las alianzas de los jugadores soviéticos, para ello decretaron que se jugaría por eliminatorias directas. Este sistema favorecía a Fischer, que se convirtió en el gran favorito... y no defraudó a nadie, Bobby no dio tregua a ninguno de sus rivales desplegando un ajedrez espectacular. Estos fueron sus resultados:
Cuartos de final: Fischer 6 - Taimanov 0
Semifinales: Fischer 6 - Larsen 0
Final: Fischer 6'5 - Petrosian 2'5
Bobby Fischer había conseguido clasificarse para la final del campeonato del mundo y Spassky era el último obstáculo a superar para hacer realidad su gran sueño. Este duelo por el Campeonato del Mundo fue considerado como el match del Siglo. Con un claro trasfondo político, en plena guerra fría, ambos jugadores recibieron todo el apoyo de sus respectivos países. El match iba más allá de Fischer y Spassky, convirtiéndose en una contienda entre dos maneras antagónicas de concebir la vida eternamente enfrentadas.
La final del campeonato mundial:
Fischer nunca había derrotado a Spassky hasta ese momento, algo que no le preocupaba en exceso. El encuentro era tan importante que varias ciudades pujaron por albergarlo, al final se disputó en Reykjavik (tras la renuncia de Belgrado por las exigencias del estadounidense). Este evento levantó una gran expectación en todo el mundo, miles de aficionados llegaron a Reykjavik y cientos de periodistas se acreditaron para cubrir la información de cada partida. Pero tratándose de Fischer nada es seguro ni estable y tras nuevas exigencias el match tuvo que ser aplazado. Al fin, la primera partida tuvo lugar el 11 de Julio y fue ganada por Spassky, que demostraba que él también había acudido a Islandia en busca del triunfo. Pero ni con el comienzo del encuentro Fischer se tranquilizó, ya que decidió no presentarse a la segunda partida por nuevas desavenencias con los organizadores, por lo que el marcador se puso 2-0 a favor de Boris Spassky. Finalmente el match pudo continuar y Fischer demostró una sangre fría sin igual, jugando un ajedrez profundo y sin resquicios logró remontar con gran rapidez la desventaja acumulada. En la sexta partida ya estaba por delante en el marcador y en la novena ya contaba con una gran ventaja, todo ello mostrando una gran superioridad en el tablero. Realmente Spassky no tuvo demasiadas opciones y Fischer se alzó con el título de forma holgada a pesar de sus comienzos dubitativos, en los que estuvo más pendiente de temas extradeportivas que de jugar al ajedrez. Este triunfo terminaba con el dominio soviético, que duraba desde el año 1948 y que no parecía tener fin.
El match del Siglo:
El Campeonato Mundial de Ajedrez 1972 fue un encuentro entre el retador Bobby Fischer de los Estados Unidos y el campeón defensor Boris Spassky de la Unión Soviética. El match se jugó en Reikiavik, Islandia, y se la conoce normalmente como el Match del Siglo. Fischer se convirtió en el primer estadounidense en ser un Campeón Mundial de Ajedrez desde que Steinitz, el primer campeón oficial, se nacionalizó estadounidense en 1888. La victoria de Fischer también acabó con el reinado soviético de 24 años del Campeonato.
El primer juego empezó el 11 de julio de 1972. El último juego empezó el 31 de agosto y fue aplazado luego de 40 jugadas. Spassky se rindió por teléfono al día siguiente sin proseguir el juego. Fischer ganó el match 12½–8½, convirtiéndose en el campeón oficial número 11.
En julio de 1972, la Unión Soviética y los Estados Unidos encontraron un motivo suficiente para descargar tanta tensión contenida. La Guerra Fría enfrentaba a las dos superpotencias, en pugna por instaurar un modelo planetario, bajo la constante amenaza de misiles intercontinentales. En ese contexto de inminente estallido se disputó un juego de ajedrez que enfrentó a dos figuras del deporte identificadas con signos contrarios. Boris Spassky vs Robert James Bobby Fischer. El primero, soviético y campeón mundial; el segundo, americano y retador del título. Dirimieron en un tablero algo mucho más que una corona o sus egos de mentes prodigiosas. El denominado Match del siglo fue una de las batallas más simbólicas de la disputa obsesiva y persecutoria que marcó la segunda mitad del Siglo XX. La crónica de esa contienda en la que el capitalismo preanunció su triunfo sobre el socialismo.
Los ajedrecistas soviéticos reinaban sin interrupciones desde 1948. Veinticinco años habían pasado de la última vez que se había coronado un campeón nacido fuera de las tierras de Lenin. Boris Spassky heredó la posta en 1969, tras vencer en la final del mundo a su compatriota Tigran Petrosian. La Unión Soviética apoyaba abiertamente la práctica del ajedrez, concediendo becas y subvenciones, financiando la carrera de los principales proyectos del régimen. Fischer, un americano oriundo de Illinois que dio con el juego por casualidad, se había perfeccionando mediante un plan autodidacta y excluyente. Dedicó toda su adolescencia a aprender el secreto y la eficiencia de las jugadas. Cuando tenía 15 años abandonó el colegio por considerarlo inútil para cumplir su único propósito: ser campeón mundial. En el 57 dio el primer paso: se coronó campeón de los Estados Unidos y obtuvo el título de Gran Maestro. Fue acumulando fama y prestigio mediante algunos triunfos frente a oponentes de renombre. Desde 1962 hasta la final con Spaasky solamente en dos torneos no se había proclamado campeón. Su juego veloz lo convirtió en el máximo exponente del ajedrez relámpago. Dos años antes de la cita con el ruso le saco más brillo a su nombre coronándose en el Torneo Interzonal de Palma de Mallorca.
Reikiavik, la capital de Islandia, fue el escenario elegido para la final, que se jugó al mejor del 24 partidas. Los jugadores podían sumar puntos mediante el triunfo (1 punto) y el empate (0.5 puntos). El primero en llegar a los 12 y medio sería coronado ganador. El campeón defensor tenía ventaja deportiva, el empate en 12 le permitía retener el título. Cuando todo estaba acordado, Fischer exigió una mejora en la bolsa ofrecida. Al aspirante no lo conformaban los 125.000 dólares que habían puesto los organizadores. El conflicto se solucionó mediante la intervención de un financiero británico que redobló la apuesta.
El juego de fischer
El norteamericano inició la partida mucho antes de mover la primera pieza. Mediante una colección de reclamos caprichosos arrinconó psicológicamente a su oponente, quien cayó en la trampa como la marioneta de un juego sarcástico. ¿Cómo iba a saber Spassky que a cada consentimiento del pedido de su rival alimentaba su confianza? Bobby exigió un cambio en la iluminación, protestó por la calidad de las piezas, les recriminó a los organizadores la disposición del público y de las cámaras de televisión, se disgustó por lo poco espaciosa que era la sala. El 11 de julio a las cinco de la tarde, día y horario estipulado para el inicio del primer juego, el campeón estaba sentado a la mesa pero el retador no había comparecido en la sala. Spassky movió la primera ficha ante la silla vacía de Fischer, que irrumpió en la sala siete minutos más tarde que lo pautado. La demora lo perjudicó, un error impropio de su talento derivó en la ventaja inicial del soviético. Al siguiente día, en reclamo por la ubicación de las cámaras de televisión que según él estorbaban sus pensamientos, Fischer no se presentó; le dieron por perdido el segundo partido. El periodismo y el público especularon con el final del match. Sin embargo, aquel episodio marcaría el inicio de la leyenda.
El campeón del mundo, con ventaja 2 a 0 a su favor, aceptó cambiar de sala para que su oponente no abandonara la contienda. El cambio ofició en Fischer como un estímulo arrollador que le dio impulso para revertir la situación. Ganó el tercer partido y se convirtió en el dueño absoluto de la batalla psicológica. Cuando debía reanudarse el último juego, Spassky, resignado e impotente por haber dejado crecer a la bestia, abandonó la serie por teléfono. La final terminó 12/5 a 8/5 en favor del americano.
RECORTE DE LA VANGUARDIA, de Barcelona. El soviético le quitó mérito a su rival pero reconoció haberse equivocado al consentir tantos pedidos de Fischer. El americano impuso una serie de condiciones antes del inicio de la serie.
El match del siglo consolidó una nueva forma de concebir la estrategia ajedrecística. Fischer le había dado una lección al mundo de este deporte mediante su juego dinámico-posicional, de movimientos rápidos sin apelar a los cálculos dilatados propios de los grandes maestros soviéticos. A diferencia de sus predecesores, el norteamericano profundizó mucho más en el sistema de aperturas, elaboró un cuadro de juego en base a los primeros movimientos pero tratando de estirar al máximo la utilidad de esas fichas iniciales en busca de un poder expansivo considerable. Fischer era obsesivamente combativo, identificaba al empate como un error de cálculo y no como una salida inevitable cuando el juego se equilibraba. Trabajaba los partidos en pos de prohibir ese equilibrio.
Dos caminos diferentes
Spassky fue recibido con recelo por el público y las autoridades de su país. Al excampeón del mundo ya le habían soltado la mano. Seis años después de perder la corona con Fischer se nacionalizó francés, aunque siguió compitiendo bajo la bandera soviética. En 1974 cayó en semifinales ante el futuro campeón Anatoli Karpov, y en el 78 perdió la final frente Víctor Korchnoir.
Fischer no volvió a jugar durante su reinado. En 1975 le exigió a su retador Karpov un sistema de puntos que la Federación Internacional de Ajedrez, dirigida por los soviéticos, consideró un abuso. Le quitaron la corona y proclamaron campeón al aspirante.
Veinte años después volvieron a verse las caras. La partida se disputó en Yugoslavia, entonces país prohibido por los Estados Unidos, que libró una orden de captura contra Fischer por haber violado la sanción de la ONU. El norteamericano, al igual que en el 72, volvió a vencer a su par ruso y ganó el pozo de 4 millones de dólares.
La caída:
Bobby con Susan Polgar
Luego de ganarle nuevamente a Spassky, Fischer desaparece por casi 10 años para reaparecer cada cierto tiempo mostrándose negacionista del Holocausto y favorable a un golpe militar en su país, seguido de la destrucción de sinagogas y la ejecución de cientos de miles de judíos, Fischer volvió a dar señales de vida en una entrevista a una radio filipina, donde trabajaba como pinchadiscos a tiempo parcial, el 12 de septiembre de 2001, con motivo del ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York. El que en otra época había sido un héroe nacional proclamó su satisfacción por el atentado y se pronunció en durísimos términos contra EE.UU. Entre unas extrañas carcajadas que le daban un aire de demente, el neoyorquino aseguró: «El que la hace la paga, incluso EE.UU. Quiero ver el país borrado del mapa».
En 2004 estuvo detenido nueve meses en una cárcel japonesa por llevar pasaportes falsos, su situación legal se agudizó hasta el límite que el propio Fischer llegó a denunciar un complot de la CIA para trasladarlo y juzgarlo en tierras estadounidenses. Un año más tarde regresó a Islandia, país que le dio asilo político y lo devolvió a un anonimato irrompible. Durante su estadía en Reikiavik se volvió una presa imposible para los periodistas que intentaron entrevistarlo. No concedió reportajes, no tuvo vida social. Se recluyó en una cabaña de la que solo salió lo mínimo e indispensable. Su vida de ermitaño es un misterio. Se estima, por el testimonio de una vendedora de tienda, que pasaba varias horas al día leyendo manuales de historia. En 2007 lo internaron por un cuadro de debilitamiento físico y paranoia mental. Murió un año después, solo, abandonado, inmerso en un aura de fascinación e intriga que ataña a los genios. Su personalidad intrincada, acaso, agiganta el mito de quien fuera uno de los deportistas más importantes del siglo XX.
Les dejo dos vídeos de dos de las partidas inmortales de este genio del ajedrez:
Bobby Fischer Vs Samuel Reshevsky:
Bobby Fischer Vs Mijaíl Tal (1/2-1/2):
Dos documentales:
Documental "Bobby Fischer contra el mundo":
Documental biógrafico de Bobby Fischer:
Algunas imagenes:
Con Fidel Castro
Están iguales

Bueno eso fue todo, espero les guste el post, muchas gracias por pasar y espero sus comentarios, gracias.