Famosa por su clima soleado y por sus increíbles balnearios, dotados con aguas a las cuales se les han atribuido propiedades curativas, esta población mexiquense es garantía de diversión, relajación y descanso.
En este ambiente paradisíaco, una efigie de la diosa Ixtapancíhuatl y la Diana Cazadora te dan la bienvenida a un poblado de raíces coloniales, sus calles empedradas y sus caserones de teja roja, llevan hasta el jardín central, por la avenida principal colmada de frondosas jacarandas. Caminar en la plaza central te permite disfrutar de muchos restaurantes y fondas con suculentos platillos típicos y antojitos mexicanos. Y por la noche, a un costado del quiosco, puedes apreciar el espectáculo de la fuente cibernética con luces y música que hará más placentera tu estancia.


Ixtapan significa en lengua náhuatl “sobre la sal”, sus primeros habitantes fueron los matlatzincas; para ellos, la sal era muy apreciada, se comercializaba por trueque. Cuando el emperador Azteca Axayácatl conquistó la región, los pobladores le pagaban un tributo de dos mil sacos de sal. Por su herencia colonial, Ixtapan de la Sal, se integró en 1997 al Programa de “Las cien ciudades coloniales”, convirtiéndola en una de las más atractivas del Estado de México.
La riqueza de Ixtapan de la Sal también está en las manos hábiles de su gente que con excelentes tallas en madera de copal, coamoque, guamuchil y cedro, forman animales, juguetes e instrumentos musicales. De la alfarería consigues vajillas, cazuelas, jarros, floreros y macetas. Todo esto en los poblados de Tecomatepec y Los Naranjos, en el mercado municipal y en el tianguis de los domingos.
En este ambiente paradisíaco, una efigie de la diosa Ixtapancíhuatl y la Diana Cazadora te dan la bienvenida a un poblado de raíces coloniales, sus calles empedradas y sus caserones de teja roja, llevan hasta el jardín central, por la avenida principal colmada de frondosas jacarandas. Caminar en la plaza central te permite disfrutar de muchos restaurantes y fondas con suculentos platillos típicos y antojitos mexicanos. Y por la noche, a un costado del quiosco, puedes apreciar el espectáculo de la fuente cibernética con luces y música que hará más placentera tu estancia.


Ixtapan significa en lengua náhuatl “sobre la sal”, sus primeros habitantes fueron los matlatzincas; para ellos, la sal era muy apreciada, se comercializaba por trueque. Cuando el emperador Azteca Axayácatl conquistó la región, los pobladores le pagaban un tributo de dos mil sacos de sal. Por su herencia colonial, Ixtapan de la Sal, se integró en 1997 al Programa de “Las cien ciudades coloniales”, convirtiéndola en una de las más atractivas del Estado de México.

La riqueza de Ixtapan de la Sal también está en las manos hábiles de su gente que con excelentes tallas en madera de copal, coamoque, guamuchil y cedro, forman animales, juguetes e instrumentos musicales. De la alfarería consigues vajillas, cazuelas, jarros, floreros y macetas. Todo esto en los poblados de Tecomatepec y Los Naranjos, en el mercado municipal y en el tianguis de los domingos.